Comentarios que llegan al alma

Afortunadamente son muchas las personas que tienen en su poder un ejemplar de mi segundo libro «Y seguimos siendo imparables», bien porque se hayan hecho mecenas del proyecto y lo hayan obtenido como recompensa o porque lo hayan comprado una vez que salió a la venta hace poco más de un mes. Aprovecho para recordar que se puede comprar en la web de libros.com a través de este enlace.

Pues bien, son muchos los comentarios que me están llegando de gente que se está leyendo el libro o que ya se lo ha leído entero y estoy muy contento porque todos estos comentarios son muy positivos, con palabras llenas de cariño y que me llegan al alma, os lo aseguro. Como ejemplo, sirva este comentario que me envió por Whatsapp el pasado domingo mi amigo Javier, compañero de la infancia en los Salesianos de la Trinidad y actual subdirector del colegio. Otro del 67 y docente, como yo, aunque él de letras. Se le nota mucho por lo bien que escribe. Fijaros:

Hola, Juanma.

Esta tarde he terminado de leer tu segundo libro. Lo he leído de corrido en unos tres días, sin detenerme en los códigos QR ni en los enlaces. Me pasa con esto como con las notas a pie de página, que ralentizan la lectura y, cuando estoy enganchado, quiero seguir leyendo hasta el final. Hoy, después de terminarlo, he vuelto a repasar el libro y, ahora sí, he ido abriendo cada uno de los códigos (fotos, vídeos, audios, artículos…). Casi ha supuesto una segunda lectura del libro. Nunca te he visto dar clase, pero por lo que te conozco, por los comentarios de los que te conocen más en esa faceta y, sobre todo, por tu forma de comunicar en tus libros, puedo afirmar que eres un buen profesor. Y, como humilde alumno que acaba de asistir a una clase tuya de 478 páginas, confieso que he aprendido mucho. Por no enrollarme más de la cuenta lo resumiré en unas pocas palabras:

Los baches. En la vida hay muchos, que te lo digan a ti. Efectivamente no podemos elegir las cosas que nos pasan, pero sí podemos elegir la actitud con la que enfrentarnos a ellas. Está claro cuál es la actitud que adoptas en cada nuevo bache que te encuentras. Lo del día de luto es normal, es humano, es necesario, pero al día siguiente toca levantarse otra vez con una sonrisa.

Las celebraciones. Y, a pesar de los pesares, la vida nos brinda multitud de ocasiones para celebrar…, para celebrar la amistad, el encuentro, ¡la vida misma! Que no decaiga, haya o no pandemia, te pille en el hospital o en casa, con más dolor o menos… Contar tu vida es una forma de celebrarla también.

Los viajes. No sé cuántos kilómetros acumulas en estos más de tres años. Seguro que has perdido la cuenta. Lo aprendido en este punto es más metafórico. Viajar implica salir de la propia comodidad (zona de confort lo llaman ahora) para buscar algo nuevo, para avanzar, para mejorar. Se podría pensar que tú viajas por necesidad, pero yo veo en esos viajes una actitud de vida: estar en movimiento, en búsqueda… Habla de una persona inquieta y dinámica, inconformista, arriesgada y con fe.

Las personas. Para el tercer libro te propongo que hagas un glosario de nombres como tienen las grandes novelas en las que aparecen múltiples personajes. Es broma, pero sirve para contarte otra de las cosas que he aprendido leyéndote. Nombras a muchísimas personas: sanitarios, familiares, amigos, pacientes, taxistas… Tu vida, la mía, la de todos es un mosaico de personas. Cada una de ellas pone un granito de arena en lo que somos. Tú tienes una mirada especial para descubrir y reconocer toda la bondad que te rodea. Me tienes que decir qué marca de gafas usas para que yo también sea capaz de detectarlas, pues a veces uno va por la vida demasiado deprisa o distraído.

Juanma. Sí, amigo, tú. Dice el bolero ‘Contigo aprendí…’. Pues eso, contigo aprendí que, aun en la dificultad, se puede vivir con un optimismo inquebrantable, con una esperanza robusta y con un amor sin límite a la familia y a los amigos. Y con tu Merchi también aprendí. No la conozco… Bueno, después de los dos libros que he leído sí que la conozco. Me admira su solidaridad, su cariño y su actitud de constante servicio. ¡Sois uno! Realmente merece ese monumento que le tienes prometido.

Te deseo mucho ánimo, que sigas transmitiendo energía, que no pierdas la fe porque te vas a curar. Esto tiene pinta de ser como El señor de los anillos, una trilogía. Pues que, como en la gran saga de Tolkien, el tercer libro ponga un broche feliz a este largo camino que recorremos, aun en la distancia, juntos contigo.

Seguimos siendo imparables.

Un fuerte abrazo de tu amigo José Javier García-Carpintero.

Ciertamente impresionante. Tengo que reconocer que me emocioné mucho cuando lo recibí y lo leí. Mil gracias, amigo Javier.

Otro ejemplo: el pasado martes por fin pude compartir un desayuno en «mi club social» con mi vecino y amigo Jesús, pues llevábamos intentando quedar bastante tiempo para poder entregarle su libro dedicado como mecenas, pero por una cosa o por otra no podíamos quedar. Echamos un rato agradable de charla que prometimos repetir y mirad lo que me contesta Jesús a mi publicación de Facebook y lo que escribe en Instagram. ¡Un crack!

Podría poner muchos más ejemplos, porque de verdad que son muchos los comentarios y palabras cariñosas que recibo. Os aseguro que cada vez que leo uno me entra una satisfacción enorme, me ayuda a seguir viendo la vida como algo que tenemos que disfrutar día a día y a seguir luchando para conseguir ese #yomecuro que cada vez está más cerca. Estoy convencido de ello, ¿a que tú también?

Y para terminar este artículo os anuncio que esta tarde a las 21 horas estaré en el canal de Twitch del amigo Lolo Beato donde hablaremos de los dos libros y de otras muchas cosas. Además responderé a todas vuestras consultas. Os espero aquí: https://www.twitch.tv/lolobeatotv

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