Seguimos en la lucha

Sé que hay muchos amigos y pacientes a los que no les gusta hablar de lucha, por lo que conlleva este término de belicismo; a mí la verdad es que tampoco me gusta mucho porque no soy nada belicista -NO a la guerra-, pero cuando uno piensa en el proceso que está siguiendo, solo le vienen a la cabeza palabras como lucha, pelea, batalla, guerra contra… y no me viene otra.

Y es que hay que reconocer que, lo llamemos como lo llamemos, esto es así. Se trata de una lucha constante tuya contra la enfermedad, apoyándote en tu entorno y unas veces va mejor y otras peor, unas veces tú le ganas a la enfermedad y otras veces te va ganando ella… y esto cuesta tela, os lo aseguro.

Yo, que ya llevo más de tres años liado en la lucha contra mi enfermedad, he pasado por muchas situaciones, he probado muchas líneas de tratamiento -voy a empezar la séptima-, he visto cómo la enfermedad me ha ganado y se ha vuelto a venir arriba, me ha vuelto a producir dolor, me ha obligado a postrarme en la cama… Y otras veces he podido yo con ella porque la hemos controlado, he conseguido salir de la cama, he soltado la silla de ruedas, he vuelto a andar y está claro que voy a volver a conseguirlo. Pero claro, esto sin la ayuda de mi equipo médico, de mi familia, de mis amigos y de toda la gente que me apoya no habría sido posible.

Antes de continuar, me gustaría dejaros por aquí un enlace a la entrevista que me hizo el pasado sábado Helena para su programa de podcast titulado «Versoído guardián», en el que Helena se plantea hacer entrevistas con alma. Me gustó mucho la entrevista y aquí la tenéis:

Pulsa sobre la imagen para acceder a la entrevista en Ivoox

El Domingo de Ramos -que ni parecía Domingo de Ramos ni na- salimos mi mujer y yo de casa un poco antes de las 11 de la mañana para ir a recoger a mi sobrino Migue que nos acompañaría en este primer viaje del nuevo #SalamancaOnTour. Condujo todo el tiempo Migue, había más tráfico por la carretera del que yo esperaba que hubiera, paramos como siempre a almorzar en nuestro sitio preferido: el hostal Asturias de Jarilla, donde nos comimos los ya tradicionales huevos fritos -esta vez con jamón- y llegamos a Salamanca un poco antes de las 5 de la tarde.

El Google Maps nos llevó perfectamente al apartahotel donde habíamos reservado, porque era la primera vez que nos íbamos a quedar allí; teníamos reservada una habitación triple adaptada y la verdad es que estuvimos muy bien. Al poco rato de estar asentados en la habitación, me llama al móvil mi amigo Castro y me dice que esté atento a una videollamada que me va a hacer. Yo le digo que sí y cuelgo. Y a los pocos minutos recibo esa videollamada y compruebo que está en el templo de mi hermandad de los Gitanos acompañado del hermano mayor de San José Obrero y siendo recibidos por el hermano mayor de los Gitanos. Ambos me dedican unas palabras muy cariñosas, unos rezos ante nuestros titulares y unas palabras de ánimo que me llegaron al corazón. Mil gracias a todos.

Y antes de despedir el domingo a mi Migue y a mí se nos ocurrió grabar la segunda parte de ese «Si camino Salamanca» que grabamos el pasado mes de agosto. Gracias a mi Merchi que hizo de cámara. Aquí lo tenéis:

El lunes tocaba madrugar porque la primera cita la tenía a las 8:30 y era un aspirado de médula. Era Lunes Santo, pero tampoco parecía que lo fuera. Llegamos al hospital andando -bueno, mi Migue empujaba mi silla de ruedas-, llegamos un poco antes de la hora de la cita, Migue se volvió al apartahotel y Merchi y yo entramos y nos dirigirnos al servicio de Hematología.

Primeros encuentros con personal sanitario y administrativo que no veíamos desde hace más de seis meses y primeros saludos afectuosos por ambas partes. Me atendió la enfermera Lourdes, otro encanto, con la que estuve un rato de charla y consiguió que me hicieran el aspirado sin moverme de la silla de ruedas, porque donde más sufro ahora por dolor es en los traspasos, como en el de la silla a la camilla que tendría que haber hecho, pero ella lo habló con el médico -Felipe, al que veía por primera vez- y decidió que podría hacerse así. Ya llevo muchos aspirados de médula desde que empecé con este lío y la verdad es que no es una prueba agradable, porque te tienen que pinchar en el esternón o en la parte de la cadera y, aunque te pongan anestesia previa, la sensación no es como la de estar tomándose una cervecita, la verdad. Pero Felipe lo hizo muy bien.

De allí nos fuimos a Fase 1 de Ensayos clínicos, donde estaban las enfermeras Balbi, María y Patri, con las que tantas horas hemos compartido y que después de tanto tiempo volvemos a ver. Muy cariñosas y cercanas como siempre, preguntándome cuándo va a salir el segundo libro; María me trajo el suyo para que se lo dedicara y, por supuesto, no me podía ir de allí sin firmarlo. Eso sí, nos faltó la foto… para la próxima. Patri se encargó de tomarme las constantes, de sacarme la sangre para la analítica, de limpiarme el PICC y de hacerme el electro, todo ello necesario para poder entrar en el nuevo ensayo.

De allí nos fuimos a la cafetería del hospital para desayunar algo, porque me habían sacado en torno a veinte tubitos de sangre y había que recuperar fuerzas. Desayunamos mi Merchi y yo y nos fuimos a la sala de espera hasta que llegara la hora de la consulta con mi hematóloga, para la que todavía faltaba un par de horas.

Estando en la sala de espera ocurrió un detalle que me gustaría destacar: pasó por allí mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos, que ya sabemos que es toda una referencia mundial en el tratamiento del mieloma múltiple, y se paró para saludar y preguntar por cómo estábamos a cada uno de sus pacientes. Esto ya es más que profesionalidad, se trata de humanidad y en esto Mariví saca matrícula de honor, sin duda.

Entramos en la consulta un poco antes de la hora prevista y acompañaba a Mariví una estudiante de medicina -Ana- que estaba haciendo sus prácticas. Nos saludamos mutuamente y Mariví nos comentó los resultados de la analítica y lo que teníamos previsto con este nuevo ensayo clínico de anticuerpos biespecificos. Nos lo explicó todo de una manera detallada y comprensiva, firmé la autorización correspondiente y nos confirmó que tendríamos que volver para hacerme un PET-TAC el próximo día 7 de abril y que está prevista la primera infusión del tratamiento a partir del 12 de abril, que sería con ingreso de al menos una semana. Esto es ya el futuro próximo, lo que tenemos por delante y estoy seguro que va a ser bueno para mí. Nos hicimos la foto de rigor por si hubiera un tercer libro -que nunca se sabe- no faltara en él como ya está en los dos primeros:

Nos despedimos de Ana y de Mariví, les agradecimos su trato tan cordial y tan cercano y salimos mi Merchi y yo de la consulta contentos. Llamamos a Migue para que viniera a recogernos a la puerta del hospital y, estando allí montándome en el coche, tuvimos la agradable sorpresa de encontrarnos con Juanlu, uno de los chóferes que tantos desplazamiento nos ha hecho por Salamanca o tantas veces nos ha traído de Salamanca a Sevilla en el anterior ensayo en el que participe. Una alegría inmensa por ambas partes y unos buenos deseos de vernos pronto. Gracias, Juanlu.

Era algo más de las 2 de la tarde cuando salimos de vuelta para Sevilla, paramos en Mérida para tomarnos algo, aunque yo ni siquiera me bajé del coche para evitar movimientos, y llegamos a casa en torno a las 7 de la tarde. Llegué muy cansado y bastante dolorido pero muy contento.

Y todavía faltaba lo mejor del día, que es que mi Merchi salía en el programa concurso «Atrápame si puedes» de Canal Sur Televisión. Saldrá toda esta semana de lunes a viernes. El programa es a las 21:40 y te recomiendo que lo veas. Aquí está el programa completo de ayer. A ella le gustan mucho los concursos de preguntas y respuestas -como a mí- y vemos juntos muchos de ellos. Por eso me encanta verla participar en uno de ellos, porque lo importante no es ganar ni conseguir dinero, lo importante es hacer algo que te gusta, que tu mente cambie y piense en otra cosa. Que se despeje un poco, porque bastante lleva encima. Que todo no es estar cuidando de mí ni estar acompañándome a médicos, aunque sé que ella lo hace de corazón y porque es muy buena persona y me quiere mucho, lo mismo que yo a ella. Tengo claro que mi Merchi se merece mucho más y esto es una buena oportunidad, por eso la animé a que se presentara. Bueno, en realidad la presenté yo sin que ella lo supiera y cuando la llamaron para participar en el programa ya le daba cosa decir que no, pero esto no se lo digáis a nadie 😍.

2 comentarios en “Seguimos en la lucha

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