Desplazamientos en tiempos de coronavirus

Ayer mi Merchi y yo no pudimos cumplir el #YoMeQuedoEnCasa que tan bien venimos cumpliendo en mi familia desde el primer día, pero teníamos una razón más que justificada y es que esta semana me tocaba recibir el tratamiento de mi ensayo clínico KARMMA-3 en el Hospital Clínico de Salamanca, como venimos haciendo desde primeros de noviembre que empezamos con esta línea para el #yomecuro. En esta ocasión recibiría la 2ª sesión del 5º ciclo. Según lo planificado ya solo me quedaría un ciclo quincenal y después pasaríamos a partir del 7º a temporalización mensual, salvo que los resultados de pruebas y analíticas digan otra cosa y mi hematóloga decida cambiar algo a la vista de dichos resultados.

Desde principios de semana estuve gestionando todo para no tener problemas, pues la situación es complicada, aunque está claro que el motivo de nuestro desplazamiento está más que justificado. Llamé a bono-taxi para activar el servicio de ida y vuelta para el jueves 26 -en esta ocasión viajaríamos en el mismo día por recomendación de mi hematóloga para evitar estar demasiado tiempo fuera de casa-. Nuestro chófer Jesús como es habitual nos levaría hasta Salamanca y, en esta ocasión, nos esperaría para hacer la vuelta. Desde bono-taxi le han enviado a Jesús un documento que debe llevar visible en el salpicadero del coche en el que se indica que se trata de transporte sanitario. Yo también llevaba un informe firmado por mi hematóloga en el que se hace constar la necesidad de viajar para ponerme el tratamiento por si nos paraban. Y puedo viajar acompañado por mi mujer debido a mi discapacidad. Eso sí, los dos sentados en el asiento trasero, cada uno junto a una de las ventanillas y con mascarilla y guantes puestos.

Y llegó el jueves y todo empezó así:

Llegamos al Clinico de Salamanca a las 8:00 de la mañana. Se notan muchas medidas de seguridad: control de acceso por personal de seguridad, pasillos cerrados, etc. Subimos a la 2ª planta a la zona de ensayos clínicos para sacarme sangre para la analítica, pesarme y tomarme las constantes. Nos recibe la enfermera Balbi y todo bien. Evidentemente la cafetería estaba cerrada, solo funcionan las máquinas dispensadoras de bebidas y sandwiches y las de café de máquina. Nos sacamos un batido y nos comimos uno de los bocadillos que había preparado mi mujer. Y nos fuimos para la zona de consultas de hematología. No había nadie, cosa rara porque cada vez que vamos aquello suele estar atestado de gente. Se nota que se han aplazado las consultas y tratamientos no urgentes y solo han dejado los que no pueden aplazarse. Esperamos unos 45 minutos -había que esperar los resultados de la analítica- y ya nos llamó Verónica, la hematóloga que me vería en esta ocasión, que era la primera vez que me veía. Me preguntó cómo estaba, le dije que bien y me dijo que los resultados de la analítica eran correctos y, por tanto, me podría poner el tratamiento. Lo autoriza para que lo fueran preparando en la farmacia y preparamos la próxima cita, que será D.m. el próximo 7 de abril, martes santo, en la que me toca PET-TAC y análisis de orina al empezar ciclo nuevo. En principio también haremos ida y vuelta en el mismo día.

Nos volvimos a la zona de ensayos clínicos en la que ya estaba la enfermera María y también se notaba allí mucha menos gente que en otras ocasiones. Creo que solo estuvimos 3-4 personas recibiendo el tratamiento durante toda la mañana, cuando normalmente estamos más de 10. Me dejaron la zona de la cama y empezamos con la pre-medicación mientras subían el Daratumumab de la Farmacia, que es el que me tengo que poner por vía intravenosa -el chute como yo le llamo- y que dura unas 4 horas de perfusión con la bomba.

Fue todo muy bien, incluso pude dar una cabezadita -nos levantamos a las 3:15 de la madrugada y en el coche no pude pegar ojo-. Terminamos sobre las 14:45 y un cuarto de hora después ya estábamos saliendo de vuelta para Sevilla. También fue un viaje tranquilo, con poco tráfico por la carretera y llegamos a casa a las 7 de la tarde. Tampoco nos pararon en esta ocasión. Cansados porque fue un día largo, pero muy contentos por como fue todo.

Muchas gracias a mi mujer, a mi Merchi, que siempre está ahí y que no sé qué haría sin ella, a nuestro chófer y amigo Jesús, que es todo disponibilidad y amabilidad -y eso que ayer no nos pudimos comer los huevos fritos con chorizo en Jarilla-; a mi hematóloga, la doctora Mariví Mateos por prepararlo y agilizarlo todo junto a Laura la coordinadora de ensayos clínicos, a la hematóloga Verónica por la atención recibida y a las enfermeras Balbi y María -que son las que estaban en esta ocasión- por el trato recibido y por su amabilidad, como siempre. Así da gusto, la verdad.

Si todo va bien -que esperemos que sí- nos volveremos a ver el próximo 7 de abril – martes santo- que a falta de pasos en la calle lo cambiaremos por otro viajecito a Salamanca…

Y ahora volvemos al #YoMeQuedoEnCasa… Tú también, ¿verdad?

#SomosImparables #yomecuro #SeguimosJuanma