Empezamos con la sexta línea de tratamiento…

Seis líneas de tratamiento, sí. Nos acercamos a los tres años desde que me detectaron la enfermedad, aunque seguramente estaba antes, y ya llevamos cinco líneas de tratamiento fallidas, las tres primeras en Sevilla y las dos últimas en Salamanca como parte de un ensayo clínico. Y volvemos a Sevilla, como ya comenté en el post anterior, con la misma idea de siempre: llegar al #yomecuro y a la remisión de la enfermedad.

Según me comentó Marta, mi hematóloga de Sevilla, está previsto que sea un tratamiento con quimioterapia y varios fàrmacos, aunque también tendrán que darme radioterapia en la pierna izquierda, que ya me la dieron, al menos una primera sesión, con la que es posible que sea suficiente.

Esta noche pasada apenas he dormido tampoco -ya son varias noches seguidas las que llevo así-. Tenía un PET-TAC previsto a las 10:30, estaba solo en la habitación pues mi compañero Sergio sigue en la UCI tras su operación y sigo sin saber nada de él. Mi mujer llegó tempranito para acompañarme a la prueba. Ella hace de segunda celadora, de segunda auxiliar…¡qué crack es! Nos recogió mi amiga Bernardina, la celadora que lo pasó tan mal por el golpe que le dio a la camilla de forma involuntaria cuando me estaba trasladando. Los momentos de traslados son los que más sufro porque los botes y saltos de los pasillos y ascensores son los que me hacen rabiar de dolor por el problema de la pierna.

En la zona del PEC -TAC vuelven a ser muy sensibles con mi situación y, tanto los técnicos como los auxiliares y celadores, están pendientes en todo momento para conseguir que yo sufra lo menos posible. Atentos de principio a fin, el equipo formado por Paco y sus compañeros -no me enteré de los nombres de los demás- se portaron conmigo estupendamente. Mil gracias para ellos.

Lo que todavía no me explico es cómo pude aguantar casi una hora completa con el dolor constante de la pierna -y eso que llevaba calmantes puestos-. La pierna tenía que estar en una posición en la que me dolía bastante, pero aún así conseguí terminar la prueba. Ya me he hecho al menos ocho PET-TACs y os aseguro que este es el que más trabajo me ha costado con diferencia, pues no es una prueba complicada ni agobiante como las resonancias. Pero ha sido por el dolor intenso que tenía que aguantar como fuera y al final lo conseguí. ¿Y qué hice? Lo de siempre: rezar, acordarme de mis padres y de mi gente, cantar por lo bajini, pensar en lo que voy a escribir en el blog… pero esta vez ha sido todo en voz alta, casi gritando, los que estaban por allí estarían diciendo que si yo no estaba un poco loco, la verdad, pero todo era para intentar no pensar en el dolor para poder seguir adelante y no parar la prueba.

Al poco tiempo de volver a la habitación vino a verme el doctor González, el hematólogo que me está viendo en planta. Me preguntó cómo estaba, le dije que un poco dolorido por el traslado y por lo que he pasado en el PET-TAC, pero que más o menos estaba bien. Me preguntó si necesitaba ponerme morfina por perfusión, que lo que yo prefiriera, porque lo que no se trataba era de pasar dolor de forma innecesaria. Yo le dije que de momento prefería esperar porque también sabía lo que suponía el tener la morfina por perfusión… ya lo he vivido y sufrido antes. Así que de momento vamos a aguantar a ver si puede ser, pero siempre está ahí la opción para recurrir a ella, aunque sinceramente espero y deseo que no sea necesario.

El doctor me dice también que esa misma tarde empezaríamos con el tratamiento de quimioterapia. Me pondrán los fármacos, me pincharán el Bortezomib -vuelve a mí- y me pondrán la perfusión de quimio que va a ser muy lentita -llevará casi 24 horas- y ya iremos viendo… En principio parece que son cuatro días seguidos, de viernes a lunes al menos.

Mi Merchi dice que se queda conmigo para pasar la noche dueña bien pero no es lo que pensáis 😍-, porque no sabemos cómo me va a sentar el ponerme la quimio, por si me dan vómitos, náuseas, o cualquier otro efecto secundario. Por tanto, esta noche se quedará conmigo, aunque yo le he dicho que estoy muy bien atendido aquí y me parece muy duro que tenga que dormir en ese sillón tan incómodo con todo lo que lleva… Pero bueno, es imposible convencerla y se quedará.

Entramos en fin de semana, supongo que no tendré ninguna prueba y me limitaré a estar aquí en cama poniéndome el tratamiento diario y esperando que poco a poco vaya mejorando la pierna. Así que seguimos en el camino, seguimos con fuerza como siempre y seguimos con vuestro apoyo a por todas.

Termino de escribir este post a las 5:30 de la madrugada. Mi Merchi duerme encogida en el sillón. Yo ni he cerrado los ojos, pero lo más importante y positivo es que no estoy sintiendo nada raro debido a la quimio que estoy recibiendo en mi cuerpo serrano, al menos hasta este momento… Esperemos que no sea de efecto retardado…

Y para terminar esta nueva crónica hospitalaria os dejamos este pequeño vídeo de Merchi y mío: