Como en casa de uno…

Esta es una expresión que hemos dicho o hemos podido escuchar muchas veces, aunque ahora con este tiempo pasado del confinamiento más de uno estaba deseando de salir de su casa y vamos a ver lo que nos viene con el dichoso covid… Sin embargo yo que he estado tanto tiempo ingresado siempre mirando la misma pared de mi habitación del hospital, la verdad es que estaba deseando llegar a casa… y es que como en casa de uno… no se está en ningún sitio.

Cuando vino a verme mi hematólogo esta mañana se extrañó de que no me hubieran hecho la radiografía porque estaba prevista para el día de ayer, entonces la reclamó y efectivamente vinieron a buscarme al rato para llevarme a hacerme la radiografía, que al final fueron varias. Pasé un mal rato porque tuve que pasarme de la cama a la camilla donde te hacen las radiografías y el movimiento de la pierna la verdad es que me hizo sufrir. Me hicieron radiografía de ambas rodillas, de la cadera y de ambos hombros, que supongo que verán los traumatólogos.

Lo que tienen que revisar también en el Hospital Virgen del Rocío es el tema de los ascensores, porque entre los que no funcionan, los que están reservados para covid y los que coge la gente sin deber cogerlo, la verdad es que la gestión de los ascensores deja mucho que desear y cuando voy con mi cama empujada por una celadora -la buena amiga Bernardina- camino de Radiología -de la planta 8 a la planta 0-, no se puede estar más de 20 minutos esperando para coger un ascensor.

Al rato de volver de hacerme las radiografías vuelve a verme mi hematólogo, el doctor González, y me dice que me va a dar el alta porque ya no tiene sentido que estemos más tiempo allí al estar las defensas bastante bien y que lo mejor sería que pasara unos días en casa antes del siguiente ciclo de tratamiento, que en principio está previsto para el 9 de octubre.

Pues dicho y hecho. A prepararse toca… Empieza mi Merchi a recoger todas las cosas, me entrega el doctor el informe de alta y esperamos que nos traigan desde farmacia los medicamentos que me tengo que tomar y me dan un la lista de medicamentos que mi médica de familia me tiene que recetar. Manoli, la auxiliar y Merchi me ayudan a vestirme y me pasan de la cama a la silla de ruedas. En el traspaso me hago un poco de daño en el hombro izquierdo, que todavía me duele, aunque esperemos que poco a poco se me vaya quitando el dolor, porque ya está uno un poco harto con tanto dolor. Allí dejábamos solo en la habitación al amigo Sergio…

Renunciamos a la ambulancia para el traslado a casa porque como no te dicen hora de recogida preferimos llamar al amigo Antonio que tiene un eurotaxi adaptado para discapacitados y así iría montado en mi silla de ruedas. Nos recoge Antonio un poco después de las 5 de la tarde y nos vamos para casa. Allí nos esperan nuestras hijas y los amigos Carri y Noelia que me ayudan a pasarme de la silla al sillón. Ya tranquilo en casa, de confinamiento voluntario, porque no pienso salir hasta que me tenga que ir al próximo ingreso, porque la cosa está como está. Hemos alquilado una cama articulada que me traen mañana y será donde pasaré la mayor parte del tiempo para no mover la pierna que me duele.

Quiero acordarme de todos los profesionales y compañeros de habitación con los que he compartido este tiempo y que tan bien me han tratado. Espero que no se me olvide nadie:

Compañeros: Jose y Reyes y Sergio y sus padres.

Hematólogos/as: Marta Reinoso, José González, Isabel Montero y los que estaban de guardia los findes.

Enfermeros/as: Jose, Inma, Laura, María, Marta y Ezequiel.

Auxiliares: Loli, Laura, Alicia, Manoli, Rosa y Juani.

Celadoras: Bernardina y Sara.

Todos geniales. Nos volveremos a ver pronto.

Ya en casa, que es donde mejor se está, esperando recuperarme para afrontar con fuerzas el siguiente ciclo del tratamiento dentro de diez días.

4 comentarios en “Como en casa de uno…

  1. Cierto Juanma…como en casa en ningún sitio…
    Y más si la otra opción es el hospital..
    Ahora toca recuperarte para el próximo tratamiento, éste ya lo has pasado aunque esté añadido ese dolor de pierna…que ganas de escucharte decir que no te duele… pero todo llegará ya lo verás.
    Sólo deseo que disfrutes estos días con esa gran familia que tienes y que Merchi también descanse y coja ánimos y fuerzas como tú.
    Te lo digo muchas veces pero no me canso de pedirte que no te desanimes que vamos lento pero dando pasos grande, aunque solo tú sabes el esfuerzo de que estás haciendo en dar esos pasos.
    Muchos besos para ti y para Merchi..😘😘💪💪

  2. Eres admirable, un ser humano maravilloso, nos estás enseñando tanto… Gracias infinitas, un abrazo inmenso para ti y tu bella familia

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