Desde el hospital (8)

Ayer empezamos mi Merchi y yo la tercera semana de estar ingresados de forma continua y sin salir de la habitación en el hospital de Salamanca, en la planta de Hematología, tras aquel 12 de abril que entramos para ponerme la primera infusión del nuevo tratamiento del ensayo clínico. Son ya quince días sin salir de aquí para nada. La verdad es que nosotros en el pasado reciente ya tenemos experiencia, pues hemos cumplido algunos ingresos de aislamiento de hasta cinco semanas, y hay que reconocer que se hace muy complicado, porque eso de estar viendo siempre la misma pared y estar deseando que entre la limpiadora o la auxiliar para poder hablar algo con ella se hace duro…

Sin embargo, estamos tan bien atendidos por aquí y sentimos tanto cariño y tanta cercanía por parte de todo el personal sanitario que nos atiende -sin excepción-, que no nos hace pensar en lo largo que se hace el día estando aquí. Y es que está claro que nosotros estamos aquí porque tenemos que estar, ya yo me quiero curar y porque estamos seguros que aquí lo vamos a conseguir.

Tras el fin de semana largo, ayer apareció por segunda vez por la puerta de nuestra habitación Puri, que es la fisioterapeuta que me va a atender mientras estemos en la habitación ingresados. Me preguntó si había hecho algunos ejercicios de los que me dejó durante el fin de semana. Le dije que sí, que hice algunos de piernas y brazos, me senté en la cama e incluso alguna vez me levanté, todo ello con ayuda de mi Merchi, pero no hice todo lo que hubiera querido porque la fiebre no me dejó. La fisio me preguntó si no me habían hecho una radiografía reciente de la rodilla izquierda para ver el alcance de la lesión; yo le dije que esa radiografía me la había hecho varias veces en Sevilla, con el traumatólogo, y que podía acceder a ellas desde el ordenador. Al rato, al salir ella de la habitación veo que llega una celadora con la silla de ruedas preguntando por mí para llevarme a Radiología a hacerme una radiografía de la rodilla. Así funciona aquí esto. Calidad máxima.

Las tres infusiones que me han puesto del medicamento correspondiente al tratamiento han tenido la misma reacción: aproximadamente a las 48 horas de la infusión me empieza a aparecer fiebre, me va subiendo poco a poco, aunque no ha llegado a más de 39° en ningún caso, y casi siempre se ha quedado en 38,5°, a partir de ese momento me ponía la enfermera un paracetamol y un antibiótico recetado por el médico y así se ha ido controlando normalmente la fiebre. Empezaba a aparecer por las tardes después de comer y, al tomar los medicamentos, ya la íbamos controlando y desaparecía hasta el día siguiente.

Así ha venido siendo día tras día, así hasta el día de ayer, porque ayer hubo una modificación por parte de los médicos: lo que han hecho ha sido incorporar un nuevo medicamento para luchar contra la fiebre, que se suele poner en estos procesos; no siempre es necesario, pero en ocasiones lo es y en esta ocasión como ya estaba teniendo fiebre muy seguidas han considerado que debería ponérmelo. A ver qué resultado nos da a partir de hoy y si conseguimos controlar definitivamente la fiebre. Tengo que decir que, aunque la fiebre aparezca en mi cuerpo, quien se chiva de ello es el termómetro -de esos modernos-, porque yo físicamente la verdad es que no me suelo notar nada: no me noto mal cuerpo, no me noto escalofrío, a lo mejor alguna vez noto un poco de fresquito que me hace taparme, pero nada indicativo de que pueda tener fiebre. Por eso me toman la temperatura a cada momento con la maquinita.

Me hace gracia cada vez que aparece por la puerta de la habitación la auxiliar Piedad, un encanto de mujer, y me dice: «Venga, Juanma, que ya estoy aquí para tomarte la temperatura. Verás qué bien la tienes hoy». Y yo le digo: «¿Ya me vas a hacer el examen, Piedad» «Sí, hijo, que lo tengo que hacer, sabes que esto tenemos que hacerlo». Y cuando son las 15:30 y ve que el termómetro marca 37,2° ya se le cambia un poco la cara y me dice: «en media horita vengo». Y cuando vuelve media horita después y me vuelve a poner el aparato y marca 37,4° me dice: «Ya estamos como siempre, Juanma, ya vamos de dos en dos para arriba, pero tú no te preocupes». Vuelve en media hora y efectivamente la temperatura es de 37,6°, después de 37,8°… y ella es tan buena que se preocupa más que yo y cuando llega a 38° -que siempre llega-, ya tiene que avisar a la enfermera para empezar con el paracetamol y el antibiótico. Y a partir de ese momento empezamos a controlar la fiebre.

(Una paraíta en la narración pues vienen a asearme. Sí, a las 8:10 de la mañana, aquí empezamos pronto nuestra jornada laboral, por eso lo de los «días largos»).

Venía diciendo que lo principal era poder controlar la fiebre cuando aparecía, así que ayer cuando vinieron a verme mi hematóloga Almudena y mi hematólogo Borja junto a un par de estudiantes en prácticas decidieron que si volvía a aparecer la fiebre por ala tarde me pondrían un nuevo medicamento que tienen ellos para combatir la fiebre, para ver si con ese conseguimos hacerla desaparecer. Efectivamente así ocurrió, volvió a aparecer la fiebre y por la tarde me pusieron el medicamento por primera vez. Vamos a ver los resultados…

Si todo va bien, la siguiente infusión del tratamiento está prevista para el próximo jueves día 29, según nos han comentado los médicos. Me pondrán la infusión de Daratumumab y de Talquetamab junto con la medicación previa correspondiente y tendremos un periodo de observación para ver la reacción que tiene mi cuerpo antes de que nos puedan dar el alta para volver a casa con nuestras hijas. Esto es lo previsto y esperemos que todo vaya bien para que así ocurra. De todas formas seguiremos por aquí con los buenos cuidados que nos brindan, seguiremos recibiendo vuestros mensajes de apoyo y de ánimo y os seguiremos contando por aquí todo nuestro #SalamancaOnTour, como siempre.

Y cierro ya este post varias horas después de haberlo empezado, cuando está a punto de llegar la comida -como ya comenté el único aspecto a mejorar por aquí-. Pasó la auxiliar Ana a asearme y a traerme el desayuno, después vinieron las enfermeras Maite y Laura con todos los medicamentos que me tocan, me cambiaron los sueros y los parches y me tomaron las constantes, que estaban bien. Después, la visita de mi hematóloga Almudena y de mi hematólogo Borja junto a dos estudiantes, que pudieron comprobar cómo seguía y me hicieron un reconocimiento completo, como cada día. Después llegaron «la sargento de hierro y la teniente OŃeill». Así llamo yo cariñosamente a mi fisio Puri y a su ayudante Irene. ¡Vaya si son buenas y si me ayudan a hacer los ejercicios, aunque algunos todavía me cuestan bastante, pero vamos avanzando poco a poco! Tras ellas aparecen por la puerta María y Vega,que son alumnas de Medicina, que venían para que la primera -estudiante de 6º- ayudara a la segunda -estudiante de 4º- a que hiciera mi historial. Yo, por supuesto, encantado en responder todas las preguntas y resolver las posibles dudas que tuvieran. Me hacen un reconocimiento completo y la verdad es que me parece que han hecho un trabajo magnífico. Esa forma de colaboración entre la Universidad y el Hospital no la había vivido nunca en directo y la verdad es que me llama mucho la atención. Enhorabuena. Y para terminar la mañana viene, como casi todas las mañanas, nuestra ya amiga Maite para limpiarnos la habitación y para echar un ratito agradable de charla.

Y así ya casi damos por terminada la mañana. A ver si esta tarde no aparece la fiebre y tenemos una tarde tranquila…

6 comentarios en “Desde el hospital (8)

  1. Como siempre, lo cuentas tan bien y con tanta claridad, que parece que lo estamos viendo.
    ¡Qué suerte tener un servicio de hematología tan bueno, con esos profesionales tan atentos! Así se llevan un poco mejor las largas estancias en el hospital.
    💪💪💪💪

  2. Que ese medicamento haga bien para la fiebre.
    Desde luego aunque tengáis experiencia en esto de las estancias largas que mérito tiene estar tantos días ahí encerrados…todo sea por tu #yomecuro…que es lo que yo deseo también.
    Os mando un fuerte abrazo y deseos de que estéis pronto en casa y por supuesto contigo en la meta ….
    El #yomecuro por supuesto.
    Besos para los dos 😘😘💪💪

  3. Desearte que ese medicamento para la fiebre haga su efecto.Y que pronto podáis volver a Sevilla, aunque por lo que cuentas ahí te tienen en palmitas, todo controlado y todo lo bueno que te llevas de Salamanca,como siempre, la gente que te rodea.
    Vamos por el#yomecuro, a por todas!!!

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