Vivir en tiempo de coronavirus

Llevamos casi dos meses y medio en estado de alarma por culpa de la pandemia mundial provocada por el covid-19, ese virus que tantos infectados y fallecidos está dejando, aunque con los bailes de cifras que está habiendo y las distintas formas de contabilización que se están evidenciando creo que nunca nos enteraremos de los números reales. Lo único verdaderamente cierto es que esto es algo para lo que nadie estaba preparado y que para salir todos tenemos que poner de nuestra parte, cumpliendo las normas que las autoridades sanitarias van dictando.

En Sevilla estamos en Fase 2 de la desescalada, como en casi la mitad del país, y poco a poco nos vamos acercando a esa nueva normalidad de la que se habla, pero tenemos que seguir alerta pues el virus sigue estando ahí. Y espero equivocarme pero esto no tiene muy buena pinta, pues se está detectando demasiados casos de personas irresponsables que se saltan las normas, algo que hasta ahora no venía ocurriendo. Es muy importante usar mascarilla, mantener la distancia de seguridad y el lavado frecuente de manos. Por favor, cumplámoslo, irá en beneficio de todos, pues este virus lo paramos unidos.

Además de la crisis sanitaria provocada, que no ha tenido efectos más devastadores gracias a la implicación del personal sanitario de este país, igual o más importante es la crisis económica que se nos vuelve a venir encima. Muchos trabajadores que se han quedado sin trabajo, o metidos en ERTEs…. Empresas y autónomos que han tenido que cerrar y que poco a poco están intentando renacer… Y, sobre todo, mucha gente que lo está pasando mal, que casi no tienen para comer y que tienen que recurrir a comedores sociales o reparto de alimentos que distintas asociaciones, hermandades y entidades están atendiendo. Afortunadamente se vuelve a demostrar que la gente es solidaria y está dispuesta a ayudar a los demás.

Me quiero referir particularmente a la recogida de alimentos organizada por la Diputación de Caridad de mi Hermandad de San José Obrero, liderada por mis amigas Ana Belén y Yolanda y mi amigo Castro, junto a la ayuda de otros miembros de la hermandad. Son más de 60 las familias que se atienden; familias a las que les ha sobrevenido esta situación y que jamás se podrían haber imaginado no tener para comer. Colabora, es muy necesario:

Y en este tiempo de coronavirus, con el confinamiento, con el desconfinamiento…. la vida sigue… Y los que nos estamos tratando de una enfermedad tenemos que seguir con nuestros tratamientos en mayor o menor medida, pues las enfermedades no entienden de parones, ni de confinamientos, ni de vacaciones. Pero esto lo dejo para el próximo post. Seguid cuidándoos que esto todavía no ha acabado. Irá en beneficio vuestro y en el de vuestro prójimo.

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