Crónicas hospitalarias (V): de ida y vuelta

Nota inicial: empiezo a escribir este post a las 3:30 de la madrugada desde mi cama de observación el domingo por la noche a través del móvil, pues es el único dispositivo que tengo ahora mismo por aquí.

El pasado viernes me llevé un chasco importante. Llevaba varios días buenos, sin dolor, y los médicos decidieron darme el alta y yo muy contento porque tenía muchas ganas de estar en casa. Pasadas las 21 horas, me recogió una ambulancia y me llevó para casa junto a mi mujer, pero el traqueteo de la ambulancia por la carretera me sentó fatal. Llegué a casa muy dolorido e incluso asusté a mis hijas y a mi mujer, porque el dolor que sentía en las piernas era bastante insoportable. No sabía cómo ni dónde ponerme: ni en el sofá, ni en el butacón, ni en la cama… no conseguíamos calmar el dolor. Menos mal que ellas estaban allí y haciéndose fuerte con la situación que, desde luego, no era fácil. Entonces mi mujer decidió llamar a emergencias sanitarias para que vinieran a casa y me recogieran. Y de vuelta al hospital… y otro camino sufriendo porque el dolor seguía siendo insoportable.

AQUÍ ESCRIBO EN MAYÚSCULAS PARA RECONOCER PÚBLICAMENTE Y CON MÁS FUERZA SI CABE, LA ENTREGA DESINTERESADA Y CARIÑOSA DE TODA MI GENTE. TÚ TAMBIÉN ERES PARTE DE ESTE RECONOCIMIENTO. MIL GRACIAS Y SEGUIMOS…

Continúo el relato de la noche del viernes:

Entramos por Urgencias, paso de una camilla a otra, dolor insistente, valoración previa, intento de relato lo más resumido posible… me pinchan un calmante… y otro… y el dolor fuerte que continuaba, aunque parecía que poco a poco iba menguando. Y, mientras tanto, buscando al hematólogo de guardia para que viniera a verme. Fueron unos minutos complicados, de los de retorcerse de dolores sobre la camilla y morderse los labios para no gritar más de la cuenta y molestar al personal que por allí estaban, que no eran pocos precisamente entre pacientes y familiares.

Al rato llega el hematólogo de guardia, que ya me conoce, y se disculpa por la tardanza porque estaba tratando el tema con el radiólogo de guardia para evaluar el caso y las acciones a realizar, aparte de la administración de calmantes que seguía necesitando para el dolor. Pues bien, han decidido que me hagan una resonancia urgente, pero que habría que hacerla en un centro externo y lo antes posible: a las 6 de la mañana: pues nada, camilla, mantita, ambulancia y más traqueteo. Y a por todas que vamos… Abrimos las calles, el centro médico, la máquina de resonancias y una hora después está la prueba hecha y volvemos al hospital.

Toca descansar un poquito, pero ya son las 8 de la mañana del sábado y ya hay suficiente movimiento en la sala de Observación, que hace bastante complicado conciliar el sueño, aunque al menos puedo descansar y relajarme para que el dolor que traía vaya desapareciendo poco a poco.

Paso todo el sábado en Observación y sólo puedo recibir las dos visitas que están estipuladas para las familias, una por la mañana y otra por la tarde y en las que la médica de guardia habla con nosotros. Seguimos preguntando por la posibilidad de subirnos a planta, pero nos comentan que en esos momentos no hay camas libres ni en mi planta de Hematología ni en otra.

Por fin, a las 4:10 A.M. se me acerca Lola, la auxiliar que estaba de guardia en ese momento en Observación, para decirme que me suben a planta, que no será a mi planta de Hematología, pero al menos estaré en una habitación de la planta de Cirugía. Me pongo contento, claro está, porque la estancia en Observación no es muy cómoda que digamos.

Llego a la habitación y tengo de compañero a José Manuel, que ese mismo día se había operado de colon y estaba en el post-operatorio, que de momento lo lleva bien. Otro amigo más…

Nos instalamos aquí, echamos el domingo fuera siguiendo el tratamiento de Bortezomid y el pastileo correspondiente a este ciclo de poliquimio que hemos empezado. Me comentan que la sesión de radioterapia que tenía el martes se adelantaría al lunes. Y así ha sido: ayer lunes me bajaron -no sin dificultades por el incivismo de la gente que te ocupan los ascensores reservados para camillas-. Por la mañana me hicieron un TAC y a últma hora de la tarde me dieron a sesión de radio. Por lo visto también será una única sesión fuerte dirigida a la zona cercana a la sacra, donde se encuentra la bolsa de células plasmáticas malas que hay que atacar. Terminamos más tarde de las 10 de la noche, estuve acompañado por mi hermana Auxi, el trato de todo el personal fue nuevamente exquisito… no me falta ni Gloria, de verdad.

Cuando termino de escribir esto son las 8:30, ha amanecido un nuevo día, un nuevo día lleno de Esperanza, de Fe, de ganas de seguir luchando, de que sigas a mi lado, de que no te resulte pesado todo lo que te cuento, de seguir recibiedo abrazos virtuales y presenciales (de éstos ya menos, ya sabéis que no nos dejan mucho…)

#yomecuro #SeguimosJuanma