Empezamos unas nuevas crónicas hospitalarias

Desde ayer domingo estoy en Salamanca con mi Merchi. Ha llegado el momento que tanto tiempo estaba esperando y que parecía que nunca iba a llegar. Pues llegó. Mañana ingreso en el Hospital Clínico de Salamanca para recibir las células CAR-T que, tras habérmelas sacado por aféresis el pasado 2 de junio, vienen entrenadas de Los Ángeles y que, como yo digo, se han convertido en «las Messi de las células» y van a luchar contra las células malas para meterles goles por la escuadra y ganarles por goleada. Esta va a ser la buena, aunque fácil no va a ser…

Salimos a las 11 de la mañana de Sevilla y, tras parar a almorzar en el Hostal Asturias de Jarilla donde nos atiende tan bien como siempre Paola, llegamos al apartamento que hemos alquilado para nuestra estancia en torno a las cuatro de la tarde. Llegamos cansados, solo salió Merchi para comprar algo rápido para cenar, yo me quedé mientras en el apartamento viendo en el móvil el partido del Sevilla y nos acostamos pronto. Aunque dormir se puede decir que he dormido poco porque llevo un par de días de nuevo con el dolor de oído.

Hoy nos recogió Juanlu con su taxi a las 7:45 de la mañana, pues a las 8 tenía la primera prueba, un PET-TAC -ya he perdido la cuenta de los que llevo desde que me detectaron la enfermedad-. Entre la preparación y la prueba en sí se tarda un par de horas. De ahí nos fuimos a desayunar y a hacerme un aspirado de médula -también he perdido la cuenta de los que llevo-. Hoy me lo hizo Luz y como enfermera estaba Lourdes. Como siempre, geniales. Ambas me pidieron un libro que les llevaré mañana dedicado. Después tocaba ir a Fase I (ensayos clínicos) para hacerme un pack completo (análisis de sangre y de orina, peso y talla, toma de constantes, test PCR del COVID-19, electrocardiograma…). De enfermeras estaban Patri y María, ambas mecenas de mi libro. A Patri se lo pude dedicar, pero a María se le olvidó. En uno de estos días se lo firmo seguro. También estaba Carlos, un enfermero de prácticas que fue quien me hizo todas las pruebas.

Una vez terminadas todas las pruebas nos fuimos a consulta con la doctora Mariví Mateos, mi hematóloga. Me volvió a explicar todo el proceso que tenemos por delante, que ingreso mañana por la tarde, que tenemos que estar contentos y que todo va a ir bien. Yo le volví a dar las gracias por haber escrito el prólogo de mi libro, pues me están llegando comentarios de muchos lectores que reconocen que no se puede explicar mejor lo que es el mieloma múltiple -una enfermedad bastante desconocida- en dos páginas y media. Muy orgulloso que estoy de su participación en mi libro.

Después estuvimos con Isabel, la coordinadora de CAR-Ts y con la doctora Ana, que es una de las hematólogas que está en la Unidad de terapias CAR-T y que será la que me vea a partir del miércoles. Me lo explicaron todo detalladamente y respondieron a nuestras dudas. De nuevo trato exquisito, como siempre por aquí.

Terminamos en torno a las dos de la tarde, nos recogió Juanlu y nos fuimos al apartamento. Comimos algo en un bar cercano -Mercedes, su dueña ya es amiga nuestra. Además, su marido es de Dos Hermanas-. Tras una SIN, un refresquito y un par de tapitas nos volvimos a descansar un rato al apartamento antes de conectarme a la videoconferencia con la gente de ASCOL, que era a las cinco de la tarde, y en la que se iba a hablar de las terapias CAR-T. Ahí estuvimos con la gente de la Asociación – Bea, Ascen, Inés, Irene…- y con pacientes que ya han pasado por la infusión de las células CAR-T -como Silvia, que tenía un linfoma y que ha desaparecido gracias a este tratamiento, aunque ella todavía no las tiene consigo, pero seguro que será así. Me ha gustado mucho conocer su experiencia pues me puedo hacer una idea de lo que me puedo encontrar a partir de mañana, aunque está claro que cada paciente es un mundo y lo que vale para uno no tiene que valer para otro. También intervenimos los que estamos a punto de recibirlo, como Fernando, Isabel y servidor. Buen rato el que hemos pasado.

Me he comprometido a conectarme con ellos mientras esté ingresado y me encuentre bien para contarles cómo va la cosa, lo mismo que intentaré hacer por aquí, por eso he titulado este post como que vuelven las crónicas hospitalarias, como aquellas que conté en este blog entre diciembre de 2018 y febrero de 2019 y que están incluidas en mi libro.

Mañana por la mañana hemos quedado con Inés e Irene, voluntarias de ASCOL, para compartir un refresquito en la Plaza Mayor y entregarles un par de libros dedicados que me habían pedido. Y por la tarde… empezarán las crónicas hospitalarias. Y lo mejor de todo es que mi Merchi estará conmigo.

Una vez más tengo que decir que estoy rodeado de buena gente y que estoy abrumado y emocionado por la cantidad de mensajes de ánimo y de apoyo recibidos. Nunca falláis y con vuestra ayuda, la de mi personal sanitario y la de los de ahí arriba por aquí tampoco fallaremos.

Y no quiero terminar este post sin agradecerle a mi hija Patri y a mi yerno Alberto el que hayan grabado esta reseña sobre mi libro:

#SomosImparables #SeguimosJuanma #yomecuro

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