Crónicas hospitalarias: el ingreso

Se cumple hoy una semana desde que el pasado jueves por la tarde ingresé en el Hospital Virgen del Rocío junto a mi Merchi pues me operaban de la rodilla el viernes. Todo lo referente al ingreso y a la operación ya lo comenté en el post anterior, por lo que en estas líneas os contaré lo vivido a partir de ahí.

La habitación que estoy compartiendo con mi compañero Ángel, al que operan hoy y estoy seguro que le va a ir fenomenal, es muy pequeña para estar dos pacientes y sus correspondientes acompañantes. Nos apañamos como podemos y no tenemos más remedio que aclimatarnos a estas condiciones, pero hasta las mismas enfermeras y auxiliares lo dicen: esto no puede ser. Cada vez que vienen para ponernos una medicación o para asearme tienen que hacer un tetris. Y no digamos la que hay que liar para bajarme de la cama y pasarme al sillón o coger el andador. Pero esto es lo de siempre, se trata de recursos y dinero y mientras que los que nos gobiernan no destinen a la sanidad pública unos presupuestos adecuados tendremos que seguir sufriendo situaciones como esta.

Ya soy un veterano en esto de los ingresos hospitalarios, pero uno nunca se acostumbra, la verdad. Ya sé que si quieres ver la televisión tienes que pagar 5 € diarios o coger uno de los packs que te ofrecen televisión e Internet. Yo me niego a pagar nada por esto pues para eso tengo mi móvil con datos ilimitados. Pero pienso en esas personas que se llevan días o incluso semanas ingresados y no tienen este tipo de recurso. Por eso tuiteé esto:

Se trata de justicia y humanidad. Por eso hay que decir: ¡TELEVISIÓN GRATIS EN LOS HOSPITALES PÚBLICOS YA! Ayúdame a difundirlo.

La comida de los hospitales ya sabemos cómo es en general y yo encima con poco apetito por el tratamiento del ensayo clínico. Cuando levanto la tapadera de la bandeja de la comida y veo lo que viene ahí…como sea algo que no me entre por el ojo se va la bandeja entera para atrás. Menos mal que he conseguido que me pongan el menú personalizado y así al poder elegir yo la comida algo más estoy comiendo.

NOTA INTERMEDIA: Son las 8:15 cuando estoy escribiendo esto, ya se ha ido mi compañero Ángel para su operación y aparece por la puerta el cirujano que me operó a mí. Y establecemos la siguiente conversación:

  • Juanma, ¿tú te quieres ir a casa hoy?
  • Hombre, doctor… lo que usted diga, si está todo bien… claro que sí.
  • Pues esta tarde te recoge una ambulancia y para casa.

Una sorpresa, no me lo esperaba, pues yo creía que me daría el alta el viernes, ya que fue lo que me dijo ayer. Así que muy contento porque como en casa de uno ya sabemos que no se está en ningún sitio.

A los pocos minutos de irse el doctor aparece por la puerta un celador empujando la cama de mi compañero Ángel,que al final no se ha podido operar hoy por tener muy inflamada la pierna; tendrá que esperar unos días. FIN DE LA NOTA.

Tengo que agradecer la profesionalidad y el trato con el que me han tratado en esta planta de tumores óseos de Traumatología, desde el personal que me ha traído la comida hasta los médicos que me han atendido, especialmente el doctor Gallo, que fue quien me operó. ¿Y qué decir de las enfermeras y auxiliares? Y hablo en femenino porque todas han sido mujeres: María del Mar, Ana, Carmen, Fátima, Patricia, Rosalía, María, Mara, Rocío, Gloria, Tamara… Mil gracias por todo.

Siempre digo que cada hora de hospital vale al menos por tres, porque esto se hace muy largo, pero si en muchas de esas horas estoy acompañado por mi Merchi… todo es más llevadero. Ella ha estado todos los días conmigo, menos uno que tenía médico y se quedó conmigo mi Patri,que hasta nos cantó a Ángel y a mí.

Un placer haber compartido habitación estos días con Ángel, al que seguro que le va a ir bien en su operación. Un amigo más que agregar a mi larga lista.

Mil gracias a amigos, familia y seguidores que están ahí todo el tiempo, que me mandan su apoyo para seguir. Y en esas estamos… aquí mi Merchi y servidor esperando a la ambulancia que nos recogerá por la tarde para llevarnos a casa. A ver lo que tarda…

Y para terminar no se me puede olvidar esto:

1 comentario en “Crónicas hospitalarias: el ingreso

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