La esperanza

Hoy, 18 de diciembre, se celebra el día de la Esperanza. Es una de mis palabras favoritas, por lo que representa y más en el momento que me está tocando vivir desde el punto de vista personal y también desde el punto de vista colectivo. Siempre hay que tener esperanza… de que vamos a mejorar, de que vamos a poder con la pandemia de una forma definitiva, de que mi tratamiento va a seguir funcionando y vamos a conseguir llegar a la remisión completa de la enfermedad… Pero yo como creyente, a la esperanza le añado la fe. La fe de que lo vamos a conseguir, gracias por supuesto a la ciencia, a la investigación y al personal sanitario, pero yo estoy convencido de que una ayudita desde ahí arriba también nos echan.

Años atrás, antes de la dichosa pandemia, tal día como hoy iba junto a la gente de mi coro a cantarle a la Esperanza Macarena. Nos poníamos delante de Ella y le cantábamos un par de marchas cofrades de las que cantamos nosotros. Era un momento espectacular, de los que imponen. Pero si esto imponía, más lo hacía aún la previa, en la que le cantábamos unos villancicos a las personas mayores, hermanos de la Macarena, mientras tomaban una merienda que les ofrecía su Hermandad para felicitarles la Navidad. Lamentablemente este año no lo podremos repetir, pero tengo la esperanza de que volveremos y si puede ser en el 2022, pues sería lo mejor.

Esta semana ha tocado un nuevo #SalamancaOnTour, la segunda sesión del noveno ciclo. Y estoy muy contento por lo bien que va todo: las analíticas están dando muy buenos resultados, yo me encuentro físicamente muy bien y cada vez mejor de la pierna tras la operación. Como siempre digo, no voy a lanzar las campanas al vuelo porque ya conocemos cómo es esta enfermedad, pero también hago caso a lo que me dice mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos: disfrutemos el momento ahora que parece que está la cosa controlada, tiempo habrá de buscar soluciones si este tratamiento deja de funcionar, que no tiene porqué pasar. En esta pasada consulta nos dijo a Merchi y a mí que en el Congreso americano de Hematología que se celebró la semana anterior se habló muy bien de los tratamientos con anticuerpos biespecíficos y en concreto del Talquetamab, que es el fármaco que yo estoy recibiendo -junto al Daratumumab- y que le da nombre a mi Talquita. Por tanto es para tener fe y esperanza de que todo va a ir bien.

Cuando uno en los últimos tiempos ha pasado momentos tan malos, porque os aseguro que en estos últimos cuatro años desde que me detectaron el mieloma los ha habido y bastantes, intenta disfrutar al máximo de los días buenos. Es lo que más me ha enseñado mi enfermedad, que hay que vivir, que hay que disfrutar de las cosas bonitas que nos ofrece la vida, que son muchas; que hay que disfrutar de la familia, de los amigos, de la gente que te apoya y sigue tu trayectoria… y, sobre todo, minimizar en la medida de lo posible los problemas, porque muchos de ellos no son tales, aunque tendamos a considerarlos así. Un problema es verte encamado en tu casa o en una cama de hospital sin poder bajarte de ella, con fuertes dolores y hartándote de medicación para paliarlos. Esto sí que es un problema que desgraciadamente me ha tocado vivir en varias ocasiones… pero yo tengo la esperanza de no volver a ellos y seguir mejorando poco a poco, tal y como vamos ahora.

Por eso me alegro y disfruto tanto con las cosas buenas que me pasan a mí, a alguien de mi familia, a algún amigo o a alguien cercano… y creo que se me nota cuando lo difundo por las redes sociales. Un ejemplo: el nombramiento de mi Merchi como Cartera Real de nuestra Hermandad de San José Obrero. Un momentazo, emoción a tope, porque yo sé lo que le gusta a ella todo lo relacionado con los Reyes Magos y lo que lo disfruta. Seguro que lo pasará -pasaremos- genial, porque yo si disfruta ella disfruto yo.

Y no quiero terminar estas líneas sin acordarme de mi amigo Jesús, pues hoy es su cumpleaños. Otro del 67, otro que llega a los 54. Amigo mío desde chiquitito, con el que he compartido colegio, facultad, trabajo, Reyes Magos, salidas nocturnas con nuestras respectivas novias -y sin ellas-… un amigo-hermano como yo digo. Ya lo he llamado para felicitarle personalmente pero quería dejar constancia de la felicitación también por aquí. Si no has leído el testimonio que Jesús escribió para mi segundo libro «Y seguimos siendo imparables» te recomiendo que lo hagas. Es espectacular. Muchas felicidades, querido amigo. Que cumplas muchos más que tenemos que seguir compartiendo cosas bonitas…

6 comentarios en “La esperanza

  1. ¡Cuanta razón tienes! A seguir disfrutando de los buenos momentos…
    Muchas gracias por tu felicitación tan cariñosa. Por supuesto que seguiremos compartiendo. Un abrazo grande.

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