A por las CAR-T (6): La infusión

Dos años y cinco meses después por fin me pudieron infundir las células CAR-T. Este es un tratamiento de un ensayo clínico del Servicio de Hematología del Hospital de Salamanca en el que participé en su momento, pero que entonces no me pude poner por salirme un plasmocitoma en la cabeza, lo cual hacía que la infusión de estas células fuera algo peligroso para mí y, por tanto, mi equipo médico decidió parar el proceso. En aquel momento supuso un palo importante para mí, porque tenía muchas esperanzas en este tratamiento de las CAR-T. Tuve que tomar otro camino para tratar mi mieloma, primero en Sevilla con un tratamiento de choque -fue muy cañero- y después en Salamanca participando en otro ensayo clínico, en este caso de anticuerpos biespecíficos en el que estuve 21 ciclos -casi 21 meses- con viajes quincenales a Salamanca para recibir los chutes de Talquetamab y Daratumumab. Y todo gracias a mi ángel de la guarda, la doctora Mariví Mateos. En enero de 2021 -hace ahora un año- llegué a tener la enfermedad en remisión completa, con esta buena noticia acabé mi tercer libro y así hemos estado hasta el pasado mes de noviembre.

El día 24 de ese mes me hacen un PET-TAC -lo que yo llamo mi examen, porque es un estudio completo de mi tejido óseo- y ahí sale un nuevo plasmocitoma en el esternón, lo cual quiere decir que la enfermedad ha vuelto a entrar en progresión y, por tanto, hay que dejar el ensayo clínico. Nuevo palo. Pero mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos, me dice que esté tranquilo pues mis células CAR-T están preparadas y congeladas y podemos intentar recuperarlas para hacer ahora la infusión, ya que las condiciones son óptimas. Lo dejo en sus manos y me consta que lo ha peleado… y aquí estamos.

En los artículos anteriores he contado todas las cosas previas que hay que hacer para llegar a la infusión de las CAR-T, que no son pocas, pero llegó el momento. Ayer era el día, jueves 19 de enero de 2023, el día 0.

La noche anterior dormí poco, los nervios no me dejaron, pero tras asearme y desayunar publiqué esto en mis redes:

Y mi amigo Aníbal publicó esto en Facebook. ¡Qué suerte de tenerte como amigo, tío! Mil gracias.

Al rato entra en la habitación mi hermatóloga Mónica acompañada de los médicos residentes Carlos y Rodrigo y de algunas personas más. Me confirma Mónica que es el día, que los de Laboratorio ya lo saben y que estaban preparando el producto. Me vuelve a contar todo el proceso muy bien, los posibles efectos que podré tener -sobre todo fiebre- y me da todos los ánimos del mundo, pues ella también piensa que va a ir bien. Y mi Merchi nos hace la fotito de rigor:

Se van y un poco antes de la una entra en la habitación otro montón de gente. Es Miriam la hematóloga encargada de la infusión. Es ella misma la que nos dice que no la conocemos de la otra vez que estuvimos porque estaba de baja maternal, por lo que no pudimos coincidir. Nos da más ánimos y empezamos con el proceso. En una nevera portátil que trae -igual que la que uno se lleva a la playa con las bolsas de hielo y los botellines- viene una bolsa pequeña -pero pequeña, pequeña- con la tercera parte de mis células CAR-T. Es el enfermero Javi el que me enchufa esta bolsita en mi vía central y en todo momento me están preguntando si noto algo raro. Que en el momento en el que me note lo más mínimo lo diga. Por cierto, Javi es un enfermero de Salamanca… ¡y sevillista!

Miriam da dos viajes más para recoger las otras bolsas. Tiene su mérito porque este hospital es muy grande y tiene pasillos muy largos, por lo que en muchos casos hay que recorrer largas distancias. La infusión de cada bolsa es rápida; en unos diez minutos se infunde, con limpieza de vía incluida, por lo que en poco más de media hora se termina todo.

Ya está hecho. Ahora solo queda esperar que esas células CAR-T infundidas hagan su función luchando contra las células malignas del mieloma y que no sufra muchos efectos secundarios. Ya me había avisado Mónica que esa misma tarde me podía dar fiebre, porque otros procesos de CAR-T pueden tardar un día o dos, pero el mío podía ser inminente porque el cuerpo se tiene que acostumbrar a ese agente externo que ha recibido.

Y no se equivocó Mónica. A eso de las cinco de la tarde empiezo a sentir frío y mi Merchi me pide una manta. Me la traen, me toman la temperatura y… ¡bingo: 38º! Ya está aquí la fiebre y el #MCESPM. Además estaba con el cuerpo muy cansado. Me enchufan un Paracetamol y un antibiótico y después de un tiempo conseguimos bajar la fiebre. Para dormir me dio mi enfermera Maite una pastilla y la verdad es que me ayudó mucho pues dormí bien, a pesar de estar monitorizado.

Hoy es el día +1 después de la infusión -lo llaman así- y aquí estamos…

Hoy también tuve fiebre, pero en cuanto la detectamos me ponen el tratamiento para luchar contra ella y al poco tiempo vuelvo a estar bien. Por eso estoy escribiendo ahora esto. A ver qué pasa mañana y los próximos días. Entramos en un fin de semana y, como siempre digo, mi Merchi y yo entramos en «modo hotelito», siempre y cuando la fiebre nos deje, claro. Mil gracias a todas las personas que nos atienden. Su empatía y buen trato hace que esto sea más fácil, a pesar de lo complicado es.

Seguimos…

4 comentarios en “A por las CAR-T (6): La infusión

  1. Ánimo Juanma que ya queda menos yo con el trasplante estuve 19 días y Lugo para casa a recuperarse es duro pero hay que pasar por eso que vamos a 💪💪💪

  2. Hola Juanma, compañero!!
    Te acabo de conocer por un buen amigo, hombre de ciencia que te sigue, y al leer y ver las fotos he vuelto ha estar ahí, en mayo con mi Isabelita tras la infusión de mis CAR-T.
    Cuan grande mi agradecimiento y gratitud! Cuant@ joven preparado!! Cuanto futuro para la humanidad, nosotros incluidos.
    Que paseis bien «la burbuja» sin complicaciones neuronales (cuenta bien de diez en diez hacia atras, y escribe frases simpáticas, cariñosas o exoresando tu estado del momento). Mucho ánimo, paciencia,. Actitud y agradecimiento tienes a raudales. También para Merchi, por tanto!!
    Recibid un cordial abrazo!! 💞

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