A por las CAR-T (3): El ingreso.

Llegamos al viernes 13 y, aunque ya un poco venida a menos tras el negativo en el PCR del miércoles, la incertidumbre seguía, porque en esta mañana de viernes teníamos que repetirnos la prueba mi Merchi y yo… y si se confirmaba el negativo de ambos ingresaríamos en el hospital esa misma tarde.

Llegamos temprano a la Unidad de Ensayos clínicos y fue Marta, una de mis enfermeras cracks que se encarga de las CAR-T, la que nos hizo el PCR a los dos. En mi caso, tercera prueba en cinco días y en el caso de Merchi la segunda. Y a esperar… Tocaba esperar el resultado que saliera de Laboratorio; Marta lo puso urgente, nos dijo que nos podríamos ir y que nos llamaría en cuanto tuviera los resultados.

Nos paramos Merchi y yo a desayunar en la cafetería del hospital -aquí siguen sin saber lo que es una buena tostá de esa que nos comemos por allí abajo, así que nos conformamos con un cola-cao y un cruasán -lo he buscado en la RAE y he visto que se puede escribir así como adaptación de la palabra francesa-. Cogimos un taxi y nos fuimos para el hotel a esperar ese resultado. Volvía la incertidumbre…

En la calle hacía frío y era mejor estar resguardado, sobre todo pensando en lo que tenemos por delante, Dios mediante. Un poco antes del mediodía tuiteé esto:

Y un poco después recibí el SMS que confirmaba la noticia y una nueva llamada de Marta en la que nos decía que Merchi también había dado negativo en la prueba. Así que ingresaríamos por la tarde para empezar con todo el proceso.

Sobre las 14:30 dejamos el hotel, nos despedimos de Rocío y de María José, que nos desearon que todo fuera bien, cogimos un taxi y nos dirigimos al hospital con nuestro equipaje. Comimos algo en la cafetería de allí y nos pasó un par de detalles que comparto por aquí:

Mientras mi Merchi iba a coger la comida para los dos en el self-service que tienen montado, yo me quedo esperando en una mesa y se me acerca un trabajador de la cafetería y me dice: «Juanma, ¿al final ingresas?» Le digo que sí, le cuento un poco la historia, pero me quedo con la duda de porqué me conoce este hombre si yo no recuerdo haberlo visto antes. Cuando llega Merchi con las bandejas del menú se lo cuento, comemos tranquilamente y cuando va a soltar las bandejas se encuentra a este hombre y le pregunta de qué me conoce. Y resulta que es el marido de Alicia, una de las limpiadoras de la Unidad de Ensayos clínicos, gran seguidora y amiga mía. Gracias a los dos por los ánimos.

Y lo segundo que nos ocurrió… Mientras comíamos vemos que una mujer que está sentada en una mesa cerca nuestra se levanta y se dirige rápidamente hacia una mujer mayor que iba andando, se acerca a ella y le dice que lleva un cordón del zapato suelto y que se va a caer. Se agacha la mujer y se lo abrocha. La mujer mayor se lo agradece, por supuesto. Es bonito comprobar que hay gente buena en este mundo y gente que está dispuesta a ayudar al prójimo.

Nos dirigimos a Admisión para dar los datos, nos dan la carpeta correspondiente y a la planta de Hematología que nos dirigimos, Bloque A – planta sexta. A recorrer un inmenso pasillo, a coger el ascensor y allá que vamos. Impresionantes las instalaciones de este nuevo hospital, a lo que unimos el trato espectacular del personal sanitario. Ya se sabe que uno aquí no quiere estar, pero ya que tiene que estar… que sea en las mejores condiciones posibles.

Nos recibe Ana, TCAE de la planta, nos acompaña a la habitación y nos lo explica todo. Al poco tiempo viene la enfermera María junto al estudiante Marcos para ponerme una vía en el brazo izquierdo y hacerme la primera extracción de sangre. Es Marcos quien lo hace. Yo siempre me presto a que los estudiantes me hagan estas cosas porque así es como de verdad aprenden… haciendo. Las enfermeras que me han atendido en cualquier momento lo saben bien.

Y nos quedamos los dos solos en la habitación, mi Merchi y yo. Por aquí nos quedan varios días sin poder salir y ya sabemos que aquí cada hora vale por tres. Pero la tengo a mi lado, que es lo verdaderamente importante. Son muchos los comentarios y mensajes de ánimo que hemos recibido. Los agradecemos todos y os aseguramos que nos dan fuerza. Sirva como ejemplo este comentario en Facebook de mi tío Manolo haciendo referencia a la foto anterior:

Lo de las televisiones gratis en los hospitales es algo que vengo pidiendo desde hace tiempo, aunque yo no sea nadie, sobre todo pensando en las personas mayores, con pocos recursos y con muchos días de hospitalización. La tele en estos casos puede ser una buena compañía y no creo que deba ser un artículo de lujo. Tampoco entiendo que en unas comunidades autónomas sea gratis para el paciente -por ejemplo, en Valencia, según me han dicho- y en otras no lo sea. Gracias a la Asociación ASCOL y a su sensibilidad por ofrecernos a los pacientes hematológicos el servicio de televisión. Es gratis para el paciente, pero la Asociación lo paga… y me consta que lo han luchado para conseguirlo. Gracias a mi buena gente de ASCOL que de verdad ofrece una ayuda a pacientes y familiares. Orgulloso de ser socio de esta asociación y de poder hacerles una donación cada vez que puedo. Tuiteé esto:

A última hora de la tarde del viernes se pasó por la habitación la hematóloga de guardia, Mónica, que se acordaba de mi anterior intento de CAR-T hace más de dos años. Nos explicó lo que había planificado, aunque en estas cosas ya se sabe que nada se puede asegurar, pero lo inicialmente previsto son tres días de quimio, dos de descanso -o más si son necesarios- y posteriormente la infusión de las células CAR-T. Nos dio muchos ánimos y echamos un agradable rato de conversación con Mónica.

Escribo estas líneas durante la mañana del sábado. De lo primero que he leído hoy ha sido esto. Muchas gracias al Área Social del Sevilla FC:

Son las 12:00 y hasta ahora solo hemos hecho las actividades rutinarias: aseo, desayuno, toma de constantes varias veces, extracción… Seguimos a la espera de ponerme la vía central y de recibir la primera dosis de quimio. De momento solo suero, pero la máquinita ya está aquí esperando también:

No sé cómo estaré los próximos días, espero que bien, pero como esto es algo que no se puede saber, no sé con la periodicidad que podré aparecer por aquí, aunque desde luego que por mí no va a quedar. Seguimos…

P.D.: Cuando le voy a dar a publicar a este artículo viene a verme Mónica, mi hematóloga, me pregunta cómo he pasado la noche y cómo estoy. Le digo que estoy bien y me comenta que les va recordar a los de la UCI lo de la vía central -son ellos los que la ponen- y que hoy empezamos con la quimio sí o sí, salvo algún inconveniente inesperado. Hoy es sábado y ya sabemos lo que ocurre los fines de semana, pero esto va p’alante

2 comentarios en “A por las CAR-T (3): El ingreso.

  1. Ojú vecino, tu eres un agonía que lo quieres to pá ti no? Hay que ver que fortaleza tienes, ahora fuera de bromas. Solo quería decirte tanto a ti como a Mercedes, yo la llamo así de toda la vida, jijiji, ella sabe. Bueno, solo quería deciros que la unión hace la fuerza y que hasta aquí no se hubiera llegado cojo, o si?, en cualquier caso formáis un buen tamden y eso da fuerzas y ganas para seguir adelante. Así que, sólo me queda daros mi enhorabuena y os mando a ambos toda mi energía para afrontarlo todo con más fuerzas y ganas si cabe. Un abrazo fuerte para los dos.

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