Un nuevo ciclo de tratamiento

Lo prometido es deuda….

Tal y como comenté por aquí en un post anterior, he estado ingresado para recibir un nuevo ciclo de tratamiento en el hospital. Afortunadamente en esta ocasión he podido entrar en fecha y no ha habido que esperar para coger cama. Ya es el tercer ciclo, que empezamos el pasado viernes y terminé ayer mismo que me dieron el alta hospitalaria, aunque tengo que seguir haciendo un par de visitas ambulatorias al Hospital de Día para pincharme el Bortezomib y seguir tomando medicamentos en casa -la Lenalidomida 21 días en total-, ya que el ciclo completo consta de 28 días.

Estas visitas al Hospital de Día están programadas para mañana viernes pincharme el Bortezomib y el martes de la próxima semana un nuevo pinchazo, pero además este día tendré analítica y consulta con mi hematólogo para ver cómo vamos, ya que a la semana se suele producir una bajada de defensas, según hemos podido ver en los ciclos anteriores y quizás haga falta una transfusión de plaquetas, aunque no tiene porqué ser así. Además, el próximo jueves tengo cita con Traumatología para hacerme una radiografía de la rodilla izquierda que verá en consulta el traumatólogo para comprobar la evolución, que esperemos que sea positiva pues me duele mucho menos.

De momento parece que este ciclo me ha ido bastante mejor que los anteriores, pues no he notado ningún efecto secundario, como me ha pasado otras veces: falta de apetito, algunas náuseas… Esta vez parece que va la cosa mejor, aunque hay que esperar en los próximos días las posibles reacciones.

Estando ingresado me he hecho una resonancia craneal para ver cómo está la cosa por la cabeza y si se han reducido esos plasmocitomas que tengo. Esta es la prueba que más trabajo me cuesta, por lo agobiante y claustrofóbico que resulta el estar metido en esa máquina con la careta y la máscara que te ponen en la cabeza y el tubo pasando justo pegado a tu cara. Es la tercera vez que me la hago -ya me hice dos en Salamanca- y creo que esta vez he aguantado un poco mejor, aunque me he tenido que concentrar, rezar mucho, pensar en los míos, pensar en vuestro apoyo…. porque complicado es, pero lo conseguí de nuevo.

El resultado de la prueba parece que no ha salido muy mal, aunque tendrán que decidir los médicos con respecto a ellos. Se ha enviado el informe a Salamanca donde estaba participando en el ensayo clínico de las CAR-T para que lo estudien los responsables del ensayo y tomen una decisión al respecto por si podemos retomarlo. Seguiremos esperando…

Como siempre que ingreso el trato ha sido exquisito por parte de todo el personal sanitario que me ha atendido, mis enfermeras de hematología: Laura, Inma, María y Marta, mi enfermero Jose -Ezequiel estaba de vacaciones- siempre pendiente de mí, al igual que hacen con todos los pacientes y son auténticos profesionales. Gracias también a las doctoras Lucía y Nancy que me lo han explicado todo estupendamente como siempre hacen y también a las auxiliares de enfermería de Traumatología que han hecho su trabajo con una gran profesionalidad. Así da gusto, la verdad.

Hasta el domingo compartí habitación con Toribio, pero este día lo trasladaron a la planta de Hematología del Hospital General y me quedé solo en la habitación hasta ayer mismo que vino Alberto, un chico de 16 años que también venía a ponerse su tratamiento y que estaba acompañado por su madre, Lola. Coincidimos poco tiempo, pero pudimos entablar conversaciones muy interesantes y ya nos seguimos por redes sociales. Ánimo a los dos y seguro que salimos de esta.

Y no puedo dejar de acordarme una vez más por aquí de mi Merchi. ¿Qué haría yo sin ella? Todo el día acompañándome, pendiente de mí…. y es que ya se me acaban las palabras. ¿Y de vuestro apoyo qué decir? Pues que sin él me costaría mucho trabajo seguir, os lo aseguro.

Y cuando llegamos a casa nos reciben nuestras hijas y mi Patri me tenía preparada una sorpresa: la última grabación que ha hecho con su escuela de canto, que me la quería dedicar especialmente y que quiero compartir con vosotros por aquí. No dejéis de escucharla porque la verdad es que cada vez lo hace mejor. Pulsa sobre la imagen para escucharla:

«Por amarte así». Patricia Díaz

Tres años

Tres años han pasado de aquel 24 de noviembre de 2017 en el que empezó todo. Son varias las veces las que lo he contado por aquí, pero no me importa contarlo una vez más, porque siempre habrá un antes y un después en mi vida y en la de los que me rodean a partir de aquel momento.

Además de profesor de matemáticas, yo era el secretario y el coordinador TIC del IES Chaves Nogales, por lo que siempre estaba liado con mil cosas y era habitual el que llegara un poco tarde a mis clases porque siempre me estaban entreteniendo: atendiendo a cosas de Secretaría, a algún proveedor, resolviendo algún problema de algún alumno o de algún profesor, etc. En este caso recuerdo que estaba atendiendo al proveedor de las fotocopiadoras y casi pasaban ya 10 minutos de clase, por lo que me despedí de Joaquín rápidamente y subí corriendo por las escaleras para ir al aula, con la mala suerte que tropecé con uno de los escalones y, al ir a agarrarme a la barandilla, noté un dolor muy fuerte en mi hombro derecho, algo fuera de lo normal.

Inmediatamente llamé a mi mujer para que viniera a recogerme y nos fuimos a Urgencias. Allí me hicieron una radiografía y el propio médico de Urgencias nos dijo que no le gustaba nada lo que se veía en ese hombro y que nos recomendaba que nos viera un traumatólogo lo antes posible y, si es posible, que fuera especialista en tumores óseos. Y que esa noticia te la dé el mismo médico de urgencias así de primeras hizo que se nos quedara tal cara de preocupación que intentamos moverlo todo lo más rápido posible.

Fuimos a ver a un traumatólogo especialista en tumores óseos, nos realiza varias pruebas y nos confirma que tengo un plasmocitoma en el húmero derecho, que es un tipo de tumor y nos recomienda que nos vea alguien de hematología, porque supone que eso puede provenir de algún tipo de enfermedad de la sangre y aquí empieza todo el periplo…

La primera hematóloga que me ve, me confirma tras todas las pruebas realizadas que lo que tengo es un mieloma múltiple, que es un tipo de enfermedad de la sangre que fundamentalmente ataca al tejido óseo. Ha empezado dando la cara por el húmero derecho pero puede atacar a otras partes del cuerpo. Me comenta que si esta situación se hubiera producido hace 10 ó 15 años, todo seguramente hubiera sido bastante distinto, pues no había tantos adelantos ni tantos avances para tratar enfermedades de este tipo.

Sigo un primer tratamiento con pastillas y con medicamentos que me ponían por vía subcutánea e intravenosa, aunque finalmente no son efectivos. Me doy 23 sesiones de radioterapia en el húmero derecho y esto sí parece que mejora, pero hay que ir más allá, por lo que me tengo que trasladar al Hospital Virgen del Rocío con vistas a hacerme un transplante de médula ósea. Dos intentos más fallidos, no puedo ir al trasplante autólogo, al de mis propias células, y me proponen un ensayo clínico de polifármacos -llamado Selibordara- que tampoco es suficiente para acabar con la enfermedad, ni para hacerla entrar en remisión, aunque sea parcial. Surge entonces la posibilidad de ir a otro ensayo clínico, pero en esta ocasión había que ir a Salamanca, llamado KarMMa-3-, que tiene dos líneas de tratamiento: una línea con las células CAR-T – una técnica muy novedosa y que parece que está dando muy buenos resultados- y otra línea con polifármacos. Como es por sorteo y a mí nunca me toca nada, resulto agraciado con esta segunda línea, que tampoco es efectiva para mí, pero sale una resolución que me permite pasar a la línea de las células CAR-T y es la que tomamos ya por el verano de este año. Sin embargo, una vez extraídas mis células, enviadas a Estados Unidos para prepararlas e infundirlas de nuevo en mi cuerpo, resulta que me sale un plasmocitoma junto al cráneo que hace muy peligrosa la infusión de dichas células, porque los órganos tienden a expandirse y están en una zona muy cerca del cerebro, que puede ser peligrosa e incluso puede llegar a ser mortal.

Me dieron diez sesiones de radioterapia sobre la zona, por si conseguíamos hacer desaparecer o al menos empequeñecer al máximo dicho plasmocitoma, pero a las 3-4 semanas me hicieron una resonancia craneal para comprobar su tamaño y no era lo suficientemente pequeño para poder hacer la infusión, según comentaron los neurólogos. Por tanto, había que parar el tratamiento y volvernos a Sevilla. Y encima de nuevo inmovilizado, porque la enfermedad me había atacado ahora a la rodilla izquierda y al fémur, por lo que no puedo apoyar la pierna izquierda para nada. Y ahora aquí estamos con un tratamiento de quimioterapia y polifármacos para intentar acabar con estos plasmocitomas y ver qué camino tomar, según la decisión que tome mi equipo de Hematología, porque está claro que esto sigue y que #yomecuro.

Es muy difícil resumir en pocas líneas todo lo vivido en estos tres últimos años, porque la vida te cambia por completo, porque han sido muchas las pruebas realizadas, los tratamientos seguidos, las idas y venidas Sevilla-Salamanca, tanta gente conocida, tantos buenos profesionales sanitarios, tanto apoyo por parte de familia, amigos, seguidores… Muy difícil todo, pero lo importante es que seguimos en el camino, que vamos a conseguirlo y siempre va a ser con vuestra ayuda, porque #SomosImparables… #SeguimosJuanma.

Mi tercera resonancia magnetica craneal

Pulsa sobre la imagen para ver el vídeo.

Recordemos el camino recorrido en estos últimos meses:

La resonancia craneal se trata de una prueba radiológica para ver cómo se encuentra con nitidez el cuerpo por dentro, en concreto en la zona de la cabeza, que es donde me salió un plasmocitoma junto al cráneo, que fue lo que me impidió seguir con la infusión de las células CAR-T -que ya tenía en Salamanca entrenadas y congeladas- debido a la peligrosidad de la infusión para el paciente. Y todo fue en el último momento, por lo que el palo fue importante. Aunque desde luego lo que ha de primar por encima de todo es la seguridad del paciente y así nos lo hizo saber nuestra hematóloga, previa consulta con los neurólogos del ensayo clínico.

Me dieron 10 sesiones de radioterapia sobre la zona afectada por si conseguíamos destruir el plasmocitoma o, al menos, llevarlo a su mínima expresión que nos permitiera seguir con la infusión de las células CAR-T, sin embargo, a las tres o cuatro semanas hicimos una nueva resonancia craneal y ciertamente sí se había reducido, pero tampoco era lo suficiente para ir con garantías a la infusión de las células CAR-T.

Las doctoras Mariví Mateos del hospital de Salamanca y Marta Reinoso, del Virgen del Rocío de Sevilla se encuentran en contacto directo y comentan la situación. Finalmente deciden de forma consensuada que lo mejor es que me vuelva para Sevilla para ponerme un tratamiento con quimioterapia y otros fármacos, a ver si conseguimos reducir el bulto de una forma definitiva y, a la vez, afecta a otros plasmocitomas que tengo por el resto del cuerpo, uno de los más importantes en la rodilla izquierda que me afecta el fémur y me ha vuelto a dejar en silla de ruedas. No puedo apoyar la pierna izquierda en el suelo y me vuelve a tener encamado. Pues bien, estamos en ello desde primeros de septiembre; ya me he dado dos ciclos de quimio junto con otras pastillas y ahora estoy con el tercero. El pasado lunes me hice un PET-TAC -nuestro examen-, cuyos resultados parece que han sido bastante buenos, aunque todavía falta.

Esta misma mañana me he hecho la resonancia craneal que tanto odio por lo agobiante que es, para ver cómo está el plasmocitoma junto al cráneo.Y aquí estamos con la incertidumbre propia de los resultados y, a la vista de ellos, a la espera de tomar decisiones por parte de mis hematólogas, y de Juan Luis, el otro hematólogo que me está siguiendo en Sevilla. La verdad es que esta vez no la he llevado tan mal y quizás haya sido la mejor ocasión en la que la he soportado. Eso sí, mucha concentración, mucho pensar en los míos, mucho rezar, mucho cantar por lo bajini y mucho pensar en vuestro apoyo. Ya va teniendo uno experiencia…

Ya solo falta que los resultados sean los mejores y podamos tomar la mejor decisión que nos lleve al #yomecuro.

Me faltaba la fotito con mi enfermera Marta para cumplir con el magnífico sexteto de profesionales que me atienden día a día con quimios y medicamentos. Pues aquí está:

Esa bolsa amarilla…

Esa bolsa amarilla contiene quimioterapia, no sé exactamente el nombre técnico que tiene, pero lo que sí sé es que es necesaria para mí, para llegar al #yomecuro junto con otros medicamentos que también me estoy poniendo en este tratamiento.

Pero empecemos por el principio: el pasado miércoles a mediodía me llaman y sale un número largo en la pantalla de mi móvil, por lo que supongo que me están llamando del hospital. Efectivamente es así, me llaman desde la planta de Hematología para decirme que tendría que ingresar al día siguiente para ponerme el tratamiento. Yo le digo que debía de tratarse de un error, pues tenía consulta el viernes y tendrían que ver los hematólogos los resultados del PEC TAC que me hice el pasado lunes y, a la vista de dichos resultados, tomar las decisiones oportunas. El administrativo que me llamó quedó en informarse bien y si no me llamaba de nuevo pues efectivamente no tendría que hacer el ingreso.

Esa misma tarde me vuelven a llamar al móvil desde el hospital, pero desde otro servicio, para decirme que habría tenido que ir -a no sé que hora- a hacerme la prueba del covid -primera noticia que tenía-, con vistas al ingreso del día siguiente. Vuelvo a explicar que debe tratarse de un error porque no tengo constancia de ese ingreso, ya que tengo consulta el día siguiente. Me dice entonces que no lo tenga en cuenta.

Pero todo cambia de verdad el mismo jueves por la mañana, que es cuando me llama temprano Juan Luis, el hematólogo que me iba a ver en consulta el viernes y me dice que efectivamente tengo que ingresar este mismo jueves, porque han visto los resultados del PEC-TAC y la verdad es que son bastante positivos, pues la enfermedad está en respuesta parcial; los plasmocitomas, aunque no han desaparecido, pero sí se han reducido bastante, lo cual quiere decir que vamos por el buen camino y yo estoy muy contento. Tanto Juan Luis como Marta están en conversación con la doctora Mariví Mateos por si esto es suficiente para retomar el ensayo clínico con las CAR-T en Salamanca o damos un tercer ciclo aquí en Sevilla. Me haré una resonancia craneal -está prevista para el lunes y ya estoy con miedito por lo mal que se pasa- para confirmar cómo está ese plasmocitoma que tengo junto al cráneo y que en su momento impidió la infusión de mis células.Y a la vista de todo esto estoy seguro que tomarán la decisión más adecuada. Estoy en las mejores manos posibles, no me cabe la menor duda.

Nos recoge en casa la ambulancia en torno a la 1 del mediodía y nos lleva al Hospital Virgen del Rocío para el ingreso. Esperamos un ratito en Admisión del edificio de Traumatología, porque nuevamente iríamos para allá y nos dan una habitación en la tercera planta, una de cuyas alas es la que está habilitada para Hematología. Tengo de compañero de habitación a Toribio, que está siempre acompañado por su esposa, ya que ellos vienen desde Badolatosa -a 140 kms de Sevilla- y la mujer no puede estar yendo y viniendo todos los días, así que veintitantos días aquí que les dura el tratamiento acompañando día y noche a su marido y durmiendo en ese sillón tan insufrible. Otro ejemplo de lo que es una cuidadora a tiempo completo. Tienen el cielo ganado. Son muy buenas personas y ya son amigos de Merchi y mío.

El jueves lo único que hacen es sacarme sangre -otro pinchazo- y recibir a última hora la visita de los hematólogos Patri y Javi, para enterarse de mi estado los días que he estado en casa, aunque me dice Patri que está enterada de todo porque lee mi blog 😍. Me confirma que el viernes me pondrán el nuevo PICC y seguramente a mediodía o por la tarde empezaríamos con el tercer ciclo del tratamiento (pastillas de Dexametasona -preparado para el insomnio- y Lenalidomida; Bortezomid subcutáneo y Quimioterapia por vía intravenosa -4 bolsas de 24 horas cada una-).

Efectivamente empezamos el viernes llevándome una celadora empujando mi cama al sitio donde me iba a poner el PICC. Era su primer día de trabajo y prácticamente le tuve que indicar yo por dónde ir tirando porque había que desplazarse de un edificio a otro por zonas interiores y no era fácil, lo que ocurre es que uno se ha movido ya tantas veces por aquí que ya no necesita ni letreros. Llegamos a la 4a planta del Edificio General donde nos estaban esperando José Manuel y Ana Belén, nos saludamos de forma muy cordial, pues este ya es mi tercer PICC con ellos me y conectamos muy bien desde el principio. Esta vez me lo iba a poner en el brazo derecho y mientras me lo estaba poniendo hablamos de tantos temas que ni me di cuenta que habíamos terminado y no noté absolutamente nada. Gracias a los dos por vuestro buen trabajo y por vuestra cercanía y confianza. La fotito no podía faltar:

Y después volvimos a la habitación, ya me enchufaron a esas bombas de perfusión para recibir suero y la quimio contenida en esa bolsa amarilla. De momento me encuentro bien, sin ningún efecto secundario. Esperemos poder seguir así…

Estoy muy contento con los resultados del PET-TAC, pues hacía mucho tiempo que no recibíamos una noticia tan positiva. Por eso, con fe y esperanza seguiremos luchando con fuerza, porque sé que mi equipo de hematólogos, tanto de Sevilla como de Salamanca, siempre tomarán la decisión más beneficiosa para mí y esto me hace tener mucha confianza. Gracias a todos, pero en especial a mis hematólogos Marta Reinoso, Juan Luis Reguera y Mariví Mateos, auténticos profesionales que les encanta todo lo que hacen y que cuidan del paciente con un trato exquisito y teniéndolo informado en cada momento. Al menos esa es mi experiencia.

Insisto de nuevo en el apoyo de mi gente. Son cientos los mensajes de ánimo, de fuerza, las enhorabuenas recibidas… al enterarse del resultado positivo del PET-TAC. Pero esto no acaba aquí, ni mucho menos. Parece que vamos por buen camino, porque el camino es largo, ya lo sabíamos, pero lo vamos a conseguir. Seguid siempre ahí, empujando a mi lado, que vamos a por el #yomecuro porque #SomosImparables.

Termino este post a las 6:50 A.M. (el insomnio por culpa de la Dexa), que viene el enfermero Jose a sacarme sangre -esta vez del PICC- para la analítica de hoy. Y empezamos un nuevo día que, al tratarse de sábado, seguramente por aquí será de hotelito, aunque yo sigo con mi bolsa amarilla de manera constante puesta.

Disfrutad del finde en la medida de lo posible y, ante todo, respetad las medidas de seguridad impuestas por las autoridades sanitarias: llevar mascarilla, lavado de manos y mantener las distancias, entre otras. Esto es tarea de todos. Gracias.

Entrevista en el programa «Aún no es viernes»

Ayer me volvieron a entrevistar en un programa de radio. Fue en el programa «Aún no es viernes» de Sevilla FC Radio que presenta mi amigo Javi Nemo. No es la primera vez que participo en este programa, son varias las veces que he intervenido, y es que me encanta participar en el mismo porque Javi siempre me trata muy bien y se nota la complicidad y la cercanía en sus entrevistas.

Fue una entrevista por teléfono, porque debido a mis problemas de movilidad y a la situación que estamos viviendo no era muy recomendable que me desplazara a los estudios de la radio. Esperemos que la próxima vez pueda ser…

Es una entrevista que dura 40 minutos y en la que hablamos de muchas cosas, fundamentalmente del progreso de los tratamientos que estamos siguiendo para tratar mi enfermedad y de la campaña de crowdfunding de mi segundo libro «Y seguimos siendo imparables».

Desde estas líneas quiero agradecerle a Javi el que siempre esté ahí, el que aceptara dejar su testimonio en mi primer libro -muy bien valorado por las informaciones que me llegan de los lectores- y el cariño con el que me trata en todas sus entrevistas. A ver si pronto podemos hacer otra para dar solo buenas noticias, Javi.

Pulsando en la siguiente imagen podéis acceder a la entrevista completa, que está a partir del minuto 1:13:30:

Un nuevo PET-TAC

Si alguien hace tres años me hubiera pronunciado la palabra «PET-TAC» yo le hubiera dicho: «¿qué te pasa en la boquita, «miarma»? Porque la verdad es que no tenía ni idea de lo que era. Sin embargo, ahora después de tanto tiempo luchando contra la enfermedad ya sé de sobra lo que es un PET-TAC.

Se trata de una prueba radiológica que se hace con el objetivo de ver cómo está mi cuerpo por dentro y la afectación que le está haciendo la enfermedad. Cuando me hice el primer PET-TAC busqué información en internet para enterarme de lo que era, de cómo era la prueba y de qué es lo que se pretendía con ella.

Ya he perdido la cuenta de las pruebas de este tipo que llevo, pero creo que ayer fue la séptima. Esto es debido a que cada vez que te pones un tratamiento, después de varios ciclos, te hacen un PET-TAC para ver si está dando resultado dicho tratamiento o no. Yo siempre digo que este es nuestro examen, que hay que aprobar como sea y además con buena nota.

Ayer me citaron a las 17:30 en el Centro de Aceleradores, que está en la Cartuja. Vino a recogernos la ambulancia bastante pronto, en torno a las 16:15, y nos llevó hasta allí. Esperamos un poco para que nos atendieran y entramos para dentro.

Antes de hacerme la prueba me tienen que poner una vía para inyectar un líquido, que es como un contraste, para que se vea bien todo el interior del cuerpo y después hay que estar unos 45 minutos tranquilo para que dicho líquido se distribuya bien. La enfermera que me atendió -Maria- tuvo el detalle de dejar a mi acompañante -mi Merchi, como siempre- conmigo por si necesitaba algo y así no se me hizo tan larga la espera.

Después me llevaron a la sala donde me harían la prueba; me pasaron de la silla de ruedas a la plataforma donde me tenía que tumbar y empezamos la prueba. Dura unos 20 minutos y no es tan agobiante como una resonancia, porque el tubo que pasa por encima de tu cuerpo no es tan estrecho y, por tanto, no te da tanta sensación de agobio. Lo que pasa es que como no puedes moverte nada y tienes los brazos amarrados al lateral de tu cuerpo, es cuando empieza el momento de que parece que te pica todo: la nariz, la oreja… y sientes la necesidad de que tienes que rascarte como sea. Por eso te tienes que concentrar, pensar en otra cosa, rezar, cantar… lo que mejor te venga. En mi caso, como ya tengo experiencia en estas lides, más o menos lo llevo bien.

Una vez terminada la prueba hay que esperar unos minutos por si todo ha ido bien, que en este caso nos confirmaron que sí. Después nos tocaba esperar la ambulancia; desde el centro la llamaron antes de que yo terminara la prueba y vino a recogernos hora y media después. Incluso el personal del centro tuvo que quedarse esperando para cerrar a que llegara la ambulancia. En fin, lo de casi siempre. Creo que ya no voy a esperar más ambulancias para volver a casa.

Y ahora estamos en el momento de incertidumbre de esperar los resultados. Tengo consulta en el hospital con el equipo de Hematología el próximo viernes. Esperemos que ya estén los resultados de la prueba disponibles y, a la vista de los mismos, que esperemos que sean buenos, tomar las decisiones que estimen oportunas para seguir con el tratamiento más conveniente para acabar con el mieloma. Lo vamos a conseguir.

Gracias a mis mecenas

Tengo que estar muy agradecido porque vamos por la mitad de la campaña de crowdfunding de mi segundo libro #YSeguimosSiendoImparables y estamos muy cerca de conseguir el segundo objetivo que nos habíamos propuesto para poder editar y publicar el libro. El primer objetivo de 6000 € lo conseguimos en la primera semana de campaña y ya estamos muy cerca de conseguir ese segundo objetivo de 8000 € a falta de 14 días para que termine la campaña.

Y todo es gracias a la gente que me rodea: a mi familia, a mis amigos, a mis seguidores, a esas 227 personas que hasta el momento se han hecho mecenas para que el libro sea una realidad. Y tengo que agradecérselo de alguna forma, es algo muy modesto, pero lo hago con todo el cariño del mundo.

Supongo que la mayoría sabéis que soy muy carnavalero, que me gustan las coplas de carnaval y ya he dejado por aquí alguna que otra muestra con mi sobrino Migue. En esta ocasión os voy a dejar un pasodoble con la música de «Los yesterday» de Juan Carlos Aragón (q.e.p.d.). Echadle un vistazo primero al pasodoble original y luego al que yo he grabado. Muchas gracias a mi mujer por buscarme los avíos para disfrazarme de hippie y a mi yerno Alberto por la grabación. Espero que os guste.

Sí aún no lo has hecho y quieres hacerte mecenas del libro puedes hacerlo desde este enlace. Estoy seguro que lo conseguiremos. Muchas gracias a todos.

Os dejo por aquí la letra del pasodoble:

Aunque diga Pedro Sánchez

«españoles confinaos»

espérate un momentito

que es que estamos to liaos.

Bueno, venga cuéntame

dime si «pueo» ir a los bares

venga una, dos y tres

¡qué bonitos son los bares!

Vamos a ponernos serios

que vamos a hablar del libro

del libro que es solidario,

escrito con mucho cariño,

con vivencias y emociones,

testimonios y mucha vida,

escrito con toda el alma

para que así lo recibas.

«Y seguimos siendo imparables»

es el título del nuevo libro

que seguro que editaremos,

porque gracias a mis mecenas

son amigos y familiares

entre todos lo consiguieron.

Era un objetivo duro 

pero mi gente nunca falla

y ahí tenemos «tó recaudao».

Grandes, toda la gente que tengo a mi «lao»

pin, pon, son muy grandes,

y gracias a ellos conseguir

tener el libro en nuestras manos

y el #yomecuro vendrá

por todo lo que lo hemos «luchao».

De nuevo en casa

Me preguntaba en el post anterior si me darían el alta para pasar el fin de semana en casa junto mi gente. Pues bien, así ha sido, Ayer por la mañana pasó a verme el doctor González y me dijo que me pondrían el PICC nuevo, me haría el informe, recogeríamos los medicamentos en Farmacia y me podría ir a casa.

Sin embargo, la mañana iba pasando y no venían a recogerme para ponerme el nuevo PICC, yo le preguntaba a Jose, el enfermero, que ha llamado varias veces y parecía que había bastante gente. Por tanto, teníamos que seguir esperando. Pero a última hora de la mañana viene de nuevo el doctor y me comenta que hoy (por ayer) iba a ser imposible ponerme el PICC, por lo que habría que esperar al lunes.

Me dice que podemos hacer dos cosas: o quedarme en la habitación, pasar el fin de semana allí y esperar al lunes para ponerme el PICC y terminar el tratamiento de antibióticos por vía intravenosa, o bien irme a casa con el tratamiento de antibióticos por vía oral y coger una nueva cita para el PICC para el próximo viernes que tengo analítica y consulta. ¿Y qué creéis que elegí? Habéis acertado: yo me voy para casa YA.

Pero por una sencilla razón: yo me encontraba bien, no se me había repetido el episodio ese de escalofríos, de que se me bajara la tensión -ya la tenía más o menos controlada- y no me hacía mucha gracia la idea de pasar otro fin de semana allí «de hotelito». Ya llevaba 10 días seguidos ingresado y la verdad es que ya estaba un poco cansado, tenía ganas de volver a casa y de estar con los míos (más bien con las mías, mi mujer y mis hijas).

Renunciamos a la ambulancia porque no teníamos ganas de volver demasiado tarde a casa -ya tenemos experiencia de ello-. Merchi fue a la farmacia del Hospital para recoger los medicamentos, el doctor nos entregó el informe de alta, recogimos las cosas, nos despedimos de mi compi Manuel y de su señora, me pasé de la cama a la silla de ruedas con bastante facilidad, nos despedimos de Jose y de las auxiliares que por allí estaban y nos fuimos. Pero antes también me despedí de mi cama:

Merchi fue a recoger el coche para acercarlo y me monté en él sin dificultad con su ayuda. Cuando llegamos a casa allí estaban esperándonos nuestra hija Vero y mi amigo Carri, que me subió para arriba. Y por fin estaba de nuevo en casa:

¡Qué se parece en esta foto Merchi a Patri! ¿A que sí?

Ahora toca disfrutar de mi gente durante el fin de semana, porque el próximo lunes por la tarde tengo un PEC-TAC, que ya sabemos que es un examen para mí. Esta prueba dice cómo está la enfermedad y, a la vista de los resultados, se tomarán decisiones por parte de mis hematólogos. Como ya he comentado, también tengo cita el próximo viernes en el Hospital de Día, donde me harán analítica y tendré consulta con Hematología y en principio está previsto que me pongan el nuevo PICC. No sé si ya estará el resultado del PET-TAC o no, pero supongo que le irán poniendo fecha al tercer ciclo de tratamiento.

Y ayer por la tarde me dieron otra agradable noticia y es que mi primer libro solidario «#SomosImparables #SeguimosJuanma» ya se puede comprar en El Corte Inglés de Nervión y en breve se podrá comprar también en todos los centros que El Corte Inglés tiene en Sevilla.

Por otra parte, la campaña de crowdfunding del segundo libro #YSeguimosSiendoImparables» va estupendamente. Estamos a punto de cumplir el segundo objetivo, ya falta muy poco. Si todavía no te has hecho mecenas, puedes hacerlo desde este enlace.

No me cansaré de agradeceros vuestro apoyo constante, os aseguro que me da mucha fuerza para seguir, porque hay días que se hacen muy cuesta arriba, pero cojo el móvil, leo los mensajes que me mandáis y de verdad que hacen que me venga arriba. Gracias por vuestro envío de fuerzas, por vuestros ánimos, por haceros mecenas del libro… en definitiva, por estar siempre ahí, Estoy seguro que juntos lo vamos a conseguir porque #SomosImparables.

¿Me darán hoy el alta?

No quiero hacerme ilusiones, pero espero que hoy sea el día. Ayer vino a verme el doctor González para decirme que hoy por la mañana me pondrán un nuevo PICC y, una vez que comprobemos que las analíticas dan resultados correctos, nos podremos ir a casa. Allí terminaría el tratamiento de antibióticos por vía oral.

Es evidente que tengo muchas ganas de estar en casa con los míos porque llevo ingresado más de 10 días otra vez y esto cansa mucho, pero debo irme con todas las garantías para que no me vuelva a ocurrir lo del domingo por la noche, que me dieron el alta y a la hora me volvió a aparecer el episodio de escalofríos, bajada de tensión y mal cuerpo, muy flojo. Menos mal que no me llegué a ir a casa.

Desde ayer a mediodía tengo nuevo compañero de habitación. Se llama Manuel y viene acompañado de su mujer para recibir el tratamiento que le toca. Yo solo digo una cosa: la cama ha estado vacía más de 24 horas. Con la falta de camas que hay no cabe duda de que esto es un fallo de organización.

Pero seamos optimistas y pensemos que todo va a ir bien y que esta tarde estaré en casa y podré seguir desde allí la segunda sesión del evento «Inspirando aulas conectadas«. Un evento organizado por mi gente de GEG Spain de forma magistral -vaya manera de currar- en el que hay más de 600 inscritos y hay ponencias y talleres muy interesantes a los que ha habido que apuntarse con antelación. Lástima de no estar en condiciones para haber ayudado de alguna forma en la organización, pies a mí me gusta esto tela, pero las cosas son como son. Ayer desde mi cama del hospital pude ver la inauguración del evento por parte de los amigos Pablo González y Maria Barceló. Por cierto, María, muchas gracias por las palabras que me dedicaste, me llegaron al alma. También estuve en la ponencia de Gonzalo Romero, responsable de Google para Educación en España, en la que presentó algunas novedades para GSuite. Estuve visitando algunos de los talleres, la mayoría de ellos con aforo completo, y espero conectarme hoy para la segunda sesión del evento.

Muy emocionante también fue encontrarme en la zona de partners con el amigo Óscar Secorun, que actualmente trabaja en Edpuzzle, que lo conozco desde hace bastantes años – cuando él estaba en Texthelp- y creo que no me equivoco si digo que desde el primer momento tuvimos una química especial y, aunque no nos veamos, estoy seguro que nos podemos considerar amigos, ¿a que sí, Óscar?

El día anterior había contactado conmigo el amigo Pepe Santos para preguntarme si me encontraba bien y si me apetecía que me entrevistaran en el programa «Casa Hermandad», que se emite los jueves en directo en el canal de Blogosur. Como ya me conocéis, yo me apunto a todo, siempre digo que sí, pero pongo la coletilla esa de que si llegado el momento no me encontrará bien pues me tendríais que disculpar pero no podría.

Pues bien, entrevista por videoconferencia a partir de las 21:30, que tuvo alguna que otra sorpresa y que a mí particularmente me encantó y me emocionó. Podéis verla en la grabación del programa a partir del minuto 20:

Muchas gracias a Pepe, a Fernando, a Javier y a toda la gente de Blogosur por el cariño que me demostraron y a todos mis familiares y amigos que vieron el programa y dejaron sus cariñosos comentarios. Otro vídeo para guardar…

¿Y la campaña de crowdfunding de mi segundo libro cómo va? Pues va muy bien, acercándonos ya al segundo objetivo de 8000 €. Si aún no te has hecho mecenas puedes hacerlo desde este enlace:

¡Feliz viernes para todos!

Saliendo del bache…

Empiezo a escribir este post cuando son algo más de las siete de la mañana y ya ha venido Laura para sacarme sangre para la analítica de hoy. Ella me ha dicho que vuelve el sábado y que espera no verme por aquí y que todo me vaya muy bien. Yo también lo espero, Laura. Muchas gracias, eres un encanto.

Ya os conté por aquí el bachecillo que me ha tocado pasar desde que estuve el martes de la semana pasada en el Hospital de Día. Empecé a encontrarme mal, con escalofríos, se me bajo la tensión, tenía mal cuerpo y el hematólogo que me atendió, Juan Luis, creía que debía quedarme ingresado. He estado con antibióticos y tratamiento varios días, hasta que este pasado domingo vino Juan Luis en torno a las 9 de la noche y me dijo que me podía ir de alta.

Yo le pedí el favor de irme por la mañana porque mi mujer se acababa de ir para casa y era un rollo hacerla volver para recogerme. Además me tenían que quitar todo el cableado, me tenían que entregar el informe y seguramente sería demasiado tarde para salir del hospital. Juan Luis me dijo que sin problema y, por tanto, planteamos la salida para el lunes por la mañana.

Una vez que sale Juan Luis de la habitación viene Ezequiel, el enfermero, para desconectarme de la máquina y dejarme libre. Pero al rato empiezo a notar escalofríos, siento que se me baja la fuerza del cuerpo, tiemblo muchísimo… más o menos el mismo episodio que me pasó la semana anterior, con lo cual me preocupo mucho. Llamo al timbre, viene Ezequiel, que llama al médico y me vuelven a conectar a la máquina ara ponerme medicación. Menos mal que no me fui para casa, porque si me llegó a ir y me ocurre allí y me tengo que venir de nuevo al hospital y entrar por urgencias y esperar para coger cama… mejor no quiero ni pensarlo.

El lunes por la mañana vienen a verme el doctor González junto con la doctora Aguilar, de infecciosos, y creen que lo más recomendable es quitar el PICC porque seguramente esté dando algún tipo de infección. Lo analizarán para confirmarlo pero mientras tanto seguiré recibiendo antibióticos para controlar la infección y me quitarán el PICC. Podemos decir que se trata de daños colaterales.

Ayer me confirmaron que, una vez analizado el PICC que me han quitado, la infección venía de ahí. Seguramente a finales de semana me pondrán un PICC nuevo para poder continuar con el tratamiento. Mientras tanto tengo una vía en la mano izquierda donde estoy recibiendo toda la medicación y dónde me están sacando sangre para las analíticas. Por cierto, una vía magníficamente cogida por Laura.

Ayer por la tarde se fue de alta mi compañero de habitación Pablo tras ponerse su tratamiento y desde entonces estoy solo en la habitación. Supongo que durante la mañana subirán a alguien, porque ya sabemos cómo está la disponibilidad de camas por aquí.

Yo me encuentro bastante mejor, no se me ha vuelto a reproducir ese episodio de escalofríos y mal cuerpo y la tensión va subiendo poco a poco, aunque el cuerpo no termina de estar todo lo fuerte que debiera, pero bueno, se irá consiguiendo poco a poco.

Tengo que volver a agradecer a mi Merchi el que vuelva a estar ahí como siempre, siendo cómplice de todo, acompañándome en todo y llevándolo adelante juntos. Y también tengo que agradecer el trato y la profesionalidad de todo el personal sanitario y no sanitario que me está atendiendo, desde el personal que trae la comida, las auxiliares que me atienden, los hematólogos y hematólogas que me ven y el fabuloso equipo de enfermería que para mí son mis ángeles de la guarda. Aquí tengo foto con todos ellos: Jose, María, Ezequiel, Inma y Laura, unos auténticos cracks.

¿Y qué decir de todo el apoyo, el ánimo y el envío de fuerza que recibo a través de las redes? Pues solo puedo decir una cosa, aparte de agradecéroslo, que sin ese apoyo todo sería mucho más difícil para mí, así que os lo agradezco de corazón. Tenemos que seguir…

Y para terminar el post una buena noticia: hemos sobrepasado los 7000 € recaudados en la campaña de crowdfunding de mi libro solidario «#YSeguimosSiendoImparables». Estoy muy contento de la respuesta que habéis tenido como mecenas. Todavía tenemos que conseguir llegar al segundo objetivo, por lo que, si aún no lo has hecho, puedes hacerte mecenas desde este enlace. Muchas gracias a todos.

Actualización: Cuando ha llegado mi mujer a la habitación me ha traído un sobre que estaba en nuestro buzón dirigido hacia mí de parte de la Hermandad de la Exaltación. Ha sido muy emocionante. Lo cuento en el blog cofrade «Entrevarales Sevilla», en el que escriben mi hija Patri con un grupo de amigos y donde colaboro de forma esporádica. Aquí tenéis el artículo. Espero que os guste. A mí me ha emocionado mucho.