Carta a mi madre

Esta tarde hemos recordado familiares y amigos a mi madre en una misa que hemos celebrado en la Parroquia de San José Obrero al cumplirse casi un mes que ya no está con nosotros.

Me he atrevido a leer una carta al final de la misa. No me ha salido muy bien porque la emoción me lo ha impedido por momentos, pero como estaba escrito con el corazón me lo han sabido perdonar.

Algunas de las personas asistentes me han dicho que les gustaría leer la carta y es por eso que os la dejo aquí:

“No ha sido fácil escribir estas líneas y más difícil aún va a ser leerlas, pero tengo que hacerlo por ella.

Lo primero que quiero hacer es darle las gracias al Padre Antonio por sus cariñosas palabras y a todos los que aquí estáis -familiares y amigos- por acompañarnos en estos momentos de recuerdo a mi madre.

Manuela Rodríguez, Manoli, fue una gran mujer. Una gran madre, esposa, hermana, tía, suegra, abuela…  y una luchadora y trabajadora incansable. Si algún día se decide hacer el monumento a la mujer creo que mi madre podría servir de modelo. Sé que hay muchas más mujeres que podrían serlo, pero no me cabe duda que la Manoli podría ser una de ellas.

Mamá, nos has dejado con 74 años, la misma edad con la que nos dejó papá hace 8 años. Y ambos por culpa de la maldita enfermedad. Creíamos que no iba a ser tan pronto, pero es que al final el maldito bicho ha corrido demasiado y ya nada se podía hacer. Pero siéntete orgullosa de lo que has dejado por aquí. Han sido innumerables las condolencias y las muestras de cariño recibidas y esto ha de ser por algo.

Tu padre, mi abuelo Paco, vivió contigo hasta su fallecimiento. Tu hermano, mi tío Carlos, vivió contigo hasta tu fallecimiento. Pero no te preocupes porque no se ha quedado solo; tu hija Chari, mi hermana, se ha venido a vivir con él junto con su marido Joaquín y sus hijos Manuel y Ángela. Y por supuesto también está ese Migue que tanto querías y del que no sabríamos qué habría sido de su vida si tú y mi padre no os hubiérais convertido en ángeles de la guarda. Y mi hermana Auxi también está ahí. Y nosotros, por supuesto. Seguiremos siendo la misma familia unida que tú y papá habéis conseguido que fuéramos, no lo dudes.

Esta pasada Semana Santa ha sido distinta, muy distinta, pero supongo que desde allí arriba me habrás visto acompañar a la Virgen de los Dolores a su paso y cómo le cantamos el coro de San José Obrero. Y me habrás visto con el pañuelo en el besamanos del Gran Poder gracias a mi amigo Pepe y donde casualmente estaba tu hermana Rosario, mí tía. ¿Le dijiste tú que fuera para que me viera? Porque no sé si fue una casualidad… Este año lamentablemente no he podido salir en Los Gitanos, pero gracias a mi compañera Eva he podido disfrutar de otro gran momento de la Semana Santa: he visto el paso de la Hermandad de la Macarena por la calle Parras desde el balcón de su casa. Y el Lunes Santo estuvimos todos en la calle Venecia para ver a la Hermandad del Polígono San Pablo. Como siempre hacíamos contigo, mami.

Y ahora viene la feria y lo que nos vamos a acordar de ti… pero iremos, porque estoy seguro que tú quieres que vayamos. ¡Lo que a ti te gustaba que nos juntáramos toda la familia en nuestra caseta, comiéramos juntos, cantáramos sevillanas, bailáramos…! Te prometo que intentaremos que todo siga siendo igual, porque estoy seguro que tú quieres que sea así.

Echo de menos el ir a verte a tu casa, el hablar contigo por teléfono -últimamente varias veces al día para preguntarnos mutuamente cómo estábamos-. Ay, cuánto siento el que te hayas ido con la pena de que yo estuviera malito, pero no te preocupes que entre las ayudas que tengo por aquí abajo y las de ahí arriba estamos haciendo un equipazo que no van a poder con nosotros. De esta salimos seguro.

Echo de menos tus okeis en el whatsapp y en el Facebook. Personalidad y clase hasta en las redes sociales. Una crack mi chica del ok.

Con la de escaleras que has subido durante toda tu vida, como tú misma decías, espero que para subir allí arriba San Pedro se haya portado y te haya puesto el ascensor de las grandes ocasiones, porque tu forma de vivir y tus acciones te hacen merecedora de ello. Mira que has visitado cristos, vírgenes y santos, la de veces que has ido detrás de María Auxiliadora todo el camino, la de promesas que has hecho y has cumplido… no me cabe duda de que allí arriba te tienen que estar mimando, porque ganártelo te lo has ganado con creces. Pero más que por esto, por tu forma de ser, por tu familiaridad, por tu liderazgo, por tu buen corazón, por ser tan buena persona, por luchadora, por querer tanto a los tuyos…

Ten por seguro que aquí no te vamos a olvidar, que seguirás estando en nuestras vidas, en nuestros eventos familiares, en nuestro día a día… porque has sido tan importante para nosotros que olvidarnos de ti es poco menos que imposible.

Te quiero, mamá. Te queremos, Manoli. Seguimos…

Muchas gracias a todos por acompañarnos”.

Hay que seguir, que lo próximo que está aquí es la Feria de abril…

2 pensamientos en “Carta a mi madre

  1. Ayyyy… cuánta emoción has sabido transmitir en tus palabras. Esa bonita familia debe estar orgullosa de todos sus miembros y Manoli lo sabía y os ha dejado bien educados. Hay que quererte, no hay más remedio, eres una persona especial. Mis personitas chicas me impidieron acompañaros, ya sabes quiénes son. Un abrazo.

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