Hace 23 años…

Tal día como hoy, 5 de julio, pero veintitrés años atrás, nos casamos Merchi Delgado y servidor en la Basílica de María Auxiliadora de los Salesianos Trinidad a las 21 horas. Sin duda puedo decir que ese ha sido uno de los días más felices de lo que llevo vivido hasta ahora. Lo repetiría mil veces porque no he podido encontrar mejor compañera para caminar por la vida, incluso a veces sin poder caminar…

Los padrinos de la boda fueron mi madre -mi Manoli, la chica del OK- y mi suegro, el gran Lorenzo, a los que tanto echamos de menos, además de a los padrinos consortes: mi padre Obdulio y mi suegra Águeda. Esto es lo peor, el ponerte a ver fotografías -como he hecho yo esta mañana para incluirlas aquí- y echar en falta a tanta gente que ya no está con nosotros. Pero es ley de vida, nosotros tenemos que seguir… Fue una ceremonia muy bonita, cantada por un grupo de amigos, la mayoría pertenecientes al antiguo coro de la Hermandad de San José Obrero, que en aquellos momentos no existía, pero que se juntaron para cantarnos la misa y unas sevillanas en el convite.

Tras la ceremonia nos fuimos a la maravillosa Plaza de España que tenemos en Sevilla con Antonio, el fotógrafo, y con Miguel Ángel y su mujer, que fueron los encargados de hacernos el vídeo que tenemos guardado como oro en paño -ya lo pasamos de VHS a DVD, claro está-. Os puedo decir que he perdido la cuenta de la de veces que lo hemos visto… y es que son tantos recuerdos en tres horas de reportaje… y tantas emociones. Quizás esté mal que yo lo diga, pero fue una boda top, algo que nos han dicho en repetidas ocasiones muchos de los asistentes, más de trescientos entre familiares y amigos…

Y de allí nos fuimos a «El Cortijo de Juan», en San José de la Rinconada, donde fue la celebración y lo pasamos tan bien. Hubo buena comida y bebida, buenos cantecitos, buena orquesta… y baile, mucho baile. Y, sobre todo, muchas emociones.

Hace veintitrés años no existían las redes sociales, prácticamente estábamos empezando con Internet, con la tecnología móvil, aunque por supuesto nada que ver con los smartphones, ni con el Facebook de nuestros días. Todo era mucho más analógico: las fotografías en papel, los vídeos en VHS y las llamadas desde cabinas telefónicas. Yo no soy de esos que dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, porque me gusta que se evolucione, pero los recuerdos y todo lo vivido aquellos años jamás se me olvidarán.

Puedo decir que con mi Merchi he convivido 23 años de felicidad… y los que nos quedan por vivir, más los siete años que estuvimos de novios. Nos compenetramos muy bien, nos respetamos, nos damos nuestro sitio cada uno, tenemos mucha confianza y complicidad y esto es lo que hace que apenas discutamos. De hecho, creo que no ha habido ni un solo día en todo este tiempo que no nos hayamos hablado. Es evidente que discutir hemos discutido, como cualquier pareja, pero como nos respetamos tanto siempre hemos sabido reconducir la situación.

Podemos decir que sabemos disfrutar de la vida, incluso ahora que no estamos en nuestro mejor momento por culpa de mi enfermedad, pero es que la vida es muy bonita y hay que disfrutarla lo máximo posible. Además somos muy afortunados porque estamos rodeados de una familia preciosa -nuestras dos hijas, hermanos y hermanas, tíos, primos, sobrinos… e incluso yerno- y de una cantidad de amigos que están siempre ahí y nunca nos fallan.

Este «Hace 23 años…» del título del post no lo veremos en Facebook porque entonces no existía, pero por eso lo voy a poner yo, porque estoy muy orgulloso de haber compartido todo este tiempo con la persona que más quiero de este mundo -y mira que yo soy de querer mucho-, pero donde se ponga mi Merchi, ahí es difícil hasta de empatar.

Y para terminar, dejadme que le dedique unas palabras a ella y las comparta con vosotros:

Cariño, dispuesto a seguir a tu lado muchísimos años más. Ahora estamos en lo que estamos, en nuestra máxima prioridad, en alcanzar ese #yomecuro que vamos a conseguir y por el que tanto estamos peleando, los dos a una y apoyados por tanta y tanta gente…

Por último, decirte que hoy he echado algo más en la hucha para seguir juntando para hacerte el monumento, porque está claro que cada vez te lo mereces más. Te quiero con locura. Siempre a tu lado. Siempre a mi lado.

#SomosImparables #SeguimosJuanma