Después del puente…

Hemos pasado un puente de la Constitución y de la Inmaculada que ha sido totalmente distinto al de años anteriores, como ha venido ocurriendo todo este 2020 desde que en marzo empezamos con la dichosa pandemia. Este año una de las medidas tomadas por las autoridades es que no podíamos desplazarnos a otra localidad distinta de la que vivamos, por lo que no se han podido hacer viajes, ni visitas a segundas residencias, etc. Lo que sí se ha visto es mucha gente haciendo compras por las calles comerciales de las ciudades, aunque seguimos con el cierre de comercios y bares a las 6 de la tarde y el toque de queda a las 10 de la noche, al menos hasta el día 12 aquí en Andalucía.

Nosotros seguimos con nuestro auto-confinamiento. Yo particularmente no salgo para nada, salvo para ir al hospital a las pruebas y consultas que tengo; y mi mujer y mis hijas solo salen para comprar lo necesario. Ahora mismo estoy muy justo de defensas tras ponerme la quimio del tratamiento y tengo que cuidarme más que nunca. Y las que están a mi alrededor me ayudan a ello.

Lo que sí he sentido es que no hayamos podido celebrar el día de la Inmaculada la tercera edición de las «migas solidarias», que ha organizado la gente de mi coro de San José Obrero los dos años anteriores y que fueron un éxito en ambos casos. Lo pasamos muy bien y conseguimos recaudar una cantidad bastante importante que donamos a la Fundación Josep Carreras, pero estoy seguro que volveremos… Este año las circunstancias son las que son y hay que aceptarlo así.

Ayer tenía programada una nueva visita al hospital para hacerme analítica, para tener consulta con mi hematóloga, en este caso con Estrella, y para ponerme transfusión de sangre y plaquetas si fuera necesario. Nos recogió la ambulancia a Merchi y a mí temprano y fuimos a recoger a otro paciente, que también venía acompañado por su mujer y que iba en camilla. Sigo sin entender cómo con la situación que estamos viviendo se comparte ambulancia con otros pacientes sin saber lo que cada uno tenemos.

Llegamos algo tarde al edificio Laboratorio, que era donde tenía que hacerme la extracción de sangre. Había una cola impresionante de gente, algo que ya esperábamos tras los cuatro días festivos, pero conseguimos entrar antes de tiempo, ya que el retraso no fue culpa nuestra, sino debido al traslado en ambulancia. Me sacaron la sangre a través del PICC para la analítica y me dio mucha alegría poder saludar a Lourdes, otra enfermera de las buenas y que hacía bastante tiempo que no veía.

De allí nos fuimos a desayunar y después nos dirigimos al Centro de Diagnóstico, donde tenía la consulta con Estrella. Esperamos un buen rato porque llevaba retraso y cuando entramos nos comunicó que la analítica estaba bastante bien, aunque justo de defensas, pero no iba a ser necesario ponerme transfusión, lo cual nos dio mucha alegría porque prácticamente no había hueco en el Hospital de Día hasta última hora de la tarde para coger un sillón.

Nos dijo la doctora que este ciclo termina el día 18 y seguimos esperando noticias de Salamanca por si podemos retomar el ensayo clínico o no. Ya iremos viendo y tomando decisiones con vistas al futuro próximo. Me manda un par de inyecciones para controlar las defensas y que siga con la medicación que estaba tomando. Nos deseamos feliz Navidad por si no nos vemos antes y salimos de la consulta.

Merchi fue a la farmacia a recoger las inyecciones y mientras tanto me dio mucha alegría encontrarme con Jose, que fue compañero de habitación bastantes días en el mes de septiembre cuando ambos estábamos ingresados. Él había ido para hablar con la coordinadora de trasplantes, ya que tiene previsto el suyo a partir del próximo día 21. Iba acompañado de su hija, que me encantó conocerla y echamos un ratito de charla muy agradable.

Volvimos a casa en un eurotaxi y así pudimos llegar a una hora decente, antes del almuerzo, ya que si llegamos a esperar a la ambulancia seguramente llegaríamos bastante más tarde. Al rato vino mi amigo Juan para revisarme la silla de ruedas eléctrica, ya que después de tanto tiempo sin cogerla las ruedas estaban bastante vacías y había que mirarle algunas cosillas. Me la ha dejado bien preparada para que, en el momento que pueda, volver a cogerla y que al menos me dé un poco el aire. Muchas gracias, Juan, eres un buen amigo y me has hecho un gran favor.

A mi mujer siempre le ha gustado mucho adornar la casa por Navidad, siempre ha montado su belén -incluso más de uno-, su árbol y adornos por todos sitios. Y este año, a pesar de la situación que estamos viviendo, esto no tenía porqué cambiar, aunque creo que ha puesto menos cosas que otras veces, pero la casa está adornada, el belén puesto, el árbol puesto, adornos y luces por todos sitios… y me hizo esta foto:

Para terminar os dejo por aquí el vídeo que ha hecho el Gobierno para concienciar sobre el comportamiento que debemos tener en estas próximas fiestas navideñas. No se nos puede olvidar que esto es tarea de todos y responsabilidad de cada uno. Concienciémosnos. Cuidarnos, el mejor regalo de esta Navidad: