Viaje a Roma

El pasado 5 de julio hicimos mi Merchi y servidor las bodas de plata de casados, algo que ya conté por aquí en el post anterior. Y con motivo de ello llevaba meses pensando en algo especial que pudiéramos celebrar y disfrutar los dos. Pensé que lo mejor sería hacer un viaje juntos, que lo suyo sería viajar a Paris, pues solo conocemos Eurodisney cuando llevamos a Patri por su comunión, o a Roma, la ciudad eterna que ninguno de los dos conocemos. La luna de miel la hicimos viajando a República Dominicana, porque en el año 97, que fue cuando nos casamos, lo que se llevaba era viajar al Caribe.

Y que conste que pensé en hacer este viaje cuando todavía estaba en silla de ruedas y tenía movilidad prácticamente nula, aunque tenía la confianza en que volvería a andar. Empecé a planificar el viaje en diciembre y viajaríamos en julio. Faltaba bastante tiempo… Elegí Roma, no sé porqué, pero fue el viaje que elegí.

Salimos el lunes 4 de julio, nuestra Vero nos acercó al aeropuerto y podemos decir que empezamos bien, pues la atención que recibí como persona discapacitada fue muy buena, gracias a Ana y a Montse. Tuiteé esto y grabamos un vídeo:

Una vez aterrizados en el aeropuerto de Ciampino-Roma nos estaba esperando Marco, chófer con el que había contactado mi hermana Auxi para llevarnos al apartamento. Gracias por el detallazo, hermanilla.

Al llegar al apartamento nos recibe Kamila, muy simpática y atenta con nosotros todo el tiempo. Pero tenemos la primera incidencia: cuando vamos a salir para hacer nuestra primera visita resulta que el ascensor se ha estropeado y tengo que bajar las escaleras desde un tercer piso. Con mucho trabajo, pero lo hice. La pobre de Kamila no sabía qué decirnos… Medio nos entendíamos en inglés.

El apartamento estaba cerca del Coliseo. Bueno, lo de «cerca» es muy relativo, porque a mí con la poca movilidad que tengo me parecía lejísimo. Me movía con mi Talquito, que es mi andador, pero acababa reventado porque mi movilidad todavía es muy limitada. Y menos mal que no me llevé la Talquita porque Roma está poco adaptada para personas con movilidad reducida, al menos los sitios por los que hemos estado. Esto te hace apreciar aún más lo que tenemos en Sevilla…

Comimos una pizza marguerita en la Trattoria Luizzi, que estaba cerca de donde nos alojamos. Y nos gustó tanto que comimos ahí los tres días. La tarde del lunes vimos el Coliseo y el Foro romano, cogimos un taxi y nos dejó en el apartamento.

Tuvimos mala suerte, pues los días 5 y 6 -que eran nuestros días completos en Roma- había convocada una huelga de taxis en toda Italia y, por supuesto, en Roma también. No había taxis en la calle y esto hacía que los otros servicios públicos como bus y metro se colapsaran. Y los servicios privados como Uber también. Y es que turistas hay en Roma para llenar diez campos de fútbol de los grandes.

El día 5, que era el día de nuestro aniversario, sacamos el ticket para dos días del bus turistico. Dimos dos vueltas completas en él y al menos pudimos ver muchos de los sitios característicos de Roma sin bajarnos del autobús. Ahí mismo fue una chica peruana, que estaba sentada frente a nosotros, quien nos dijo lo de la huelga de taxis.

Así que por la tarde, cuando llegamos al apartamento, muy cansados, usé la app de Uber para solicitar un taxi para la mañana siguiente porque teníamos que ir a ver El Vaticano como fuera. Y así hicimos. Nos recogió Igor a las 9:00 y nos dejó en los museos vaticanos. Por cierto, ¡vaya cómo se conduce en Roma…! Tela de gente para visitar los museos vaticanos y la capilla sixtina. Menos mal que ahí sí hay una verdadera atención al discapacitado, con acceso diferenciado y préstamo gratuito de silla de ruedas. Lo sentí por mi Merchi, que se tuvo que hartar de empujar la silla, aunque ambos salimos encantados con las maravillas que pudimos ver allí. 

Al salir de los museos dejamos la silla de ruedas que nos prestaron y volvimos a coger mi andador. Un ratito de caminata con mi Talquito hasta llegar a la plaza de San Pedro, donde nos hicimos unas fotitos:

Por cierto, el álbum completo de fotos lo tenemos aquí:

Y teníamos que volver al apartamento… y comienza la odisea. No hay taxis en la calle. En Uber nos dejan tirados dos veces tras esperar más de veinte minutos cada vez. Se lo comenta mi mujer a una pareja de carabineris y le dicen que cojamos el bus o el metro, que ellos no pueden hacer nada. Me atrevería a asegurar que en Sevilla la policía local o nacional no contestaría así en una situación tan excepcional.

Pues nada, toca andar hasta la parada 6 del bus turístico, que es la parada del Vaticano, pero hay que andar más de un kilómetro. Y a las dos de la tarde. Y con un sol y un calor de escándalo. Ni sé cómo llegué… Llegó pronto el bus y nos bajamos cinco paradas después, que era la del Coliseo. En realidad la parada está a unos 400 metros del Coliseo y mi mujer le preguntó al chófer si nos podía dejar antes pues nos cogía más cerca del apartamento y así no tendría que andar tanto. Su respuesta categórica y tajante: «No, no, no… paro en la parada». En fin, sin comentarios…

Nos bajamos en la parada, llegamos al Coliseo andando esos 400 metros. No podía más. Mi mujer preguntó a una ambulancia que estaba por allí por si nos hacía el favor de acercarnos. Estábamos a unos 600 metros del apartamento y nada… aquí la solidaridad y la ayuda al prójimo parece que brilla por su ausencia. Sé que esto depende mucho de la persona que te toque, pero de nuevo me atrevo a decir que en Sevilla te ayudan en un 90% de ocasiones cuando las circunstancias son estas.

Incluso se pararon algunos coches de Uber a recoger a clientes de hoteles. Por eso estaba colapsado el servicio de Uber. Tampoco nos echaron cuenta…

En fin, tocaba seguir andando. Mi mujer estaba muy preocupada porque era una situación muy complicada, pero yo le dije que iríamos andando despacito, parándonos las veces que hiciera falta. Y eso hicimos. Nos comimos una pizza en el Luizzi a las seis de la tarde y un poco más adelante nos paramos de nuevo para comernos un helado de los buenos.

Llegamos al apartamento poco después de las siete de la tarde totalmente reventados los dos. Una duchita y a descansar, porque el día había sido muy intenso.

A la mañana siguiente habíamos quedado a las 9:00 con Marco para llevarnos al aeropuerto, pero antes vino Kamila para despedirse. Le pagamos el «impuesto del turismo», pues por lo visto hay que pagar 3,50 € por día y visitante. Total: 21 €. ¿Esto pasa en Sevilla? Sé que en Cataluña sí existe ese impuesto, al menos cuando fui con los chavales de viaje fin de curso al pirineo catalán hace varios años existía, pero en Sevilla no me suena. Pues 21 € más que se le saca al turista. Lo que no sé es en qué se emplea ese dinero, porque suciedad por las calles hay tela, al menos por donde nosotros hemos estado… y no hablemos de los agujeros en las aceras y falta de rebajes de las bordillos. Cantidad de barreras urbanísticas y arquitectónicas. Yo creía que una ciudad tan turística como Roma tendría esto superado. Pues no, me he llevado una decepción, la verdad.

Y cuando llegamos al aeropuerto de Ciampino-Roma buscamos la atención para personas con movilidad reducida, pues la llevábamos solicitada. La vedad es que nos costó, porque la verdad es que la atención dejaba mucho que desear. Y tuiteé esto:

Y tras dos horas y media de vuelo, aterrizamos en Sevilla y la atención fue otra:

Aquí lo he contado todo lo que nos ha pasado a mi Merchi y a mí en este viaje a Roma. Es verdad que hemos tenido mala suerte por la huelga de taxis, una situación sobrevenida que nadie puede saber con anticipación pero que a nosotros nos ha afectado mucho, debido a mi poca movilidad. Pero es mejor quedarnos con lo positivo: con estos días que hemos compartido los dos para celebrar nuestras bodas de plata, con esa visita a El Vaticano que tanto nos ha gustado, con esas pizzas y helados que nos hemos comido tan buenos, con ese apartamento tan agradable en el que nos hemos alojado y con la atención que ha tenido Kamila con nosotros. Y es que seguimos viviendo…

2 comentarios en “Viaje a Roma

  1. Me alegro mucho primo, de que hayais podido celebrar vuestro aniversario en Roma.Han sido experiencias que te llevas en los viajes, aunque algunas no hayan sido positivas, te hacen valorar lo que tienes en Sevilla y la buena gente que hay a tu alrededor.Y tienes razón en que hay mucha falta de humanidad en algunas situaciones que aquí no hubiera pasado seguro.
    Mi enhorabuena por vuestros 25 añitos juntos.

    • Muchas gracias por tu comentario, Sonia.
      A pesar de que hayamos vivido situaciones complicadas, soy de la opinión de que hay que quedarse con lo positivo. Y lo importante es que he podido celebrar las bodas de plata junto a mi Merchi, que era el objetivo fundamental.
      Besos para toda la familia.

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