Otro bachecillo

Empiezo a escribir este post desde el móvil a las 6 de la mañana desde la cama número 27 de Observación del Hospital Virgen del Rocío, donde tuve que quedarme ayer ingresado tras pasar un mal día. Pero empecemos por el principio, como siempre.

Ayer tenía que ir al Centro de Diagnóstico (CDT) pues tenía varias pruebas previstas: tenía que hacerme una extracción de sangre para analítica, tenía que pincharme el Bortezomid, el último de este ciclo y tenía que limpiarme el PICC. Todo ello en el Hospital de día y posteriormente, una vez que estuvieran los resultados de la analítica, tendría consulta con el hematólogo o hematóloga que estuviera.

La cita la teníamos a las 9, por lo que a partir de las 8 vendría a recogernos la ambulancia, pero se presentó un cuarto de hora antes. Menos mal que ya estábamos casi preparados. Una vez que bajamos nos dice el conductor que no puede venir acompañante porque tenemos que recoger a tres pacientes más y como medida de seguridad no se puede llenar tanto la ambulancia. Nosotros le decimos que tenemos autorizado el acompañante porque yo solo no me puedo manejar bien. Llama por teléfono a su central y al final pudo venir mi mujer. Además fuimos a recoger a los otros tres pacientes y ninguno de ellos bajó. Dos de ellos habían anulado la cita y al otro no sé qué pasó, pero lo curioso de este último caso es que fuimos a recoger a una mujer a «las Vegas», en todo el centro de las 3000 viviendas. Aquello daba miedo, había que bajar a la mujer desde un séptimo piso porque allí los ascensores no funcionan, pero al final la mujer no vino tampoco. Así que fuimos nosotros dos solos en la ambulancia junto con el conductor

Nada más entrar en el CDT nos fuimos directamente al Hospital de día, donde todavía había poca gente y me pude poner de forma rápida el Bortezomid, me limpiaron el PICC y me sacaron la sangre para la analítica. Terminamos pronto y nos fuimos a desayunar a la cafetería del mismo edificio, pensando hacer tiempo allí para no irnos a la sala de espera que estaba muy llena de gente, hasta que nos tocará la consulta.

Un rato después del desayuno me empiezo a encontrar mal, el cuerpo se me viene abajo como si se me hubiera bajado la tensión, me empiezan a temblar las piernas y es una sensación que pocas veces he sentido. Entonces rápidamente Merchi empuja la silla de ruedas y me lleva de nuevo al Hospital de día, ya que estábamos al lado. Entramos allí y nos dejan una cama que había libre -en realidad la única cama que hay, todo lo demás son sillones- y viene a verme la doctora Estrella, que fue mi primera hematóloga aquí en el Virgen del Rocío y a la que me alegró mucho volver a ver, aunque hubiera preferido que fuera en otras circunstancias. Me tumbo en la cama para tranquilizarme un poco, empiezan a entrarme tiriteras e incluso vomito. Me toman las constantes y la temperatura, tengo la tensión un poco baja y fiebre no tengo. Me ponen suero y viene a verme el doctor Juan Luis, que es quién me iba a ver en consulta. Me dice que en la analítica se ve que estoy bajo de potasio y de plaquetas por lo que me infunden ambas cosas y después me vería en la consulta.

Parece que me pongo mejor y en torno a las 3 de la tarde me voy a la consulta de Juan Luis, que estaba al lado. También estaba allí Marta, mi hematóloga de referencia, y entre ambos estuvieron viendo la analítica y comentando los resultados. Me estuvieron preguntando cómo me encontraba, les dije que había mejorado, pero al rato de estar en la consulta me vuelve a entrar la flojera y la tiritera, por lo que de nuevo me llevan al Hospital de día y en esta ocasión me sientan en un sillón porque la cama ya estaba ocupada. Me ponen más suero y más potasio y Juan Luis decide que así no me puedo ir a casa, así que me tengo que quedar ingresado en Observación.

Pero para hacer el traslado, aunque solo sean 100 metros, hay que hacerlo en ambulancia, Así que al rato vienen los del 061 y ya parece que uno entra en la NASA. Me pasan a la camilla de ellos, me entuban de todas formas, me meten en la ambulancia de ellos, me toman las constantes y la temperatura, que por cierto doy 37,7 y esto hace que cuando llegue a Observación me tenga que hacer una prueba PCR rápida que, por cierto, da negativo. Afortunadamente ingresamos del tirón en Observación y no me hacen esperar en la Sala de espera y aquí estoy desde ese momento. Me han dicho que tienen pedida cama para ingresar en la planta de Hematología, pero como siempre habrá que esperar que haya cama libre.

La noche ha sido complicada y he podido dormir poco, porque aquí hay mucho movimiento, muchas personas mayores que están malitas y se quejan, los monitores no paran de pitar y es difícil conciliar el sueño. Yo me puse los cascos para escuchar música -que por supuesto me trajo mi Merchi en la visita de la cena- y así abstraerme un poco. He dado alguna que otra cabezadita, pero poco. Parece que me he levantado algo mejor, aunque a ver qué me dicen los médicos cuando vengan a verme.

Y no quiero terminar el post sin agradecer de corazón el trato que me han dado en todo momento todo el personal sanitario que me ha atendido. En el Hospital de Día las enfermeras Ana, Luna y Guadalupe y la auxiliar Alfonsina y los médicos Juan Luis, Marta y Estrella; el equipo del 061 también genial: el médico, la médica, el enfermero Antonio -que es un crack- y Juanito. Y ya en Observación me atendió la enfermera Virginia, otro encanto, y de auxiliar Eli y ya por la noche han ido pasando otras, pero no me he quedado con sus nombres. De médicas me vieron Ana y Lucía, ambas hematologas. Gente muy profesional, que adora su trabajo y que saben atender al paciente. Muchas gracias por ello y, por supuesto, a mí Merchi, que una vez más vuelve a estar a mi lado hasta que no la dejan entrar, pero cuando llega la hora de la visita ahí está de nuevo. Es impresionante.

He pasado un mal día como hacía tiempo que no pasaba, Como yo digo, se trata de otro bachecillo en el camino y habrá que superarlo. Tengo que agradecer también todo el apoyo recibido a través de las redes, la fuerza que me enviáis y los ánimos, Yo sigo animado, de momento no con mucha fuerza, pero vamos a seguir porque #SomosImparables y vamos a por el #yomecuro.

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