Empezando el ciclo 16… (C16D1)

Esta semana tocaba un nuevo #SalamancaOnTour… y nuevamente he ido acompañado por mi Merchi. Hicimos el viaje de ida con el taxista Jesús, que era la segunda vez que nos llevaba, y fue un viaje muy agradable. Llegamos al hospital en torno a las dos y media de la tarde, saludamos a nuestras enfermeras cracks, saludamos a Belén y a Alicia, me pesé -87,7 kilos-, me tomaron las constantes, entregamos los botecitos de orina para la analítica de reevaluación y me sacaron la sangre para el análisis de sangre. Cuando terminamos en el hospital nos recogió Matías, que fue quien nos acercó al hotel, aunque antes de recogernos teníamos que probar las papas bravas del Bar Segundo, que son las mejores de Salamanca, según dicen los de allí, aunque nosotros ya las habíamos probado antes.

La tarde no estaba muy agradable, por lo que decidimos no salir, nos quedamos en el hotel. Cenamos unos bocatas que había traído Merchi de casa y tocaba descansar para estar preparados para el día siguiente.

Estrené una camiseta que me habían regalado mi mujer y mis hijas pues cuando leyeron lo que ponía dijeron que me pegaba tela. Opinad vosotros mismos:

Vino a recogernos a las ocho y media de la mañana Juan Carlos, que nos acercó al hospital. Nos fuimos a la zona de Ensayos clínicos y tocó esperar mientras llegaba nuestro turno para acceder a consulta. Mientras, pudimos saludar por primera vez en persona a Teresa, que también es profesora, es mecenas de mis libros y me sigue junto a su hermana -que también es paciente- desde hace mucho. La fotito no podía faltar. Encantado, Teresa:

Cuando entramos a la consulta con mi hematóloga Mariví, me preguntó cómo me encontraba, le dije que bastante bien y me confirmó que los resultados de la analítica seguían siendo buenos, por lo que podría ponerme el tratamiento. Hablamos de varias cosas, como siempre, entre ellas de su intervención en nuestro programa de radio del pasado lunes, que estuvo genial. Tocaba esperar que trajeran los medicamentos de Farmacia tumbado en una cama y con mi Merchi sentada al lado, pero mientras tanto pude saludar a Elena, psicóloga de Ascol que siempre viene a verme y que venía acompañada de otra chica que estaba haciendo las prácticas; también pude saludar a Elena, coordinadora de ensayos que estuvo con nosotros en el programa de radio de hace un par de semanas; y a Camilo, paciente de Orense que ha recibido las células CAR-T, y que ha venido para revisión acompañado de su señora.

Como empezaba ciclo -el dieciséis ya- tenía que recibir los dos medicamentos que forman parte del ensayo -el Dara y el Talque- y la premedicación correspondiente, pero hubo un problema en Farmacia y tardaron en llegar más de lo esperado. Llegaron cerca de la una del mediodía y fue mi enfermera crack Patri quien se encargó de ponerme los chutes. Terminamos un poco después de las tres de la tarde, llamamos al taxi y vino a recogernos Matías. Durante el trayecto de vuelta escuchamos el programa de «La voz de los imparables» del pasado lunes, en el que entrevistamos a mis dos hematólogas de referencia, las doctoras Mariví Mateos y Marta Reinoso. Magnífico programa, aunque esté mal que yo lo diga. Y también di una cabezadita larga porque la premedicación esa me deja frito. Llegamos un poco antes de las ocho de la tarde a casa y tampoco hacía una calor excesiva.

Nota final: He escrito este artículo desde nuestro campo, una vez que hice los ejercicios en la piscina y comimos algo. Y es que este día de San Juan empezó muy bien y solo puede traer noticias buenas. Por cierto, mil gracias por todas vuestras felicitaciones recibidas por mi santo. Muchísimas… Pero la mejor noticia del día iba en este tuit:

Y a las 18 horas se presenta el logo del EABE23. Ahí estaremos…

C15D15 y La voz de los imparables #16

Ayer podemos decir que tuve uno de esos días intensos, pues además del #SalamancaOnTour tuve el programa de radio, el decimosexto programa de «La voz de los imparables», donde me acompañaron mi hermana Auxi y mi Merchi, como es habitual, y entrevistamos a Gema y a Lola. Pero empecemos desde el principio, como siempre…

Debido a que el próximo jueves 9 me operan de cataratas del ojo derecho, había que cambiar la sesión que me tocaba del ensayo clínico en Salamanca. ¡Todas las cosas sanitarias que me afectan parece que ocurren en jueves! Las consultas con el traumatólogo, los tratamientos del #SalamancaOnTour y ahora las consultas con mi oftalmóloga y la operación de cataratas. Menos mal que Irene -mi coordinadora del ensayo- y Mariví -mi hematóloga- son muy comprensivas y adaptan las visitas a Salamanca para recibir el tratamiento.

Por eso en esta ocasión viajamos en domingo. Nos recogió a mi Merchi y a mí un taxista tocayo que era la primera vez que nos llevaba. Viaje muy agradable, con conversación continua y un taxista más de Tele-Taxi que añadir a mi lista de amigos.

Fuimos directamente al hotel, pues al ser domingo no podía ir al hospital para hacerme la extracción de sangre para la analítica. Comimos algo en un bar frente al hotel, después descansamos un rato y por la tarde salimos para dar un paseo aprovechando que hacía buen tiempo y buena temperatura. La foto en la Plaza Mayor no podía faltar… y alguna que otra foto más en la Plaza de la Libertad.

A la mañana siguiente nos recogió Matías en el hotel y nos acercó al hospital. Una vez allí tocó esperar un rato para hacerme la extracción de sangre -los lunes se nota que hay más pacientes-. Una vez hecha la extracción -me la hizo Mayte, una de mis enfermeras cracks-, me vio en consulta Verónica, otra de mis hematólogas, pues hoy no estaba Mariví. Como siempre trato exquisito, me preguntó cómo estaba, le dije que bien y yo tuiteé esto:

Me tumbé en una de las camas para esperar junto a mi Merchi a que llegara el tratamiento de Farmacia. Mientras esperaba pude saludar al amigo Camilo, a Alberto, otro de mis hematólogos, a las coordinadoras de ensayos Irene y Elena y a las voluntarias de ASCOL Inés y Julia. Gracias por el detalle que me dejó Inés en su nombre y en el de su hija Irene. En la siguiente foto estoy con Camilo, también paciente de mieloma que ha recibido el ensayo de las células CAR-T, y con Patri, otra de mis enfermeras crack.

Hoy solo tocaba chute de Talquetamab, pues estamos en el día quince del ciclo quince (C15D15). Cuando llegó fue Patri quien me pinchó las cuatro jeringuillas de Talque en la barriga. Me volvió a tomar las constantes y, como todo estaba bien, me dio permiso para llamar al taxi para volver a casa.

Y eso hice. Vino de nuevo a recogernos Matías, que fue quien nos trajo de vuelta a Sevilla. Durante el trayecto escuchamos por los altavoces del coche los dos últimos programas de «La voz de los imparables» emitidos, por lo que me tocó de nuevo emocionarme, pues uno de ellos fue la mesa redonda que prepararon mi hermana y mi mujer con amigos y amigas, donde dijeron cosas muy bonitas dirigidas a mí.

Llegamos bien a casa, en torno a las cinco y cuarto de la tarde, y una hora después habíamos quedado en recoger a mi hermana Auxi, pues nos esperaba esto:

Cartel hecho por el amigo Antonio Sevilla

En este programa tuvimos dos nuevas entrevistas: estuvimos a través de Skype con Gema Chico, que trabaja como TCAE (Técnico en cuidados auxiliares de enfermería) en el servicio de Hematología del Hospital clínico de Salamanca y en el estudio nos acompañó Lola Carrasco, esposa y cuidadora de paciente trasplantado de médula ósea -Antonio, que también estuvo en el estudio-; Lola además colabora con el voluntariado de la Asociación ATMOS. Resultó un programa magnífico, al menos a mí me lo pareció.

Os dejamos por aquí los enlaces al decimosexto programa donde podéis escucharlo y verlo completo:

Y como lo hicimos tan bien y no teníamos ensayo de coro, mi hermana Auxi nos quiso invitar por su cumpleaños en un bar junto a su casa. Unos caracoles y unas tapitas magníficas que nos supieron a gloria. Hasta la cerveza SIN que era de barril no parecía ni SIN, de lo fresquita que estaba. Y la foto que no podía faltar. Seguimos…

C15D1 y La voz de los imparables #14

Hoy, a pesar de ser lunes, tocaba un nuevo #SalamancaOnTour. El cambio de día es debido a varias razones, aunque por supuesto siempre consensuado con Irene, la coordinadora de mi ensayo y Mariví, mi hematóloga. Tocaba empezar un nuevo ciclo -el quince ya- y, por tanto, tocaba analítica de reevaluación y recibir los dos fármacos del ensayo: el Daratumumab y el Talquetamab -o el Dara y el Talque como ya los llamamos con confianza-.

Tuvimos que madrugar mi Patri y yo. Una vez más me acompañaba mi niña y algo después de las cuatro de la madrugada nos recogió Manolo, otro taxista que se estrenaba con nosotros en los viajes a Salamanca. Fue un viaje agradable en el que mi Patri durmió buena parte del camino, yo solo di una cabezadita casi al final y Manolo afortunadamente se mantuvo despierto todo el tiempo.

Llegamos en torno a las ocho y media al hospital de Salamanca y, tras esperar un poco, me hacen la extracción de sangre, me toman las constantes y me tumbo en una cama para esperar la consulta con mi hematóloga Mariví cuando estén los resultados de la analítica. En dicha consulta me dice mi hematóloga que la analítica está bien y que podré ponerme el tratamiento. Mientras espero que me lo traigan de Farmacia puedo saludar a otros pacientes como el granadino Jose o el gallego Camilo. Ambos iban acompañados de sus respectivas esposas. También se acercaron a saludarme Irene, la coordinadora de mi ensayo; Bea, otra de mis hematólogas y Elena, psicóloga de Ascol. Todo amabilidad por allí, como siempre.

Fue Patri, una de mis enfermeras cracks, quien me puso los chutes cuando llegaron y, una vez comprobado que mis constantes estaban bien, tuvimos permiso para volver a casa. Llamé al servicio de taxis y volvimos para Sevilla mi Patri y yo con Andrés. Salimos de vuelta poco después de las cuatro de la tarde.

Al ser hoy lunes tocaba nuevo programa de «La voz de los imparables». Yo sabía que no iba a poder estar porque seguramente me iba a coger en el viaje de vuelta a casa. Mi hermana Auxi me dijo la semana anterior que ella se encargaría, pero que sería una sorpresa. Y aquí está el cartel con,la sorpresa hecho por mi amigo Antonio Sevilla, como siempre:

Y vaya si ha sido sorpresa… Mi hermana Auxi ha organizado la primera mesa redonda del programa, titulada «Conviviendo con un imparable»… y en el estudio estaban, además de ella y de mi Merchi como es habitual, mi hermana Chari, mi amiga Paqui y mis amigos Jesús, Miguel y Juan. Este último acompañado por su Chari.

Mi Patri y yo hemos visto el programa en directo en la página de Facebook de Onda Capital mientras volvíamos a casa en el taxi y tengo que reconocer que me he emocionado mucho. Se vuelve a demostrar que estoy rodeado de buenas personas y que tengo muy buenos amigos y amigas. Para mí es un programón, tengo que verlo de nuevo tranquilamente y si no lo has visto te recomiendo que lo hagas. Mil gracias por las cosas tan bonitas que me han dicho. Te dejo los enlaces:

Y casi llegando a casa recibo la llamada de Manolo, el padre de Sergio (q.e.p.d.). Una vez más me llama para interesarse por cómo estoy. Una persona de 85 años llamándome de forma regular para interesarse por mí. Una maravilla de persona. Si todavía estaba emocionado por el programa de radio, esta emoción creció tras la llamada de Manolo.

¡Qué bonita es la vida! A seguir viviendo…

Ensayo C14D15 y La voz de los imparables #12

Esta semana tocaba una nueva sesión de mi ensayo clínico, la segunda sesión del ciclo 14, el C14D15, pero en esta ocasión henos cambiado de días. Normalmente viajamos miércoles y jueves en nuestro #SalamanacaOnTour, pero esta vez ha sido lunes y martes, porque el jueves tengo radiografía y cita con el traumatólogo que me operó de la rodilla y que por supuesto no me puedo perder. Todo estaba bien programado, pero al saltarme una semana por culpa del covid, ya esta programación se ha trabucado. Menos mal que tengo ahí a Irene, la coordinadora de mi ensayo, que le busca solución a todo.

Esta vez me ha vuelto a acompañar mi Patri, pues mi Merchi tenía cita médica. Un nuevo taxista que conocimos, Jesús, que era la primera ve que nos llevaba y que nos hizo el viaje agradable, aunque me reconoció que él es del otro equipo de la ciudad. Al llegar a la zona de Ensayos del hospital nos atendió Mayte, que me tomó las constantes y me extrajo la sangre para la analítica.

Una vez que terminamos allí nos recogió Andrés y nos llevó al hotel Silken Rona Dalba, donde nos estaban esperando María José y Rocío con la amabilidad de siempre. Era lunes y teníamos programa de «La voz de los imparables» en Onda Capital a las siete de la tarde. ¿Cómo lo íbamos a hacer? Pues gracias a las chicas del hotel tuvimos a nuestra disposición un salón donde mi Patri y yo pudimos entrevistar a María, una de mis enfermeras cracks de Ensayos clínicos, y en la segunda parte del programa desde el estudio de Onda Capital en Sevilla mi Merchi y mi hermana Auxi entrevistaron a Dora, responsable de comunicación del centro de Transfusiones, Tejidos y Células de Sevilla.

Aquí os dejo los enlaces a este duodécimo programa:

Al terminar el programa nos tomamos una SIN con María, echamos un ratito agradable de charla y comí algo con mi Patri pues no habíamos comido nada desde que salimos de casa.

A la mañana siguiente nos recogió Matías, que nos acercó al hospital Virgen de la Vega, donde tenía cita a las 9 con la dermatóloga que me vio en urgencias en la última visita. Confirmó que iba bien con la crema que me había mandado para aliviar los picores y me dijo que siguiera igual, echándome mucha crema hidratante, sobre todo en las piernas.

Y de allí nos fuimos al hospital nuevo para recibir el tratamiento que me tocaba, en esta ocasión los cuatro chutes de Talquetamab, que me puso mi enfermera crack Patri. Mientras esperaba que me llegara el tratamiento de Farmacia pude saludar a Laura, coordinadora del ensayo KarMMa-3 en el que estaba antes. Me trajo unos documentos que tuve que firmar. También vinieron a verme y a preocuparse por cómo estaba Irene, la coordonadora de mi ensayo actual y Bea, una de mis hematólogas.

Todo fue muy bien y el trato como siempre fue exquisito. Terminamos a buena hora, llamamos a Matías de nuevo, nos recogió y llegamos a casa a una hora bastante decente. Durante el camino de vuelta escuchamos el último programa de «La voz de los imparables», el que hicimos el lunes.

Dentro de un par de semanas empezaremos un nuevo ciclo, será el decimoquinto… y ahí seguimos, muy contentos. Ayer me preguntaba Natividad en Twitter por cuántos kilómetros llevábamos… y yo le contesté esto:

#SalamancaOnTour C14D1

Esta semana tocaba un nuevo viaje a Salamanca. Tocaba empezar un nuevo ciclo, el catorce ya, y en esta ocasión me acompañó mi Patri, pues mi Merchi tenía cita con el dentista el miércoles, que era el día que hacíamos el viaje de ida. En torno a las diez de la mañana nos recogió Miguel, taxista con el que ya hemos coincidido en alguna ocasión anterior y que nos hizo el viaje muy agradable. Hablamos mucho de la pasada Semana Santa, pues él es miembro de la Agrupación musical de la Redención, donde toca la corneta. Nos contó sus actuaciones acompañando pasos durante toda la semana e incluso una actuación que tuvieron en Salamanca en Cuaresma en un certamen de bandas. Yo le conté mis estaciones de penitencia y todas las emociones vividas. Gracias, Miguel. Hasta una próxima ocasión…

Llegamos al hospital sobre las dos y media, saludamos a nuestras enfermeras cracks, entregamos los botecitos de orina para la analítica de reevaluación como cada principio de ciclo, me tomaron las constantes y fue Mayte quien me hizo la extracción de sangre para la analítica. Cuando terminamos nos recogió Juan Carlos, nos fuimos a comer al «Ruta de la Plata», nos hicimos la foto de siempre en la Plaza mayor, dimos un pequeño paseo -yo iba con mi andador Talquito y todavía me canso mucho- y nos fuimos para el hotel.

Allí nos recibió María José con la amabilidad de siempre y reservamos la habitación para la próxima visita, que será después de Feria. Creo que ya lo he dicho alguna que otra vez, pero en el Hotel Silken Rona Dalba de Salamanca se encuentra uno como en casa, gracias a sus buenas instalaciones, a la buena habitación adaptada que me dan siempre y al equipo de recepcionistas que tienen: María José, Rocío, Esther, Lola, Raúl, Marisol y Raquel, que está haciendo sus prácticas… cracks totales. Mil gracias.

A la mañana siguiente nos recogió Matías a las 8:30 y nos acercó al hospital. En esta ocasión como en la última visita fue Borja quien me atendió en consulta, pues Mariví no estaba. Me dijo textualmente: «Juanma, tu analítica está mejor que la mía». Algo para estar muy contento después de todo lo vivido. Le comenté que el problema con los picores seguía, por lo que me comentó que llamaría al dermatólogo de guardia para que me viera.

Tenía que esperar que llegara el tratamiento de Farmacia, hoy tocaba el doblete al ser principio de ciclo, es decir, chutes de Daratumumab y Talquetamab -¿Os habéis aprendido ya estos nombres?-. Me tumbé en una de las camas, mi Patri se sentó en una silla a mi lado y mientras esperábamos pudimos saludar a Elena, coordinadora de mi ensayo anterior; vino Irene, coordinadora de mi ensayo actual, con la que programamos las próximas visitas de mayo y me dio unos papeles para firmar correspondientes al ensayo clínico. En la cama de al lado se situó Santos, que venía acompañado de su hermana, y con el que pude echar un buen rato de charla. Me encantó desvirtualizar al amigo de las redes Camilo, un gallego de Orense que había venido a revisión tras haber recibido hace unos días el tratamiento de las células CAR-T. Me alegré mucho de ver el buen aspecto que tenía y lo bien que se encontraba.

¿Y del personal de allí qué puedo decir? Pues que son todos geniales, que parece que para entrar a trabajar en la Unidad de Ensayos clínicos hay que aprobar un examen especial de empatía y humanidad, pero desde la limpiadora Alicia -a la que hace tiempo que no vemos-, Dora, que controla el acceso; la TCAE Belén; mis enfermeras cracks Patri, María, Balbi, Mayte, Rosana…; los chicos de prácticas, ayer estaban Juan Carlos y Elsa; las coordinadoras de los ensayos, yo conozco a Elena, a Laura y a Irene. Y lo hematólogos y hematólogas que me han atendido alguna vez: Mariví, Borja, Verónica, Bea, Felipe… Por algo funciona esto tan bien, desde luego no es casualidad y somos muchos los pacientes a los que esta gente nos están dando vida. Como para no estarles agradecidos…

Me dio Patri la premedicación una hora antes de que llegara el tratamiento. Cuando llegó me pjnchó Elsa el Dara antes de acabar su jornada de prácticas. Y una hora después me pinchó Patri las cuatro jeringuillas de Talque. Me volvió a tomar las constantes y como estaba todo bien me dio permiso para irnos.

Pero esto no acabó aquí. Faltaba la visita a Dermatología para ver si mejoramos esos picores. A media mañana vino a la Unidad de Ensayos la dermatóloga de guardia para decir que cuando yo acabara de ponerme el tratamiento debía acceder por Urgencias que ella me estaría esperando. A mí eso de «acceder por urgencias» ya sabéis que me gusta poco, ya sea en Salamanca, en Sevilla o en Pekín. Sobre todo por la situación de pandemia que estamos viviendo y lo llena de gente que suele estar la sala de espera de Urgencias. Y no me equivoqué: lo de que «me estaría esperando» nadie sabía nada: el de Admisión me dijo que tenía que seguir el procedimiento normal, pasar por Triaje y todo eso. Dos horas de espera, desde las dos de la tarde hasta poco antes de las cuatro que me atendieron. Mi Patri y yo habíamos puesto de límite las cuatro de tarde, hora en la que nos volveríamos para Sevilla aunque no nos viera la dermatóloga. Pero afortunadamente nos llamó a consulta, comprobó lo descamada y roja que tenía la piel, tecleó tela en el ordenador, me mandó una pomada y que me pusiera crema hidratante y vaselina líquida. Quedamos para que me vea en consulta en la próxima visita que tengo del ensayo, a ver si mejoro en estos días.

En torno a las cuatro y media nos recoge Matías,que nos lleva de vuelta a casa. Durante el viaje escuchamos dos programas de «La voz de los imparables», el del pasado lunes con Isabel y José Manuel y el de la semana anterior con Juan Carlos Unzué. Tocó volver a emocionarse…

Pero como siempre quedémonos con lo bueno: vamos bien, seguimos con la enfermedad controlada, en remisión completa y ya hemos empezado el ciclo número catorce…y los que sean… Aquí estamos… y tú a mi lado.

Del #SalamancaOnTour al #SSantaSevilla22

A pesar de ser Semana Santa esta semana me tocaba viajar de nuevo a Salamanca, pues tenía una nueva sesión de tratamiento de mi ensayo clínico, la segunda sesión del decimotercer ciclo, es decir, el C13D15. En esta ocasión tocaba solo uno de los dos fármacos que recibo, el Talquetamab pero, como siempre, empecemos por el principio.,,

Antes de viajar a tierras charras fui con mi Merchi al Hospital de San Lázaro, pues tenía allí cita con Oftalmología, una cita que llevaba bastante tiempo esperando y que no podía perder, pues la vista es algo muy importante y es lo siguiente que tengo que intentar arreglar. Tengo cataratas en ambos ojos producidas seguramente por la cantidad de corticoides que he tomado en mis tratamientos, algo que ya sabía pues me lo habían dicho en consultas previas, y ahora, según me dijo la doctora, se trata de hacerme unas pruebas de córnea antes de operarme, al menos primero del ojo derecho que es el que peor tengo. Ahora lo que queda es esperar… ojalá que no sea mucho tiempo.

En esta ocasión como mi Migue estaba de vacaciones de sus estudios, vino conmigo a Salamanca y así le dábamos descanso a Merchi. Nos recogió Miguel Ángel, otro taxista con el que no habíamos coincidido antes y con el que tuvimos un viaje muy agradable. Llegamos al Hospital de Salamanca antes de las tres de la tarde, saludamos a mis enfermeras cracks, me tomaron las constantes y me sacaron la sangre para la analítica. Cuando terminamos nos recogió Paco, que nos acercó al hotel para dejar la maleta y nos fuimos a comer al Ruta de la Plata y a dar un pequeño paseo por el entorno de la Plaza Mayor. El tiempo no estaba muy bueno -en Sevilla no paró de llover todo el Martes Santo y no pudo salir ni una cofradía-, aunque en Salamanca no llovía, pero hacía fresquito y debido a ello nos fuimos para el hotel.

A la mañana siguiente pudimos saludar en la recepción del hotel a Rocío y estuvimos hablando con ella un ratito mientras esperábamos al taxista. Nos recogió Juan Carlos, que nos llevó al Hospital… y nada más llegar allí me atendió Borja, uno de mis hematólogos, que me preguntó por cómo me encontraba y me dijo que la analítica estaba bien, por lo que me podría poner el tratamiento, que ya había pedido a Farmacia. Ahora tocaba esperar a que lo trajeran para poder ponérmelo. Esperé tumbado en una de las camas de la zona de Ensayos clínicos y mi Migue sentado a mi lado. Mientras esperábamos nos pusimos los dos a leer, cada uno con nuestro kindle y repasamos el librito de «El llamador» que dejamos por allí para que conocieran algo de las hermandades y cofradías de Sevilla.

No tardó mucho en llegar el Talquetamab que, como siempre, vino en cuatro inyectables. Fue Balbi quien me los pinchó en la barriga y quien me tomó la tensión y la temperatura. Como todo estaba bien, nos dieron permiso para marcharnos. Volvimos con Matías a Sevilla en un viaje agradable -escuchamos durante el camino el programa «Especial Semana Santa» que hicimos en «La voz de los imparables» la semana pasada- y, una vez en casa, tocaba ver las procesiones por televisión porque después de una mañana de hospital y de un viaje largo estaba cansado. Llegamos cuando estaba entrando en Campana el Cristo de la Sed.

Y hoy amaneció un Jueves Santo radiante, como debe ser, como le pega a un Jueves Santo. Buen tiempo y buena temperatura. Y retomamos una de las tradiciones que la pandemia había cortado: el ir a visitar tempranito con mis amigos de siempre la Basílica de la Macarena y el Templo de los Gitanos. Allá que hemos ido mis amigos Jesús, Casti, Coli, Francis y servidor. Hemos hecho sendas visitas de forma bastante cómoda -la ventaja de ir temprano- y hemos desayunado churros en El Pilar.

Oraciones al Señor de la Sentencia y a la Macarena en su basílica y admiración de sus respectivos pasos, así como rezos al Señor de la Salud y a María Santísima de las Angustias. En su templo me encontré con mi tía Consuelo, a la que me dio mucha alegría de ver y le dije que por la mañana me busque detrás de su manto, porque Ella ha querido que así sea… y yo tenía claro que hoy tenía que salir como fuera, porque tengo que agradecer tanto…

Si pulsas en la siguiente imagen podrás acceder a un álbum de fotos con todas las imágenes de esta mañana:

Y esta próxima madrugá será mi tercera de tres. Mi tercera estación de penitencia en esta Semana Santa 2022. En esta ocasión acompañando a mi Hermandad de Los Gitanos, en la que llevo 54 años como hermano -la edad que tengo-, en la que tengo el número 206 de hermano y en la que acompañaré a mi Señor de la Salud para pedirle SALUD y a mi Virgen de las Angustias, a la que siempre he acompañado yendo delante de Ella cuando no tenía la enfermedad. Hoy ire detrás de Ella rezando por mí y por todos mis compañeros. E iré con mi silla de ruedas empujada por mi amigo-hermano Carri, que siempre está ahí. Toca disfrutar, toca seguir viviendo… Esto es la Semana Santa de Sevilla, así me enseñaron mis padres a vivirla y así la sigo viviendo… Os lo contaré por aquí. ¡Feliz madrugá tengáis!

#SalamancaOnTour C13D1

El decimotercer ciclo de mi ensayo clínico tocaba empezarlo la semana pasada, pero el dar positivo en covid lo impidió. Mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos, retrasó esta sesión una semana, siempre y cuando previamente diera negativo en un test, como de hecho di el pasado domingo. Por tanto, esta semana tocaba viajar, un nuevo #SalamancaOnTour y, como es habitual, acompañado por mi Merchi.

Salimos en torno a las diez de la mañana de casa, nos recogió Juan, taxista con el que ya habíamos coincidido en una ocasión anterior, que nos hizo el viaje muy agradable pues conversamos bastante durante las cuatro horas y media de camino. Al llegar al Hospital de Salamanca nos dirigimos a la zona de Ensayos clínicos, donde mis enfermeras cracks Balbi, María, Patri y Mayte se sorprendieron mucho al verme llegar andando con mis bastones de senderismo. Un avance importante. Ya ni Talquita -mi silla de ruedas eléctrica- ni Talquito -mi andador-. Andando con bastones. Cierto es que todavía solo puedo andar distancias cortas, porque me faltan fuerzas en las piernas y me falta fondo físico, pero con constancia y ejercicios debe ser cuestión de tiempo el poder andar distancias más largas. Por mí no va a quedar, os lo aseguro.

Me pesé, he puesto algún kilo -creo que debido al confinamiento-, me tomaron las constantes, entregamos los botecitos con muestras de orina de 24 horas para la analítica de reevaluación que toca cada principio de ciclo, me hizo la extracción de sangre Mayte y terminamos. Nos recogió Andrés, nos fuimos a comer a nuestro ya habitual «Ruta de la plata» -vaya como se come allí-, nos hicimos la foto que nunca puede faltar en la Plaza Mayor y nos fuimos para el hotel porque hacía fresquito en la calle. Lo que para mí es casi hacer la media-maratón de Salamanca. Me tuve que parar a descansar un par de veces en el camino y llegué bastante cansado al hotel, pero también muy contento por lo que voy avanzando en ganar movilidad.

En el hotel pudimos saludar a Rocío y a María José, que ya son amigas nuestras, y pudimos conocer a Raquel, que está haciendo sus prácticas y nos dijo que es hermana de Cris, una de las recepcionistas junto a Maribel de los apartamentos donde nos alojamos más de un mes en el verano de 2020, cuando me iba a infundir las células CAR-T y que al final no pudo ser.

Ya por la mañana nos recogió Matías, que se sorprendió también al verme andar con bastones. Nos dejó en el hospital temprano y antes de entrar en consulta pude saludar a Pepi, que es de Huelva y paciente de mieloma múltiple como yo. Hace un tiempo contactó conmigo a través de Facebook, nos seguimos a través de las redes y había decidido ir a Salamanca acompañada de su marido para pedir una segunda opinión a Mariví sobre el tratamiento que le proponen en su hospital de referencia, ya que parece que le había vuelto su enfermedad tras haberse hecho un trasplante autólogo de médula hace unos años. Estaba seguro de que le iría estupendamente y de que Mariví le habría tratado igual de bien que trata a todos los pacientes, algo que me ha confirmado Pepi en una llamada telefónica que me ha hecho cuando ambos volvíamos a nuestras casas.

Entré en consulta con Borja, otro de mis hematólogos, porque Mariví tenía buena parte de la mañana ocupada con un curso, aunque cuando apareció por la sala de Ensayos para atender a Pepi se acercó a saludarme y a preguntarme por cómo estaba y cómo había pasado el covid. Le comenté que lo había pasado con síntomas leves, aunque fueron casi dos semanas de confinamiento que se me hicieron muy pesadas.

Tengo que reconocer que en esta ocasión no las tenía todas conmigo en relación con el resultado de la analítica, pues tras pasar el covid pensaba que habría podido dejar algún rastro que me impidiera ponerme el tratamiento. Pero afortunadamente no ha sido así y me confirmó Borja que los resultados de la analítica eran muy buenos y que, por tanto, me podría poner el tratamiento, que en esta ocasión consistía en sendos pinchazos de los dos fármacos del ensayo: Daratumumab y Talquetamab.

Me voy a una de las camas para esperar que traigan el tratamiento preparado desde Farmacia -ya sabemos que esto lleva su tiempo-, Merchi se sienta a mi lado y en ese momento de espera puedo saludar y compartir conversación con Rosana, que es la enfermera que conozco del hospital antiguo pues estaba siempre en los aspirados de médula. Me ha dicho que este año quiere ir a la Feria de Sevilla y yo le he dicho que si es así que me llame, que va a conocer de verdad la Feria de Sevilla. Después vinieron a saludarme Elena y Paula, psicólogas de la Asociación Ascol y al ratito también vinieron su presidenta Ascen y Emi. Maravillosas personas y magnífica la labor que hacen. Apoyo de verdad a pacientes y familiares. También pude saludar a Irene, la coordinadora de mi ensayo, y por whatsapp saludé a Alicia, la limpiadora de la zona de Ensayos clínicos, que está de baja por una lesión en el pie, pero que no quería dejar pasar la ocasión de saludarme. Otra crack la amiga Alicia.

Me dieron la premedicación una hora antes de que llegara el tratamiento, que llegó un poco antes de la una del mediodía. El pinchazo del Dara me lo puso Elsa, otra enfermera que conocí en ese momento, pues hace poco que ha empezado sus prácticas allí. Y una hora después fue Patri quien me puso los cuatro pinchazos del Talque. De nuevo toma de constantes -tensión, saturación y temperatura- y como estaba todo correcto nos dieron permiso para volvernos a casa. Nos recogió Matías, escuchamos de vuelta el programa de «La voz de los imparables» en el que me entrevistaron a mí y cuando llegamos a casa casi a las siete de la tarde tuiteé esto:

En esta ocasión volveremos dentro de tres semanas, ya que en Semana Santa -que es cuando tocaría- hay dos días festivos y solo citarán a los pacientes que no puedan aplazar su tratamiento. Como en mi caso afortunadamente vamos bien, podemos saltarnos esa semana y disfrutarla en familia, pues para eso somos muy cofrades. Ya queda menos para escuchar los tambores en la calle. Disfrutémoslo, nos lo merecemos y tenemos ganas, pero con precaución y cumpliendo las recomendaciones sanitarias. Esto no debemos olvidarlo.

Volveremos a Salamanca los días 20 y 21 de abril, Dios mediante, para la segunda sesión de este decimotercer ciclo. Y seguiremos avanzando… continuando este camino al #yomecuro.

Seguimos en remisión

Esta semana tocaba un nuevo #SalamancaOnTour y en esta ocasión me ha acompañado mi Patri, ya que mi Merchi se encontraba con faringitis y no era plan de meterse un viaje y estar en un hospital dada la situación en la que estaba.

El C12D15, segunda sesión del duodécimo ciclo, doce ciclos ya… parece que fue ayer cuando empezamos y ya llevamos doce ciclos, que es llevar casi doce meses, casi un año, aunque en realidad empezamos en abril de 2021 porque los ciclos son de 28 días. Y ahí seguimos… y seguimos muy bien, que es lo importante.

El miércoles nos recogió para el viaje de ida un taxista al que no conocíamos -ya he perdido el número de taxistas distintos que nos han llevado desde que empezamos este ensayo clínico-. En esta ocasión fue Chema quien nos llevó, otro sevillista y abonado de Gol Norte… y otra buena persona y además costalero de Sevilla, por lo que la conversación fue fluida en todo momento. Un viaje muy agradable. Esperemos poder coincidir en alguna otra ocasión. Gracias por todo, Chema.

No paramos en todo el camino y llegamos pronto al hospital de Salamanca en torno a las 14:30, nos dirigimos a la zona de ensayos clínicos y allí estaban mis enfermeras cracks como siempre, que nos dieron la bienvenida a mi Patri y a mí y se sorprendieron de lo bien que iba andando con el andador. Mi niña y yo lo bautizamos en ese momento, le pusimos «Talquito», imagino que ya sabéis porqué. Hermano de la Talquita y ambos nombres provenientes del agradecimiento al Talquetamab, ese medicamento que me está dando la vida. Allí estaban Patri, María, Balbi y Mayte; a esta última le hice entrega de mis dos primeros libros dedicados pues me los había pedido en la anterior visita y fue ella quien me hizo la extracción de sangre y me tomó las constantes.

Cuando terminamos vino a recogernos Juan Carlos, que fue quien nos acercó al hotel, dejamos allí la maleta y nos acercó a la zona de la Plaza mayor, porque teníamos que comer algo. Nos fuimos mi Patri y yo al «Ruta de la Plata», donde comimos de arte, como se come siempre allí. Dimos un pequeño paseo porque hacía fresquito, nos hicimos la fotito de siempre, compramos unos bocatas de jamón para la cena y nos fuimos para el hotel. Saludamos a Rocío, que era quien estaba esa tarde en Recepción, se alegró también mucho de verme andando y nos trató con la amabilidad de siempre.

A la mañana siguiente nos volvió a recoger Juan Carlos, que fue quien nos acercó al hospital. Llegamos pronto y entramos pronto a la consulta con mi hematóloga Mariví, que estaba acompañada de Borja, otro hematólogo joven al que ya conocía de visitas anteriores, sobre todo de cuando empecé este ensayo estando ingresado y venía a verme. Hacía tiempo que no lo veía y me dio alegría volver a coincidir con él. Me comenta Mariví que la analítica está bien y que, por tanto, me podría poner el tratamiento, que en esta ocasión solo tocaba el Talquetamab. Y también me dice que la analítica de reevaluación de la última visita sigue estando muy bien, todo negativo en sangre y orina, por lo que podemos seguir diciendo que la enfermedad se encuentra en remisión completa. Muy, muy, muy contento tras volver a escuchar esto de mi hematóloga.

Cuando salí de la consulta me tumbé en una de las camas para esperar que llegara el tratamiento desde Farmacia y mientras esperaba pude saludar a varias personas con las que coincido en cada visita. Saludé a Elena, coordinadora de mi anterior ensayo; a Irene, coordinadora de mi ensayo actual; a Fernando, paciente gallego y amigo y a las enfermeras de prácticas Carla e Inés, que ya terminan la semana que viene sus prácticas por allí. Precisamente fue Inés quien me pinchó los cuatro chutes de Talquetamab cuando llegaron y fue Patri quien me tomó las constantes antes y después de los chutes.

Terminamos en torno a las doce de la mañana, una hora muy buena para volver a Sevilla y llegar con tiempo de ir al Sánchez-Pizjuán, pues ayer había partido de Europa League y, como mi Migue estaba en sus clases y no me podía acompañar, iría acompañado de mi amigo Carri.

El viaje de vuelta lo hicimos con Matías. Muy agradable, como siempre, mucha conversación y hasta escuchamos uno de los programas de «La voz de los imparables», el del 28 de febrero, en el que participaron mi enfermera crack Patri y mi amigo Miguel Rosa. Nos gustaron ambas entrevista a los tres y las intervenciones de mi hermana Auxi, que fueron geniales, como es habitual en ella.

Llegamos a casa en torno a las 16:30 y una hora después fue mi Mechi -que ya estaba mejor- quien nos acercó a Carri y a mí a Nervión, a las inmediaciones del Sánchez-Pizjuán. Allí pudimos disfrutar ambos de una nueva victoria de nuestro equipo. Ganó 1-0, aunque quedamos a expensas de lo que ocurra en el partido de vuelta de la próxima semana en tierras inglesas. Esperemos poder pasar la eliminatoria…

Un ciclo más terminado… y ya van doce. Dentro de un par de semanas empezaremos el ciclo trece y seguiremos con la misma esperanza y con todas las fuerzas posibles para seguir el camino en busca de ese #yomecuro tan ansiado… Y tú acompañándome como siempre en dicho camino porque #SomosImparables…

#SalamancaOnTour C12D1

Antes de contaros por aquí lo que ha sido esta sesión del ensayo clínico que estoy recibiendo en Salamanca, me gustaría comentar una cosa: ¡NO A LA GUERRA! Venga de donde venga y sea de quien sea. Me parece increíble que en pleno siglo XXI se sigan sacando tanques a la calle, se tiren misiles, se destruyan edificios y mueran personas. ¿Seguro que no había otra opción? No puede ser. Todos somos personas, todos tenemos derecho a vivir y nadie nos puede quitar ese derecho. Ojalá se acabe pronto con esto.

Esta semana tocaba un nuevo #SalamancaOnTour. Comenzamos ya el ciclo 12 y de nuevo fui acompañado por mí Merchi. Salimos de viaje el miércoles en torno a las diez de la mañana y nos llevó un taxista con el que no habíamos coincidido antes, Juan, que nos hizo el viaje muy agradable pues estuvimos charlando prácticamente todo el camino.

Llegamos al hospital de Salamanca a las 14:30, nos dirigimos a la zona de Ensayos clínicos, donde ya quedaban pocas personas poniéndose su tratamiento y allí estaba el equipo de mis enfermeras cracks: Patri, María, Balbi y Mayte. En esta ocasión no pudimos ver a Alicia pues llegamos antes de tiempo. Para la próxima vez será. Saludamos a todas ellas, le doy a Balbi los dos libros dedicados que me había pedido en la visita anterior, me pesé, me tomaron las constantes y fue Mayte quien me hizo la extracción de sangre para la analítica. Ya tengo encargo para la próxima visita, pues Mayte quiere también los dos primeros libros míos dedicados, así que por mi parte encantado, todo un placer el que los tenga. Gracias, Mayte.

En esta ocasión le di descanso a mi Talquita, por lo que se sorprendieron cuando me vieron andando con el andador… Un paso más adelante muy importante para seguir avanzando.

Cuando terminamos, nos recogió Matías, que fue quien nos acercó al hotel para dejar la maleta, y nos fuimos a comer algo mi Merchi y yo al «Ruta de la Plata», donde se come de arte. Aquí os dejo una pequeña muestra:

Después dimos un pequeño paseo por el entorno de la Plaza mayor, pues todavía no puedo hacer largas caminatas y nos fuimos despacito para el hotel haciendo las paradas necesarias. Se estaba muy bien en la calle, pues hacía una buena temperatura y por eso había bastante gente paseando y sentada en las terrazas de los bares y restaurantes.

La mañana siguiente no empezó muy bien. Me desperté temprano, como viene ocurriendo últimamente, y recibo un mensaje de WhatsApp de mi amigo Sebas, en el que me dice que José María Fidalgo nos había dejado. No podía creérmelo. Yo conocía a José María porque era miembro de mi peña sevillista «Hastalamuerte.net» y además habíamos coincidido alguna que otra vez en el Hospital de Día del Virgen del Rocío, pues él era también paciente hematológico como yo. Hacía más de un mes que no hablaba con él, la última conversación la tuvimos el 15 de enero, en la que como cada vez que hablábamos nos dimos ánimos mutuos, yo con el #yomecuro y él con el #siempredefrente que siempre ponía en sus redes. La verdad es que me ha sentado muy mal; otro amigo por el que seguir luchando. Nuestro colaborador Alberto Contreras escribió ayer esto en Columnas blancas en su memoria. Descansa en paz, amigo José María.

Me costó asimilar la noticia y es que esto es muy difícil, ver cómo se te va quedando gente por el camino, gente con la que has compartido momentos de hospital, de ingresos, o de analíticas o de hospital de día… Gente que está luchando como tú pero que no puede seguir. Eso sí, jamás podremos decir que han sido derrotados, por dos razones: porque lo han dado todo por seguir y porque desde ahí arriba nos están ayudando a otros a seguir. Así lo pienso y así lo siento.

Nos recogió Juan Carlos en el hotel y nos acercó al hospital, donde llegamos un poco antes de las nueve de la mañana. Mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos, tenía una reunión temprano, por lo que fue Bea, otra de mis hematólogas, quien me atendió en esta ocasión en consulta, quien me confirmó que ya había pedido Mariví el tratamiento a Farmacia desde primera hora y que el resultado de la analítica estaba bien. Por tanto, me pondría el tratamiento y ya solo había que esperar que lo trajeran.

Me tumbo en una de las camas para esperar que llegue el tratamiento y mi Merchi se pone a hacer autodefinidos sentada en una silla a mi lado. Es en ese momento cuando saludo a varias personas que están por allí, como el amigo Fernando, al que le toca recibir su tratamiento como cada quince días y que viene de Lugo. También pude saludar a Lourdes, enfermera a la que hacía mucho tiempo que no veía, pues hace bastante que no me hago un aspirado de médula. Se alegró de verme tan bien y me estuvo preguntando por el programa de radio «La voz de los imparables». Nos dijo que nos escuchará. También vino a vernos Elena, la psicóloga de ASCOL, cuya visita no falta nunca.

Mientras seguíamos esperando que llegara el tratamiento se nos acerca Mariví, que ya había terminado su reunión y se había incorporado a la consulta. Venía acompañada de una persona mayor y de su hija y me dice: «Juanma, cuéntele a este señor todo lo que quiera sobre su ensayo clínico, ya que va a recibir el mismo. Ahí les dejo». Y ahí estuvimos mi Merchi y servidor contándole a José Manuel y a su hija Ana nuestra experiencia. Les dimos ánimos, les dijimos que les había tocado la lotería y que tenían que estar contentos. Ellos vienen de Santiago de Compostela, nos intercambiamos los números de teléfono, nos comprometimos a seguir en contacto, nos ofrecimos para ayudarles en lo que necesitaran y ya tenemos dos amigos más que sumar a nuestra lista que ya va siendo bastante larga, afortunadamente.

Este detalle de Mariví es algo más a destacar de su personalidad y de su calidad humana como profesional. Poner en contacto a un paciente que va a empezar un ensayo clínico con otro que ya lleva un tiempo para que le cuente su experiencia es algo para aplaudir, pues todos nos sentimos perdidos y preocupados al principio y si hay alguien que te puede tranquilizar contándote su experiencia la verdad es que se tiene que agradecer. Se lo agradecí personalmente, le dije que estaba muy contento por cómo iban las cosas, le dije que era mi ángel de la guarda y nos hicimos esta foto:

Esta vez no tardó mucho en llegar el tratamiento y fue María quién se encargó de ponerme los chutes: primero me dio la premedicacion, que son pastillas para tomar por vía oral, a las once me puso el chute de Daratumumab y una hora después los cuatro pinchazos de Talquetamab, haciendo un cuadrado con vértices colorados en la parte derecha de mi barriga. Pero siempre con cariño y preguntándome si siento algún dolor. Muy crack María también.

Antes de irnos me dice Patri: «Juanma, me tengo que hacer una foto contigo en pie para enseñarle a mi madre lo bien que estás y que has venido sin la Talquita». Por cierto, Patri será una de las entrevistadas en el programa de radio «La voz de los imparables» del próximo lunes 28 de febrero, Día de Andalucía. Allí os esperamos a las 19 horas.

Terminamos sobre las 12:30, nos despedimos de todas y vino a recogernos Matías, que fue quien nos trajo de vuelta a Sevilla. Durante el viaje estuvimos escuchando los dos últimos programas de radio que hemos emitido estos dos lunes pasados, por lo que pudimos escuchar a Ascen, presidenta de ASCOL, a mi amigo Raúl, docente y paciente de mieloma; a Antonio Silva, presidente de ATMOS; y a Mariví, mi hematóloga. Quizás esté mal que yo lo diga, pero nos han quedado unos programas muy completos Gracias a todos por la colaboración. Con ganas de seguir…

Llegamos a casa sobre las cinco de la tarde, nos despedimos de Matías, saludamos a nuestras hijas y les contamos lo bien que había ido todo. Vi en la tele a mi Sevilla perder en Zagreb, aunque el 1-0 fue suficiente para pasar a octavos de la Europa League gracias al 3-1 de la ida en el Sánchez-Pizjuán la semana pasada, partido en el que estuve presente acompañado de mi amigo Carri.

Dentro de un par de semanas volveremos a nuestro #SalamancaOnTour… Muchas gracias a todos por vuestro apoyo como siempre y por alegraros por mí por lo bien que van las cosas. Toca disfrutar. Toca seguir viviendo…

Y ya llevamos once ciclos…

Esta semana tocaba un nuevo #SalamancaOnTour, el C11D15..¿A que ya sabéis lo que significa? Para quien no lo sepa…. Ciclo 11 Día 15. Cada ciclo consta de 28 días y, como tengo que hacer dos visitas a Salamanca en cada ciclo, el día 1 es un jueves y el día 15 es dos jueves después. Y así llevamos ya once ciclos, desde que empezamos en abril, aunque los dos primeros ciclos fueron semanales y además el primero lo recibí ingresado por los posibles problemas de fiebre que se presentan hasta que el cuerpo se acostumbra a los nuevos fármacos que está recibiendo.

Como siempre salimos de casa el miércoles en torno a las 10 de la mañana. En esta ocasión me acompañaba mi Patri, pues mi Merchi tenía dos citas médicas ayer a las que no podía faltar. Nos recogió Juan, un taxista que no conocía y con el que tuvimos un viaje muy agradable hablando casi todo el viaje.

Son cuatro horas y media de carretera -esa Ruta de la plata to p’alante– y en torno a las 14:30 estábamos entrando por la puerta de Hematología del Hospital de Salamanca mi Patri, mi Talquita y servidor. Por cierto, creo que a mi Talquita le quedan pocos viajes, le daremos descanso. Dios quiera que así sea… Saludamos Patri y yo a mis enfermeras cracks, me peso, me toman las constantes y me hacen la extracción de sangre para la analítica. También pude ver a Alicia, limpiadora de la zona de Ensayos clínicos, que se había hecho mecenas de mi tercer libro cogiendo como recompensa el pack de los tres libros, por lo que le llevé los dos primeros dedicados y firmados. Ya tengo una lectora más, -bueno, en realidad son dos, porque ayer me dijo su hija Sara por Instagram que también se los va a leer-. Y lo que no podía faltar era la foto para incluirla en el álbum digital de lectores.

Nos recoge Andrés, que nos acerca al hotel para soltar la maleta y nosotros comemos algo en «Los cuatro gatos» y damos un paseo agradable porque hacía una temperatura muy buena y había un solecito que invitaba a la gente a estar en la calle. Y así era, muy bonito ambiente, mucha gente paseando y en las terrazas de los bares y restaurantes… y es que a principios de febrero no es normal que hagan en Salamanca 21° a las 3 de la tarde, la verdad. Y lo más preocupante es que sigue sin llover… ¡Qué bonita es Salamanca!

No tardamos mucho en recogernos porque cuando se va el sol la temperatura baja bastantes grados y en la calle solo quedan los valientes, sobre todo, público joven, estudiantes… que no hay pocos precisamente debido a la buena fama que tiene la Universidad de Salamanca, donde van a estudiar jóvenes de toda España.

En el hotel pudimos saludar a María José, que estaba en su turno de tarde en Recepción y que nos acogió igual de bien que siempre. Ya por la mañana es Juan Carlos quien nos acerca al hospital, donde me tocaba consulta con mi hematóloga Mariví Mateos, ponerme el tratamiento si estaba bien la analítica -esta vez solo tocaba los cuatro chutes de Talquetamab- y a las 12 tenía un PET-TAC en la zona de Medicina nuclear.

Todo fue muy bien. Para mí lo más importante es que Mariví nos dijo que la analítica de reevaluación del último ciclo sigue mostrando que estoy en remisión completa. Todos los valores de la analítica de orina dan negativos, por lo que ahora mismo no hay rastro de enfermedad en mi cuerpo. Y los valores del análisis de sangre también son muy buenos. ¿Sabéis lo que significa para mí que mi hematóloga me diga: «Juanma, seguimos muy bien. Sigues en REMISIÓN COMPLETA. Disfrutemos el momento». Os aseguro que se me caen dos lagrimones, es mucha la pelea que llevamos desde hace mucho tiempo y ha costado mucho llegar a esta remisión completa. No sé lo que pasará en el futuro, nadie lo sabe, pero ahora toca lo que Mariví me ha dicho: disfrutar del momento. Y en esas estamos…

Por eso estoy que no paro, porque cuando uno se encuentra bien tiene que vivir e intentar hacer todo aquello que le gusta, teniendo las precauciones necesarias, por supuesto. Los momentos malos vienen solos, uno tiene experiencia en esto, por lo que los momentos buenos hay que disfrutarlos todo lo que se pueda. Por eso esta noche iré al Sánchez-Pizjuán para ver a mi Sevilla y mañana iré con mi Merchi al concierto que El Arrebato da en Fibes. Y lo de que vaya viniendo…

Os adelanto los invitados que tendré en el programa de «La voz de los imparables» del próximo lunes. Serán Antonio Silva, presidente de ATMOS (Asociación de Trasplantados de Médula Ósea y enfermedades de la sangre de Sevilla) y mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos, dos entrevistas que prometen. Os espero el próximo lunes 14 -día de los enamorados- a las 19 horas en Onda Capital.

Mientras esperaba que me llegara el tratamiento desde Farmacia pude saludar y charlar un rato con los habituales -Fernando, Santos…- y vino Javier, el periodista de La Gaceta de Salamanca que nos hizo la entrevista a Mariví y a mí que se publicó hace unos días, teniendo una gran repercusión. Vino a traerme el ejemplar en papel que me había prometido y que guardaré como oro en paño, porque creo que el reportaje que ha hecho Javier es buenísimo. Hasta Rafa Nadal se alegró en portada de la noticia…

Cuando llegan los chutes es Inés quien me pincha las cuatro jeringuillas en la barriga y listo. Una de las cosas que más me gusta de la zona de Ensayos clínicos es la oportunidad que se le da a los estudiantes para hacer sus prácticas allí. Que a nadie se le olvide que serán las profesionales que nos tendrán que seguir curando en el futuro. Rara es la consulta a la que voy con Mariví que no esté acompañada por algún estudiante o médico residente, casi siempre son chicas, eso sí. Y mis enfermeras cracks Patri, María, Balbi y Maite dando instrucciones a las enfermeras en prácticas para que vayan aprendiendo como de verdad se aprende… haciendo. Ayer eran Inés y Carla las enfermeras en prácticas y fue Inés quien me pinchó, porque yo siempre me presento voluntario para que sea una de las chicas de prácticas quien me pinche. Tienen que aprender… y para eso estamos en ensayos.

Terminamos un poco antes de las 12 y me fui con mi Patri a Medicina nuclear, donde tenía que hacerme el PET-TAC. Este es nuestro examen, pues es una prueba que nos dice cómo están los huesos. Ya he perdido la cuenta de los PETs que llevo, pero entre 10 y 15 seguro. Mientras esperábamos vino a saludarnos Isabel, otra paciente y amiga, y Elena y Paula, de Ascol. Pudimos hablar poco porque me llamaron pronto para la prueba. Una prueba que tiene una previa de una hora en la que te inyectan un líquido que hace el contraste para que se vea bien el tejido óseo. Y después a la máquina… tumbado en una plataforma, con los brazos amarrados a tu cuerpo y sin moverte durante unos 35 minutos en los que la plataforma se va moviendo para que la máquina -con forma de donut- vaya tomando imágenes de tu cuerpo, desde los pies hasta la cabeza. Y en esos 35 minutos es cuando más picores te entran por todos sitios -yo ya los tengo como efecto del Talque-, cuando más ganas te entran de moverte y no puedes hacer ni una cosa ni otra, ni rascarte ni mover ninguna parte de tu cuerpo, si quieres que la prueba salga bien, claro. Así que a aguantar el tirón, no queda otra.

Terminamos casi a las tres de la tarde, llamé al servicio de taxi, vino a recogernos el amigo Matías y de nuevo Ruta de la plata para abajo. Durante el camino estuvimos escuchando el programa del pasado lunes de «La voz de los imparables», pues Matías no lo había escuchado. Llegamos a casa sobre las 19:30, nos despedimos de Matías hasta dentro de dos semanas y nos tocaba descansar.

Muchas gracias a todas las personas que han estado con nosotros en este nuevo #SalamancaOnTour, a la gente de Salamanca por su buen trato con mi Patri y conmigo, a ti que me sigues, que me mandas tu apoyo y que te alegras por lo bien que vamos. Y gracias a mi Patri por su compañía y por la cantidad de besitos que me da. ¡Qué afortunado soy! Seguimos…