Vivir y disfrutar el presente

Hoy es 8 de agosto y quiero empezar este post acordándome de una pareja que, más que amigos, son como parte de mi familia. Se trata de Francesco y Mari Carmen, que hoy cumplen 38 años de casados y a los que desde estas líneas les deseo que cumplan muchos más… y que yo los vea. Se casaron en el año 82 -sí, el año del mundial de España, el del Naranjito-, y salieron de mi casa para casarse delante de la Macarena, porque por entonces ellos no vivían en España. Vivían en Alemania, solo venían de vacaciones en verano -así nos conocimos, veraneando en la pensión de Belén de Chipiona, aunque yo era bastante pequeño- y desde entonces ambas familias hicimos una buenísima amistad que a día de hoy no solo se ha mantenido sino que se ha engrandecido. A los pocos años se establecieron en Sanlúcar de Barrameda, abrieron la primera pizzería Da Francesco de la calle Bolsa… y más de treinta años después está más que demostrado el éxito de su negocio por la calidad que tienen.

Hoy mi gente estará con ellos acompañándolos en una celebración íntima -sabemos que como está la cosa no es plan de juntarse mucha gente-. Será en su casa, en la que tan bien nos acogen cada vez que vamos y a mi Merchi y a mí nos hubiera gustado estar, pero las tareas salmantinas para el #yomecuro nos tienen ocupados, aunque el fin de semana lo tenemos de descanso. Para la próxima será… Pasadlo muy bien y muchas felicidades, amigos. Pronto nos volveremos a ver por Sanlúcar…

He empezado este artículo así porque supone un ejemplo de vivir y disfrutar la vida en presente, siempre que nos sea posible, claro está. Desde que tengo la enfermedad es una de las cosas que más intento llevar a la práctica: disfrutar del día a día, dándole gracias a Dios por cada día que me regala de vida e intentar llenar ese día con actividades que me llenen y me distraigan.

Los que hemos sido muy activos en nuestra vida y nos obligan a parar, lo notamos mucho. Tengo que reconocer que a mí al principio me costó acostumbrarme y asimilar la nueva situación. Ya no podía pensar lo que iba a ingeniar para hacer en clase con mis chavales, ni podía ponerme a preparar materiales para un curso de formación para profesores… No podía mirar más allá, tenía que centrarme en mi enfermedad, en curarme y, por tanto, esa era mi prioridad. No quiere decir que lo abandonara todo de momento, pero poco a poco tenía que ir soltando responsabilidades y cambiándolas por otro tipo de actividades más cercanas y del día a día: estar con la familia, pasear, leer, escribir, dibujar…

Eso sí, intentando disfrutar cada día al máximo, aprovechando la buena familia, los buenos amigos y la buena gente que me sigue y que están tan atentos siempre a cómo me encuentro. Por eso hay que saber medir la importancia de las cosas, saber disfrutar de lo que tenemos, de esta vida que es muy bonita y que es la única que vamos a tener…

Si el otro día me llama mi amigo Diego y me dice que le haga un favor… si puedo, se lo hago. Resulta que sus amigos Virginia y Pepe no están pasando por un momento muy bueno, porque a él no le han dado una buena noticia de su enfermedad y están muy preocupados y de bajona, sobre todo él. Me pide Diego que les llame por si puedo darles ánimos. Yo, como sabéis, ni soy médico, ni personal sanitario, ni psicólogo ni ningún experto en la materia… Solo soy un enfermo más que está luchando por curarse y que le gustaría que los demás también se curaran. Por eso intento ayudar en lo que pueda. Llamé a Virginia y estuve hablando un buen rato con los dos. A ellos creo que les vino bien y a mí también y, lo más importante, ya tengo dos amigos más. Seguiremos en contacto y luchando, sin duda.

Esto no deja de ser un detalle como muchos más que podría contar, pero que te ayuda a estar centrado, a tener los pies en la tierra, a saber lo que es verdaderamente importante, a valorar lo que tienes al lado, a agradecer el apoyo y la fuerza que recibes y, en definitiva, son cosas que te ayudan a seguir adelante, a disfrutar de cada día y de esta vida que es tan bonita, a pesar del momento tan complicado que estamos viviendo por la dichosa pandemia. Pero juntos podremos acabar con ella para… SEGUIR VIVIENDO.