El Hospital de Día

Sí os soy sincero, antes de tener la enfermedad, no sabía ni que existiera algo que se llamara «Hospital de Día», ahora, sin embargo, tres años después, lo conozco y bastante bien, ya que son muchas las visitas realizadas al mismo durante todo este tiempo.

El Hospital de Día de Hematología es un sitio donde nos atienden a los pacientes hematologicos de forma ambulatoria; está abierto de lunes a viernes de 8:00 a 20:00 y en el mismo nos podemos poner los tratamientos, las transfusiones de sangre o plaquetas necesarias, hacernos la limpieza del PICC… En definitiva, aquellas acciones que necesitamos de una forma más o menos regular pero que no necesitan de estar ingresado para recibirlas.

En el Hospital Virgen del Rocío antes el Hospital de Día estaba situado en la octava planta del edificio general, pero actualmente se ha trasladado al Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) y está en una sala del mismo en la que hay varios sillones y una cama, cada uno de ellos con su correspondiente bomba de transfusión al lado. Y perfectamente atendido por el equipo de enfermeras y de auxiliares que hay por allí: Natalia, Ana, Luna, Guadalupe, Alfonsina y Carmen. Son geniales, de verdad. Me acuerdo también mucho de Mariló y de Beatriz, que ahora mismo no están por encontrarse ambas de baja médica.

Ayer estuve en el Hospital de Día, pues tenía una cita programada para limpiarme el PICC y para ponerme transfusión de sangre y de plaquetas -dos bolsas y una, respectivamente-, según había programado mi hematólogo en la visita del pasado martes. Y el próximo miércoles tendré que volver, pues tengo prevista nueva analítica, consulta con la doctora Estrella y una nueva transfusión de sangre y plaquetas -en principio una bolsa de cada-. Esto es debido a que el tratamiento que estoy recibiendo a la semana o diez días de ponérmelo me suele producir una bajada de defensas y hay que estar alerta.

Calentando con mi mano la bolsa de plaquetas antes de que entre en mi cuerpo serrano

Aprovecho este momento para agradecer la labor que hacen todas aquellas personas que son donantes; personas que donan sangre, que donan plaquetas, que se inscriben como donantes de médula, que donan sus órganos… Son personas solidarias y que merecen mucho la pena. Gracias a ellos se salvan vidas y somos muchos los que nos podemos beneficiar para seguir adelante. Así que si aún no lo eres, hazte donante. Ojalá yo pudiera seguir donando como venía haciendo hasta que me apareció la enfermedad.

Ayer todo fue bien, me limpiaron el PICC y estuve unas tres horas conectado para las transfusiones. Y, como es habitual, perfectamente atendido por el personal que por allí estaba. Como siempre fui acompañado de mi Merchi, que estuvo todo el tiempo en la sala de espera, ya que en la sala del Hospital de Día no se permiten en estos momentos acompañantes.

Lo que sí nos costó más trabajo, como ya viene siendo habitual, es que nos recogiera la ambulancia para volver a casa. Casi hora y media esperando y eso que ya a la hora que era -aproximadamente las 5 de la tarde- ya quedaba poca gente por el CDT y por el Hospital. Pero esto de las ambulancias merece un capítulo aparte y un estudio detallado de porqué no funcionan mejor, porque yo estoy convencido de que se trata de algo organizativo más que de una falta de recursos. Menos mal que al final nos mandaron una ambulancia psicodélica y Merchi y yo pudimos volver a casa. El próximo miércoles volveremos….

Ambiente de «Los 80» en la ambulancia