La familia

Me considero una persona afortunada por muchas cosas, pero una de las más importantes es por la familia que tengo. Mi familia es muy grande, porque tengo muchos primos y tíos, aunque lamentablemente algunos nos dejaron. Tanto mi padre como mi madre nos inculcaron a mis hermanas y a mí el amor por la familia, el juntarnos cada vez que pudiéramos, el disfrutar de la vida compartiendo buenos momentos… y así lo hemos ido viviendo desde que éramos pequeños. Y después he tenido la suerte de elegir como compañera de viaje a mi Merchi, cuya familia actúa de manera muy similar a la mía. Por tanto, se duplica el tema: familia y familia política. Tengo contacto más o menos directo con todos y ahora que con esto de la pandemia es tan complicado vernos presencialmente, al menos aprovechamos los grupos de Whatsapp y las redes sociales para mantener el contacto.

Hoy me recuerda Facebook que hace un año publiqué esta foto:

Una foto en la que está mi familia más cercana: mi mujer, mis hijas, mis hermanas, mis sobrinos, mi cuñado, mi yerno y mi tío Carlos. Esta foto sigue estando de fondo de pantalla de mi ordenador y ahí seguirá por mucho tiempo.

Con ellos y con ellas he pasado unos días maravillosos en Sanlúcar de Barrameda. Con la excusa de celebrar todos juntos el cumpleaños de mi sobrina Ángela -cumplió ayer 9 años- hemos pasado juntos tres días magníficos en los que hemos podido disfrutar de los encantos que nos ofrece Sanlúcar, que no son pocos. Hemos podido pasear por sus calles y paseos, hemos tapeado y comido en condiciones, hemos estado en sitios de referencia sanluqueños, como «El colorao», «Bar Juanito», «Los corrales», «Pizzería da Francesco». Yo la playa la he visto desde la distancia, pero ellas disfrutaron de un buen día de playa en «Las tres piedras»… y yo que me alegro. Pero lo más importante de todo es que hemos podido estar juntos en familia.

Tenemos un montón de fotos que guardaremos en nuestros álbumes personales, pero os dejo por aquí algunas que resumen estos magníficos días.

Y muchas gracias a mi hermana Auxi por hacernos a mi Merchi y a mí esta preciosa foto que ya forma parte de mi lista de fotos preferidas:

Y el toque de humor que no falte…

Ayer por la tarde nos volvimos y estamos de nuevo en el campo. Todo muy bien, pero nos llevamos la desagradable sorpresa de que una de las ruedas de mi silla de ruedas eléctrica estaba pinchada, por lo que no pude dar mi paseo nocturno. Menos mal que parece que mañana llega la nueva silla que me han regalado mis hermanas. Esto es otra… ¡Vaya detallazo! ¿Es para quererlas con locura o no? Ya os la enseñaré por aquí en cuanto nos llegue.

Y si me considero afortunado por la familia que tengo, si a esto le sumamos los amigos y seguidores que están ahí día a día dándome su apoyo… ¿qué más puedo pedir? Me dan fuerzas para seguir en este camino en busca del #yomecuro… y no voy a desfallecer. Lo que tengo claro es lo que verdaderamente es importante y lo que de verdad es un problema, así a disfrutar de la vida mientras se pueda porque VIVIR ES URGENTE.

Vivir es urgente

Empiezo a escribir estas líneas mientras espero a mi fisio Jorge para hacer los ejercicios de hoy y mientras veo en la tele las primeras pruebas de atletismo de las olimpiadas de Tokio 2020. No se puede decir que esté viendo mucho, pero algo estoy viendo, aunque nada que ver con otras olimpiadas en las que veía hasta la doma clásica.

Hoy es uno de esos días en los que no estoy al 100%; no estoy mal, pero tampoco estoy bien del todo. Y esto es debido seguramente a que ayer me puse el tratamiento, los chutes de Daratumumab y de Talquetamab que tan bien me están viniendo, pero que también tienen sus cosillas…

El miércoles comenzaba con mi Merchi un nuevo #SalamancaOnTour, un nuevo viaje camino del #yomecuro. Tras no poder ponerme el tratamiento la semana pasada por estar un poco resfriado, iba un poco preocupado por si me lo podría poner o no. Afortunadamente ha podido ser.

Viajamos con Jose, otro taxista amable y cercano que hemos conocido y cuando llegamos al Hospital de Salamanca nos dirigimos a la zona de Ensayos clínicos (conocida como Fase 1) donde estaban Marta y Cathaysa como enfermeras; esta última una chica canaria que es nuevo fichaje del equipo de enfermeras cracks. Fue ella quien me tomó las constantes y me extrajo la sangre. Me pesé; peso 81 kilos, sigo perdiendo peso, tengo que comer más, os aseguro que me esfuerzo todo lo que puedo, pero he perdido el apetito y me cuesta tela.

Cuando terminamos nos recogió Matías, que nos llevó al hotel, donde estaba en recepción Rocío, a la que nos gustó saludar pues hacía bastante tiempo que no veíamos. Merchi salió a comprar algunas cosas y yo me quedé en la habitación descansando, porque os aseguro que estos viajes cansan bastante.

A la mañana siguiente me pongo mi camiseta de «Vivir es urgente» y nos lleva al hospital Andrés. Pasamos consulta pronto con mi hematóloga, que nos confirma que la analítica está bien y que me podré poner el tratamiento. Y ambos estamos contentos por lo bien que vamos, aunque tenemos que controlar esa fiebre que sigue apareciendo.

(Nota intermedia: Acaba de llamar al porterillo el fisio. Paro de escribir para hacer ejercicios, aunque hoy serán más livianos porque no estoy a tope. Sigo escribiendo después…)

Desayunamos algo y esperamos un rato en una zona solitaria y tranquila antes de dirigirnos a Fase 1, para darle tiempo a la gente de Farmacia a preparar los fármacos. Cuando llegamos a Fase 1 vimos una cola importante en la puerta y dentro estaban Patri, María y Sara -del equipo de enfermeras cracks-, que no paraban de atender a pacientes y, por tanto, tocaba esperar. Merchi y yo preferimos alejarnos un poco de la zona a un sitio más tranquilo hasta que llegara mi tratamiento. Los fármacos están congelados y necesitan su tiempo de descongelación y de preparación por parte del personal de Farmacia, por lo que la espera es inevitable.

45 minutos antes de que llegue mi tratamiento me dan la pre-medicación, que es por vía oral. Después me pinchan en la barriga el Daratumumab y una hora después el Talquetamab. Y listo. Toma de nuevo de constantes y a llamar al taxi para volver a casa.

Volvemos de nuevo con Matías y llegamos a Sevilla en torno a las seis de la tarde. Cansados tras una mañana completita de hospital y otro viaje de 475 kms. Legué bien, aunque con la tensión algo baja y por la noche me volvió a aparecer la fiebre de 38º. Paracetamol y a seguir… A ver qué pasa a partir de hoy…

«Vivir es urgente» es una frase de Pau Donés (q.e.p.d.) entre otras muchas que dijo para que apreciemos la vida y le saquemos todo el jugo posible. Gente de su familia y amigos han creado el proyecto lacamisetadepau.org, una web en la que se puede comprar la camiseta con el lema «Vivir es urgente» y cuyos beneficios serán donados a la Fundación Cris contra el cáncer, para apoyar la investigación y luchar contra el cáncer. Si vas a hacer un pedido ten paciencia porque parece que están algo desbordados. A mí me ha tardado en llegar la camiseta mes y medio, pero ya he podido estrenarla.