La inmovilidad

Para cualquier persona el no poder ver, oír, hablar o caminar son lastres importantes que hacen que la vida, en principio, sea más complicada. Por eso siempre he admirado tanto a las personas ciegas, sordas, mudas o con cualquier tipo de discapacidad. No es nada fácil moverse por la vida con un bastón que te sirva de guía, aprenderse el lenguaje de signos para poder comunicarte o moverse gracias a una silla de ruedas, por poner algunos ejemplos.

Son acciones que les ayudan a ganar autonomía, porque en la mayoría de los casos son personas dependientes, no pueden hacer solas algunas cosas y necesitan de ayuda para poder ejecutar algunas acciones de la vida diaria.

Por segunda vez en mi vida estoy en esta situación, originada por mí enfermedad. Actualmente tengo la inmovilidad de la pierna izquierda -el mieloma me ha atacado a la rodilla y al fémur- y esto hace que no pueda apoyar la pierna en el suelo y, por tanto, no pueda caminar. Esto es frustrante y difícil de llevar, porque el no poder levantarte de la cama solo, una acción que la mayoría de las personas hacen sin valorarla, es muy complicado. Menos mal que soy muy afortunado por tener a mi mujer y a mis hijas al lado, que siempre están dispuestas a ayudarme; pero lamentablemente no siempre es así, ¿cuántas personas hay que viven solas o que no tienen la ayuda necesaria? Esto es muy importante, o al menos yo lo veo así.

Porque mejor no hablar de la ley de dependencia . Yo tengo solicitado que vengan a verme para la valoración desde hace más de dos años y sigo esperando. ¿Por qué pasan estas cosas? Estoy seguro que hay personas que lo necesitan más que yo, personas como las que he comentado antes que viven solas o no tienen ayuda. ¿De verdad hay que esperar tanto tiempo para que vengan a valorarte y darse cuenta que necesitan una ayuda externa? Esta ley se hizo para ayudar a las personas que lo necesitaran, no se está pidiendo nada que no corresponda. Ahora se le echa la culpa de todo al covid, pero esto viene pasando desde que vivían mis suegros y de esto hace ya bastantes años. Mi suegro Lorenzo falleció sin que nadie viniera a verle y habían pasado también casi dos años desde que mi mujer lo solicitó para él. Vuelvo a preguntarlo: ¿Por qué pasan estas cosas?

Ahora hace dos años que perdí por primera vez la movilidad en las piernas; estaba ingresado en el Hospital Virgen del Rocío porque el mieloma me había atacado en la espalda, en la columna y en algunas vértebras, produciéndome fueres dolores que teníamos que aplacar con dosis de morfina. Esto produjo que mis piernas no me respondieran y tuviera que aprender a moverme en silla de ruedas y a hacer los traspasos de la cama a la silla o de la silla al sillón. No fue fácil para mí, pero al final me terminé acostumbrando, aunque siempre con la idea firme de que yo tenía que abandonar la cama y soltar la silla de ruedas, porque yo volvía a andar sí o sí.

Y afortunadamente así fue, tras mucho trabajo, tras muchos ejercicios de rehabilitación, tras muchas visitas al gimnasio y tras mucho esfuerzo. Fueron meses en los que trabajé de lo lindo, porque yo tenía claro que lo que yo no hiciera por mí nadie lo iba a hacer; el ejercicio físico lo tiene que hacer uno mismo, puede tener ayuda externa de algún fisio o de algún entrenador personal, pero el ejercicio lo tienes que hacer tú y la verdad es que yo me machaqué. Empecé pasando de la silla de ruedas al andador, dando mis primeros pasos y posteriormente solté el andador y empecé a andar con bastones de senderismo. Evidentemente no podía hacer caminatas largas ni podía andar muy rápido, pero yo ya estaba contento, estaba andando y había ganado autonomía, que era lo verdaderamente importante y el objetivo que quería conseguir.

Estuve así hasta el pasado mes de agosto, que fue cuando el mieloma volvió a decir que aquí estaba él. Yo estaba con mi mujer en Salamanca porque me iba a infundir las células del tratamiento de las células CAR-T y que al final no pudo ser porque la enfermedad se vino arriba y me salieron varios plasmocitomas en la cabeza y en la pierna izquierda que impidieron que pudiéramos seguir con el tratamiento. Este ataque a la pierna izquierda, como he comentado antes, me volvió a mandar a la cama, a la silla de ruedas y volvió a aparecer la inmovilidad. Y desde entonces así estamos…

Pero volví a repetirme a mí mismo que yo volvería a andar, que volvería a salir de la cama y a soltar la silla de ruedas, que me costaría un tiempo y que no sería fácil, pero por mí no va a quedar, de eso podéis estar seguros. Han pasado ya varios meses y la verdad es que he ido mejorando mucho, pero por recomendación del traumatólogo que me está viendo, sigo sin apoyar la pierna izquierda en el suelo y, por tanto, me sigo moviendo en silla de ruedas, aunque la mejoría es notable. Ya no tengo dolor desde hace bastante tiempo -al principio el dolor era insufrible- y el tratamiento que he estado recibiendo estos meses aquí en Sevilla se nota que está haciendo su función y cada radiografía que me hago de la pierna muestra que estoy mejor cada vez. Seguramente el mes próximo podremos empezar a apoyar la pierna y empezar con los ejercicios de rehabilitación; volveremos a machacarnos, lo que sea necesario para volver a pasar de la silla al andador y de este a los bastones. Y volveré a andar, algo que para mí es muy importante, por lo que supone de ganar en autonomía y de no depender de otras personas. El monumento a mi Merchi cada vez está más cerca…

Mañana tengo cita con la médica rehabilitadora que me vio la primera vez y que me hizo un seguimiento de mi progreso durante las sesiones de rehabilitación y tras terminar con ellas. Me citó para el pasado mes de octubre para revisión, pero no pude ir porque estaba ingresado dándome el tratamiento y se trasladó la cita al 26 de enero, que es mañana. Iré junto a mí Merchi y le contaré a la doctora cómo me encuentro, cómo ha cambiado la situación y a ver lo que hacemos a partir de ahora. Ya os contaré…

Mientras tanto menos mal que tengo la silla de ruedas eléctrica que me prestaron mis amigos Castro y Yoli, que era de un familiar de ella y que ya no necesitaba. A mí me está viniendo de lujo, porque los días que no hace mucho frío y no llueve me doy un paseíto por las mañanas cuando el solecito ya empieza a calentar algo y al menos salgo un rato de casa, porque estando siempre encerrado los días se hacen muy largos y algo de escape tiene que tener uno. Por supuesto salgo con todas las medidas de seguridad: con mi mascarilla puesta, sin pararme con nadie y sin entrar en ningún sitio, siempre al aire libre. Cojo con mi silla ese carril-bici p’alante -por cierto, pedazo de carril-bici que tenemos en Sevilla- respiro aire puro y disfruto del sol que los que vivimos por aquí abajo tenemos la suerte de disfrutar tantos días del año. Lo seguiré haciendo mientras pueda, porque os aseguro que me da vida, pero está claro que mi objetivo principal ahora mismo es soltar la silla y volver a andar… y yo lo voy a conseguir de nuevo. Si ya lo he conseguido una vez ¿por qué no voy a conseguirlo una segunda?

Muchas gracias por vuestro apoyo, porque estoy seguro que con vuestra ayuda será más fácil. #YoVuelvoAAndar.

8 comentarios en “La inmovilidad

  1. Juanma somos imparables coño. Y aunque estemos con sillas, que esto es provisional, llegará el día que no las necesitemos y se las podremos ceder a otros compañeros que la neseciten y no tenga esa ayuda de la dependencia.

  2. Juanma, seguro que si lo consigue Antonio le avanzado más la enfermedad, y uno de los puntos y el que más le ha crecido ha sido en la cadera y esta con morfina ,,la suave y fuerte cada 4 horas. Pero el como tú dices, PALANTE. .un beso juanma. Gracias por tenernos al día y ser un ejemplo.

    • Vaya, Dalia. Dile a Antonio que lo siento mucho porque tener dolor es de lo peor que hay, pero que le mando todo el ánimo y las fuerzas posibles para seguir con ello. Un beso para ti y un abrazo para Antonio.

  3. Seguro que sí… volverás a andar aunque sea machandote pero como tú dices el esfuerzo es cosa de uno y tú en eso eres ya un experto y no por machacarte sino porque eres imparable cosa que vienes demostrando desde que yo te conozco..aunque se que es de mucho antes.
    Un abrazo y vamos p’alante…
    😘😘💪💪

  4. Un enorme abrazo Juanma. Lo que tú no consigas… eres un ejemplo de pundonor, ilusión, fuerza…
    No te lo he dicho nunca, pero gracias a ti , a tu ejemplo, a tu entereza para enfrentarte a tu enfermedad, a este maldito cáncer, he podido seguir adelante cuando me han dado las
    “bajonas”. Todos los días me digo: si Juanma sigue luchando, yo también sigo, porque nos curamos, si o si. #seguimos #allio #noscuramosJuanma
    Un enorme abrazo amigo eres muy grande, toda tu familia sois muy grandes. Os quiero mucho.

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