Vuelve el #MCESPM…

Hacía meses que no usaba este hashtag, desde aquellos episodios de fiebre que me daban cuando empecé con el tratamiento de mi ensayo clínico. Ocurría casi todas las tardes, hasta que llegó un momento en el que parece que mi cuerpo se acostumbró a los nuevos chutes y desapareció la dichosa fiebre. Y desde entonces hasta ahora siempre mejorando… hasta llegar a la remisión total de la enfermedad que estamos disfrutando ahora y a empezar a soltar la silla de ruedas tras la magnífica operación de la pierna que me hizo el doctor Gallo el pasado mes de noviembre.

¿Y por qué vuelve ahora ese hashtag del que creo que ya todo el mundo conoce su significado? Pues porque justo a los dos años de pandemia, tras intentar esquivar por todos los medios el contagiarnos del covid mi familia y yo, tras seguir las recomendaciones y medidas de seguridad de las autoridades sanitarias y en mi caso tras tener tres dosis de la vacuna… hemos caído mi Patri y yo… #MCESPM. Y también es mala suerte que haya sido precisamente ahora, pues hoy mismo tenía cita en el hospital para ponerme la cuarta dosis de la vacuna como inmunodeprimido que soy y que por supuesto he tenido que anular. Pero me la pondré, cuando llegue su momento, porque yo sigo creyendo en la ciencia.

Uno se pregunta cómo y dónde nos hemos podido contagiar, porque nosotros solo nos quitamos la mascarilla en casa, pero es complicado saber en qué momento ha sido, porque a este bichito le ha gustado tanto el cuerpo humano que creo que poca gente se va a librar de recibir su visita. En algún sitio leí que al menos el 80% de la población se contagiará en algún momento. Yo quería ser del 20% restante, pero no ha podido ser. Y es que desde que apareció esta variante Ómicrom es verdad que rara es la familia en la que no hay algún caso de contagio.

Afortunadamente tanto mi Patri como yo estamos con síntomas leves, quizás debido a que estamos vacunados y a que esta variante en la mayoría de ocasiones no da mucha leña. Ambos estamos confinados, cada uno en un dormitorio y esperando que el resto de la familia se consiga librar. Esto del confinamiento es lo que menos me preocupa, la verdad, pues uno ya está bastante entrenado en esto. Lo que sí me preocupa de verdad es la incidencia que tenga en mi cuerpo, que espero que siga siendo leve como hasta ahora y, sobre todo, el que no me repercuta para poder seguir con mi tratamiento del ensayo clínico ahora que vamos tan bien. Ya he hablado con mi hematóloga y con la coordinadora del ensayo y hemos quedado en hablar a principios de la semana que viene para ver cómo va la cosa y la posibilidad de ponerme el tratamiento el jueves de la próxima semana que me toca. Esperemos que pueda ser… Muchas gracias a ambas por estar siempre ahí y por la atención recibida. Nunca fallan.

Y, como siempre, no puedo estar más agradecido por la cantidad de apoyo recibido a través de las redes, de mensajes, de whastapps, de llamadas… Fue publicar ayer esto en mis redes y no parar de recibir mensajes con deseos de mejoría, de que sigamos con los síntomas leves y de que lo llevemos lo mejor posible. Mil gracias a todos.

Y este nuevo confinamiento hay que llenarlo como en otras ocasiones: leyendo, escribiendo, escuchando música, viendo series y películas… y todo lo que se me vaya ocurriendo. A ver qué se me ocurre en esta ocasión porque esta cabecita mía no hay manera de dejarla quieta. Por supuesto, mientras que me encuentre bien, que esperemos que sea todo el tiempo.

Os seguiré contando por aquí. Seguimos, no queda otra… Una parada más en ese camino que venimos recorriendo, pero que estoy seguro que tiene un bonito final al que vamos a llegar. Hoy más que nunca digo eso de que #SomosImparables y que #yomecuro.

#MCESPM

Hace unas semanas, estando ingresado en el Hospital Virgen del Rocío, me inventé el hashtag #MCESPM que, aunque no se pueda leer, creo que la mayoría de lectores lo identifican. Para quien no lo tenga claro le diré que el hashtag corresponde a las iniciales de una frase de mal gusto que por supuesto no acostumbro a decir, pero hay situaciones que te superan y te hacen hacer cosas que no acostumbras a hacer.

Estuve ingresado desde el 17 de junio hasta el 2 de julio por esa febrícula que me daba todas las tardes-noches, siempre en torno a 38º. Me hicieron pruebas de todo tipo, todas salieron negativas y, por tanto, los médicos achacaron la aparición de esa fiebre a una reacción de mi cuerpo al nuevo medicamento que estoy recibiendo en el ensayo clínico de Salamanca. Me desapareció la fiebre desde ese viernes 2 de julio que me dieron el alta hasta el jueves 8 que volvimos de Salamanca de ponerme el tratamiento.

Pero el viernes 9 volvió a aparecer la fiebre. Empecé el día bien, entregando los libros dedicados a mis amigos Pepe y Antonio, dando mi paseo con la silla -más corto que en otras ocasiones porque ya me encontraba con el cuerpo raro-. Vino Jorge, el fisio que ha sustituido a Alba, le dije que no estaba del todo bien y, por tanto, no me dio mucha caña, hicimos ejercicios suaves y me dio un masaje en la rodilla. Cuando se fue Jorge yo notaba que la piel de mis brazos estaban cada vez más caliente y era evidente que mi temperatura corporal iba subiendo. Me pongo el termómetro y bingo: 37,7º. Me quedo amorrado en la cama y al rato llego a 38,1º. Me tomo un Paracetamol, al rato hace su efecto y la temperatura empieza a bajar… hasta que dicho efecto pasa -ya es por la noche- y me tengo que tomar otro… #MCESPM

Y así estamos desde entonces: ayer sábado se repitió el mismo episodio y hoy mucho me temo que será igual… #MCESPM. Mi hematóloga de Salamanca, la doctora Mariví Mateos, me ha recomendado que siga así, controlando esta febrícula con Paracetamol cuando sea necesario y no recurra al Naproxeno, pues este es un anti-inflamatorio que no me viene bien.

Y en esas estamos… Si esto es un efecto secundario del tratamiento que estoy recibiendo intentaré afrontarlo y asumirlo, pues me está viniendo muy bien este tratamiento para luchar contra mi mieloma. Todas las analíticas y pruebas de imagen dan buenos resultados y por eso mi gente y yo estamos muy contentos. Pero sin lanzar las campanas al vuelo porque esto ya lo hemos vivido antes. Estoy deseando volver a Salamanca los próximos días 21 y 22 de julio para ver qué me dice mi hematóloga y para ponerme la segunda sesión del cuarto ciclo. Ya estamos en ciclos quincenales… y tenemos que seguir.

Sigo pensando que estoy en el mejor sitio posible para controlar mi enfermedad y para llegar al #yomecuro. A veces se pone la cosa complicada y cuesta seguir, pero como #SomosImparables hay que seguir apostando por el #SeguimosJuanma…