Crónicas hospitalarias (VI): 50 días de hospital

Ya he cumplido 50 días ingresado en el Hospital Virgen del Rocío. Hoy es mi día 51… y es que desde aquel 1 de diciembre que ingresé por urgencias por fuertes dolores en la espalda, son bastantes las cosas que he vivido por aquí y que os he ido contando para haceros partícipes de la evolución de mi enfermedad.

En este post voy a intentar resumir en pequeñas píldoras -usando el símil sanitario- las distintas circunstancias por las que he pasado en todos estos días, en los que evidentemente ha habido cosas mejores, cosas regulares y cosas peores.

Los principios fueron bastante complicados pues, tras la llegada a Urgencias con fuertes dolores de espalda, debido al ataque producido por las células plasmáticas malas en la zona de la columna y en las vértebras, el objetivo principal era intentar remitir ese dolor, o al menos, llevarlo a su mínima expresión, porque cuando venía el dolor, venía de verdad y había que contrarestarlo con morfina por vía intravenosa y a veces con ayuda de calmantes de rescate.

Además de las pruebas que ya me habían hecho, en una resonancia que me hacen -que me costó una barbaridad soportarla pues fueron 45 minutos con dolor fuerte constante metido en esa máquina tubular agobiante a más no poder- se ve que tengo una fractura en la vértebra D8, que deciden los médicos tratarla con una sesión fuerte de radioterapia y parece que el dolor desaparece tras dicha sesión, pero como efecto secundario me produce una inmovilidad en las piernas que hace que no pueda mantenerme en pie y una falta de fuerzas en las manos. Ambas cosas habrá que tratarlas a través de un médico rehabilitador y técnicas de fisioterapia.

Me tocó pasar todas las fechas navideñas en la planta de Hematología, atendido estupendamente por todo el personal sanitario que por allí trabaja; acompañado en todo momento por familiares y amigos, que han hecho que la estancia haya sido esté siendo lo más llevadera posible. Ha habido de todo, aunque desde luego muchos mejores momentos buenos que malos. Ya que hay que estar, se está de la mejor manera posible. Y por eso brindamos en Nochebuena, en Nochevieja, disfrutamos de la visita de los Reyes Magos, mandamos mensajes de felicidad y ánimos para conseguir el #yomecuro. Tuvimos mucha repercusión por las redes, la gente se une a la causa, seguimos con la Operación pulseras… tenemos que seguir peleando, porque esto es una pelea de todos, ya que no me cabe duda que con el empuje de tanta gente podamos fallar.

El viernes 11 me proponen darme el alta e irme a casa, ya que los tratamientos que estoy siguiendo en realidad no necesitan ingreso y pueden ser tratados de manera ambulatoria. Tanto el tratamiento de rehabilitación para la movilidad de las piernas, que aún no había empezado, como el tratamiento de poliquimioterapia cuyo ciclo había empezado esa misma mañana. Yo me encontraba bien y por supuesto con muchas ganas de estar en casa, por lo que acepté de buen agrado el alta. Me recogió un camillero de la habitación un poco después de las 9 de la noche y me trasladó en ambulancia a casa junto a mi mujer. Serían unos 20 minutos de viaje, pero puedo recordarlos como unos de los peores momentos de viaje de mi vida. Muy dolorido todo el tiempo, sobre todo por la zona de las piernas, sin saber cómo ponerme… Una vez en casa preocupando a mi mujer y a mis hijas porque en ningún sitio me encontraba bien. Así que nos tuvimos que volver. Prueba abortada. Y lo peor es que ya no tenía cama. Tuve que entrar por urgencias, estar en observación bastantes horas, muy dolorido, hacerme otra resonancia de urgencia en un centro externo a horas intespestivas, con lo que ello conlleva de susto… En definitiva, un fin de semana bastante complicado que me costará bastante olvidar. En la madrugada del domingo 13 me suben a una habitación de la planta de Cirugía y desde entonces estoy en este mismo sitio, pues sigue sin haber habitación en la planta de hematología. A ver si con esta reorganización de la que se habla en los periódicos conseguimos tener sitio donde me corresponde y seguimos avanzando con el tratamiento…

Echo mucho de menos la compañía de mi mujer, pues lleva 3 días acatarrada y en esas circunstancias no puede estar por aquí. Ella me asegura que ya está mejor y que mañana estará aquí conmigo sí o sí. De todas formas, salvo las noches, siguen sin dejarme solo ni un solo momento: tengo una familia y unos amigos que valen millones. Y las llamadas y los mensajes y comentarios a través de las redes que no faltan, a cual más cariñoso, a cuál más animoso… Son muchos días, sí, pero así la espera se hace mucho más relajada y animosa. Me encanta coger mi móvil, leer lo que me ponéis y darle a «Me encanta».

Esto sigue, es una carrera de fondo, que a veces se convierte en demasiado lenta, hay momentos mejores y peores, uno es humano, uno ríe y llora, porque de todo hay en días tan largos como son los de aquí, pero con vuestra compañía las penas son las menos…. #yomecuro #SeguimosJuanma

Como ejemplo sirvan las fotitos con las visitas recibidas hoy en las que he estado acompañado durante todo el día por mi hermana Auxi y por mi sobrino Migue:

16 comentarios en “Crónicas hospitalarias (VI): 50 días de hospital

  1. Desde Argentina, sigo tu recuperación y te acompaño con mi oración. Permíteme una expresión de aliento típicamente argentina: «Vamos, Juanma, carajo!»

    Abrazo trasatlántico,
    Héctor

    #SeguimosJuanma
    #yomecuro
    #VamosJuanmaCarajo

  2. No queda otra que aguantar y sacar fuerzas de donde las haya. Espero que tu mujer ya esté bien para que pueda hacerte compañía a partir de mañana. A luchar Juanma, estamos todos contigo. Un fuerte abrazo

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