¿Números o personas?

Ayer nos llevamos mi mujer y yo otro palo, aunque en esta ocasión afortunadamente no se trata de otro problema de la enfermedad, sino más bien se trata de un problema burocrático, que a mí particularmente es de los que más coraje me da.

Hace unos días me llaman desde el Hospital Virgen del Rocío para decirme que voy a empezar con sesiones de rehabilitación para ganar la movilidad que no tengo. Será de lunes a viernes a las 8:30. Se activa la ambulancia para los desplazamientos de ida y vuelta en mi silla de ruedas y me debía personar el martes 2 en el sótano del edificio de Traumatología.

A las 7:15 de ese día ya estaba el tío preparado, nos recogen a mí y a mi mujer -puedo llevar acompañante por tratarse de tratamiento neurológico-, nos montamos en la ambulancia y hacemos el recorrido para recoger a tres personas más que también van para allá. Llegamos con el tiempo justo -más bien tarde- y se me presenta el que será mi fisioterapeuta durante la rehabilitación, José Manuel. Un buen chaval y gran profesional con el que contacté muy bien desde el principio.

Me explicó todo lo que tenía previsto en cuanto a ejercicios para hacer allí -una sala bastante espaciosa y con gran cantidad de aparatos- y los que yo debo hacer en casa, aunque la mayoría de ellos ya los vengo haciendo. Fue una sesión bastante productiva que te anima a seguir con fuerza.

Nada más llegar el segundo día me comunica José Manuel el palo: no puedo seguir dándome la rehabilitación allí, pues yo pertenezco a otro hospital, al Virgen Macarena. De verdad que no daba crédito a lo que me estaba diciendo. ¿Quién me ha llamado a mí para darme rehabilitación en el Virgen del Rocío? ¿He sido yo? ¿Habrá sido alguien de allí, no? ¿Y ahora hay marcha atrás? Esto es un desastre…

Me dicen que tengo una cita con una médica rehabilitadora ¡el 30 de abril! en el Macarena -falta casi un mes- y que ya según diga ella se hará. Y, por supuesto, respetando la lista de espera, a pesar de que mi petición original de rehabilitación del 14 de febrero -cuando me dieron el alta- se perdió. Y lo que consta ahora es una petición de mediados de marzo. Es decir, que a este ritmo me pueden dar la rehabilitación en julio o agosto y yo mientras tanto inmóvil en la cama. Pues desde ya digo que eso no se lo cree nadie, a mí no me para ni el ministro de Sanidad. Yo voy a seguir con mis ejercicios, con fisio particular y haciendo todo lo que sea necesario para salir de la cama lo antes posible y ser cada vez más autónomo, pero me parece auténticamente lamentable que ocurran estas cosas.

Esto es solo un ejemplo, para mí muy desagradable, pero si yo os contara por aquí lo que mi mujer lleva pasado de ventanilla en ventanilla, de teléfono que no cogen en teléfono que no cogen, de papeles que solo se pueden arreglar en un sitio y cuando esté la persona adecuada… ¡Esto es la burocracia! (Todavía recuerdo la comisión en la que me incluyó la Consejería de Educación para trabajar en «desburocratizar» la educación -fueron indicaciones claras del Parlamento andaluz-. Trabajar, trabajamos, pero resultados pocos, la verdad).

Uno, que lo que está es enfermo y cuya prioridad es curarse, -de lo cual estoy seguro- y la cantidad de tiempo y de quebraderos de cabeza que nos da este papeleo infinito y problemas varios hace que a veces nos desesperemos. No hay organización en general (salvo honrosas excepciones). Es muy difícil encontrar un sitio donde a la vez te den cita para analítica, para el especialista, para limpiar el pic, para ponerte el tratamiento… Y si encima te tiene que ver otro médico especialista -ya he perdido la cuenta de cuántos me han visto. Me falta ginecólogo y poco más :-)-. Y lo mismo te mandan al Pabellón vasco para que cojas cita allí. ¿A quién no cansa esto? A nosotros mucho, pero vamos a seguir, porque está claro que me tengo que curar y toda mi familia y mis amigos están empujando para ello y me están ayudando en todo o que pueden. Me siento muy afortunado y os quiero mucho.

Insisto en que muchas veces creo que se trata de mala organización y coordinación. El vernos como números más que como personas. Un paciente tiene un informe único en el sistema informático que puede ser consultado por el personal sanitario. Las cosas tienen que ser más fáciles, tiene que haber gente que sepa gestionar, que estoy seguro que las hay, dejarlas trabajar y que se facilite la vida de pacientes y usuarios. No hay más. Sabemos que faltan recursos y personal, pero yo creo que dándole una vuelta a todo de buena organización mejorarían muchas cosas. Y los pacientes y los sufrientes acompañantes lo agradeceríamos tela.

Y lo dicho, a mí no me van a aburrir… Yo sigo a por todas… y contigo al lado.

#yomecuro #SeguimosJuanma

Actualización (05/04/2019): Pues algo ha tenido que pasar y alguien con sensibilidad y con sentido de la justicia se habrá enterado de lo que me ha pasado, porque esta mañana me llamaron desde el Hospital Virgen Macarena para adelantar la cita con el médico rehabilitador al 10 de abril. Una buena noticia pues así ganamos 20 días. Muchas gracias a todos los que se han preocupado por revertir la situación. Sois geniales.