Cuando se vuelve a tocar fondo

Cuando se toca fondo es muy difícil volver a la superficie y cuando se hace por segunda vez, más todavía. Y si hablamos del tratamiento de una enfermedad es necesario estar muy fuerte, tener mucho ánimo y estar acompañado de mucha gente a tu alrededor para poder seguir adelante, porque fácil desde luego no es.

Pues en esas estamos ahora, he vuelto a tocar fondo o al menos a mí me lo parece, porque había conseguido mucho, había conseguido soltar la silla de ruedas y pasarme al andador y después a los bastones. Conseguí andar por mí mismo haciendo un gran esfuerzo con ejercicios de rehabilitación durante mucho tiempo. Y ahora damos un gran paso atrás que me vuelve a tener encamado, con dolor en la pierna izquierda y recibiendo un nuevo tratamiento que no sabemos qué resultado va a dar.

Esto es lo que tiene esta maldita enfermedad, este mieloma múltiple que ha venido agresivo y que está atacando con fuerza mis huesos. Empezó por el hombro derecho, después me tocó la espalda, se me ha ido a la cabeza y ahora ha tocado la pierna… y seguramente estará por más sitios. Por eso hay que ir controlándolo a través de medicamentos y tratamientos, que son los que estoy recibiendo desde que me detectaron la enfermedad. En estos casi tres años ya he tenido seis líneas de tratamiento entre Sevilla y Salamanca, incluyendo algunos ensayos clínicos. Afortunadamente sigue habiendo puertas abiertas y podemos seguir afrontando la lucha contra la enfermedad para intentar llegar a controlarla, pero ahora mismo mi sensación es que estamos en ese momento de incertidumbre, de no saber por dónde tirar y, sobre todo, lo peor es que estoy postrado en una cama. Desde luego que mi objetivo número 1 es poder salir de la cama. Esperemos poder conseguirlo lo antes posible.

Me consta que el personal sanitario que me atiende, mis hematólogos y hematólogas, trabajan para buscar la mejor solución y en esas estamos… Ahora mismo estoy recibiendo un tratamiento bastante fuerte de quimioterapia del que voy a recibir el segundo ciclo a partir de finales de esta semana y para el que tendré que volver a ingresar en el hospital. Esperemos que esté haciendo su efecto y obtengamos unos resultados óptimos. Sigue abierta la posibilidad del trasplante alogénico -seguimos esperando los resultados de las pruebas de mis hermanas por si alguna de ellas puede ser mi donante de médula-, sigue estando abierta la puerta de las CAR-T y, en definitiva, sigue habiendo posibilidades.

Yo sigo teniendo fe y no pierdo la esperanza de que vamos a llegar al #yomecuro, pero os aseguro que a veces es muy difícil, sobre todo cuando uno ya se ha visto andando y ahora vuelve a verse tumbado en una cama y a ser totalmente dependiente de otra persona. Menos mal que tengo a mi lado a gente como mi mujer, mis hijas, mi sobrino Migue, mi amigo Carri… que no me dejan y que están siempre pendientes de mí. Si no estoy seguro que ya me habría derrumbado.

Como ya he dicho muchas veces, también ayuda mucho el apoyo que recibo a través de las redes de tantos amigos, conocidos y seguidores que están siempre ahí, que me mandan su fuerza y que estoy seguro que me llega, porque en los momentos de bajóna que tengo aprovecho para leerlos -o releerlos- y enseguida me vengo arriba. Por eso tenemos que seguir luchando…

Está tocando vivir otro momento duro. Como le digo a todo el que me llama o me pregunta, «la cama quema mucho», estar encamado tantos días seguidos la verdad es que no es fácil. Quizás ya debería estar acostumbrado de la otra vez, pero creo que esto es algo a lo que nadie se acostumbra, pues te limita mucho los movimientos, pierdes bastante fuerza, la musculatura se viene a cero y piensas en el trabajo que te va a costar volver a recuperarla, como me pasó la otra vez. Pero bueno, con fuerza y decisión lo conseguiremos, estoy seguro de ello.

No quiero terminar el post sin acordarme de otros compañeros de fatigas: de mi amigo Luis, con el que coincidí en la época en la que estuve ingresado en el hospital de Salamanca y que ayer ingresó para empezar el proceso de su trasplante. Mucho ánimo y fuerza, Luis, seguro que te irá bien. Y también me quiero acordar de Jose y de Sergio, con los que he compartido habitación en el último ingreso y que se siguen recuperando en el Hospital Virgen del Rocío. Seguid con fuerza amigos, lo vamos a conseguir…. #noscuramos.

Y ahora voy a seguir dándole forma a mi segundo libro, del que pronto tendréis noticias. Gracias por estar ahí.