Visita a Córdoba

Este pasado fin de semana he estado en Córdoba, acompañado por mi Merchi y por mis cuñados Quino y Ángeles, ya que los Reyes Magos quisieron que así fuera y nos dejaron este detallazo en su casa granaína.

Hemos pasado un par de días magníficos, porque todo ha acompañado, hasta el tiempo, pues han sido unos días soleados y con buena temperatura. Así da gusto, la verdad. Y si a esto le unimos la comodidad del viaje -en AVE ida y vuelta-, lo bien situado que estaba el apartamento donde nos quedamos -en plena Judería, muy cerca de la mezquita-catedral-, lo bien acondicionado que estaba y lo bien que nos acogió Erika, su propietaria… ya sólo faltaba disfrutar los cuatro juntos.

Debido a mis problemas de movilidad, mi primera duda era qué tipo de ayuda llevarme, porque estaba claro que tendríamos que andar, sobre todo por la zona centro, y para esto no estoy preparado. Ojalá lo pueda estar en un futuro… Por tanto, las opciones de bastones y andador quedan descartadas. Los Reyes Magos habían pensado en todo y me habían reservado el servicio de ayuda que prestan en Adif-Renfe -que se llama «Adif Acerca»- para las personas con discapacidad en ambas estaciones, en Sevilla y en Córdoba, y tanto a la ida como a la vuelta. Por lo que me quedaba decidir si me llevaba la Talquita o la silla de ruedas manual. Lo hablé con mi Merchi y decidimos esta última opción porque el sitio por el que nos moveríamos sería el centro de Córdoba que, de las pocas veces que he estado, lo recuerdo bastante empedrado, con muchos adoquines y poco adaptado para personas con movilidad reducida, por lo que con la Talquita no me iba a poder desplazar bien. Por tanto, elegimos la silla manual y fue mi cuñado Quino quien estuvo la mayor parte del tiempo empujándola, con la ayuda de nuestras mujeres en los momentos más complicados.

Nuestro tren salía de Santa Justa el sábado a las 9:10, pero teníamos que estar allí al menos media hora antes para gestionar lo del servicio de ayuda. Así lo hicimos. Muchas gracias a Manolo en Sevilla y a Luisa en Córdoba por lo bien que lo hicieron y nos trataron. Y gracias también a Adif-Renfe por darnos la posibilidad de este servicio tan necesario para nosotros.

Cuando llegamos a la Estación de Córdoba cogimos un taxi y nos llevó al apartamento, donde nos estaba esperando Erika, una chica joven que es la propietaria. Nos encantó todo lo del apartamento: la ubicación, lo bien acondicionado que estaba, los detalles de bienvenida… Muchas gracias, Erika. Repetiremos en cuanto podamos.

Y tocaba disfrutar de Córdoba y de su magnífico centro monumental. Visitamos muchos sitios -mezquita-catedral por fuera, puente romano, plaza de las Tendillas, las caballerizas reales…-, nos hicimos muchas fotos -como siempre hacemos-, nos tomamos una cervecita SIN previa al almuerzo, en el que no podía faltar el salmorejo cordobés y el típico flamenquín. Mi cuñado Quino se pidió rabo de toro. Ya que estamos en Córdoba habrá que probar lo típico de aquí…

Después del almuerzo nos fuimos un rato a descansar al apartamento y por la tarde nos dirigimos a las caballerizas reales -un sitio precioso- pues teníamos entradas para el espectáculo «Córdoba Ecuestre». Magnífico. Nos encantó.

Como cuando acabó el espectáculo la temperatura empezaba a bajar y yo ya estaba algo cansado, compramos algo para cenar de forma ligerita en el apartamento, echamos un ratito de tele y buena charla y retirada. Como siempre, me desperté muy temprano, antes de las seis de la mañana, me puse a trastear con el móvil y a leer un ratito en mi ebook. Y un poco antes de las nueve de la mañana veo esta publicación en Facebook:

Estaba con el móvil, pero me digo… «¿Lo intento?» Venga, vamos allá, por intentarlo que no quede. Y este fue el resultado:

Y tras esta buena noticia y una vez que nos preparamos todos, nos fuimos a desayunar al entorno de la Plaza de las Tendillas. Me llevé una agradable sorpresa porque me encontré en el bar que desayunamos con Manoli y su hija, que nos encantó a Merchi y a mí saludarlas. Manoli también es profe -de Lengua- y hace un año estábamos juntos en el equipo de organización del EABE23, que se celebró en marzo en Sevilla.

He podido saludar a dos personas más que me reconocieron y me siguen por las redes, el amigo Javier, de Dos Hermanas, que también estaba de turismo y Elena que, aunque no estaba allí, sí estaba su hermana en el espectáculo ecuestre y nos reconoció a través de una publicación que puse en mis redes y contactó conmigo por privado. Las cosas que me pasan… y que me encantan.

Recogimos todo en el apartamento, llamamos a un taxi y nos fuimos a la Estación para coger el AVE de vuelta. De nuevo atención magnífica con el servicio «Adif Acerca» y hasta estuvimos un rato de agradable charla con Julia, que fue quien me ayudó a subir al tren con la plataforma elevadora -vaya invento bueno-. En tres cuartos de hora nos plantamos en Santa Justa y allí fue Emilio quien me estaba esperando y me ayudó a bajar del tren. ¡Ojalá todo funcionara igual de bien que esto! Así las personas con discapacidad y movilidad reducida sí podemos viajar y mi experiencia hasta ahora ha sido muy positiva, tanto en tren como en avión.

Mi cuñado Quino fue a sacar el coche del párking, nos recogió y nos acercó a casa. Nos despedimos, nos alegramos del magnífico fin de semana que habíamos disfrutado y esperamos poder repetirlo en un futuro.

La tarde-noche fue futbolera por televisión, pero mejor no hablar de fútbol, porque vaya tela…

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