Siempre a tu lado, amigo Valentín

Llevo más de dos horas, desde que me enteré de la noticia por un tuit de David Gallardo, totalmente desolado y las lágrimas no dejan de descender por mi rostro. ¡Ay, amigo Valentín, cuánto te voy a echar de menos!

Esto es muy difícil y en no pocas ocasiones se te hace todo muy cuesta arriba. Palos como éste son difíciles de superar, pero no queda más remedio que seguir. Él se lo merece y estoy seguro que querría que así fuera.

Estaba en el Sánchez-Pizjuán viendo el Sevilla-Levante con mi sobrino MIgue. Suelo mirar el Twitter antes de empezar el partido y en el descanso porque mientras se está jugando el partido guardo el teléfono. Pues en el descanso de este partido me encontré con ese tuit y no podía creérmelo. Me entró un desasosiego y me dejó un mal cuerpo que ya hizo que ni me fijara en lo que estaba ocurriendo en el césped. Una vez terminado el partido fue a recogernos como siempre mi Merchi -también muy afectada- y cuando llegamos al garaje y aparcamos el coche no pude aguantarme y tuve que soltar toda la emoción contenida. Y mi Merchi como siempre allí a mi lado. No sé qué haría sin ella…

No conocía personalmente a Valentín. Seguíamos teniendo pendiente compartir esa cervecita SIN que tantas veces hemos intentado y que, por una razón u otra, nunca compartimos… Mi mujer y mi hija Patri sí lo conocieron -a él y a su novia Cristina- cuando entregaron los premios del programa El público y él dio una charla magnífica. ¡Cuánto me acuerdo en estos momentos de Cristina y de sus dos hijos, qué duro estará siendo para ellos! Ellas quedaron impactadas por su cercanía y por su forma de ser y no paraban de decirme: «Juanma, tenéis que conoceros». Esas palabras ahora no paran de retumbar en mi mente, pues ya no nos conoceremos…

A pesar de no conocernos personalmente creo que éramos buenos amigos, unos amigos que las redes sociales y nuestras respectivas enfermedades han unido. Llevábamos procesos paralelos -es una mierda esto de tener que escribir en pasado-. Los dos somos de la quinta del 67, practicamente nos detectaron la enfermedad al mismo tiempo -él tenía cáncer de pulmón y yo un tipo de cáncer en la sangre, mieloma múltiple- y aparecimos por nuestros respectivos blogs y por nuestras redes con el #yomecuro -hashtag creado por él y que tantos seguimos como filosofía de vida- y con el #SeguimosJuanma -hashtag creado por mí con la intención de pelear e ir a por todas-. Nos intercambiamos nuestras pulseras y en mi muñeca sigue estando esa pulsera de tela roja con el #yomecuro.

Hablábamos muy a menudo -otra vez el maldito pasado que ya no voy a poder convertir en presente ni en futuro-, nos interesábamos por nuestros respectivos estados de salud, nuestros tratamientos, nuestras familias… teníamos una complicidad especial que cada vez se iba haciendo más importante. Empezamos con los mensajes directos de Twitter, pero nos dimos los teléfonos y ya las conversaciones por whatsapp se convirtieron en bastante habituales. Pero no me gustaba esta reaparición de la enfermedad que tuvo y el que hiciera casi un mes que no hablábamos y la poca presencia que tenía últimamente en las redes, pero jamás esperaba este fatal desenlace. Estos fueron nuestros últimos mensajes de whatsappp. Son de finales de septiembre:

Tengo que reconocer que estoy desolado. Son cientos los mensajes que he recibido a través de las redes y os agradezco mucho vuestro acompañamiento y palabras de ánimo. Valentín no era de mi familia ni de mi círculo de amigos de siempre, pero os puedo asegurar que he sentido su pérdida como si fuera una persona muy cercana a mí.

Tengo claro que ahora hay que ir por el #yomecuro con más fuerza si cabe. Por él, por su memoria, por su lucha, por todo lo que compartió, por todo lo que nos ayudó… Hoy lunes mi Merchi y yo nos iremos a Salamanca, pues el martes tenemos la primera consulta en el Hospital Clínico para empezar con el nuevo ensayo clínico que va a ser el que me va a curar. Estoy al 50% entre contento y nervioso. Ya os iré contando… ¡Va por tí, Valentín!

#yomecuro #SeguimosJuanma