Detalles que llegan al alma

Nota inicial: Empecé a escribir estas líneas la mañana del lunes, pero tuve que dejarlo parado porque recibí una llamada telefónica de Salamanca en la que me decían que tendría que estar en el Hospital Clínico a primeras horas de la mañana del próximo lunes -que es Lunes Santo-, para hacerme las pruebas previas por si puedo entrar en un nuevo ensayo clínico para tratar mi enfermedad. Como comprenderéis la emoción me embargó, publiqué esto en mis redes y me puse muy contento porque una nueva puerta se abría.

Toca seguir asimilando la noticia y ya os dejaré mis impresiones por aquí. Y a continuación os dejo esto que os quería contar sobre lo vivido el pasado domingo. (Fin de la Nota inicial)

La verdad es que no estoy pasando ahora por un buen momento, pues los dolores han vuelto, fundamentalmente en la rodilla izquierda y en la clavícula. Seguimos a la espera de que mi equipo de Hematología tome una decisión para ver por dónde tiraremos, el próximo tratamiento a afrontar -será el séptimo ya-, pero todo esto dependerá de los resultados de las últimas pruebas y analíticas que me he hecho.

Volvemos de nuevo a ese estado de incertidumbre tantas veces vivido, aunque en esta ocasión con dolor, que es lo peor. Os vuelvo a asegurar que estar con dolor es una putada, pues ni el pastilleo ni los parches de morfina te lo quitan del todo. Te alivian algo y te ayuda el estar inmóvil en la cama porque es como menos duele, pero como me tenga que mover para algo… ocurre eso que llaman «ver las estrellas», aunque yo precisamente estrellas no veo ninguna.

A pesar de esta introducción tan penosa y que nada tiene que ver con el título de este post, yo sigo con la actitud que me han enseñado los #yomecuro, aunque está claro que a veces cuesta… Me considero una persona afortunada, como tantas veces os he dicho por aquí, por el apoyo de tanta y tanta gente. Es continuo el estar recibiendo cosas bonitas, cosas emocionantes, detalles que llegan al alma y al corazón…

Llevo varios días sin moverme de la cama por los dolores que os he comentado antes. Solo me he levantado para mi aseo personal y para ir al hospital a las consultas que tenía la semana pasada… y con bastante dificultad, la verdad. Pero desde hace bastantes días me venía diciendo mi amigo Carri que este domingo -por ayer- teníamos que ir a la veneración del Señor de Amor y Bondad, una Asociación cofrade de Sevilla Este que está luchando mucho por salir adelante. Yo le decía en los días previos: «Carri, según esté el domingo, que a mí esto me duele tela cuando me muevo». Y él me contestaba: «Venga, vale, pero al menos vamos a intentarlo».

Y llegó el domingo. Habíamos quedado a las 12:30 en la puerta de su Bodega cofrade -los domingos cierran por descanso-. Yo iba acompañado por mi mujer Merchi, mi hija Patri y mi yerno Alberto -estos dos sí que son capillitas-. Yo iba en mi silla de ruedas eléctrica y sin mover mucho la pierna iba más o menos bien. Carri vino con su mujer Noelia y con su hijo Pablo. Nos fuimos andando -yo por el carril-bici, claro-, aunque antes Carri se acercó con Pablo a la floristería para recoger un centro de flores que había encargado para llevárselo al Señor.

Llegamos al local de la Asociación donde habían montado un Oratorio para la veneración del Señor de Amor y Bondad. Le acompañaban algunas figuras secundarias y varios enseres como llamador, incensario… Nos recibieron con una cordialidad exquisita y me dejaron que entrara el primero a solas al Oratorio para hablar con Él y ficharlo para mi equipo. Fue fácil, ya es otro de los míos… Después entraron mi gente y cuando yo me iba a salir para fuera porque el espacio no era muy grande, me pararon y me dijeron: «Quieto ahí, Juanma». Y ocurrió esto:

Os aseguro que me emocioné mucho y se lo tendré eternamente agradecido porque le doy más valor si cabe al tratarse de un grupo de cofrades que ni aún se pueden llamar Agrupación, ni mucho menos Hermandad -aquí sí que viene al pelo decir eso de «las cosas de Palacio van despacio»-. Con humildad, con trabajo y con la ilusión que tienen llegarán donde ellos quieran. Mi hija y mi yerno se hicieron socios de la Asociación y a mí me han hecho socio de honor. Los días de Semana Santa abrirán el oratorio y, si todo va bien, los volveremos a visitar y mi Merchi se apuntará también.

Detallazo el que mis hashtags aparezcan en su cartel. Mil gracias.

Muchas gracias también a mi Patri por publicar en el blog cofrade que lleva junto a Alberto y a un grupo de amigos este artículo que me encantó. Si eres cofrade y te gusta la Semana Santa no dudes en seguir el blog «Entrevarales Sevilla«..

8 comentarios en “Detalles que llegan al alma

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