Noches de insomnio

Ya he comentado por aquí y por mis redes en no pocas ocasiones que alguna de la medicación que estoy tomando como parte de mi tratamiento me produce insomnio, fundamentalmente la dexametasona, que actualmente estoy tomando 40 mg. los jueves y está claro que esa noche prácticamente no duermo nada. Ya estoy acostumbrado y procuro buscarme actividades que me distraigan para llenar la noche. Porque eso de cerrar los ojos e intentar forzarme a dormir ya está más que comprobado que no funciona. Es más, produce el efecto contrario, ya que al intentar dormirme y no conseguirlo me pongo nervioso, molesto a mi mujer en la cama y tras quince o veinte minutos tengo que darme por vencido e irme para el salón. Después de tanto tiempo ya tiene uno una experiencia acumulada en esto.

Ya directamente me quedo en el sillón del salón y ni intento lo de la cama. Pongo la tele para ver alguna serie o película, trasteo un rato con el móvil, enciendo el ordenador y escribo en el blog o avanzo con el segundo libro, leo un poquito en mi libro electrónico… En fin me busco tareas que me entretengan y hagan que pasen las horas lo más rápido posible.

Anoche se quedaron mi mujer y mi hermana Auxi conmigo en el salón y vimos algunos capítulos de un par de series de A3Player hasta más de las tres de la madrugada. Una de estas series es «Veneno», creación de «los Javis», que solo tiene de momento dos capítulos disponibles pues les pilló el confinamiento cuando la estaban rodando. La serie cuenta la historia de Cristina Ortiz, «la Veneno», que se hizo famosa en la década de los noventa en el programa «Esta noche cruzamos el Mississipi», que presentaba Pepe Navarro. Nos han gustado estos dos primeros capítulos, están muy bien rodados, tiene muy buena fotografía y los actores lo hacen muy bien, a pesar de no ser muchos de ellos profesionales de la escena. Hasta el 20 de septiembre no emitirán el tercer capítulo.

Ellas se acostaron y me quedé yo viendo una película de tiburones, «Deep Blue Sea 3», más bien malilla, que hasta me hizo dar alguna que otra breve cabezadita. Cuando acabó, cogí el móvil y me puse a trastear por mis redes sociales. También jugué a algún jueguecito. A mí me gustan los juegos de mesa llevados a app, fundamentalmente el Rummikub y el Triominos. En ambos casos se puede jugar contra la máquina o contra otros jugadores. Entretienen bastante, aunque también me gustan juegos de números y de pzzles tipo Tetris. Y otro de mis favoritos es el Pinball, que ya no encuentra uno maquinitas de estas en los bares, al menos puede jugar de manera virtual en el móvil.

Después seguí con la lectura en mi kindle. Ya voy casi por la mitad del libro de Pau Dones «50 palos… y sigo soñando». Y dieron las 7:30 de la mañana y ya vino a buscarme mi sobrino Migue para irnos a Carmona a desayunar -¡cuánto echaba de menos los desayunos en condiciones!-, para ir a Correos a enviar un libro de una mecenas que la agencia de transportes me ha enviado a mí y para darle un lavadito al coche en la gasolinera con la pistola de presión.

Poco después de las nueve ya estábamos en el campo de vuelta con todas las tareas hechas… y queda todo un día por delante, que por supuesto intentaremos aprovechar.

La dexametasona me produce insomnio y esto hace que el día se me haga muy largo, pero al estar ya acostumbrado lo llevo cada vez mejor. Y lo más positivo de todo es que me alivia el dolor que tengo en la pierna izquierda. No del todo, porque sigo sin poder andar en condiciones, pero al menos no me duele tanto.

Toca seguir, no queda más remedio, de día… y de noche. Muchas gracias por vuestro acompañamiento.

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