Crónicas de un presidente… de mesa electoral (I): Empezamos

Eran las 7:15 de la mañana del 9 de marzo cuando me suena el despertador. Duchita y al colegio electoral, pues tenía que estar allí a las 8 ya que estaba nombrado 2º suplente de Presidente de mesa. Le digo a mi mujer que volveré pronto y compraré unos churritos para desayunar. ¡Pobre iluso! Llego al colegio a las 8:05 y me encuentro que sólo está un vocal titular y una vocal suplente -ambos de mi edificio- y yo, por supuesto. Y dice el representante de la administración: «Esperamos un par de minutos y si no viene nadie, constituimos la mesa». Yo le digo que espere un poco más y consigo convencerle, hasta las 8:25 en la que dice que ya no se puede esperar más y que hay que constituir la mesa sin más dilación. Ni siquiera el decirle que mi mujer y mis hijas estaban esperando los churritos para desayunar consigue convencerle :-).

Me tocó pringar. Empieza a explicarme en 10 minutos los tropecientos papeles que hay que rellenar y firmar por todos los miembros de la mesa. La verdad es que el chaval no estaba muy puesto en la materia y pocas de las dudas que le planteaba tenía una respuesta medianamente fiable. Me enseña -sólo me enseña- un librito en el que vienen todas las instrucciones para los miembros de la mesa y que por lo visto mandan antes de la jornada electoral a los presidentes titulares. Ahora, con tranquilidad, me lo leeré, aunque sólo sea por curiosidad, porque al final de la jornada me lo dio. Nos presentamos los miembros de la mesa -entre nosotros nos conocíamos pues somos vecinos del mismo edificio, ¡vaya casualidad también!- y se presentan los interventores de PP y PSOE. Firmamos el acta de constitución de la mesa en la que hago constar que me quedo como presidente por la no presentación del titular ni del primer suplente, precintamos las urnas y llega un momento importante:

A las 8:45 aparece una chica que era la presidenta titular de la mesa y, para colmo, se había presentado voluntaria a presidir una mesa -supongo que sería por los 60 € que dan, aunque aprovecho para decir que esto no está pagado y si está pagado, desde luego debería ser bastante más de 60 €-. Se había equivocado de colegio electoral y en lugar de venir al Colegio Isbilya fue al Instituto Isbilya, que está en otra zona de la ciudad. A la chica se le vio bastante apurada; yo intenté que fuera ella la presidenta e irme a comprar por fin los churros, pero entre que el representante de la administración no me dejaba por estar ya constituida la mesa y mis vecinos compañeros de mesa no querían que me fuera -en especial, una señora mayor que conozco bastante y que se sentía más tranquila si yo me quedaba allí-, finalmente me quedé yo presidiendo la mesa.

Llamo a mi mujer y le digo que si quiere churritos tendrá que ir ella a comprarlos porque yo de allí ya no me puedo mover. Además había quedado para ir a almorzar a casa de mi madre y teníamos que llevar a la pequeña por la tarde a un cumpleaños de un amigo. Todo al traste… mi domingo se reduce a quedarme todo el día, tarde y noche en la mesa electoral.

Continuará…

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3 comentarios en “Crónicas de un presidente… de mesa electoral (I): Empezamos

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