No existe otra opción posible: ¡A SEGUIR…!

Empiezo a escribir estas líneas cuando son las 3:25 de la madrugada del martes 20 de febrero. Cosas de la dexametasona… y me la tengo que tomar cuatro días seguidos, lo cual quiere decir que cada uno de estos días de 24 horas, estaré despierto unas 20, porque ya he comentado muchas veces que a mí, como a otros pacientes, la dexa me produce insomnio. Y estas horas hay que llenarlas con cosas que a uno le gusta, ya que va a estar encerrado en casa. Por ejemplo, trastear en las redes sociales, ver algo de carnaval y de Semana Santa -estamos en ese momento-, ver los concursos de la tele que me gustan, ver alguna peli o serie, leer en mi e-book y escribir en mi blog, como estoy haciendo ahora.

Os confieso que ayer viví uno de los peores días desde que tengo la enfermedad, hace más de 6 años. Y mira que he vivido días malos durante todo este tiempo -con dolores incluidos-, pero lo de ayer fue el palo que supuso saber que había recaída de la enfermedad, por lo que había que dejar el tratamiento que sólo me había durado 2 ciclos -2 meses-. A esto había que añadirle lo inesperado de la noticia y a que uno es consciente de que cada vez va «gastando más balas». Son 9 líneas de tratamiento distintas recibidas entre Sevilla y Salamanca, entre tratamientos convencionales y ensayos clínicos. ¿Y ahora qué? Sólo puedo decir que no me voy a rendir, que por mí no va a quedar. Haré lo que mis hematólogas decidan, pues estoy seguro que, como siempre, decidirán lo mejor para mí. Y me dejaré ayudar… por mi familia, por mis amigos, por el personal sanitario, por la gente que me sigue y me da su apoyo… por esa buena gente que me manda su fuerza.

El pasado viernes me encontraba mal desde que me levanté por la mañana. Tenía dolor de garganta, mal cuerpo general y flojera, mucha flojera. Me costaba andar con el andador porque me encontraba muy cansado. Pero fiebre no tenía. Yo se lo achaqué a un catarro o a una reacción al tratamiento. Así que tocaba cama y ahí me quedé todo el fin de semana, perfectamente atendido por mi Merchi, como siempre. Lo digo una vez más: no sé qué haría sin ella.

Ayer lunes tenía cita de revisión con mi hematóloga Estrella en el Virgen del Rocío para revisar la analítica y las próximas citas para ponerme el tratamiento. Me fui con silla de ruedas -nos ayudaron Alberto y Patri-, porque no tenía fuerzas para ir con andador ni bastones. Llegamos pronto Merchi y yo al CDT y entramos pronto a consulta con Estrella. Me pregunta cómo estaba y le digo que no estaba bien, le conté todo el episodio del fin de semana. Ella nos dijo que la analítica no daban buenos resultados, pues las cadenas ligeras habían aumentado de forma considerable, señal de que la enfermedad había vuelto a aparecer. Aún así, me mandó una analítica de urgencia por si había habido algún error. Me hice la extracción -otro pinchazo más- en el hospital de Día con mis enfermeras cracks, que me dieron las gracias por el libro dedicado que les dejé en la última visita. Tuvimos una agradable conversación y se nos olvidó hacernos la foto con el libro, pero con la preocupación que tenía era normal. A ver si puede ser en una próxima ocasión…

Como había que esperar un tiempo el resultado de esta analítica, nos fuimos Merchi y yo a la cafetería del CDT para desayunar algo y después nos quedamos en la Sala de espera de la consulta, donde había bastante gente para ser atendida. Cuando estuvo el resultado de la analítica, nos llamó Estrella a consulta y nos confirmó la mala noticia.

Tras publicar esto en mis redes fueron cientos los «me gusta» y comentarios recibidos. Y mensajes de whatsapp. Y llamadas… De familiares, de amigos, de conocidos, de seguidores en las redes, de gente que no conozco… Os prometo que los leo todos y que todos llevan el corazoncito de «me encanta». Y es que todos vienen con el denominador común de envío de fuerzas y ánimos para seguir. Y ESO ES LO QUE VAMOS A HACER… SEGUIR. Y TÚ A MI LADO. MIL GRACIAS, DE CORAZÓN. PORQUE YO QUIERO SEGUIR VIVIENDO…

Nos dice Estrella que ha hablado con la supervisora de la planta de Hematología para ingresar, pero no hay cama disponible, algo que ya he vivido varias veces en el pasado. Aunque hayan pasado varios años. ¿A nadie se le ocurre redimensionar esto? Que el sitio del que disponemos para ingresar es el mismo de siempre y creo que cada vez somos más pacientes… y muchos con ingresos de larga duración. En fin, la misma reivindicación de siempre, junto a la petición de teles gratuitas en las habitaciones y el acceso diferenciado en Urgencias para pacientes inmunodeprimidos. Sólo será mi derecho al pataleo, pero yo lo digo porque creo que se trata de causas justas.

Nos comenta Estrella esa posibilidad de entrar por Urgencias para conseguir cama -donde sea- antes. Y yo le digo que no, que para irme a Urgencias me tengo que estar muriendo, algo que espero que no pase nunca. Mis malas experiencias en el pasado me hicieron tomar esta decisión y, como parece que todo sigue igual -esperas de horas, gente tosiendo a tu alrededor y que no sabes lo que tienen o pueden tener, salas de espera atestadas de gente, horas (o días) en un sillón de Observación hasta conseguir cama (en la planta que sea)…- Todo esto lo he vivido yo y, por tanto, mientras la situación pueda controlarla… me quedo en casa.

El jueves me haré una nueva analítica y es posible que ingrese para un tratamiento de choque con quimio para parar la enfermedad. Esto es lo que nos dijo Estrella con el mayor cariño del mundo. Las malas noticias son difíciles de asimilar, pero dichas con cariño y apretándote las manos se llevan mucho mejor.

Al salir de la consulta, me abracé a mi Merchi y lloré. Es inevitable. Uno no es de piedra y lleva mucho pasado y luchado. Y, como siempre digo, tengo derecho a pasar mi día (o días) de luto. pero después… A SEGUIR. En esas estamos ya…

Como digo, ya en casa, me encantó ver la cantidad de mensajes de ánimo recibidos. Recibí varias llamadas, una de ellas de mi hematóloga de Salamanca, mi ángel de la guarda Mariví, que me dijo que hablaría con Estrella para que le pasara los datos para evaluar posibles tratamientos. Mil gracias, Mariví.

También me llamó Belén, que la conocí en Salamanca siendo la psicóloga de la Asociación Ascol, y ahora es amiga de Merchi y mía. Hablamos de vez en cuando por teléfono y, sobre todo, siempre está ahí en días tan complicados como el de ayer. Hablamos un buen rato, pensando siempre en positivo, claro está. Gracias, Belén.

Otra de las llamadas recibidas fue la de mi amigo Casti. Bueno, en realidad le devolví yo la llamada porque estaba hablando con Belén. Y al descolgar me dice Casti. «¿Puedo ir a verte a tu casa?» «Pues claro que sí», le contesto yo. Somos amigos desde pequeños, vecinos del barrio, los dos sevillistas, los dos cofrades y muy de Los Gitanos. Muchas cosas compartidas y vividas durante años. Por eso, aunque el objetivo principal de su visita era el darme ánimos, y bien que lo hizo, hablamos de muchas cosas más, hasta de posibles futuras quedadas con nuestros amigos de San Carlos. Fueron casi 2 horas de agradable charla. Gracias, Casti.

Lo que empezó como día de luto y de bajona por la mala noticia que nos dieron, empezó a cambiar con tantos comentarios positivos y llamadas y visita recibidas. Así que la actitud es la de siempre: ponerme en manos de mis hematólogas y de lo que ellas decidan, dejarme querer por toda mi gente y tomar sus manos, fuerza y empuje para SEGUIR.

Aprovechando que la dexa me ha dado algo de fuerza, aunque me haya quitado el sueño, para terminar estas líneas, algo de humor, que también ayuda a vivir. Mi Merchi me regaló este pijama – con la M de «Manué»- y yo le he dicho que parezco un chef de esos modernitos de ahora. ¿A que sí? Me falta el gorro.

Emociones para guardar en el cajón de los días bonitos

No me cansaré de repetir que es mucha la buena gente que me rodea y que me está ayudando a seguir este camino tortuoso al #yomecuro. Porque a veces la cosa se pone difícil, pero con su ayuda todo es más fácil, vamos saltando esos obstáculos que nos encontramos por el camino y seguimos… Y me estoy refiriendo a personal sanitario, de asociaciones de pacientes, a amigos, a compañeros, a conocidos, a seguidores de las redes que no conozco personalmente -pero que algún día conoceré-… y a mi familia. Tengo la suerte de tener una familia que vale millones. Sí, esta suerte la tengo yo… y ayer me lo volvieron a demostrar.

Pero, como siempre, empecemos por el principio. Ayer sábado amaneció un buen día, tras el temporal que sufrimos el día anterior en Sevilla. Ya comenté en el post anterior que la noche del viernes no había dormido nada por culpa del insomnio que me provoca la dexametasona. Vi la final del concurso del carnaval de Cádiz completa, escribí algo por aquí y sumándole un ratito de lectura y de televisión llené la noche completa.

Tras desayunar en casa, le dije a mi Patri que me llevara al campo para darle una vuelta a aquello tras las últimas lluvias, y así seguía con sus prácticas de coche. Estaba en casa mi yerno Alberto que también nos acompañó.

Por la tarde-noche teníamos previsto asistir mi Merchi y yo a un acto dedicado a los donantes que organizaba mi querida Hermandad de Los Gitanos y a la que también nos acompañarían Patri y Alberto. Mi mujer había contactado con alguien de la Hermandad y me dijo que tendríamos un sitio reservado, pero que deberíamos ir pronto porque iba mucha gente. El cartel del evento era este:

Llegamos al Santuario de Los Gitanos un poco antes de las 19:30, que era cuando se celebraba la misa, pero que suspendieron porque el sacerdote tuvo un problema y no pudo asistir. Vi que poco a poco fueron llegando mis hermanas, mis cuñados y cuñadas, mis sobrinas. Me alegró mucho verlos, pero no sospeché nada de lo que vendría después porque supuse que Merchi les dijo a todos lo del evento de donantes y la actuación de la Banda y decidieron asistir.

La actuación de la Banda del Nazareno de Arahal fue genial. Tocaron «Cristo del Amor» entrando al tempo, después ocho marchas propias a cual más bonita y terminaron con «La Saeta». De vellos de punta. Gran banda y grandísima actuación la que hicieron.

Cada dos marchas iban interviniendo distintas personas: mujeres trasplantadas contando su experiencia y pidiendo la donación de sangre, médula y órganos. «No te lleves al cielo lo que puede hacerle falta a alguien aquí y darle vida», dijo Carmen, trasplantada de médula. Intervinieron los hermanos mayores de las Hermandades de Torreblanca y de Jesús Nazareno de Arahal, que también estaban en el acto. Esta última hermandad es la que viene organizando este acto en favor de la donación desde hace diez años y esta vez ha sido en el Santuario de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, delante de Él y de Ella. No se me ocurre mejor sitio.

Y lo que yo no esperaba es que yo fuera a intervenir. Cuando escuché a David -uno de los organizadores del acto, hermano y costalero de las Angustias- decir mi nombre y hacer un pequeño recorrido de mi trayectoria desde que soy paciente de mieloma, lo entendí todo. Se había puesto de acuerdo con mi Merchi para que estuviéramos allí y yo interviniera. Y ella se encargó de comunicarlo a la familia sin que yo me enterara y allí estaban. Os juro que no me esperaba nada de esto, siempre pensé que iba como asistente, pero ya a posteriori uno se va enterando de cómo fue la historia y de la que lio mi Merchi para que todo fuera así. ¿Es para quererla o no? Y mi gente allí. Los quiero con locura. Y muchas gracias a David y a Emilio por pensar en mí para este bonito acto.

Os dejo por aquí mi intervención, tengo varios vídeos, pero voy a poner el que grabó mi hermana Auxi que está completo. Espero que se entienda bien lo que digo. Desde luego habló mi corazón, porque yo no llevaba nada preparado. Impresionante el aplauso final que recibí de los asistentes, todos de pie aplaudiendo -los miembros de la banda también-. Momento muy emocionante que no se me va a olvidar en la vida. Al cajón de los días bonitos y buenos momentos que va…

Antes de terminar el acto, uno de los responsables de la Banda -¡qué bien tocaron!- nos entregaron un regalo a las personas intervinientes. Este fue el mío, que desde luego va a ocupar un sitio privilegiado en mi casa:

A Juan Manuel Díaz Rodríguez por promover la donación de vida con su participación en la X edición del Concierto de Donantes y Trasplantados del Nazareno de Arahal

Terminó el acto con la interpretación por parte de la Banda del Himno nacional y de «La saeta» y con la intervención de José María Flores, Hermano mayor de los Gitanos, que nos dedicó unas palabras muy bonitas a los que por allí estábamos y le entregó un libro editado por la Hermandad a uno de los responsables de la Banda.

Cuando terminó el acto pude saludar a mucha gente que me daban ánimos y me mandaban fuerzas para seguir: mis hermanos de la Junta de Gobierno de Los Gitanos, el Hermano Mayor, José María Flores, Manolo Lorente y Juan Carlos García Ibánez, miembros de la banda, público asistente… Me encantó conocer a Carmen, paciente de leucemia y trasplantada de médula. Y nos hicimos esta foto…

Nos fuimos la familia a tomar algo juntos a un sitio que siempre recomiendo y que nunca falla… a Casa Dani. Y además es amigo nuestro. Muy buena cena compartida con muy buena gente. Más días así es lo que yo quiero… y siempre con ellos.

Mi hermana Auxi ha creado un álbum digital en el que estamos incluyendo todas las fotos y vídeos que tenemos todos los miembros de la familia. Puedes acceder desde aquí:

Fue algo precioso, pero quedémonos con lo importante de este tipo de actos: Si cumples los requisitos, dona sangre, hazte donante de médula y hazte donante de órganos. Y difúndelo, porque esto es tarea de todos y se salvan vidas.

Seguimos viviendo…

Seguimos con el segundo ciclo

Ayer fue el C2D15, tratamiento intermedio del segundo ciclo. Esta vez tocaba completo: Isatuximab + Carfilzomib + Dexamentasona, todos intravenosos y la premedicación correspondiente. Tenía preocupación tras lo mal que lo pasé la semana pasada en la que sólo tenía el Carfilzomib: mal cuerpo general y algo de fiebre, como ya conté por aquí. Quizás el error estuvo en no tomar la dexametasona, tal y como me ha dicho hoy Luna, una de mis enfermeras cracks del Hospital de Día. Afortunadamente esta vez parece que fue mejor, pasé ayer una buena tarde descansando en casa y hartándome de ver carnavales durante toda la noche.

Pero como siempre… empecemos por el principio. Daban lluvia este viernes, y vaya si cayó agua. Tenía cita a las 10:30, por lo que llevé a las 7:30 a su trabajo en el hospital a mi Patri y me volví a casa, donde desayuné con mi Merchi y después me dejó en el Hospital. Le dije que se volviera a casa porque iba a estar complicado aparcar y después yo la llamaría cuando acabara. No paró de llover, por lo que los desplazamientos se complicaban.

Ayer había mucha gente en el Hospital de Día, casi todos los asientos estaban ocupados, por lo que yo me senté en mi andador. Mi código sale en la pantalla un poco antes de las 11:00, así que para dentro. Tras saludar a mis enfermeras cracks, me siento en el único sillón que había libre -el 11-. Se encarga Luna de cogerme la vía en el brazo derecho, de darme la premedicación y me dice que ya está allí el tratamiento, así que como lo asimilo bien me lo van a poner más rápido, por lo que tendremos por delante unas tres horas.

Acabamos cerca de las dos de la tarde, llamé a Merchi para que viniera a recogerme, pero antes de dejar el Hospital de Día le entregué a la buena gente de allí un ejemplar de mi cuarto libro solidario dedicado. Momento muy emocionante. Con todo el cariño.

Merchi sufre una odisea para poder llegar desde casa al hospital: mucha lluvia, calles anegadas y muchas de ellas cortadas por la cantidad de agua que tenían. Le costó casi dos horas llegar al hospital. Hasta dio tiempo a que mi Patri saliera de su jornada y se vino al hall del CDT, donde estaba yo esperando. Pero no me fue fácil llegar hasta allí, porque el temporal había inundado el sótano del edificio y los ascensores no funcionaban. Y yo tenía que bajar de la primera planta a la planta baja con mi andador. Menos mal que siempre hay gente buena y un hombre bajó el andador cargando con él y un celador me ayudó a bajar la escalera. Gracias a ambos. Es que cayó demasiada agua y parece que muchas de las calles de Sevilla no están preparadas para lluvias tan intensas. Lo mismo que ocurre con algunas instalaciones que se inundan.

Y por fin llegamos a casa. Eran más de las cuatro de la tarde:

Comimos algo y tocaba descansar. Pasé una buena tarde, no me noté mal cuerpo ni nada extraño, lo cual me alegró mucho. Entré en modo carnaval porque a partir de las 20:00 horas comenzada la final del COAC, concurso de agrupaciones carnavalescas de Cádiz. Como había recibido la dexametasona por la mañana y esta no me deja dormir, había muchas posibilidades de que viera el concurso entero, aunque su finalización estaba prevista sobre las 7:00 de la mañana.

Así fue. Lo vi entero. Este es el resultado del jurado:

Cuartetos: 1º Los cocos de Cadi 2º Punk y circo: la lucha continúa 3º En mi caseta cabe todo el mundo

Coros: 1º Los iluminados 2º Los luciérnagas 3º El paraíso 4º El gremio

Chirigotas: 1º Los exageraos 2º El grinch de Cádiz 3º La chirigota invisible 4º Que ni las hambre las vamos a sentir

Comparsas: 1º La oveja negra 2º Los colgaos 3º Los sacrificaos 4º El joyero

Feliz sábado tengáis. Y los que vayáis a vivir el carnaval en la calle disfrutad mucho y sabed vivirlo como hay que vivirlo. Ahora es imposible que yo vaya debido a mi poca movilidad, pero jamás se me olvidarán los años que pude estar por allí y las buenas experiencias vividas. Ojalá pueda volver en el futuro…

A seguir viviendo… #SomosImparables #SeguimosJuanma #yomecuro

Hablemos de inclusión

Ayer participé en un programa de una emisora de televisión local de Sevilla -PTV Sevilla-. El programa se llama «Hablemos de inclusión» y es conducido por Juan Castaño.

Juan es amigo mío desde hace muchos años, desde que trabajábamos los dos en el mismo sitio, en la Delegación de Educación de Sevilla, o sea, hace casi veinte años. Recuerdo especialmente el viaje en AVE que compartimos en 2010 para ver ganar a nuestro Sevilla la Copa del Rey en Barcelona al Atlético de Madrid. Y muchas cosas más…

Desde hace un tiempo tiene un programa de televisión con el que pretende divulgar distintos temas relacionados con la inclusión.

¿Que se entiende por inclusión? Pertenecer o ser parte de algo. A veces, este término también se refiere a crear un entorno que promueva el sentido de pertenencia de una persona o grupo, de manera que se sienta apoyada, respetada y valorada.

La inclusión está muy vinculada a las personas con discapacidad -que no minusválidos, menos mal que parece que lo han cambiado o lo van a cambiar-, ya que cualquier actividad que se cree o desarrolle debe estar pensada para todos, con las adaptaciones correspondientes si son necesarias.

Programas como este que hace el amigo Juan son muy necesarios, sobre todo por la difusión porque, como tantas veces digo, esto es tarea de todos.

Os dejo el enlace al programa completo de ayer -yo salgo a partir del minuto 28- y un par de fotos que me mandó el amigo Juan.

Para estas cosas siempre estaré dispuesto a colaborar en la medida de mis posibilidades, porque tengo claro que toda ayuda es poca en estos temas.

Y esta fue la grabación que yo hice con mi propio móvil grabando el televisor:

A veces es «poco a poco»

Gracias a mi amigo Fernando, también paciente de mieloma como yo, por darme el título de este post en un comentario que me hizo a esto que publiqué en Twitter ayer:

Y es que mi amigo Fernando una vez más tiene razón, lo nuestro es «poco a poco»: habrá días mejores -que intentaremos disfrutar al máximo- y habrá días peores -que tendremos que pasarlos lo mejor posible-. Esto es lo que nos ha tocado vivir. No lo elegimos, pero ya que llegó afrontémoslo con fuerza y… «poco a poco».

Llevaba una bonita semana. De hecho, fui el martes a Cádiz con mi cuñado Joaquín al Gran Teatro Falla para ver una sesión de cuartos de final del concurso de agrupaciones. En un principio iba a venir conmigo mi sobrino Migue, pero no se encontraba bien y no pudo venir. Creo que Joaquín y yo vimos la mejor sesión de cuartos de las siete que había. De hecho, en nuestra sesión, de las siete agrupaciones que actuaron, han pasado seis a semifinales, que empiezan hoy. Preciosa experiencia el volver a estar en el Falla como público después de varios años sin poder hacerlo.

El miércoles quedé con mis buenos amigos Antonio y Mariano con los que, aunque estamos en contacto permanente por redes, hacía tiempo que no nos veíamos presencialmente y tomarnos una cervecita -yo SIN-, contarnos nuestras historias y tener esas agradables conversaciones que tres profes de Matemáticas jubilados pueden tener. Un rato muy bueno, como siempre que nos vemos.

Y el viernes tocaba nuevo chute en el Hospital de Día del Virgen del Rocío. Tenía cita a las 8:30, por lo que Merchi y yo dejamos a Patri en su lugar de trabajo, aparcamos, desayunamos y nos fuimos al Hospital de Día.

https://twitter.com/juanmadiaz/status/1753329359463555549

Me llamaron a las 8:45 y, tras saludar a mis enfermeras cracks -en esta ocasión eran Bea, Marina y Silvia y Manuela como TCAE-, fue Marina quien me cogió la vía y quien me dijo que esta vez el tratamiento era más corto, pues sólo me tocaba el Carfilzomib y que en total tardaría en torno a una hora con lavado de vía incluido. Por tanto, Merchi decidió quedarse en la Sala de espera porque no le merecía la pena volverse a casa.

Y así fue. Sobre las 10:00 terminamos, nos despedimos y nos fuimos para casa. Y al rato de estar en mi sillón del salón sentado me empecé a encontrar mal, algo que no me había pasado antes con este tratamiento. Mal cuerpo general, flojera, fatiga -vomité una vez-, algo de fiebre… Así que me fui a la cama y me aislé, por lo que pueda pasar. Y ahí sigo… Ya ayer sábado estuve mejor y no tuve fiebre y hoy sigo igual. Esperemos D.m. poder seguir así y salir del dormitorio a partir de mañana.

La tarde-noche del viernes fue mala, lo pasé mal… uno de esos días que de vez en cuando toca y que, afortunadamente, toca pocas veces. Yo suelo hacer caso a todo lo que me dicen mis hematólogas, menos a una cosa que le dicen a todos los pacientes hematológicos e inmunodeprimidos: «Si te tomas la temperatura y tienes más de 38º, vete a Urgencias». Lo siento, pero yo no voy. Hace mucho tiempo que lo decidí. Mientras pueda gestionarlo en casa… me quedo en casa. Afortunadamente hace mucho que no voy a Urgencias, pero mis malas experiencias en el pasado me hicieron tomar esta decisión. No sé cómo estará ahora ni cómo funcionará, pero lo que yo viví fueron horas de espera en una sala masificada con gente con diversas patologías, sin acceso diferenciado para pacientes inmunodeprimidos y, en definitiva, con una tensión y un estado de nervios que parece que vas a coger allí todos los virus del mundo. Si puedo evitarlo… lo evito. Mientras que no haya otra opción, claro. Es verdad que la saturación de los servicios de urgencias muchas veces es provocada por los propios pacientes, porque muchos van sin tener que ir. Pero conviene darle a esto una pensada para intentar mejorar. Por ejemplo, ¿a nadie se le ha ocurrido hacer en Urgencias un acceso diferenciado para pacientes inmunodeprimidos y de especial atención? No me lo puedo creer… y de verdad no creo que sea tan difícil hacerlo.

Hoy, 4 de febrero, es el Día mundial de la lucha contra el cáncer y, a pesar de ser domingo, seguro que en todas las radios y televisiones hablarán de ello y entrevistarán a especialistas, investigadores y pacientes, lo cual está muy bien, porque toda divulgación que se haga es poca. La pena es que a partir de mañana hablaremos de la lucha contra el cáncer los que lo hacemos en las redes los 365 días del año -este año 366-. Lo que no se puede olvidar es que esto es tarea de todos, para poder seguir avanzando en investigación, tratamientos y curación.

https://twitter.com/juanmadiaz/status/1754001747914244109