Retomando el #yomecuroOnTour

Hoy, último día de agosto, final de vacaciones para muchos y vuelta a esa nueva normalidad de la que tanto se habla y que podrá ser cualquier cosa menos normalidad con lo que nos está tocando vivir con la dichosa pandemia, a mi me tocaba volver a Salamanca para continuar con las pruebas con vistas a la infusión de las células CAR-T que están previstas para la próxima semana, si todas estas pruebas previas van bien, claro.

Pero encima he llegado a tierras charras con ese problema añadido que ya os he contado por aquí con el dolor tan intenso que tengo en la pierna izquierda y que ha hecho que vuelva a perder la movilidad. Por eso en esta ocasión mi sobrino Migue nos ha acompañado a mi Merchi y a mí, porque la pierna no puedo apoyarla en el suelo y para cualquier movimiento me tengo que apoyar en él. Por ejemplo. para pasarme de la cama a la silla de ruedas o para montarme en el taxi de Jesús para viajar de Sevilla a Salamanca.

Volvimos a alquilar el mismo apartamento donde estuvimos el mes pasado pues estuvimos muy bien ahí. Llegamos sobre las once de la mañana, soltamos el equipaje y Migue se quedó en el apartamento porque no puedo estar con más de un acompañante en el hospital. Nos llevó a Merchi y a mí Jesús al hospital. Empezamos como siempre en la zona de ensayos clínicos con la extracción de sangre para la analítica, hoy con Patri, que me dijo que ya se había leído mi libro y que le ha gustado mucho. Gracias, simpatía, me alegro mucho.

Esperamos un tiempo prudencial para que estuvieran los resultados de la analítica y entramos en la consulta de la doctora Verónica González, la hematóloga que me vería hoy. Yo tenía la pierna muy hinchada y nos comentó que le preocupaba que pudiera tener una trombosis, por lo que me mandó una ecografía de urgencia -una eco-doppler- para descartar que hubiera trombosis. Nos confirmó que en el informe del último PET-TAC se detalla que el mieloma ha atacado ahora en la rodilla izquierda y también hay ahí un plasmocitoma que es el que me está produciendo el dolor. El objetivo es intentar acabar con este dolor porque las CAR-T serán las que se encarguen del plasmocitoma.

Nos fuimos a radiología con el volante que nos dio la doctora y rápidamente me atendieron. Me costó mucho subirme a la camilla por el dolor, pero gracias a las auxiliares y al celador lo hicimos despacito para que me doliera poco, aunque aún así el dolor estaba bastante presente, pero intenté quejarme y chillar poco.

Una vez terminada la ecografía nos fuimos al Hospital de Día, donde Verónica vendría a buscarnos a la Sala de espera para darnos el resultado de la eco, el informe de la consulta y la medicación a tomar para aliviar el dolor. Así lo hizo, nos confirmó que no había trombosis -menos mal-, nos entregó la documentación, nos lo explicó todo y nos dijo que esperáramos que nos trajeran desde la farmacia los medicamentos. Y que mañana tendría la resonancia craneal a las diez de la mañana.

Pasadas las cinco de la tarde terminamos, vino a recogernos Juanlu y de nuevo la odisea de montarme en el coche por culpa del maldito dolor. Lo hice con dificultad porque ya digo que cualquier movimiento por pequeño que sea de la pierna izquierda hace que me duela mucho y en este caso tengo que encoger bastante la pierna para meterla en el coche y después para sacarla. Me ayudó Juanlu en el hospital y Migue al llegar al apartamento.

Ya solo quedaba intentar descansar lo que se pudiera, hablar con la familia, contestar mensajes y llamadas de amigos y responder con «me encantan» y «me gustan» los mensajes de ánimo y tan cariñosos de tanta y tanta gente…

Y sin dejar de pensar en lo que me espera mañana: una resonancia magnética craneal cuyo resultado es fundamental para seguir adelante y que tan desagradable es como prueba, como ya os conté hace poco más de un mes. Además de tener la cabeza aprisionada, de tener ese tubo pegado todo el tiempo a la cara y de tener la mascarilla puesta, a eso hay que añadirle el dolor de la pierna y el tener que estar tumbado en la camilla de la máquina unos 45 minutos. Pero tengo que aguantar y superarlo como sea. Rezaré, pensaré en cosas bonitas y me acordaré de todos vosotros. Me ayudará sin duda.

No sé si esta noche podré dormir algo. Os lo contaré…

Un día muy especial

Nota inicial: Escribo este post de madrugada pues al volver a tomar Dexametasona el insomnio ha vuelto a mí.

Ayer fue un día muy intenso y especial. Tocaba #yomecuroOnTour, es decir, un nuevo viaje a Salamanca pues, debido a que se ha retrasado dos semanas el ingreso para recibir las células CAR-T -del 7 de julio pasa al 21, con pruebas varias el día anterior- era necesario tener una consulta intermedia para recibir algo de tratamiento, pues en el pasado ya hemos tenido malas experiencias cuando he estado demasiado tiempo sin recibir ningún tipo de tratamiento.

También ayer la mayoría de mecenas de mi libro «#SomosImparables #SeguimosJuanma» recibieron su libro en sus respectivos domicilios, por lo que la cantidad de mensajes recibidos a través de las distintas redes sociales ha sido exagerado. Los mecenas cuya recompensa era el libro con firma y dedicatoria lo recibieron el día anterior. Os aseguro que estoy tremendamente abrumado por la cantidad de cariño recibido. Por tanto, muchas gracias y espero que el libro no defraude a nadie.

Un ejemplo de tantos del cariño recibido. Gracias, Alberto
Otro ejemplo. Pincha sobre la imagen para ver el montaje de vídeo hecho por la mujer de mi amigo y tocayo Juanma de «El Fogón de Sergio»

Se me ha ocurrido crear un nuevo álbum digital de fotos con toda la gente posando con el libro. ¿Qué os parece la idea? ¿Te apetece colaborar? Mándame la foto tuya o de tu familia posando con el libro a través de cualquiera de las redes sociales -Whatsapp, Telegram, Twitter, Facebook…- o mándame un correo a juandiaz8@gmail.com.

Como ya he comentado en varias ocasiones el libro es solidario, pues se donará lo recaudado por la venta del mismo. Pero también es un libro interactivo pues contiene casi 100 códigos QR que enlazan a otro tipo de contenidos: vídeos, audios, entrevistas, álbumes de fotos, enlaces a webs interesantes… Para acceder a ellos solo necesitas tener instalada en tu móvil o tablet una aplicación que sea lectora de códigos QR. Hay varias gratuitas tanto en la Play Store para Android como en la Apple Store para iphone e ipad. Actualizo: me dice mi amigo Miguel que en iphone se puede hacer con la misma cámara del teléfono. Yo tengo instalada en mi Android QR Code Reader y funciona estupendamente. La única pega es que está en inglés, pero es muy fácil de usar. En un próximo post de este fin de semana haremos un videotutorial sobre el funcionamiento de esta aplicación con una sorpresa que espero que os guste. No os lo perdáis. Si queréis una en español para Android os podéis instalar Lector de códigos QR y barras (en español)

Si aún no tenéis el libro y queréis comprarlo podéis hacerlo en su versión digital en distintas plataformas como Amazon, Google Libros, La Casa del Libro, El Corte Ingles… La versión en papel más adelante también estará disponible en estas webs y en librerías. De momento solo se puede comprar en la web de libros.com:

Salimos mi Merchi y servidor de Sevilla a Salamanca a las 6:30. Como siempre, en el taxi del amigo Jesús. Haríamos ida y vuelta en el día, por lo que estaba claro que cansados llegaríamos a casa. Paramos a desayunar en el Hostal Asturias, en Jarilla, donde otras veces paramos a almorzar, y pudimos saludar a Paola, la camarera que casi siempre nos suele atender, que es muy simpática y que se quedó sorprendida al verme andar tan bien. La verdad es que debido al estado de alarma hacía varios meses que no me veía y creo recordar que la última vez que me vio iba yo con el andador.

Llegamos al Hospital de Salamanca en torno a las 11 de la mañana y empezamos con el procedimiento habitual: nos dirigimos a Fase 1 de Ensayos clínicos donde estaban las enfermeras habituales – Patri, María y Balbi-. Fue María quien me atendió en esta ocasión, que estaba expectante por recibir su libro como mecenas -Patri ya sabía que lo había recibido en su casa-. Y lo de siempre: peso, toma de constantes, entrega de botes de orina y extracción de sangre para analítica. De allí nos fuimos a hacerme una radiografía de tórax, que estaba prevista para el 6 de julio, pero como se ha cambiado el día me la pude hacer ayer. Me maravilla lo bien que funciona aquí el Servicio de Hematología, muy bien coordinados en todo momento para las citas de pruebas y consultas. Y también la coordinación de Ensayos clínicos, siempre ahí para lo que haga falta. Ayer vino a verme Elena porque se está turnando con Laura. Ambas magníficas profesionales.

Una vez hecha la radiografía nos fuimos a las consultas de Hematología, pues ya me habían llamado desde la Secretaría para preguntar dónde estábamos. Decidimos ir antes a Radiología para que le diera tiempo a la doctora a tener los resultados de la analítica que me acababa de hacer. Hoy me vería la doctora Mariví Mateos, la hematóloga responsable de mi ensayo clínico. Hacía varios meses que no coincidía con ella de forma presencial, aunque me consta que ha estado al tanto de todo desde que empezamos a finales de octubre de 2019. Los numerosos correos electrónicos que hemos intercambiado lo corroboran. Me pregunta cómo estoy, le digo que llevo algunas semanas con dolor en el oído izquierdo que se refleja en toda la parte izquierda de la cara que se queda como acolchada, que me ha salido un pequeño bulto en la parte superior de la cabeza y que la visión no la tengo del todo bien, pues en ocasiones tengo que forzar la vista. Parece que el mieloma está atacando a la parte superior de mi cuerpo y en estos últimos días que he estado sin medicación, porque había que estar sin tomar nada dos semanas antes de la infusión de las CAR-T, parece que se está haciendo más presente.

Por tanto, tenemos que retomar el tratamiento puente para no estar demasiados días sin tomar nada y volvemos al tridente: Dexametasona + Ixazomib + Lenalidomida. Las tomaré con distintas frecuencias hasta el 7 de julio, San Fermín. Me entrega el informe para tener claro cuándo me tengo que tomar las distintas pastillas, firmo documentos de autorizaciones distintas, me vuelve a explicar la doctora en qué consiste al ensayo y ya, fuera de formalismos, yo le agradezco su atención y su preocupación por mí, lo cual demuestra su profesionalidad, y el que haya escrito el prólogo de mi libro, todo un honor para mí. Le hago entrega de un ejemplar del mismo dedicado y firmado y Merchi nos hace una foto. También estaba el doctor Danilo:

Mi Patri dice que hemos formado la bandera de Andalucía, pero en vertical 🙂

Una vez terminada la consulta nos fuimos a ver a Isabel, que está sustituyendo a Marta por sus vacaciones y coordina los ensayos con CAR-T como el mío. Nos da bastante información y llama a la neuróloga para concertar una cita pues en el protocolo del ensayo se dice que me tiene que ver alguien de Neurología y, una vez ingresado, me debe hacer un seguimiento, Le dice que bajará donde estamos a las 2 de la tarde -son las 13 horas- por lo que vamos de nuevo a Fase 1 para recoger las medicinas que me había prescrito mi hematóloga y que llevarían allí desde la farmacia del hospital.

Bajamos un poco antes de las 14 horas y vinieron dos neurólogas: Mónica -la principal- y Marta -la ayudante-. Mónica se puso delante del ordenador para buscar mi historial -ya largo- y me hizo bastantes preguntas. Después me tumbé en la camilla y me hizo un reconocimiento muy completo de todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies, centrándose sobre todo en el tema de la visión y de la sensibilidad. Trato exquisito y mucha información recibida. Recomienda que me haga una resonancia craneal para ver cómo está el interior de mi cabeza. Y eso haremos. Le transmite la información a Isabel y a Mariví y quedo a la espera para que me llamen para hacerme esta prueba. Esperemos que todo vaya bien y que el 20-21 de julio empecemos con el proceso de las CAR-T.

Sale a despedirnos la doctora Mariví, tan agradable y cercana como siempre, y es que cada vez estoy más convencido de que estoy en el mejor sitio posible y en las mejores manos posibles. Salimos del hospital a las 15:30. Nos montamos en el taxi de Jesús, paramos a repostar y a comer algo cuando llevábamos una hora de camino y llegamos a casa poco después de las 8 de la tarde. Duchita, a firmar libros, a trastear por las redes, a escribir en el blog y a prepararme para no dormir, pues hoy la Dexametasona volvió a mí.

Un día muy completito, como habéis podido comprobar. Como siempre lo fui contando todo en Twitter.

Mis células se van de viaje

A pesar del confinamiento, a pesar de no poder cambiar de provincia por estar aún en Fase 2 en Sevilla y en Fase 1 en Salamanca, mis células van a viajar, de hecho ya están viajando… y no solo van a cambiar de provincia, sino que también van a cambiar de país e incluso de continente. Pero empecemos por el principio…

Viajamos mi Merchi y servidor el pasado lunes con destino a Salamanca para comenzar el nuevo tratamiento del ensayo clínico con células CAR-T. Como siempre con nuestro chófer Jesús y siguiendo la Ruta de la Plata llegamos a Salamanca a media mañana. Dejamos la maleta en el hotel, pues esta vez sí nos teníamos que quedar, y posteriormente nos dejó Jesús en el Hospital y él se volvió para Sevilla. Allí no estuvimos mucho tiempo, pues solo me tenía que hacer la prueba PCR del covid-19 para confirmar que salía negativo, como así fue, aunque no nos enteramos hasta el día siguiente.

Cuando terminamos llamamos a bono-taxi y nos recogió Juanlu, al que nos dio alegría de ver tras varios meses sin vernos. Aprovechando el buen día que hacía nos fuimos a la Plaza Mayor, paseamos y nos tomamos un refrigerio antes de almorzar en un bar frente a nuestro hotel. Por la tarde solo salió Merchi para comprar algo ligerito de cena pues nos esperaba al día siguiente un día completito.

Nos recogió Juanlu en el hotel a las 7:45 y a las 8:00 ya estábamos en el Hospital, en la zona de Banco de sangre, donde está la Unidad de Aferésis, que sería donde me harían la extracción de células. Nos fuimos directamente hacia allá porque así nos lo había explicado Laura, la coordinadora del ensayo, que siempre está ahí para lo que haga falta.

Cuando llegamos ya nos estaba esperando Bea, la enfermera que había comprobado mis venas hace unas semanas y que es todo profesionalidad, simpatía y buen trato. Y ya estaba mi cama preparada. Y mi Merchi se pudo quedar a mi lado todo el tiempo. De verdad que no sé qué haría sin ella…

Me sacaron varios tubitos de sangre para analítica, me pincharon en los dos brazos -costó bastante más en el derecho porque ahí las venas no las tengo muy bien, pero Bea lo consiguió y así evitamos tener que ponerme un catéter-. La otra vez que me hice una aféresis en el Hospital Virgen del Rocío sí tuve que ponerme un catéter porque tenía el brazo derecho muy debilitado ya que el mieloma me había atacado en el húmero derecho.

Y esto no podía salir mal porque Ella estaba ahí:

Se nos presentó Miriam, la doctora, que nos confirmó el resultado negativo de la prueba del covid-19 y junto a Bea nos explicó todo el proceso que seguiríamos: de un brazo se extrae mi sangre; ésta pasa por una máquina que se encarga de separar los componentes para quedarnos con los linfocitos, que son blancos, pero en la bolsa se ve un líquido rojizo porque además de linfocitos se extraen plaquetas y hematíes, aunque posteriormente se hará la selección exclusiva de linfocitos. Y posteriormente la sangre vuelve a mi cuerpo serrano por el otro brazo.

Es un proceso complejo y largo -duró más de cuatro horas- y, al no poder mover los brazos se hace pesado. Pero para eso estaba ahí mi Merchi, para darme ánimos constantes y Bea siempre pendiente preguntándome a cada momento: «¿Cómo va mi Juanma?» Y yo respondiendo: «Vamos bien, Bea, vamos bien». ¡Vaya crack!

Terminamos sobre las 13:30. Miriam lo preparó todo y nos dijo que en este mismo día saldrían las células para Alemania. Allí las congelan y posteriormente salen para Estados Unidos para lo que hemos llamado «su entrenamiento». Una vez terminado volverán a Alemania para certificar que todo está bien y de allí a España para implantarlas en mi cuerpo. Todo este proceso durará 4-5 semanas, por lo que mientras tanto tendré que seguir un tratamiento puente para no estar demasiado tiempo sin tomar ningún medicamento para parar el mieloma.

Vino Vero, mi hematóloga, y me entregó el informe con las directrices a seguir durante este tiempo. Tomaré una triada de medicamentos durante este ciclo: Isazomib, Lenalidomida y Dexametasona. Los dos primeros son nuevos para mí y el último seguramente hará que vuelva a aparecer el insomnio, pero no me importa si hace su función y consigue aliviar los dolores de oído y de cabeza que últimamente estoy teniendo. Esperemos que así sea… Me dijo la doctora que en un par de semanas me llamarán para ver cómo va la cosa y que si tuviera algún problema contactara con ellas.

Recogimos los medicamentos en el Hospital de Día, llamamos a bono-taxi, vino a recogernos Alfredo y emprendimos el viaje de vuelta a Sevilla. Estaba muy cansado, con dolor de cabeza -Bea me decía que esto era para mi cuerpo como haber corrido una maratón-, por lo que al llegar a casa me duché, me tomé un yogur con un nolotil y me fui a la cama. Muchos mensajes por contestar; contesté los que pude, pero mi cuerpo me pedía descanso.

Hoy me he levantado mejor, con las mismas ganas de siempre de seguir adelante. Ya no hay marcha atrás, mis células están viajando para convertirse en «las Messi de las células». Seguiré el tratamiento puente y quedo a la espera para recibir a mis células cuando llegue el momento.

Solo me queda agradecer una vez más el trato recibido por toda la gente que me está acompañando en este proceso. Muchas gracias al personal sanitario del Hospital Clínico de Salamanca: Bea, Paula, Javi, Miriam, Vero, Mariví… a nuestros chóferes: Jesús, Juanlu y Alfredo; a mi mujer, que nunca falla; a mi familia, amigos y seguidores que siempre estáis ahí apoyando… Vamos a seguir con fuerza para el #yomecuro… #SomosImparables #SeguimosJuanma

Nuevo viaje a Salamanca

Hace unos días contaba por aquí que iba a empezar un nuevo tratamiento para luchar contra ese mieloma múltiple que parece que le ha gustado mi cuerpo serrano y no quiere abandonarlo. Pero ahora se lo vamos a poner más difícil todavía y de esta ya no va a tener escapatoria, pues vamos a entrenar mis linfocitos-T que ahora están como amuermados y los vamos a convertir en los Messi de las células. Nadie va a poder con ellos, así que las células tumorales del mieloma tendrán poco que hacer.

Pero claro, todo esto tiene un proceso… y más participando en un ensayo clínico, como es el caso en el que estoy. Es el mismo ensayo en el que estaba -KARMMA-3- pero ahora en la línea de las células CAR-T. Me explicaron el proceso en su momento -hace unos siete meses-y hoy nos lo ha vuelto a explicar una de mis hematólogas, la doctora Verónica González, a mi mujer y a mí.

Salimos de Sevilla con nuestro chófer Jesús, como es habitual, a las 4:30 de la madrugada. Carretera bastante tranquila y llegamos a las 8:30 al Hospital de Salamanca. Nos fuimos directamente a la zona de Ensayos clínicos para sacarme sangre para la analítica, medirme las constantes y hacerme un electrocardiograma. De allí nos fuimos a la consulta con mi hematóloga, que nos lo explicó todo muy bien y firmé la documentación correspondiente. Después vimos a Marta, la enfermera coordinadora de las CAR-Ts, que nos dio más información y los teléfonos de contacto y nos dijo que fuéramos a la zona de Aféresis para que me vieran las venas. Allí la enfermera Beatriz me explicó el proceso que seguiremos el próximo 2 de junio, que es cuando tengo que ir para la extracción de células. Me miró las venas de los brazos, que parece que están preparadas para hacer la aféresis, aunque tampoco lo puede asegurar. Si no se pudiera hacer así me tendrían que hacer la extracción a través de un catéter. Por último, nos fuimos a la zona de Cardiología y me hice un ecocardiograma, prueba previa también necesaria antes de empezar con el tratamiento.

Por el hospital nos movemos siempre con todas las medidas de seguridad necesarias: mascarilla, lavado de manos frecuente y yo incluso llevaba una careta que me han regalado mis amigos Carlos y María y que he tuneado con una pulsera de #yomecuro #SeguimosJuanma.

Quiero resaltar de nuevo la magnífica atención recibida por parte de todo el personal sanitario que me ha tratado. Siempre es así. Me lo explican todo estupendamente y lo agilizan todo para que estemos en el hospital el menor tiempo posible. De hecho, terminamos con todas las pruebas y consultas a las 11:30 y antes de las 4 de la tarde ya estábamos en casa. Así da gusto, la verdad.

Ya no hay marcha atrás. Hemos empezado este nuevo camino que va a ser el bueno. La próxima parada será el 2 de junio. Tocará de nuevo madrugar y dirigirnos de nuevo a Salamanca para la extracción de células. Todo irá bien, seguro.

Nueva sesión de #yomecuroOnTour

22 de abril, Día Internacional de la Madre Tierra. Ahora que estamos pasando por lo que estamos pasando, ¿estamos realmente cuidando el planeta Tierra? Esto se merece un post aparte, porque hoy toca escribir de otra cosa.

El hashtag #yomecuroOnTour se lo inventó mi sobrino Migue en uno de esos primeros viajes a Salamanca que hicimos a finales de octubre del año pasado cuando empecé con el tratamiento del ensayo clínico que desde entonces estoy siguiendo. Viajes semanales los dos primeros meses, quincenales los cuatro siguientes -que en teoría acababa hoy- y a partir de ahí mensuales. Cada vez que viajamos para ponerme el tratamiento intento usar en mis redes sociales este hashtag junto a los habituales de #SomosImparables, #yomecuro y #SeguimosJuanma.

Normalmente me citan los jueves, pero mañana es festivo en la Comunidad de Castilla y León y, por tanto, me adelantaron la cita a hoy. De nuevo sería viaje de ida y vuelta en el mismo día como las dos veces anteriores que he ido estando en estado de alarma. Esta vez he conseguido convencer a mi Merchi para que se quedara en casa y no me acompañara, aunque mi trabajito me ha costado. Sé que quiere estar conmigo y yo quiero estar con ella, pero es un palizón: muchas horas de coche -como siempre con nuestro chófer y amigo Jesús-, mientras yo esté en el hospital a ella no le dejan estar a mi lado de acompañante como medida de seguridad y se tiene que quedar fuera, o en la sala de espera o en el taxi con Jesús. Además yo ya me muevo bastante bien con mis bastones y un hospital no es precisamente el mejor sitio al que se puede ir ahora. La convencí.

A las cuatro de la madrugada salimos Jesús y yo con nuestras mascarillas y guantes puestos con destino a Salamanca. Esa Ruta de la Plata tó p´alante que tan bien nos conocemos ya. No paramos para nada y un poco antes de las ocho estaba entrando por la puerta del hospital. Jesús esperaría fuera a que terminara y lo llamaría si lo necesitara para algo, aunque yo estaba seguro que me podría desenvolver bien.

Me dirijo primero al hospital de día en la planta -1 donde están provisionalmente las enfermeras de Ensayos clínicos. Hoy estaban Patri y Marta. Nos saludamos mutuamente, nos preguntamos cómo vamos y empezamos con el lío: me pesan -ay, que sigo cogiendo peso… esto del confinamiento…-, me pinchan, me ponen la vía en el brazo izquierdo y me sacan los tubitos de sangre necesarios para la analítica. Terminada la primera parte.

Ahora tocaba ir a Medicina Nuclear -que está en la misma planta -1- pues estaba citado a las 8:00 para hacerme un PET-TAC. Llegué un poco tarde porque tuve que hacerme antes la extracción de sangre para adelantar la analítica y ya me iban a llamar por teléfono por si se me había olvidado. Me preguntan si era la primera vez que me hacía esta prueba y les contesto que no, que es el sexto PET-TAC que me hago, tres en Sevilla y tres en Salamanca, por lo que sé perfectamente en qué consiste. Esto es como un examen, pues de esta prueba radiológica se puede sacar mucha información sobre cómo está mi cuerpo serrano, sobre todo el tejido óseo.

Me pesan y me miden de nuevo, me toman la temperatura y el nivel de glucosa y me encierran en una habitación de poco más de dos metros cuadrados en la que solo cabe una camilla, una mesita y una percha de pared. Me inyectan por la vía el líquido que tiene que hacer su efecto para la prueba y tengo que estar 45 minutos tumbado en la camilla. Con un poco de sensación de agobio porque además de lo pequeña que era la habitación estaba la calefacción puesta y me iba a dar algo. Menos mal que al cuarto de hora apagaron la calefacción. Intenté dormirme, pero no fui capaz. Ojos cerrados, rezos, pensamientos varios y a esperar que pasara el tiempo…

Y el tiempo pasó, me vienen a recoger y me acompañan a la sala para hacerme la prueba. Una máquina impresionante de grande, una camilla muy larga y estrecha donde tumbarme y un rosco que recorrerá mi cuerpo de arriba a abajo pues el PET-TAC es de cuerpo entero. Tengo que poner las manos sobre los muslos, me amarran a la camilla a la altura de la cintura y me dicen que no me puedo mover nada durante el tiempo que dure la prueba, que son 30-35 minutos. Parece que cuando a uno le dicen que no se mueva más ganas le entran de moverse… Más rezos, más vueltas a la cabeza y a esperar que pase el tiempo para que ese rosco llegue a los pies y se pare.

No me moví nada, me porté como un campeón, al menos eso me dijo la enfermera. Tenía que irme a la sala de espera y ahí me dirían si la prueba había resultado satisfactoria o no. Tardaron bastante y, como estaba solo, me puse a andar un poquito con mis bastones por la sala, que era bastante grande. A la media hora aproximadamente entra una persona y me dice que ha hablado con la hematóloga y que me vaya directamente al hospital de día pues allí me tendrán que hacer otra prueba y me explicarán porqué. ¿Otra prueba? Mmmmm… #miedito.

Voy al hospital de día, le comento a Patri y a Marta lo que me han dicho y me cometan que llamarán para informarse bien. Me dicen que vendrá un hematólogo para explicarme la situación. Mientras espero aprovecho para comerme un bocata -no había desayunado todavía- y al poco tiempo viene el doctor Ramón García y me comenta que el PET-TAC a veces da más información de la que se busca -lo cual está muy bien-, y en este caso parece que tengo una pequeña infección pulmonar que me va a impedir ponerme el tratamiento hoy y además me tengo que hacer el test del COVID-19 por si estoy infectado aunque de manera asintomática, pues ni tengo fiebre, ni tos, ni mocos. Me aplaza la sesión de tratamiento para dentro de dos semanas y me da los documentos correspondientes. El resultado del test estará disponible en uno o dos días y contactarán conmigo con las pautas a seguir a la vista del resultado.

Una enfermera me hace el test, que consta de un pinchazo en el dedo y una muestra que sacan de la nariz con un palo y que es muy desagradable, pues parece que el palo te va a llegar al cerebro. Voy de nuevo al hospital de día para que Marta me quite la vía, llamo a bono-taxi para activar el servicio y sobre las 12:30 salimos Jesús y servidor de vuelta para Sevilla. Paramos una vez para repostar y antes de las 5 de la tarde ya estábamos en casa.

Toca esperar los resultados y las indicaciones sobre cómo seguir pase lo que pase. Lo que no me voy es a venir abajo, tenga el coronavirus o no lo tenga. Seguiré haciendo caso a lo que me digan los médicos, seguiré con fuerza, os lo seguiré contando y vosotros me seguiréis apoyando, ¿a que sí?

Como siempre, lo he ido contando todo en un hilo de Twitter.

Y ahora volvemos al #YoMeQuedoEnCasa…

#SomosImparables #yomecuro #SeguimosJuanma

Actualización (21:15): Recibido correo de una de mis hematólogas con la siguiente noticia: el test de #COVIDー19 que me han hecho esta mañana ha salido NEGATIVO. ¡Toma ya!
Gracias por la rapidez en comunicármelo. Sois geniales.
Seguimos en la lucha…