Crónicas hospitalarias (IX): experiencias vitales

Martes, 12 de febrero. Vuelvo a empezar a escribir este post de madrugada porque sigo con insomnio y duermo más bien poco, por lo que escribir unas líneas por aquí es una buena opción para pasar parte de la noche.

Finalmente conseguí irme de fin de semana con permiso a casa, desde la tarde del viernes hasta la primera hora del lunes. ¡Y qué bien me ha sentado! Ya era una necesidad, como os comentaba en el post anterior. Demasiados días seguidos ingresado en el mismo sitio, con aislamiento, sin movilidad… Eso sí, siempre acompañado por mi Merchi.

Lo que si teníamos claro es que el traslado a casa lo haríamos de la forma más segura posible, para no repetir la mala experiencia que tuvimos con el traslado que hicimos en ambulancia y que me obligó a volver con fuertes dolores al hospital. Así que esta vez mi corsé puesto para sujetar bien la espalda, sentado en mi silla de ruedas y llamamos a un taxi de minusválidos donde entro directamente montado en la silla. Todo perfecto.

Llegamos a casa sobre las 6 de la tarde y nada más parar el taxi junto a la Bodega cofrade ya estaban mis amigos Paco y Carri para echar una mano y ayudar para subirme a casa. Sin que nadie los llamara ni les dijera nada, pero cuando uno tiene la suerte de tener amigos y vecinos como éstos pasan estas cosas…. «Juanma, que lo que te haga falta»; «Merchi, a la hora que sea, lo que necesites». Frases como éstas no las hemos escuchado pocas veces… y encima como uno está convencido que las dicen de corazón y encima lo cumplen, los lagrimones que se me caen son de un diámetro considerable porque me siento muy querido por mucha gente y esto hace que me emocione mucho.

Entro en el salón de casa y veo allí una cama articulada como la del hospital que me han traído desde Sanlúcar mis amigos Francesco y Mari, que habían usado antes los abuelos Pasquale y Pepe. Me lo ofrecieron desde el minuto uno y allí estaba. No se puede tener más clase ni ser mejores amigos…. y encima hacen las mejores pizzas de Sanlúcar. Otro motivo de lagrimeo…

Está claro que mi mayor problema era la movilidad, porque dolor no tenía, tampoco tenía mala reacción de la quimio que me puse esa misma mañana, pero sí tenía que decidir si me iba a quedar sentado en la silla de ruedas, o me sentaría en el butacón que era de mi madre o me acostaría en la cama. Estuve un ratito sentado en la silla de ruedas hablando con mis hijas, que ya tenía muchas ganas. Después vinieron mi hermana Chari y mi sobrino Migue y ya estando él no había problema alguno porque con su fuerza me podía manejar perfectamente y, de hecho, fue quien me pasó del carrito a la cama.

¡Qué alegría de ver las paredes de mi casa! ¡Qué alegría de poder hablar con mis hijas, con mi mujer, con mi hermana, con mi Migue…! Hablamos todos los días por teléfono o por WhatsApp estando en el hospital, pero no es lo mismo. Es difícil explicarlo, pero cuando algo se convierte en una necesidad, prácticamente hay que intentar conseguirlo para ponerte contento. Y yo estaba contento, muy contento, aunque decían que no se me notaba porque a la vez me encontraba raro, como desubicado.

Esa noche del viernes dormí estupendamente, como hacía muchos días que no hacía.

El sábado por la mañana se presentó en casa mi hermana Auxi con churros. ¡Qué buenos, por Dios! Después se fue porque tenía que hacer de cicerone con compañeros galeses de su empresa, pero ya vendría el domingo para almorzar.

Durante todo el finde las únicas visitas que he tenido han sido las de la familia cercana, tanto de la mía como de la de mi mujer, lo cual agradezco mucho. No faltó nadie. Mis sobrinos tenían muchas ganas de verme y la verdad es que pudimos compartir unos buenos ratitos. Yo también tenía muchas ganas de estar un ratito con ellos. También vimos el mal partido del Betis, que perdió 3-0 con el Leganés y el agónico empate del Sevilla en otro mal partido.

No quise salir a la calle porque, a pesar de que han hecho buenos días, no quería arriesgar no me fuera a resfriar y no merecía la pena, porque mientras me estoy poniendo el tratamiento las defensas bajan. A pesar de todo no me ha faltado de nada. Ya le había dicho a mi mujer que tenía que comer papas fritas con huevo. Me las hizo el sábado a mediodía, pero tuve mala suerte porque me dio una reacción de la quimio y me quedé sin paladar… Y los huevos fritos no me sabían a nada. ¡Qué coraje me dio! El amigo Carri me trajo de su bar mis tapitas preferidas: atún y jamón. Esto sí que cayó el viernes de cena.

La verdad es que me han mimado mucho, más de la cuenta, diría yo. Mi mujer y mi Patri haciendo de cuidadoras y auxiliares de enfermería, lavándome, cambiándome…. Para esto hay que valer, porque de agradable no tiene nada. ¡Qué suerte tengo, por Dios!

Debido a llevar más de un mes sin poder moverme de la cama es evidente que el aseo personal y el cambio de pañales me lo hacen las auxiliares en el hospital. Y mi mujer siempre está ahí para ayudar a la que le toque. Gracias a la cercanía y el cariño que te demuestran hace que rápidamente te acostumbres a la situación y se olviden las vergüenzas y demás. Se trata de necesidades, que por supuesto fácil no es, pero es lo que hay… Uno ya se entrega.

El domingo llamamos para reservar el taxi para las 7:30 de la mañana del lunes con idea de estar temprano en el hospital, pero se planteaba un problema porque a las 7 había que pasarme de la cama al carrito. Y mi mujer con mis hijas no iban a poder, pero ahí estaba el amigo Carri que se ofreció y fue quien lo hizo. De verdad que me siento muy afortunado de tener amigos como los que tengo.

Un poco después de las 8 de la mañana ya estábamos de nuevo en la misma habitación de aislamiento en la que estábamos antes, pero ya sin el protocolo de aislamiento activado porque ya no lo necesito. Viene Xavi, enfermero que veo por primera vez, me hace analítica y me pone la medicación correspondiente. Xavi es catalán y bético, colabora con la Operación pulseras y pasamos un buen día con él porque hablamos sobre un montón de cosas e incluso nos reímos. Y de auxiliar, mi Ali.

Viene Eva, la fisio, para hacer los ejercicios y la verdad es que el avance es sorprendente. Hacemos unas buenas tandas, consigo mantenerme varios segundos en pie, muchos más que antes, y la verdad es que acabamos muy contentos. Eva asegura que si seguimos así durante toda la semana es muy probable que pronto pueda mantenerme en pie, lo cual sería un avance muy importante para poder irme a casa con muchas más garantías.

Al ratito viene Marta, la doctora, y me dice que en la analítica sale que las plaquetas están un poco bajas, pero que no es algo preocupante y que es debido al tratamiento. Me pincharán el Bortezomid lunes y jueves y seguiremos con los medicamentos que tocan, aunque muchos de ellos pasarán de vía intravenosa a vía oral para que pueda tomarlos en casa cuando en los próximos días me den el alta, como es la idea. Ya que estamos, lo que sí me gustaría es estar aquí por lo menos hasta el viernes para poder aprovechar todas las sesiones posibles de fisioterapia que me van a venir muy bien para recuperar la movilidad de las piernas.

Termino de escribir el post sobre las 11:30 de la mañana. Hoy tengo de enfermera a Esperanza y de auxiliar a mi Carmen, dos cracks. Y de compañía a mi Merchi, como siempre. Ya me asearon, desayunamos -gracias a Carla que hacía varios días que no la veía-, echamos el ratito de charla con Susi -hoy bastante intenso, la verdad- y también ha venido a verme Marta, la doctora, aunque no hay ninguna novedad. Ya sólo esperar que venga Eva para hacer los ejercicios y a dejar que corra el día… otro más camino del #yomecuro…

#yomecuro #SeguimosJuanma

Para terminar os dejo por aquí el vídeo que puse en Twitter y en Facebook de mi Patri cantándome una canción en casa y que tantas visitas y buenos comentarios está teniendo. ¿Cómo no voy a estar contento con estas cosas, por Dios? Si es para comérsela…

14 comentarios en “Crónicas hospitalarias (IX): experiencias vitales

  1. Acabo de leerte y me has emocionado como lo haces siempre. Me alegro mucho que hayas pasado un fin de semana fenomenal. Van a ser muchos más. Un fuerte abrazo y gracias por compartir tu experiencia con tanta sinceridad y cercanía. Nos llegas al corazón… Te deseo lo mejor y por supuesto #tú te curas

  2. Que bueno Juanma: ponerte de nuevo en pie!! Eso es fabuloso! Y prontito a casa!! Me alegro de corazón. Ya te haré una visita a mi vuelta de Noruega si te dan permiso para que te podamos visitar. Un abrazo.

    • Paqui, cuando consiga ponerme de nuevo en pie será un paso importante. Para eso estoy haciendo los ejercicios con la fisio. Seguro que lo pasas estupendamente en tu viaje a Noruega. Muchas gacias por estar siempre ahí. Seguimos… Un fuerte abrazo para ti y para Félix.

  3. Hola Juanma,como me alegro del finde que has disfrutado!!! Te lo mereces porque aunque no t conozco a fondo , eres una gran persona que transmites una positividad como pocas!!!

    • Muchas gracias, Tere. Mi intención no es otra que trasmitir en cada momento lo que voy sintiendo por si a alguien más le sirve, que espero que sí, porque sigo pensando que estar con actitud positiva es muy importante. Un fuerte abrazo.

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