¡Lo conseguimos!

Acabamos de llegar mi Merchi y yo a casa después de un nuevo #SalamancaOnTour y venía buena parte del viaje de vuelta dándole vueltas a la cabeza sobre lo que publicar por aquí, porque os puedo asegurar que estamos muy contentos. Y lo estamos por varias razones: la primera y más fundamental es porque el tratamiento del ensayo clínico que estoy recibiendo sigue dando buenos resultados y el trato recibido una vez más en este nuevo viaje ha sido exquisito, desde el amigo Alfredo, que fue una vez más nuestro chófer ayer en nuestro viaje de ida, hasta nuestro chófer Matías que nos ha traído de vuelta de Salamanca a Sevilla.

Y todo ello pasando por el personal del hotel; en esta ocasión nos atendió Rocío de forma magnífica como siempre, que estaba bastante nerviosa e ilusionada porque este fin de semana lo iba a pasar en la ermita del Rocío celebrando la Candelaria. ¡Disfruta mucho, Rocío! ¿Y qué decir del personal del hospital? Pues no me cansaré de decir lo que siempre digo: que son muy profesionales y que saben atender a los pacientes de una forma muy cercana. Mis enfermeras cracks Patri, María, Balbi y Maite, mi hematóloga Mariví Mateos -ya se me acaban las palabras para describir su calidad humana-, que hoy estaba acompañada por Sandra, otra hematóloga… y me ha encantado conocer a Alicia, limpiadora de la zona de Ensayos clínicos, que me ha pedido los dos primeros libros dedicados y se ha hecho mecenas del tercero. En la próxima visita dentro de dos semanas se los llevaré. Y también pude saludar a Verónica -hematóloga- y a Irene y Elena, coordinadoras de ensayos clínicos. Esta cercanía y trato tan humano os puedo ayudar que a los pacientes nos ayuda y mucho, así que os doy las gracias por ello.

La analítica arrojaba de nuevo buenos datos según nos comentó Mariví y en el rato de espera mientras desde Farmacia nos mandaban los medicamentos pude echar un rato de charla con el amigo Fernando y con el amigo Santos, ambos pacientes de mieloma como yo, que están recibiendo distintos tratamientos y que también están en el camino del #yomecuro, ese que vamos a conseguir.

En ese rato de espera también vino Javier, periodista de «La gaceta de Salamanca», acompañado de un fotógrafo. Esta gaceta es un periódico local para el que ya me entrevistó hace un par de años cuando empecé con mi #SalamancaOnTour. Seguramente este próximo fin de semana tendremos alguna novedad. Prefiero no adelantar nada, ya os informaré en su momento por aquí y por mis redes.

En torno a las 12:30 llegan los fármacos, un rato antes me habían dado la premedicación y es Patri quien me pincha primero el chute de Daratumumab y una hora después los cuatro chutes de Talquetamab, todos en la barriga. ¡Vaya diferencia esto de las dosis subcutáneas con las de vía intravenosa! Pinchazos de un par de minutos frente a estar conectado a una máquina varias horas. Me toma Patri las constantes y, tras comprobar que todo está correcto, tenemos permiso para volver a casa.

Si todo esto que os he contado hasta ahora es para estar contentos, no menos lo es el haber conseguido el objetivo de recaudar los 7000 € necesarios para publicar el que será mi tercer libro «Cada vez más cerca del #yomecuro», gracias a la campaña de crowdfunding a la que todavía le quedan ocho días y en la que te puedes hacer mecenas desde la web de libros.com usando este enlace. Mil gracias a todos por ayudarme a que este nuevo proyecto sea una realidad. Recuerdo que se trata de un proyecto solidario, por lo que es para estar doblemente satisfecho.

Y para terminar os dejo unas fotos del paseo que di ayer con mi Talquita y con mi Merchi por el centro de Salamanca. Ella está delante de la catedral -la que tiene en su puerta un astronauta- y yo delante de la puerta de la Universidad de Salamanca -la que tiene una rana que hay que encontrar-.

Creo que a mi Talquita le quedan pocos viajes a Salamanca D.m. y le daremos un descanso más que merecido. Toca seguir disfrutando de los buenos momentos que la vida nos ofrece y os dejo ya, que tengo que seguir dándole forma a ese tercer libro que tendremos en nuestras manos dentro de unos pocos meses gracias a todos vosotros.

Remisión completa

¡Qué ganas tenía de poder titular un post así! Durante estos cuatro años que llevo padeciendo mi mieloma podemos decir que he vivido de todo: momentos buenos, momentos regulares, momentos malos y momentos muy malos. Como tantas veces decimos los pacientes de mieloma, se trata de una enfermedad tipo «montaña rusa», con subidas y bajadas que te hacen tener rachas mejores y peores. Y además cada enfermo es un mundo, lo que vale para uno no vale para otro y, por tanto, hay que hacer una atención personalizada. Ya he contado muchas veces que llevo siete líneas de tratamiento distintas entre Sevilla y Salamanca, algunas de ellas ensayos clínicos y es en esta séptima línea donde he escuchado por primera vez de mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos, la frase: «Juanma, la última analítica de reevaluación nos dice que la enfermedad está controlada, está en remisión completa». Subidón total. Miro a mi Merchi que la tengo sentada a mi lado y se me escapan unas lágrimas.

Esta semana tocaba el C10D15, es decir, la segunda sesión del décimo ciclo del tratamiento de este ensayo clínico. Como siempre hacemos, viajamos mi Merchi y servidor el día anterior; en esta ocasión nos llevó un taxista con el que coincidíamos por primera vez, Fran, con el que hicimos un viaje muy agradable y que me ha prometido mandarme un chorizo de la matanza que hará con su familia en las próximas semanas. Muchas gracias por todo, amigo Fran. Llegamos al hospital en torno a las tres de la tarde, saludo a mis enfermeras cracks, toma de peso -83,8 kilos-, toma de constantes -todo bien- y extracción de sangre hecha. Una vez terminados, nos recoge Juan Carlos que nos acerca al hotel, aunque yo ni entro, solo entra Merchi para soltar la maleta y nos vamos al entorno de la Plaza Mayor para comer algo y dar una vuelta antes de que el fresquito nos eche para el hotel…

En el hotel pudimos saludar a nuestras recepcionistas cracks, Rocío y María José, tan atentas y serviciales como siempre. Y es que es ya mucho tiempo el que llevamos compartido desde que empezamos con estas historias nuestras del #SalamancaOnTour.

Ya por la mañana nos recoge el amigo Matías, que nos deja en el hospital y nada más acceder al mismo por la puerta de Hematología y subir a la zona de Ensayos clínicos vemos esta flecha en el suelo indicándonos el camino hacia el #yomecuro. Y seguimos el sentido indicado por la flecha…

Nos fuimos a la Sala de espera en la que coincidimos con el amigo Fernando, al que le pude dar mis dos primeros libros dedicados y echamos un ratito de charla agradable, como siempre hacemos. También pude saludar a Elena, la nueva psicóloga de la Asociación ASCOL, ya que ambos teníamos ganas de conocernos. Al poco tiempo la doctora Mariví nos llama para acceder a la consulta. Tras los saludos iniciales y los deseos mutuos de buen año, nos dice que había visto los resultados de la analítica a primera hora, nada más llegar al hospital y, tras comprobar que dichos resultados estaban bien, pedir en ese momento a Farmacia que prepararan el tratamiento, que en esta ocasión se trata solo del Talquetamab. Con el objetivo de no hacernos esperar mucho, poder ponerme el chute lo antes posible y volver a Sevilla pronto. ¡No se puede tener más clase y ser mejor profesional! ¡Esto sí que es de verdad pensar en los pacientes y su bienestar! Y ya cuando nos dijo que la enfermedad estaba en remisión completa… lo que dije al principio: mucha emoción.

En torno a las 11:30 llega de Farmacia el Talquetamab. Me inyecta los cuatro chutes Patri, me toma la tensión y la temperatura y, como todo está bien, damos por terminado el #SalamancaOnTour de esta semana, nos despedimos de todo el personal y volvemos para casa con Matías.

Durante el trayecto de vuelta no paro de darle vueltas a la cabeza sobre lo que escribir cuando llegara a casa, porque estaba tan emocionado que no sabía si sería capaz de enlazar palabras con sentido. Aquí os dejo lo que me ha salido, lo que he vivido en estos dos días, pero las emociones no acaban aquí, pues durante el viaje tuve que quitarle el sonido al móvil ya que eran innumerables los mensajes de cariño y de alegría recibidos a través de todas mis redes tras publicar esta remisión total. He estado más de una hora leyendo todos los mensajes -y los sigo leyendo- y dándoles a «Me gusta» y «Me encanta». No se puede estar mejor acompañado y me emociona ver cómo tanta gente se alegra de tan magnífica noticia.

Es para estar contentos y para disfrutar el momento, como me dice mi hematóloga, pero tampoco se puede decir que hemos terminado y que hemos alcanzado el #yomecuro de forma definitiva, pero que estamos en el camino del #yomecuro que indica esa flecha desde luego que sí… El tratamiento sigue, el #SalamancaOnTour cada dos semanas sigue… y seguiremos yendo a Salamanca las veces que sean necesarias, porque tenemos muy claro que estamos en el mejor sitio posible y con el tratamiento más adecuado para mí.

Y el día y las emociones no terminaban aquí. Al llegar a casa saludamos a nuestras hijas, nos abrazamos y me dice mi Patri: «Papi, aquí tienes un paquete que te ha llegado de la Fundación Josep Carreras». Lo abrimos y veo lo siguiente:

Me han nombrado «Promotor Solidario Imparable», todo un honor y motivo de orgullo máximo. Las emociones continúan…

Y ya para terminar, la gente de libros.com ha editado este vídeo en el que aparezco agradeciendo el haber conseguido en la campaña de crowdfunding el 50% del objetivo necesario para la publicación del que espero que sea mi tercer libro: «Cada vez más cerca del #yomecuro», cuyo título hoy toma más sentido que nunca. Pero hay que seguir; ayúdame haciéndote mecenas en este enlace y divulgándolo entre tus contactos.

¡Como para olvidar este 13 de enero de 2022! No se me va a olvidar en la vida. Unos regalos de Reyes recibidos con algo de retraso, se nota que este año teníamos enchufe con la Cartera Real… Y tengo algunas visitas de agradecimiento pendientes. Él y Ella saben quienes son.

Seguimos… y tú a mi lado, como siempre.

Chutes para acabar el año

Empiezo a escribir estas líneas cuando estoy recién llegado a casa después de haber estado en un nuevo #SalamancaOnTour, en esta ocasión acompañado por mi sobrino Migue, ya que mi Merchi tenía que centrarse en las labores previas para ejercer como Cartera Real el próximo domingo. Ahí estaremos acompañándola y seguro que disfrutaremos mucho viendo las caras de felicidad de los más pequeños, pero ella disfrutará más que nadie y así espero que sea porque se lo merece muchísimo. Os lo contaré por aquí.

Como siempre, salimos ayer miércoles a las 10:30 rumbo a Salamanca. Nos recogió el amigo Alfredo con su taxi y, como es habitual cada vez que viajamos con él, se nos hizo el trayecto bastante corto, pues no paramos de hablar todo el camino, de muchos temas, pero se llevó la palma el tema futbolístico y en especial nuestro Sevilla FC, que para eso íbamos tres sevillistas de los buenos montados en el coche.

Llegamos al hospital de Salamanca en torno a las tres de la tarde y nos dirigimos a la zona de Ensayos clínicos. A esa hora ya quedaban pocos pacientes poniéndose el tratamiento. Por allí estaban dos de mis enfermeras cracks, Patri y Maite. Fue esta última quien me hizo la extracción de sangre y me tomó las constantes. Me pesé -estoy en 84,2 kilos-, entregamos los botecitos de orina para la analítica de reevaluación y terminamos. Nos recogió Juan Carlos, que fue quien nos acercó al hotel.

Solo entró Migue para soltar la maleta en la habitación, ya que hacía muy buena tarde -17º a las cinco de la tarde- y nos merecíamos dar un paseíto después de tantas horas de coche. Había muy buen ambiente por las calles, terrazas con bastante gente y muchas personas paseando. Mucho turista también. Nosotros comimos algo -en una terraza exterior por supuesto-, compramos algo para cenar en el hotel y nos hicimos alguna fotito:

Cuando llegamos al hotel de vuelta estaba en la recepción María José, a la que nos encantó saludar. Le entregué a ella los cuatro libros dedicados que me habían pedido en la anterior visita ella y sus compañeras Rocío, Esther y Marisol y, por supuesto, le agradecí a ella y le dije que se lo transmitiera a sus compis el que quisieran hacerse con el libro. Espero que les guste y seguro que en una próxima visita me contarán sus impresiones.

Nos quedamos Migue y yo en la habitación y nos dio por grabar esto que a día de hoy y a esta hora tiene más de 12000 visualizaciones solo en Twitter, más las que tiene en Facebook, en Instagram y en Youtube. Lo hemos hecho con mucho cariño y nos alegramos que haya gustado tanto, pues son muchos los mensajes de felicitación recibidos.

Y a la mañana siguiente nos preparamos para ir al hospital:

Nos recoge en el hotel Matías y nos acerca al hospital. Mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos, nos llama pronto para la consulta y, tras saludarnos y preguntarme cómo me encuentro y comprobar los datos de la analítica, me confirma que vamos muy bien, que los datos de la analítica son buenos y que, por tanto, me podré poner el tratamiento. Le agradezco su trato conmigo y con el resto de pacientes que atiende, así como que haya accedido a escribir el prólogo del que será mi tercer libro. 3 de 3. Los tres prólogos de mis tres libros serán de ella y yo no puedo estar más contento y orgulloso. Nos deseamos feliz año y nos hicimos una fotito para despedir este 2021. Y yo de pie:

Cuando salimos de la consulta me fui a una de las camas para tener la pierna estirada y esperar allí a que trajeran desde la Farmacia del hospital los medicamentos que me tenía que poner. Tuvimos que esperar bastante, pero durante todo ese tiempo pude saludar a otros pacientes y charlar un rato con ellos, como con Fernando o Santos. También se acercaron a saludarme mi otra hematóloga Bea y la coordinadora de mi anterior ensayo, Elena. Nos deseamos mutuamente un feliz año.

Un poco antes de la una de la tarde llegan los fármacos y es mi enfermera crack Patri quien me pone los chutes. Primero la inyección del Daratumumab y una hora después los cuatro pinchazos del Talquetamab. Me sientan bien, me vuelve a tomar la tensión y la temperatura y como todo está bien me dan permiso para llamar al taxi para volver a casa. Viene a recogernos Matías un poco después de las dos de la tarde y emprendemos camino de vuelta a Sevilla. Un viaje de vuelta agradable en el que no paramos de charlar durante todo el camino.

Y para terminar, un trío de cositas más que son chutes de emoción:

Mientras esperaba que llegara el tratamiento tumbado en la cama estaba trasteando con el móvil y veo que recibo una mención en Twitter en la que mi amigo Miguel me cita. Resulta que ha escrito esta maravilla titulada «Mi amigo Juanma y Shackleton«. De lagrimón gordo. Un buen amigo que considero parte de mi familia. Mil gracias, Miguel.

Cuando veo estas fotos y compruebo lo que está disfrutando mi Merchi y lo que va a disfrutar con su papel de Cartera Real me emociono mucho, porque no conozco otra persona que se lo merezca más que ella. Ojalá todo vaya bien y se pueda hacer:

Y por último mi Patri nos ha querido dejar una nueva grabación para terminar el año. Se trata de la canción «No sé quién soy», de Miriam Rodríguez dedicada a los enfermos de Alzheimer. ¡Vaya cómo canta mi niña! ¡Es espectacular! Que lo disfrutéis…

Pulsa sobre la imagen para acceder al audio

Os deseo un feliz año, lleno de buenas emociones, buenos chutes y, sobre todo, ¡SALUD! A seguir cuidándonos…

Empezamos el noveno ciclo

Hace un par de semanas tendría que haber recibido la segunda sesión del octavo ciclo del tratamiento del ensayo clínico que estoy recibiendo en Salamanca, lo que se llama C8D15 (ciclo 8, día 15 del ciclo). Sin embargo mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos junto a Irene, coordinadora del ensayo, decidieron suspender dicha sesión para que me pudiera operar de la rodilla el viernes 19 de noviembre, como había previsto mi traumatólogo, el doctor Gallo. Y según fuera el post-operatorio empezaríamos el noveno ciclo el 2 de diciembre o la semana siguiente.

Como este post-operatorio va de momento bien decidimos viajar el miércoles 1 para un nuevo #SalamancaOnTour. Acompañado por mí Merchi, como siempre. Nos recogió en casa a las 10:30 Miguel, un taxista muy buena gente que ya nos había llevado en otra ocasión. Buena gente, sí, pero bético también.

Yo estaba preocupado con este viaje porque no sabía cómo iba a responder mi pierna recién operada, si me iba a doler mucho… como uno ya tiene experiencia en estas cosas -no me quiero acordar del viaje de vuelta desde Salamanca a finales de agosto del año pasado con el dolor tan brutal que tenía en la pierna-. Pues al final fue mejor de lo que yo esperaba. Guardamos a mi Talquita en el maletero del taxi -es posible que le queden pocos viajes a Salamanca, Dios quiera que sea así-, guardamos también la maleta, mi Merchi se sentó en el asiento de atrás y yo en el asiento delantero que Miguel lo echó para atrás al máximo para poder llevar la pierna estirada durante el viaje. Como siempre fueron cuatro horas y media metidos en el taxi, fue un viaje agradable en el que estuvimos los tres casi todo el tiempo charlando y en el que afortunadamente apenas me dolió la pierna.

Llegamos al hospital en torno a las tres de la tarde, nos despedimos de Miguel, le agradecimos lo que nos había facilitado todo y le deseamos buen viaje de vuelta. En Ensayos clínicos estaban mis enfermeras cracks Patri y María y nos presentaron a Maite, nueva incorporación tras haberse ido Marta, a la que seguimos echando de menos. Me preguntaron por cómo estaba, aunque más o menos mantenemos el contacto a través de las redes, pero hacía casi un mes que no nos veíamos. Les cuento el tema de la operación, me toman las constantes, me sacan sangre, entregamos las muestras de orina de 24 horas para la analítica de reevaluación y me pesan. Peso 84,4 kilos, casi cinco kilos más que hace cuatro semanas. Se nota que no me puse la última sesión del tratamiento pues he comido más estas dos últimas semanas. Venía comiendo poco y estaba perdiendo mucho peso porque uno de los efectos del tratamiento es que me quita el apetito y me cuesta mucho trabajito comer. Me ha venido bien para perder peso, pero no debo perder más kilos ni ponerlos, debo intentar mantenerme en torno a esos 80-85 kilos que están muy bien para mí.

Cuando terminamos llamamos al servicio de taxis y vino a recogernos Matías, al que también teníamos ganas de saludar. Mientras lo esperábamos recibo un mensaje por WhatsApp de mi vecina y amiga Maricruz en el que me dice que su primo Jairo está jugando en el Salamanca y que le gustaría verme. Yo le digo que sin problema, pero que tendría que ir al hotel donde nos alojamos porque la tarde estaba fría y lluviosa y no íbamos a salir. Que le pase mi teléfono y concretamos.

Nos deja Matías en el hotel un poco después de las cuatro de la tarde, nos comemos unos bocatas que traía Merchi preparados -sigue sin haber Cafetería en el hospital nuevo- y recibo un mensaje de Jairo en el que me propone pasarse por el hotel sobre las seis de la tarde. Le digo que perfecto y que le esperamos. Efectivamente, llega a esa hora y estamos un buen rato charlando, de fútbol y de muchas cosas más. Fue canterano del Sevilla FC, llegó a debutar en Primera con el Español, jugó un año en Japón y ahora es el delantero centro del Salamanca. Tuiteé esto:

Buen chaval, ya tengo un amigo más. Mil gracias a él y a Maricruz, la ideóloga del regalo, porque me parece todo un detallazo. Quedamos con Jairo en quedar uno de los días que estemos en Salamanca para tomar un cafelito o una cervecita cuando tengamos mejor tiempo.

Cuando se fue nuestra agradable visita empezó el partido del Sevilla FC. Jugaba eliminatoria de Copa del Rey a partido único en Córdoba. Lo vi en la tele y no fue un buen partido del Sevilla, aunque al final ganó en la prórroga con un gol de Ocampos. Desde aquí felicito al Córdoba por la actitud que tuvo durante todo el partido a pesar de enfrentarse a un equipo de categoría superior. Deseo a todos los cordobesistas que suban pronto.

Por la noche tocó insomnio, dormí poco, no sé si debido a los resultados de la analítica tras la operación y el miedo a que no estén bien o debido a efectos de la medicación que me estoy tomando en el post-operatorio. El caso es que dediqué buena parte de la noche a leer, a escuchar música, a trastear por las redes, a escribir algo por aquí… de todo menos dormir.

A las 8:30 de la mañana nos recoge Matías y nos lleva al hospital. Nos atiende pronto en consulta la doctora Beatriz ya que hoy no estaba Mariví. Me pregunta por cómo me ha ido la operación y por cómo me encuentro, se lo cuento todo y me dice que la analítica está bastante justita, pero suficiente para poder ponerme el tratamiento. Nos alegra mucho esta noticia pues teníamos muchas dudas de los resultados de esta analítica.

Ya solo nos queda esperar que traigan los fármacos que corresponden al tratamiento desde Farmacia. Hoy tocaban los dos: Daratumumab y Talquetamab. En esta ocasión necesitaba esperar tumbado en una cama porque no podía tener demasiado tiempo la pierna doblada. Mientras esperaba pude saludar a otros pacientes a los que conozco después de tantos viajes. Entre ellos pude tener buenos momentos de charla con Isabel, con Fernando y con Santos, todos ellos pacientes de mieloma múltiple, como yo, aunque cada uno recibiendo tratamientos distintos y en distinto estado de la enfermedad. Afortunadamente los cuatro estamos bastante bien, con la enfermedad muy controlada, incluso en remisión completa como está Isabel. Coincido con Fernando en que estamos en el mejor sitio posible para tratar nuestra enfermedad y que estamos avanzando a pasos agigantados, con tratamientos cada vez mejores y más efectivos… Ambos le contaremos a nuestros nietos -si es que los tenemos- todo esto y seguiremos viviendo con la mayor calidad de vida posible. Y todo gracias a nuestros médicos e investigadores que siguen avanzando para tratar y controlar una enfermedad tan complicada como el mieloma múltiple.

Me tomo la premedicación mientras llegan los fármacos y cuando llegan es Naroa, enfermera en prácticas, quien me pincha el Dara y una hora después es Patri, una de mis enfermeras cracks, quien me pone las cuatro jeringas del Talque. Me toma la tensión y la temperatura y, como todo está bien, me da permiso para emprender viaje de vuelta. Acabamos un poco después de las dos de la tarde, llamo al taxi, viene a recogernos Matías a Merchi, a mi Talquita y a mí y nos vamos para casa. Llegamos poco antes de las siete de la tarde, algo cansados y con un poco de dolor en la pierna. Tocaba descansar. Dentro de un par de semanas volveremos a un nuevo #SalamancaOnTour.

¡Pelotazo!

Esta semana tocaba un nuevo #SalamancaOnTour, un nuevo viaje a Salamanca para seguir en ese camino que nos lleve al #yomecuro con este ensayo clínico que tan bien me está viniendo hasta el momento. Tocaba empezar un nuevo ciclo -el octavo ya- y, por tanto, había analítica de reevaluación. Además tocaba un PET-TAC, un nuevo examen para ver en qué condiciones está mi tejido óseo. Por tanto, tocaba viajar con nervios e incertidumbre, pero también con fe y esperanza, pues actualmente me encuentro muy bien y los resultados tendrían que ser buenos.

Como cada semana que nos toca viajar nos recoge el taxi a las 10:30 del miércoles para coger esa Ruta de la Plata todo para arriba hasta el kilómetro 346, que es donde nos desviamos para entrar en Salamanca. Nuevamente es Alfredo nuestro taxista, al que ya consideramos amigo, y volvemos a disfrutar de un viaje entretenido con conversaciones variadas, aunque en muchas de ellas estaba nuestro Sevilla FC.

Llegamos al Hospital nuevo de Salamanca poco antes de las tres de la tarde y tanto Merchi como yo echamos de menos el ver por allí a una de nuestras enfermeras cracks, a Marta, ya que ella solía tener el horario de tarde. Pero ya sabíamos que no estaría pues se había pedido una excedencia y dejaba el puesto. Estamos seguros que sea lo que sea que decida hacer le va a ir muy bien pues es una magnífica profesional y una magnífica persona. Mucha suerte, Marta, y estoy seguro que volveremos a vernos donde sea. De momento no han cubierto su ausencia y el resto de enfermeras cracks están cubriendo su hueco. En esta ocasión fueron María y Patri las que me atendieron con la simpatía de siempre. Me tomaron las constantes, me pesaron -79 kilos-, me extrajeron sangre para la analítica y nosotros entregamos los botecitos de la orina de 24 horas para la analítica de reevaluación.

Cuando terminamos nos recogió el taxista -fue Paco en esta ocasión-, que nos llevó al hotel y, una vez allí, nos comimos unos bocatas que llevábamos, pues sigue sin haber cafetería en el hospital nuevo y parece que va para largo… Descansamos un ratito y salimos a dar un paseo por las inmediaciones del hotel, pero fue un paseo corto porque ya hacía un fresquito importante. Nos limitamos a comprar unas viandas para cenar y para llevarnos para casa y compramos unos décimos de lotería salmantina para la familia. De la que toca, por supuesto.

El jueves empezaba para nosotros temprano, pues a las ocho de la mañana tenía la cita para hacerme el PET-TAC, por lo que a las 7:30 vino Matías a recogernos al hotel para llevarnos al hospital. Ya he perdido la cuenta del número de PET-TACs que llevo hechos, pero más de diez seguro, entre Sevilla y Salamanca. Es una prueba que controlo bastante bien y que no me da mucho reparo, pues a pesar de estar dentro de un tubo, este no es tan agobiante como el de la resonancia. Lo que temía en esta ocasión es que como tengo muchos picores por varias partes del cuerpo como efecto secundario del tratamiento, no sabía cómo iba a ser capaz de aguantar tres cuartos de hora en esa máquina sin moverme, con los brazos amarrados a mi cuerpo y sin poder rascarme. Pero fue bien, sin problemas, volví a aguantar como un campeón.

Cuando terminamos nos dirigimos a la zona de Ensayos clínicos, donde me estaba esperando mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos, para pasar consulta. Con ella también estaban el doctor Alberto Hernández y un alumno de prácticas. Además estaba Irene, la coordinadora de mi ensayo. El camarote de los hermanos Marx era aquello… Como siempre me preguntaron cómo me encontraba, les dije que muy bien y contento y lo mejor fue comprobar que la analítica daba unos buenos resultados y, por tanto, podría ponerme el tratamiento.

Toca esperar a que los chutes llegaran de Farmacia, hoy tocaban los dos, Dara y Talque y la premedicación correspondiente. Lo que nunca puede faltar es el humor…

Terminamos en torno a las tres de la tarde, nos recogió Matías y nos trajo de vuelta a Sevilla, donde hacía por lo menos diez grados más que en Salamanca. Una vez en casa y tras saludar a nuestras hijas, enciendo el ordenador y me da por probar si tengo alguna forma de acceder a mis datos clínicos de Salamanca. Y… ¡bingo! Con mi certificado digital puedo acceder a un sitio que se llama «Carpeta del paciente», donde están todas mis citas e informes de consultas y pruebas. Ahí veo que ya está el informe del PET-TAC que me hice ayer y, entre otras cosas, pone esto:

Cuando uno lee «Excelente respuesta morfometabólica…» se le dibuja una sonrisa en la cara porque, aunque no entienda mucho de los términos médicos como «morfometabólica», lo de «excelente respuesta» sí lo entiendo muy bien. Podemos decir que esto es un PELOTAZO y por eso he titulado así este post, porque hacía mucho tiempo que el resultado de un PET-TAC no era tan positivo. Este es uno de nuestros exámenes y podemos decir que lo hemos aprobado con muy buena nota. Pero esto no termina aquí, hay que seguir y no descuidarse lo más mínimo…

Fue ponerlo esta mañana en redes y son muchos los mensajes recibidos de gente que se alegra tanto como yo, de gente que está a mi lado empujando, que no desfallece y que cree que juntos vamos a llegar al #yomecuro, como yo también lo creo.

#SalamancaOnTour C7D15

Lo primero que creo que tengo que hacer es explicar el título de este post, aunque seguramente muchos de los que pasáis por aquí sabéis a lo que me refiero. Sobre todo la primera parte creo que es bastante conocida porque la pongo mucho en mis redes sociales; ese #SalamancaOnTour que se inventó mi sobrino Migue hace ahora dos años, pues es el tiempo que llevamos viajando a Salamanca de forma más o menos regular para participar en distintos ensayos clínicos y tratamientos. Y lo que nos queda… pues seguimos camino del #yomecuro.

El ensayo clínico en el que estoy ahora se llama TRIMM y está en fase 1 -esto quiere decir que los participantes en el mismo somos los primeros humanos que probamos los fármacos que forman parte del ensayo-. En mi caso se trata de dos: Daratumumab -ya probado anteriormente por mí en otros ensayos- y Talquetamab -un anticuerpo biespecífico totalmente nuevo para mí-. Los tratamientos los recibimos en ciclos, cada ciclo dura 28 días y dependiendo del número de ciclo habrá más sesiones o menos. En este caso los dos primeros ciclos fueron con sesiones semanales (D1, D8, D15 y D22), y a partir del tercer ciclo las sesiones pasaron a ser quincenales (D1 y D15). Por tanto, si en el título del post pongo C7D15 es que estoy en el día quince del séptimo ciclo. Y de momento todo muy bien…

Como siempre, habíamos reservado el taxi para las 10:30 del miércoles. Nos recogió a mi Merchi y a mí un taxista con el que no habíamos coincidido antes y del que prefiero no dejar por aquí ningún comentario. Solo diré que a su taxi no nos volveremos a subir. Llegamos al Hospital de Salamanca en torno a las tres de la tarde, nos dirigimos a la zona de Ensayos clínicos y allí estaba esperándonos una de mis enfermeras cracks, Marta. Pero nos dio a Merchi y a mí una mala noticia, ya que nos dijo que se había pedido una excedencia y que se iba. La verdad es que nos dio penita, porque llevamos dos años conociendo a Marta, siempre nos ha tratado con mucha profesionalidad y cariño y sentimos mucho su marcha. Pero como estamos seguros que será lo mejor para ella nos alegramos y además estamos seguros que nos volveremos a ver… y será fuera de unas paredes de hospital. ¡Que te vaya muy bien, Marta, y mil gracias por todo de parte de Merchi y mía!

Una vez que me tomó las constantes, me pesó -ya vamos por 78 kilos- y me hizo la extracción de sangre, nos despedimos de Marta, le deseamos suerte y llamamos al taxi para que viniera a recogernos para llevarnos al hotel. Tras descansar un rato en la habitación del hotel nos fuimos a dar una pequeña vuelta por los alrededores de la Plaza Mayor y compramos algo de avituallamiento para ver el partido Lille-Sevilla de Champions.

En la tienda de chacinas y embutidos en la que entramos nos pasó algo curioso: tenían música puesta y de pronto suenan las sevillanas del adiós -las del «no te vayas todavía»- y una pareja que estaba dentro de la tienda para comprar también nos dicen que ellos son de Sevilla. Les decimos que nosotros también, pero que no estábamos de turismo como ellos. Y de pronto la dependienta se pone a mover las manos y a bailar las sevillanas que estaban sonando… Las cosas que nos pasan…

A la mañana siguiente estuvimos tempranito en el hospital para pasar consulta con mi hematóloga. En esta ocasión me vio la doctora Verónica González, ya que la doctora Mariví no estaba. Nos comentó Verónica que la analítica estaba muy bien y que, por tanto, me pondría el tratamiento. Me preguntó cómo estaba, le comenté que me encontraba muy bien y me confirmó que en la próxima visita -la del 4 de noviembre- me harían un PET-TAC. Un nuevo examen para comprobar cómo está mi cuerpo desde el punto de vista óseo.

Mientras nos llegaba el tratamiento de Farmacia estuvimos esperando en la Sala de espera y aproveché para hacer algunas fotos de este hospital nuevo. Que sí, que las instalaciones son muy buenas y los profesionales que están dentro no digamos, pero aún le faltan servicios tan esenciales como una cafetería o que abran el aparcamiento subterráneo. Lo de la cafetería me parece un tema importante porque además no hay ningún bar cercano y hay personas que se pasan horas en el hospital y la única opción que se les ofrece es una máquina expendedora… o traerse la comida de casa, claro. Esto último es lo que hacemos nosotros, nos hartamos de bocatas.

https://twitter.com/juanmadiaz/status/1451078371820060672

Verónica había visto el resultado de la analítica con antelación y, como comprobó que estaba correcto, pidió el tratamiento a Farmacia pronto. Por eso no tardó mucho en llegar y, como además solo me tenía que poner en esta ocasión el Talquetamab, no necesitaba pre-medicación y fue todo muy rápido. Me pinchó Balbi y poco después de las once de la mañana habíamos terminado. Llamada al taxi, nos recoge Matías y camino a nuestra bendita Sevilla. Llegamos en torno a las tres y media de la tarde, paradita en nuestro club social, en la bodega cofrade de nuestros amigos Carri y Noelia que nos invitan a comer -no se puede tener más clase- y una vez que terminamos nos subimos para casa para saludar a nuestras hijas y descansar del viaje.

Una sesión más… un ciclo más -y ya van siete-… Alguna gente me pregunta que hasta cuándo tendré que estar viajando a Salamanca. Y yo siempre les digo lo mismo: «Hasta que Dios quiera… y de momento está queriendo que viajemos cada dos semanas». Y así seguiremos… con confianza, con ilusión y luchando por conseguir el #yomecuro, porque #SomosImparables.

El séptimo ciclo

El título de este artículo bien podría ser el título de una película, pero no tiene nada que ver, ojalá fuera así. Se trata del séptimo ciclo del tratamiento del ensayo clínico que estoy recibiendo en el Hospital de Salamanca. Empezamos por abril y ya vamos por aquí… Como ya he comentado en más de una ocasión, los ciclos son de 28 días; los dos primeros fueron con sesiones semanales y a partir del tercero las sesiones son cada dos semanas. Ayer tuve la primera sesión del séptimo ciclo -lo que llaman el día 1, C7D1- y, como cada vez que se comienza un ciclo, tocaba analítica de reevaluación, por lo que tuve que llevar orina de 24 horas.

En esta ocasión me acompañó mi hija Patri, pues mi Merchi llevaba unos días que no se encontraba bien, andaba liada de médicos y no estaba en condiciones de pegarse la paliza que supone cada #SalamancaOnTour. Patri tenía ganas de acompañarme, pues solo había ido una vez a Salamanca, pero fue de turismo. Ella tenía ganas de ir al hospital, conocer a la gente que me atiende, ver las magníficas instalaciones del nuevo hospital… y es que como a ella le gusta tanto el tema sanitario -todo lo contrario que a mí-, le llama todo esto mucho la atención. La verdad es que quedó encantada en general, pero sobre todo con el trato tan bueno que recibimos.

Salimos de casa el miércoles por la mañana y tuvimos suerte porque el taxista que nos recogió fue de nuevo Alfredo. Ya es un amigo más, pues hasta hoy me ha llevado a Salamanca tres veces: una vez acompañado por mi sobrino Migue, otra vez por mi Merchi y esta última por mi Patri. Llegamos a buena hora al hospital nuevo de Salamanca, pero uno de los inconvenientes que tenemos ahora es que no hay bar en el hospital -unos dicen que todavía no han sacado el concurso para explotarlo y otros dicen que ha salido pero que no se ha presentado nadie-. El caso es que esto es un fallo importante, pues debido a la ubicación que tiene el hospital tampoco hay bares cercanos y la única posibilidad que queda es sacar algo de lo que ofrecen las máquinas expendedoras de bebidas o comidas -que ya sabemos lo que hay en ellas- o llevarte la comida de casa. Esto último hicimos nosotros, nos llevamos unos bocatas.

Nos recibieron dos de mis enfermeras cracks, María y Marta -Cathaysa ya se ha ido para su tierra canaria, espero que todo le vaya bien-; y fue Marta quien me hizo la extracción de sangre y me tomó las constantes. Pesé 78,6 Kg, 400 gramos menos que la última vez. No está mal para el trabajito que me está costando comer por la pérdida de apetito. Mi objetivo ahora es intentar mantenerme en ese peso -que está muy bien para mí- y, como mucho, perder lo mínimo posible.

Cuando terminamos nos recogió Andrés, nos llevó al hotel, descansamos un ratito del viaje y después salimos a dar una vuelta. Estuvimos en la plaza mayor y en la plaza de la Catedral y cenamos algo en uno de los bares que hay frente al hotel. Mi Patri estaba encantada y mi Talquita se portó como una campeona.

A la mañana siguiente vino Juan Carlos al hotel para llevarnos al hospital, pero nos encontramos con una desagradable sorpresa, pues el elevador de la entrada del hotel no funcionaba. Intentamos de todo, pero se había quedado bloqueado y Rocío, la responsable de Recepción, se encontraba muy apurada. Yo le dije que se tranquilizara, que no pasaba nada, que yo intentaría bajar los siete escalones que me separaban de la calle con ayuda de Juan Carlos. Y así lo hice, no sin esfuerzo, desde luego, pero lo conseguimos. Eso sí, parecía que había corrido una maratón, estaba reventado, porque todavía no estoy acostumbrado a hacer este tipo de esfuerzos. Mil gracias a Rocío, a Juan Carlos, a mi Patri y a un cliente del hotel que ayudó a Juan Carlos a bajar la silla. Siempre hay gente buena dispuesta a ayudar, cada vez lo tengo más claro porque lo vivo en primera persona.

Llegamos al hospital antes de las 9:00 y me dice María, la enfermera, que mi tratamiento está pedido a Farmacia desde las 8:10. Esta petición solo la puede hacer mi hematóloga y siempre después de ver los resultados de la analítica que me hice la tarde anterior. Resulta que mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos, tenía una reunión de 8:30 a 9:30 y para que no esperáramos mucho se pasó antes para ver el resultado de mi analítica y hacer la petición correspondiente si todo estaba bien, como así era. ¿Crack? No, lo siguiente.

Cuando mi doctora llegó de la reunión pasamos consulta con ella, le presenté a mi Patri y me confirmó que los resultados de la analítica eran buenos, por lo que me pondría el tratamiento en cuanto llegaran los medicamentos desde Farmacia.

Mientras esperábamos vino a verme Belén, la psicóloga de ASCOL, pues ambos teníamos muchas ganas de la desvirtualización después de hablar durante tanto tiempo a través de las redes. Conoció también a mi Patri y a Merchi ya la conocerá en una próxima ocasión. Hablamos un buen rato y ya que va a estar por el hospital visitando a los pacientes hematológicos que están ingresados, quedamos emplazados para volver a vernos en una de mis próximas visitas.

Llegaron los fármacos que me tenía que poner a las 12 del mediodía -casi cuatro horas después de haber hecho la petición-; una hora antes me había tomado la premedicación y el primer chute que me pusieron fue el Daratumumab y una hora después el Talquetamab. Las inyecciones me las puso Teresa, una enfermera que lleva allí poco tiempo pues está en prácticas y ya me encargué yo de decirle que está haciendo las prácticas en uno de los mejores sitios en los que puede estar.

Terminamos algo antes de las dos de la tarde, llamamos al taxi y vino a recogernos el amigo Matías, que fue quien nos llevó a casa.

Fue un viaje tranquilo y llegamos en torno a las 18:30 a Sevilla, una hora muy buena pues a las 20:00 empezaba la gala de entrega de los Premios 20Blogs, que celebraba su XV edición, y en la que estaba nominado como finalista en la categoría «Mejor blog personal». Muy contento por estar entre los tres finalistas y enhorabuena a Susana que fue quien se llevó el premio.

El próximo #SalamancaOnTour será los dias 20 y 21 de octubre y será la segunda sesión de este séptimo ciclo. Seguimos con fuerza… y con vuestro apoyo.

Empezamos el sexto ciclo

Esta semana tocaba un nuevo #SalamancaOnTour. Tocaba empezar el sexto ciclo y nuevamente he ido a tierras charras acompañado de mi Merchi. Parece lejano ese mes de abril cuando comenzamos con el primer ciclo de tratamiento de este ensayo clínico con anticuerpos biespecíficos. Las primeras sesiones las recibí ingresado en el hospital para comprobar la asimilación que hacía mi cuerpo del nuevo fármaco. En un principio iba a estar ingresado una semana, pero al final se alargó porque me empezó a dar una fiebre que no controlábamos y estuve veinte días en esa cama de hospital, eso sí, siempre acompañado de mi Merchi.

Una vez que me dieron el alta empezamos con visitas semanales al Hospital de Salamanca para ponerme el tratamiento, así durante los dos primeros ciclos -cada ciclo dura 28 días- y a partir de ahí las visitas se convirtieron en quincenales. Ayer comenzamos el sexto ciclo y seguimos contentos porque parece que el tratamiento sigue controlando a la enfermedad y yo me sigo encontrando muy bien.

Como siempre, viajamos el miércoles de Sevilla a Salamanca, pero en esta ocasión no nos pudimos dirigir al hospital para hacerme la extracción de sangre para la analítica pues era festivo en Salamanca y, por tanto, nos fuimos directamente al hotel. Nos llevó Fernando, un taxista que no conocíamos pero que nos hizo muy agradable el viaje, pues estuvimos casi todo el tiempo conversando y la verdad es que se hizo corto. Hasta me regaló un almanaque de Santa Ángela, que se los dan a él las monjas a las que lleva para cuidar enfermos. Gran labor.

Tras comer algo en un bar frente al hotel y descansar un rato del viaje salimos mi Merchi y yo para dar una vuelta y descubrir algo de «Salamanca en fiestas», aunque venido a menos por culpa de la pandemia. Tenía que enseñarle a mi Talquita algo de Salamanca. A pesar de no haber nada organizado por la zona centro para evitar aglomeraciones, había mucha gente por las calles, las terrazas estaban llenas y hacía buena temperatura, aunque cuando empezó a anochecer se notó el fresquito. Menos mal que íbamos con mangas largas… Compramos unos bocatas de jamón para comérnoslos en el hotel, nos tomamos un refrigerio en la terraza de un bar donde no había mucha gente y nos volvimos para el hotel cuando empezó a refrescar un poquito más.

El día siguiente tocaba todo: extracción para analítica y toma de constantes, consulta con Hematología y ponerme el tratamiento si todo está bien. Nos llevó al hospital el amigo Matías, tras un rato de espera me atendieron en Ensayos clínicos, nos fuimos a desayunar, consulta con la doctora Bea que nos confirmó que estaba bien la analítica y a ponerme el tratamiento. Entre una cosa y otra acabamos cerca de las cuatro de la tarde, que fue la hora en la que salimos de vuelta para Sevilla de nuevo con Matías.

Como siempre, trato exquisito el que recibimos por parte de todos. Ya está el sexto ciclo en marcha… volveremos dentro de un par de semanas. Todo irá bien, como hasta ahora. Gracias por estar ahí.

Esto funciona

Me da miedo escribir este título porque lo mismo en un futuro más o menos cercano me tengo que desdecir, pero es lo que ahora mismo siento y así lo escribo y lo digo: ¡ESTO FUNCIONA!

¿Qué es lo que funciona? El tratamiento que estoy recibiendo en el Hospital de Salamanca que forma parte de un ensayo clínico que está en fase 1. ¿Qué es esto de fase 1? Pues, como su nombre indica, es la primera fase del ensayo, es decir, es la primera vez que se prueban en humanos los fármacos que componen el tratamiento o la combinación de los mismos. En mi caso son dos fármacos: el Daratumumab, que ya lo había probado en ocasiones anteriores en otros ensayos y tratamientos, pero por vía intravenosa, mientras que ahora es subcutáneo. La diferencia es abismal, pues antes tenía que estar conectado a la bomba de perfusión unas cinco horas para recibir el Dara y ahora me ponen un pinchazo en la barriga que tarda un minuto. El otro fármaco es el que es nuevo para mí, se llama Talquetamab y es un anticuerpo biespecífico, que tiene un objetivo similar al tratamiento con células CAR-T, el despertar a mis linfocitos-T para que luchen contra las células malignas del mieloma y puedan con la enfermedad.

Y digo que de momento funciona porque yo me encuentro muy bien, fisicamente tengo buen aspecto -todo el que me ve en persona me lo dice-, no tengo efectos secundarios graves… Lo único que nos queda es poder controlar esa fiebre que me sigue dando casi todas las tardes-noches y que desde Hematología creen que no es debido a una reacción de mi cuerpo al tratamiento, pues ya llevamos cinco ciclos y esto se suele producir solo en los primeros. Me siguen haciendo pruebas y analíticas para detectar de dónde puede venir ese problema y mientras tanto yo voy controlando esa fiebre cuando aparece como buenamente puedo, tomando un paracetamol o metiéndome en la piscina o dándome una ducha.

Esta semana tocaba un nuevo #SalamancaOnTour. Me acompañó mi sobrino Migue porque mi Merchi había ido el día anterior al dentista a hacerse un tratamiento importante y no quería pasarlo mal en el viaje y en las horas de hospital. El miércoles nos fuimos temprano del campo a mi casa pues a las 10:30 nos recogía el taxi allí. En esta ocasión fue otro taxista nuevo, Alfredo, sevillista de los buenos y con el que estuvimos hablando todo el camino. Buena gente tela.

Llegamos al hospital poco después de las tres de la tarde, comimos algo y nos dirigimos al hospital de día para hacerme la extracción de sangre que me tocaba para la analítica y tomarme las constantes. Todo estaba bien. Fue Cathaysa quien me atendió, otra de mis enfermeras cracks que es todo profesionalidad y amabilidad. No podía faltar la foto:

Y cuando observé a Ella en ese almanaque vi la foto clara: «Nunca nos rendimos» ponía en mi espalda… «Rendidos a tus plantas…» empecé a canturrear por lo bajini… Ella está en mi equipo. Muchos y muchas me entenderéis… Gracias a mi Migue por la foto:

Quería que en este viaje nos acompañara mi Talquita, que para quien no lo sepa es la silla de ruedas eléctrica plegable que me han regalado mis hermanas. Quería que conociera Salamanca, lo bonita que es, en un paseo que queríamos dar mi Migue y yo, pero fue imposible porque una tormenta nos lo impidió. Estuvo toda la tarde-noche lloviendo y eso hizo que no pudiéramos salir del hotel.

Al día siguiente nos lleva Matías al hospital temprano, paso consulta con mi hematólogo Alberto que me pregunta por cómo estoy, me confirma que los datos de la analítica son buenos y que vamos a seguir con las pruebas y analíticas para intentar detectar de dónde viene el problema de la fiebre. Me dice que me pondré el tratamiento y que nos volveremos a ver en un par de semanas con analítica de reevaluación.

Nos toca esperar un rato en Ensayos clínicos pues tienen que traer los fármacos desde Farmacia. Saludo a mis enfermeras cracks María, Marta y Balbi, charlamos un rato y es Balbi quien se encarga de ponerme los chutes. Terminamos en torno a los dos de la tarde, nos recoge Matías y volvemos para Sevilla.

Lo que está claro es que una cosa es controlar la enfermedad, como parece que estamos haciendo ahora, y otra es intentar arreglar los destrozos que el mieloma o las reacciones a tantos tratamientos producen en mi cuerpo. De momento tengo que tratarme de la rodilla para volver a andar y de la vista, pues tengo cataratas en ambos ojos, parece que producidas por tantos corticoides como he tomado.

En esas estamos… yo sigo luchando. Tengo que reconocer que estoy contento porque me encuentro bien y porque los resultados de las pruebas y analíticas son bastante buenos. Pero no quiero lanzar las campanas al vuelo porque, como ya he dicho en más de una ocasión, esto ya lo he vivido antes y después el palo ha sido importante. Espero que en esta ocasión no ocurra. De momento… carpe diem.

Empezamos el 5º ciclo

Un nuevo #SalamancaOnTour para continuar con el tratamiento de mi ensayo clínico de anticuerpos biespecíficos que tan bien me está viniendo hasta el momento. En esta ocasión le hemos dado descanso a mi Merchi que tenía cosas que hacer en estos días y me ha acompañado mi sobrino Migue, que siempre está ahí a mi lado dispuesto para lo que haga falta con su tete -él me llama así, yo soy «su tete»-.

Seguimos con las visitas quincenales al Hospital de Salamanca, en esta ocasión toca empezar un nuevo ciclo, el quinto ya -los ciclos son de 28 días- y cada vez que se empieza un ciclo tengo que traer la orina de 24 horas recogida el día anterior. El resto del procedimiento es como siempre: viajamos el miércoles para hacerme la extracción de sangre en cuanto lleguemos y tener los resultados de la analítica disponibles a primera hora del jueves, que es cuando tengo la consulta con Hematología y posterior visita a Ensayos clínicos para ponerme el tratamiento si los resultados de la analítica lo permiten.

Un nuevo taxista nos lleva a Salamanca, se llama Jesús y creo que a este paso vamos a conocer a todos los taxistas que pertenezcan a Tele-Taxi Sevilla. Llegamos al Hospital de Salamanca a las 15:30, comimos algo en la cafetería Migue y yo y nos dirigimos a Ensayos clínicos, pero ya me había comunicado Irene, la coordinadora del ensayo, que se habían mudado de sitio, ahora estaban en lo que era antes el Hospital de Día, pues este ya se ha cambiado al hospital nuevo. Nosotros por lo visto nos cambiaremos el 2 de octubre. Cuando digo nosotros me refiero a toda la gente de ensayos clínicos, personal y pacientes.

Me peso y esta semana afortunadamente no he perdido nada, peso 81,2 kg. Me estoy forzando a comer, porque os aseguro que he perdido bastante el apetito, seguramente como efecto del tratamiento, pero tengo que seguir así. Todas las constantes están bien, entregamos los botes de orina y me hace la extracción de sangre Patri. Listo, llamada al taxi, nos recoge Matías y nos lleva al hotel. Descansamos un rato y salimos después porque habíamos quedado con Pety en la Plaza Mayor para compartir un refresquito. Tenía ganas de verla y charlar con ella después de que su marido y mi amigo Luis nos dejara hace poco más de un mes.

A la mañana siguiente me pongo la camiseta del #yomecuro que me han regalado los chiquillos de Villamartín pintada por ellos, llegamos al hospital poco antes de las nueve, que era cuando tenía la cita de la consulta con Hematología. Me llamaron pronto y en esta ocasión me atendió Alberto, ya que mi doctora Mariví está de vacaciones. Nos dijo Alberto que la analítica daba buenos resultados y, por tanto, podría recibir el tratamiento, aunque debería recibir también inmunoglobulinas de forma preventiva, a ver si así controlamos esos episodios de fiebre que me siguen dando.

Dicho y hecho. Nos volvemos a dirigir a la zona de Ensayos clínicos -mucho más espaciosa ahora- y toca esperar a que lo preparen todo en Farmacia y lo traigan. Un rato después entro en la sala y ocupo la cama que me habían reservado porque me esperaban varias horas allí. Efectivamente así es, pues entre la premedicación, los chutes de Daratumumab y Talquetamab y la infusión por vena de las inmunoglobulinas pasan más de seis horas y terminamos algo después de las 18:00.

Nueva llamada al servicio de taxis, nos recoge Matías y nos trae de vuelta a casa a mi Migue y a mí. Llegamos reventados después de un día tan completito, pero muy contentos por cómo había ido todo, por lo bien que nos habían atendido -como siempre- y por poder seguir con este tratamiento que parece que tan bien me está sentando y que está controlando a la enfermedad. Tenemos que seguir con todas las fuerzas posibles…