Nadie la quiere como nosotros

En el post anterior que escribí hace unos días comenté que mi Sevilla FC iría a una nueva final de la Europa League tras eliminar a la Juventus de Turín en las semifinales. Yo pude vivir ese partido de vuelta con mi Migue en el Sánchez-Pizjuán en el que ganamos 2-1 y conté todas mis sensaciones, que no fueron pocas. Disfrutamos mucho.

Esa final se jugó ayer, 31 de mayo. En el Estadio Puskas Arena de Budapest (Hungría). Muy lejos. Pero 13000 sevillistas estuvieron allí. Hay historias de todo tipo del sevillismo para estar presencialmente en esta final, ya que había pocos vuelos chárter que fueran directos y, por tanto, ha habido gente que ha hecho varias escalas de aviones, trenes o autobuses. Incluso ha habido gente que se ha ido en coche o furgoneta. ¡Como para dudar de su sevillismo! Hay gente que no entiende esto, pero yo sí lo entiendo, será que he mamado sevillismo desde chico.

Está claro que me hubiera encantado estar, pero soy consciente de mis limitaciones actuales y las condiciones de este viaje no eran muy propicias para mí. Aparte del tema económico -muy caro todo- está el tema de mi poca movilidad. Así que desde el primer momento decidí que lo vería por la tele, aunque esto es otra…

Mi Patri se puso su camiseta de Puerta, yo me puse la del «Nunca nos rendimos». Cogimos bufanda y bandera y a ver el partido en familia por la tele. Merchi y Vero también se unieron, aunque me quedé viéndolo solo con Vero porque Merchi y Patri se ponen muy nerviosas con este tipo de partidos… Y eso que Merchi es bética, pero hasta para esto está a mi lado… #RivalidadSana.

Y empezó la previa del partido. ¡Qué grande Andrés Palop con sus comentarios! Y sonó en el estadio ese «Cuentan las lenguas antiguas…», ese himno del Centenario de El Arrebato que suena a gloria cada partido del Sánchez-Pizjuán y que ayer sonó cantado por los 13000 sevillistas que allí estaban -la tercera parte de los aficionados que tenía la Roma en el estadio húngaro-. Y sonaron muchos más cánticos sevillistas… Y empezó a rodar el balón… Una primera parte con demasiado respeto entre ambos equipos y miedo a perder. Apenas hubo ocasiones de gol, mucho centrocampismo y sólo en los últimos diez minutos de esta primera parte apretó algo más el Sevilla, tras marcar Dybala para los italianos en el minuto 35.

En la segunda parte estuvo mejor el Sevilla. Consiguió empatar en el minuto 55 gracias a un gol en propia puerta de Mancini tras centro de Navas. Gritos en casa. El Sevilla atacó más en esta segunda parte e intentó ganar el partido, pero no pudo ser. Nos fuimos a la prórroga donde se jugó más bien poco, porque se perdió mucho tiempo atendiendo a lesionados y el cansancio de los jugadores de ambos equipos era evidente.

Y llegamos a los penaltis… La lotería de los penaltis, donde cualquiera puede ganar. Pero el Sevilla FC ha demostrado hasta ahora que juega las finales de Europa League para ganarlas. Y ganamos. Siete de siete. Siete finales jugadas y siete ganadas.

Y miré al cielo. Y me acordé de mi suegro Lorenzo, de los pequeños Julio y Edu, de mis amigos de la peña sevillista Hastalmuerte.net José María Fidalgo y José Carlos Acosta y de tantos sevillistas que por allí están. Y, sobre todo, me acordé de mi padre, el que me enseñó a ser sevillista, el que me llevaba a Nervión a ver el fútbol desde que yo era chico. Mandé un beso al cielo, me abracé con mi mujer y mis hijas y tocaba disfrutar. Muchos mensajes recibidos de enhorabuena. De familiares y amigos, sevillistas y no sevillistas. Sé que hay gente que son de otros equipos -incluso béticos- o que no les gusta el fútbol que se le alegran por mí, lo cual les agradezco enormemente.

Y hoy hay que celebrarlo. No me quitaré la camiseta del Sevilla FC en todo el día y, como socios que somos, iré con mi Migue esta noche al Sánchez-Pizjuán a la celebración oficial.

Después de la mala temporada que veníamos sufriendo los sevillistas nadie podía esperar esto que hemos vuelto a vivir. En Liga cercanos en muchas ocasiones a los puestos de descenso, en la liguilla de Champions haciendo un pésimo papel… Menos mal que al menos conseguimos quedar terceros del grupo y esto nos llevó a la Europa League, nuestra competición fetiche. En ella hemos conseguido eliminar a grandes equipos europeos: Manchester United en cuartos -que ya había eliminado a Barcelona y Betis-; Juventus de Turín en semifinales y Roma en la final. Y en esto ha tenido mucho que ver don José Luis Mendilíbar, un entrenador humilde, que lleva menos de tres meses como entrenador sevillista, y vaya la que ha liado… Gracias, Mendi. ¡Renovación ya! El milagro de Mendilíbar…

Y para terminar: a mí me suele caer más o menos bien todo el mundo. Pero con Mourinho no puedo, lo siento. Su prepotencia, sus gestos desde el banquillo y continuas protestas, su mal perder echándole la culpa al árbitro, su actitud quitándose la medalla de subcampeón y regalándola… Para mí esto es un desprecio. ¡Cuanta gente quisiera ser subcampeona de la Europa League! La verdad es que esta sensación no la conocemos los sevillistas, porque como cada vez que jugamos una final de Europa League la ganamos…

#VamosMiSevilla #NuncaTeRindas #NadieLaQuiereComoNosotros #LaSéptimaEsNuestra

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