De vuelta a casa

Desde el pasado 20 de julio hemos pasado mi Merchi y servidor veintitrés días en Salamanca, con sus mañanas y sus noches. La primera semana estuvimos ingresados en aislamiento y, tras comunicarnos las doctoras que no podíamos hacer la infusión de los linfocitos-T, nos dieron el alta y nos fuimos al apartamento que alquilamos, donde hemos estado hasta hoy. Prácticamente hemos estado confinados todo el tiempo, salvo breves salidas para comprar -sobre todo ella- y comer algún día fuera, fundamentalmente el fin de semana que vinieron a vernos mis hermanas, mi cuñado y mis amigos Castro y Yoli. Y un día que estuvimos de visita turística con el amigo Álvaro.

Una vez que nos dieron el alta, de lunes a viernes hemos estado yendo al hospital para recibir las sesiones de radioterapia en la cabeza para reducir ese plasmocitoma que tengo en la base del cráneo y que es el que ha impedido que siguiéramos adelante con el ensayo clínico de momento. Todas las tardes a las cuatro estábamos en la planta -1 del Clínico. Ayer recibí la décima y última sesión, me vieron en enfermería para preguntarme cómo estaba y me vio la médica radioterapeuta de guardia. Ya solo queda esperar, esto tiene que hacer su efecto, lo que ocurre es que el efecto de la radioterapia no es tan inminente como el de la quimio. Parece que hace su máximo efecto a las tres o cuatro semanas, por lo que hasta que no pase este tiempo no me volverán a hacer una resonancia craneal para ver cómo está la cosa. ¿Otra resonancia craneal? ¿Con lo mal que lo pasé la otra vez y lo agobiante que es? «Es necesario, Juanma. Tómate un tranquilizante antes de la prueba, te ayudará». Esto me dice una de las enfermeras.

Y aquí os dejo una foto de mis compañeros de sesiones tras terminarlas ayer: el apoya-cabeza, el mordedor y la máscara. Muy agobiante el estar metido en la máquina con eso puesto, porque la máscara te aprieta toda la cabeza… Menos mal que son unos quince minutos y que al final me terminé acostumbrando…

Ayer hablé con Elena, una de las coordinadoras de los ensayos clínicos, y me dijo que tenía cita para esta nueva resonancia craneal para el día 31 de agosto y, si todo estaba bien -que esperemos que sí-, de manera casi inmediata volveríamos a ingresar, seguramente en la segunda semana de septiembre. Tengo tratamiento oral prescrito por mi hematóloga hasta el 20 de agosto y, como hay que estar las dos semanas previas a la infusión de las células sin tomar medicamentos, parece que salen las cuentas. Por tanto, nos dice Elena que nos podemos volver a Sevilla y estar estos días con la familia.

Dicho y hecho. En breve nos recogerá Juanlu o Antonio o Javier o… no sé quién será, la verdad es que ya conocemos a todos los chóferes… y volveremos a coger esa Ruta de la Plata para volver a casa. Muchas ganas de ver a nuestras hijas, a nuestra gente… y de pasar estos días con ellos. Eso sí, seguiremos con las precauciones máximas y cumpliendo las medidas de seguridad, porque las noticias que vamos escuchando de brotes y contagios no son nada buenas. Es una de las cosas que más me preocupa: ¿Cómo estará la cosa en septiembre? Confiemos en que estarán bien, que los resultados de las pruebas serán buenos y que la situación de la pandemia esté más o menos controlada y no impida el desarrollo de tratamientos clínicos como el que a mí me toca.

A pesar de estar los dos solos la mayor parte del tiempo, tengo que decir que hemos estado muy bien en Salamanca, como cada vez que venimos, lo que ocurre es que en esta ocasión han sido bastantes más días que otras veces. Tengo que agradecer el trato recibido por parte de todo el personal sanitario el tiempo que estuvimos ingresados, por el personal de radioterapia que me ha dado las sesiones -las dos Cristinas, Silvia y Alejandro-, por las recepcionistas de los apartamentos donde nos hemos quedado -Maribel y Cris-, encantadoras y siempre dispuestas a ayudarnos en lo que nos hiciera falta; agradecimiento también a la gente de la Asociación ASCOL -Bea, Emi, Ascen, Inés, Irene…- por la ayuda que nos prestan a pacientes y familiares y por esos cafés virtuales que tanto acompañan… Los seguiré visitando, seguro.

No nos podíamos ir de Salamanca sin llevarnos mi Merchi y yo la camiseta de ASCOL… #AyudarTambiénSeLlevaEnLaSangre

Y encima mi Sevilla FC nos dio anoche otra alegría a mí y a todo el sevillismo ganando al Wolverhampton y plantándose en semifinales de la Europa League, que jugará el próximo domingo contra el Manchester United… y que yo veré con mi gente D.m.

Sevilla, vamos para allá… Ya puede bajar un poquito la temperatura…