Crónicas hospitalarias (III): despidiendo el año desde el Hospital Virgen del Rocío

31 de diciembre de 2018. Hoy completo un mes de ingreso en el Hospital. En todo este tiempo son muchas las cosas que he vivido por aquí y que os he ido contando desde este humilde blog y desde las redes sociales. Y mientras pueda pienso seguir haciéndolo…

Lo primero que quiero hacer es reconocer públicamente el trabajo desarrollado por las personas que están trabajando en esta planta de Hematología y que, de una u otra forma, me están haciendo que la estancia aquí sea lo más llevadera posible, desde los médicos hasta las limpiadoras y pinches de cocina. Voy a poner aquí los nombres de los que conozco y que me han visto en alguna ocasión y pido perdón por si se me olvida alguien. A mí me encanta llamar a las personas por su nombre, porque cada cual tenemos uno.

Hematólogos/as: Estrella Carrillo, Marta Reinoso, Juan Luis Reguera, Eduardo Rodríguez, Paco Falantes, Virginia Escamilla, Teresa Caballero, Javier, Margarita, Nancy, Lucía, Silvia, Lola, María…

Enfermeros/as: Aurora, María, Geles, Paco, Pilar, Maribel, Mariano, Verónica, Óscar, Isa, Jose, Cindy…

Auxiliares: Emilia, María, Carmen, Mari Ángeles, Charo, Paqui, Alicia, Loli, Fany, Mariluz, Mercedes…

Limpiadoras y pinches: Reyes, Susi, Carla, Jesús, José Antonio…

Sin olvidarme tampoco de Jose, que me dio la sesión de radioterapia en la vértebra D8 que tenía fracturada; de José Manuel, que me puso el catéter y que es otro crack -último catéter del 2018 puesto en el Virgen del Rocío- y de los celadores y celadoras que me llevaban la cama de un sitio a otro. O los voluntarios de la Asociación Española Contra el Cáncer que tan buena labor hacen visitando a los enfermos y dándonos ánimos e información.

Todos y todas con un trato exquisito, profesionales al máximo y haciendo que la estancia de los que por aquí estamos sea lo más llevadera posible.

Un ejemplo: llevo 4 días inmovilizado en la cama, no me puedo bajar de la misma ni para ir al servicio, por prescripción médica, pero no es necesario teniendo las auxiliares que tenemos. Lo bien que me asean y me cambian en la misma cama. Anteayer lo hicieron Carmen y Mari Ángeles y esta misma mañana han sido Charo y Paqui. Y como encima a la vez te están dando conversación y te hacen sentirte tan tranquilo a pesar de tratarse de una actividad no muy agradable para el paciente, todo es mucho más fácil. Cada vez entiendo más que a mi Patri le encante ser Auxiliar de Enfermería y que esté deseando trabajar de ello, ya que con lo dulce y cariñosa que es mi niña creo que puede ayudar mucho. A ver si tiene suerte en un futuro próximo…

Estos 4 días podemos decir que son un poco paraditos. Entre que coge el fin de semana -ya pasado- y que hoy es Nochevieja y mañana Año Nuevo, podemos decir que hay poca gente por aquí trabajando, fundamentalmente los que están de guardia en los distintos puestos. Recibimos la visita diaria de rigor del hematólogo de guardia por si hay alguna novedad y los enfermeros controlan las medicaciones puestas. Y poco más. No son días para hacer pruebas complementarias. Además, en mi caso, hay que esperar porque el pasado viernes me hicieron un nuevo aspirado de médula -ya van 4 desde que empecé con esta historia- y me dieron la sesión de radio, que fue bastante intensa sobre la vértebra D8, por lo que se aconseja esperar 6-7 días para seguir con la radio en la otra zona más cercana a la sacra, donde sí me tendrán que dar varias sesiones.

El dolor fuerte parece que ha desaparecido, al menos de momento. Toquemos madera. Sigue un leve dolor por la zona de la espalda, pero bstante llevadero. De todas formas sigo con la perfusión de morfina puesta al 5 -lo mínimo que se despacha- y de momento no estoy necesitando medicación de rescate.

Ahora mismo me está acompñando mi hermana Auxi y mi tío Carlos ha venido de visita. Por la tarde vendrán de visita mi Migue y mi cuñado Joaquín y por la noche se quedará conmigo mi Merchi para tomarnos las uvas juntos en una situación nueva para nosotros y que, por supuesto, no nos gustaría repetir. Las uvas hay que tomarlas en casa, con la familia, ¡hombre ya!

Supongo que alguna frikada haremos, tipo videollamada, hangout o similar, para tomarnos las uvas a la vez estando en sitios distintos: 2 casas y un hospital. A ver cómo sale la cosa…

Ayer mi compi María nos trajo avituallamiento para pasar la noche, aparte de la cena especial que por lo visto dan aquí en el hotel… digoooooo en el hospital. ¡Vaya crack! Haremos lo que podamos… y os lo contaremos.

Sigo recibiendo muchas llamadas y mensajes que os agradezco un montón y seguimos con las visitas restringidas a la habitación para que no nos riñan mucho. Tengo de compañero de habitación a Fidel, que también vive en Sevilla Este, junto a mi instituto. Es posible que dentro de un rato le den el alta porque ya tiene controlada la infección por la que ingresó y no tiene fiebre ni nada. Así que la próxima vez que nos veamos con Fidel y su mujer Inma será fuera de aquí, por nuestro barrio tomándonos unas cervecitas sin alcohol…

Pasad una feliz noche en compañía de los vuestros, recibid el año lo mejor posible y esperemos que este 2019 venga con tanta fuerza y tantas buenas noticias que haga que olvidemos lo antes posible este nefasto 2018. ¿Que qué le pido yo al nuevo año? ¿Alguien lo duda? SALUD, SALUD… Y MÁS SALUD.

#yomecuro #SeguimosJuanma

El camino se vuelve a torcer

Desde el principio que me detectaron la enfermedad prometí que os iba a contar la evolución de la misma, tanto lo bueno como lo malo. Pues bien, hoy toca de esto último.

Ayer me llevé otro palo y pasé una tarde-noche de bajonazo, lo mismo que me ocurrió cuando la doctora Carrillo me dijo que el primer tratamiento que me pusieron para luchar contra la enfermedad había fallado y que os conté en este post.

Como ya os he contado, llevo ingresado desde el día 1 de este mes de diciembre -27 días ya- por un dolor muy intenso en la parte baja de la espalda. Mucha morfina y medicación para calmar el dolor, pero no termina de desaparecer. 

Ayer el doctor Reguera, que es el que me lleva últimamente, me dijo en su visita matinal que me harían una resonancia próximamente para ver cómo estaba la cosa. Me traen el almuerzo y, justo cuando iba a empezar a comer, me llega de nuevo el doctor para decirme que no comiera porque me iban a hacer la resonancia en ese momento y había que estar en ayunas.

Efectivamente, a los 10 minutos me recoge una celadora y me lleva en mi misma cama a la zona de Radiología. Como no puedo andar, me pasan directamente de mi cama a una camilla y de ahí a la máquina de la resonancia. Y en esos dos movimientos veo las estrellas, el dolor intenso que aparece. Me dicen que la prueba dura unos 45 minutos y, como estaba rabiando de dolor, me preguntan si seré capaz de aguantar. Les digo que lo veo complicado porque el dolor es muy fuerte, pero no tengo más remedio que intentarlo. Me ponen en la mano izquierda una perilla por si me agobio para apretarla y detener la prueba. Yo creo que la prueba duró unos 30 minutos, pero os puedo asegurar que han sido los 30 minutos más sufridos de mi vida. La de veces que se me pasó por la cabeza apretar la perilla, pero yo mismo me decía que tenía que seguir… La cantidad de rezos en esos 30 minutos… La de vueltas que le daba a mi cabeza… La cantidad de gente de la que me acordaba y no podía defraudar… En definitiva, que todavía no me explico de dónde saqué las fuerzas para aguantar. Bueno, sí, seguro que desde ahí arriba más de una mano me han echado, empezando por mi padre y mi madre. Cuando me subieron a la habitación -yo seguía muy dolorido- llamamos a la enfermera para que me pusiera un calmante y al poco rato desapareció el dolor fuerte.

Un par de horas después vino de nuevo el doctor con el resultado y el informe de la resonancia. Y aquí dejo que os lo cuente mi hermana Auxi, que estuvo todo el rato conmigo, en este audio que mandamos al grupo de WhatsApp de la familia:

Pulsa aquí para acceder al audio

Como comprenderéis, uno no es de piedra y esta noticia tan mala recibida me derrumbó y me hizo que pasara una muy mala tarde aunque, con el apoyo y el ánimo de toda mi gente, ya por la noche podemos decir que el duelo acabó y me volví a levantar -moralmente hablando- para seguir luchando con todas las fuerzas posibles. Puse este tuit:

Y el apoyo de las redes también llegó de forma masiva, por lo que seguiremos adelante. No pudo ser el plan A, ni el B, vamos por el C y, tal y como me ha dicho el doctor: «quizás hace 5 ó 10 años no había tantas posibilidades ni tantos tratamientos distintos, pero hoy afortunadamente los hay». Pues mientras haya una mínima posibilidad yo voy a seguir luchando, con el apoyo de mi familia, de mis amigos y de tanta gente que está a mi lado empujando como tú que estás leyendo esto. Habrá días mejores y peores y fácil no va a ser, pero voy a seguir manteniendo esta actitud positiva y tú vas a seguir estando ahí para ayudarme, estoy seguro de ello.

En nuestra familia somos más de los Reyes Magos, pero siempre Papá Noel nos deja un detallito la noche del 24 y este año me ha encantado mi regalo:

Para terminar me gustaría animar a todo el que lea esto a que se hiciera donante de médula, ya que si eres compatible con una persona que necesite un trasplante de médula ósea le puedes salvar la vida. Aquí tienes toda la información para hacerte donante y los requisitos que se deben cumplir:

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Unas navidades diferentes

Escribo esto la mañana del 24 de diciembre desde la cama de mi habitación del Hospital Virgen del Rocío, donde ya llevo 24 días ingresado porque no terminamos de controlar el dolor que tengo en la espalda producido por la enfermedad. Es un proceso lento, pero lo terminaremos controlando, estoy seguro de ello.

Ya sabíamos que éstas iban a ser unas navidades diferentes porque son las primeras que viviremos sin mi madre, sin la chica del ok, y esto es muy fuerte para nosotros, ya que somos muy familiares y hemos celebrado siempre mucho las navidades, tanto en mi familia como en la de mi mujer.

Pero además, esto de pasar la nochebuena en una habitación de Hospital no es la mejor forma de pasar una noche como ésta, es evidente. El viernes pasado el médico que me lleva me dijo que si hoy me encontraba en condiciones lo mismo me daban un permiso para salir del hospital por la tarde, cenar en casa y volver mañana a mi misma cama para seguir con el tratamiento. Pero la verdad es que veo difícil que me den ese permiso porque la medicación que me están dando me está aliviando el dolor, pero como efecto secundario me está dejando muy flojo, sobre todo en las piernas, pues prácticamente no me puedo mantener en pie por mí mismo.

He dejado de escribir este post porque ha venido la comida -aquí en el hospital se almuerza muy pronto, tienen horario de guiris en los hoteles- y mientras estaba comiendo ha venido la médica de guardia y me ha confirmado que de permiso nada, que me tengo que quedar aquí ingresado porque no hay seguridad de que al quitarme la bomba de morfina vaya a desaparecer el dolor. Y si además se une la flojera que tengo, lo más recomendable es quedarme aquí. Pero no me importa, porque tal y como me ha dicho mi amiga Ana: «pasará este 24 y 25 y, si tiene que ser, el 31 y el 1, y cuando pasen varios años lo recordarás como una anécdota más. Hay que desmitificar un poco todo el sistema. Lo importante de la Navidad no es donde estés, sino lo que sientas, y más arropado que tú hay poca gente en el mundo«.

Tiene mucha razón Ana. Me siento muy apoyado y muy querido por la gente. Esto es lo verdaderamente importante, mucho más que el jamón o el pavo que me hubiera podido comer esta noche en compañía de la familia, porque afortunadamente esto podemos repetirlo en cuanto yo salga de aquí… y lo haremos, claro que sí.

Lo que sí ruego es que no vengáis a verme al hospital, sintiéndolo mucho, pues a mí me encanta que vengáis, pero ya nos ha llamado la atención la supervisora de planta un par de veces, ya que esta planta de Hematología es algo especial y los enfermos debemos estar especialmente protegidos, pues en muchos casos estamos bajo de defensas y podemos coger cualquier infección con mucha facilidad. Podéis llamarme, videollamarme, mandarme mensajes por Whatsapp, por Twitter, Por Instagram, por Facebook… lo que queráis. Yo seguiré contándolo todo por aquí y en Facebook para manteneros informados de cualquier novedad que haya.

Ayer me quedé alucinado cuando me enseñaron este vídeo que se proyectó en el videomarcador de Butarque durante el descanso del partido Leganés-Sevilla. Gracias a mi familia pepinera: Jose, Gloria, Andrea y Claudia.

Y para terminar, mi Merchi -que pasará esta noche aquí conmigo- y servidor os queremos felicitar la Navidad:

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Crónicas hospitalarias (II)

En un post anterior empecé esta serie de crónicas hospitalarias con la intención inicial de escribir una crónica cada vez que me ingresaran, porque estaba viendo que con esto del cambio de tratamento iba a visitar el Hospital en más de una ocasión.

Sin embargo, esta segunda crónica la escribo, no porque haya tenido un segundo ingreso, sino como continuación del primero, pues todavía sigo ingresado. 18 días llevo ya. Desde el sábado día 1 que me vine a urgencias hasta hoy… y sin saber lo que me queda por aquí.

Ya os conté en esa primera crónica el porqué estoy ingresado: el dolor tan intenso que tengo en la parte baja de la espalda y que no conseguimos controlar como no sea enchufándome morfina y calmantes varios por vía intravenosa. Y esto es algo que no puedo hacer en casa, claro está. El dolor está poducido por esas células malas que consiguieron burlar el primer tratamiento pero que con este segundo no van a tener escapatoria, estoy seguro de ello.

Escribí ese primer post en la madrugada del día 7 y desde entonces hasta hoy no es que haya habido mucha variación en mi estado físico, pero sí que han ocurrido algunas cosas que me gustaría contar por aquí.

El sábado 8 celebramos las «Migas solidarias», que también conté en esta crónica. Y el jueves 13 fue la Operación pulseras en el IES Chaves Nogales, dos eventos a los que tenía previsto ir, pero debido a que continuaba ingresado me tuve que conformar con contactar desde la distancia: hangout y videollamada.

Aunque algunas veces me desespere de tantas horas de hospital, de tantas horas encamado y de que el reloj corra menos de lo que debiera -o al menos eso a mí me parece- sé que estoy donde tengo que estar y soy consciente de ello, por lo que prisas ninguna; poquito a poco y aguantando el tirón. Me iré cuando los médicos lo digan, porque tanto ellos como yo pensamos lo mismo: para irme a casa tengo que tener unas mínimas garantías de que no voy a tener el dolor tan intenso o de que voy a ser capaz de controlarlo en casa con parches y pastillas.

Desde estas líneas quiero agradecer la atención prestada y la información que me facilita todo el personal de esta planta de Hematología, desde el equipo médico, pasando por los enfermeros y enfermeras y hasta las auxiliares y limpiadoras.

Todos estos días he compartido habitación con Emilio, un chaval que tiene un linfoma y que también se va a curar. Hemos hecho una buena amistad -también con su familia- y nos ayudamos mutuamente porque son muchas las horas que pasamos juntos. Y además es sevillista también :-).

Gracias especiales a mi familia, a mi gente, que me están acompañando día tras día en este trance que me ha tocado vivir. Mi mujer, mis hijas, mis hermanas, mis cuñados y cuñadas, mi sobrino Migue, mis tíos, mis primas… ¿qué haría yo sin ellos y sin ellas?

Y a ti que estás ahí, que me lees en este blog y en las redes sociales, que me mandas tu apoyo con una llamada o un mensaje, que vienes a visitarme… te quiero agradecer tu acompañamiento y empuje porque haces que me venga arriba y ni siquiera me dé tiempo a pensar en desfallecer. Son muchos los mensajes recibidos, los likes, los comentarios, las visitas, etc. que hacen que me sienta acompañado en este camino que se torció en su momento pero que vamos a volver a enderezar.

Os dejo aquí sendos enlaces al álbum de fotos de las visitas recibidas que hemos ido haciendo con mi móvil y al álbum de la visita del grupo «Repensar la Primaria» con fotografías que hizo mi amigo Antonio.

La Operación pulseras en el IES Chaves Nogales

Escribo esto minutos después de haber vivido algo superemocionante. Desde que me vino a visitar esta puñetera enfermedad estoy viviendo una serie de experiencias que me están haciendo ver la vida de una forma muy especial y, sobre todo, positiva. Y todo gracias a la gente que me rodea, que me sigue, que me acompaña, que me apoya…

En mi instituto -el IES Chaves Nogales-, como en años anteriores, se ha dedicado el mes de diciembre a realizar acciones solidarias en días puntuales y lo recaudado se dona a una ONG o Fundación. En concreto, el día de hoy se ha dedicado a la Operación pulseras, donde alumnos y profes han comprado pulseras solidarias y lo recaudado irá a la Fundación Josep Carreras contra la leucemia.

Ha sido todo un éxito. Incluso he podido hacer una videollamada para agradecerles su colaboración en directo. Gracias a mis compañeras Paqui, Fátima, Eva, Natalia, Nani, María… y al grupo de alumnas que se han encargado de la organización de todo. Y gracias también a todos los profes y alumnos que han comprado su pulsera. ¡Muy grandes, de verdad!

#yomecuro #SeguimosJuanma

Los vídeos del evento «Migas solidarias»

Después de la crónica del evento «MIgas solidarias» que se celebró el pasado sábado en San José Obrero y que tanto éxito tuvo, os dejo por aquí un par de vídeos.

El primero es el de la videoconferencia que hice en directo para explicar la Operación pulseras y el funcionamiento de la Fundación Josep Carreras contra la leucemia y a qué se va a dedicar el dinero de nuestras donaciones. Lo grabé desde mi ordenador mientras hacíamos el hangout y aquí lo tenéis:

El segundo vídeo es un resumen fotográfico del evento y lo he montado con las fotos que hicieron mi compañera Paqui y mi cuñado Joaquín y alguna más que me mandaron por whatsapp. La música que suena está interpretada por mi hija, Patri, que ha grabado en algunas de las actuaciones que ha hecho con su academia de canto. Espero que disfrutéis tanto viéndolo como yo he disfrutado montando el vídeo:

La crónica del evento «Migas solidarias»

Migas solidarias

Ayer fue el día. Llevábamos anunciándolo desde hacía bastante tiempo. Un evento solidario organizado por mi coro de la Hermandad de San José Obrero para recaudar fondos destinados al proyecto de la Fábrica de células imparables de la Fundación Josep Carreras contra la leucemia.

Lamentablemente no pude asistir porque sigo ingresado en el Hospital para ver si conseguimos calmar de una vez por todas esos dolores que tengo en la espalda por culpa de la enfermedad. Pero decidimos no suspender el evento porque ya estaba todo organizado y además, de una u otra forma, yo iba a estar.

Se montó un stand para vender artículos de la Fundación y pulseras de la «Operación pulseras #yomecuro #SeguimosJuanma» y para entregar folletos e información sobre lo que hace la Fundación, los proyectos que desarrolla, etc. Se adornó el patio con globos, posters…

También se montó un pequeño ambigú en el que se podían comprar bebidas, montaditos varios y las migas que hizo mi buena amiga Ana Belén. Y por la tarde, café acompañado de dulces que hicieron algunas de nuestras componentes del coro. Mi mujer hizo las corbatas -que además de una prenda de vestir es un dulce-. Las corbatas se las enseñó a hacer mi madre y siempre tienen éxito allá donde las llevamos. Por supuesto todo lo recaudado en el ambigú también iría a la Fundación.

Según me comentaron una vez que terminó todo, en el ambigú se recaudaron limpios 750 € y en el stand de venta de productos y pulseras 280 €, por lo que no está nada mal haber sacado 1080 € de beneficio que serán donados a la Fundación. Y todo gracias a la colaboración, al apoyo y a la solidaridad de todos los presentes.

No pude estar físicamente, pero como ya os he comentado yo tenía que estar de una u otra forma. Y estuve presente de dos formas: una de ellas controlada e ideada por mí, pero la otra no. Os cuento:

Como en el hospital se puede contratar wifi y además de buena calidad -esto lo comentaré en otro post-, se me ocurrió hacer una videoconferencia con los presentes -usando Hangouts, por supuesto- para explicarles un poco en qué consistía la Fundación y a qué destinan los donativos que reciben. Pero había varios inconvenientes técnicos: el evento era de día y al aire libre, por lo que la proyección con un cañón quizás no se vería bien; hacía falta buena conexión a Internet allí también y había que tener los dispositivos necesarios (ordenador, cañón proyector, altavoces…). Pero la gente de mi Hermandad de San José Obrero son unos cracks y consiguieron solventarlo todo en un momento. Tenían los dispositivos y la conexión preparados y echaron los toldos del patio para que no hubiera tanta claridad y se pudiera ver lo que se proyectara. La tarde anterior hice la prueba técnica con mi tocayo Juanma y comprobamos que el hangout se podía hacer perfectamente. Y lo hicimos…

Lo que yo no esperaba fue la otra forma en la que aparecí. Y es que Ana Belén cogió el dibujo que me hizo mi amigo César Poyatos, se lo llevó a los chicos discapacitados con los que trabaja y me hicieron esto:

Juanma presente

Yo alucinaba, os lo prometo. Infinitas gracias. Muy emocionante todo. Os puedo asegurar que ha sido uno de los mejores días de mi vida… y eso que no me moví de mi habitación del Hospital Virgen del Rocío. Pero es que ver desde la distancia la entrega de mi familia y de mis amigos y amigas para que todo saliera de lujo -como así fue- y para que se recaudara lo máximo posible hizo que estuviera tremendamente emocionado todo el día. (Lo único que faltó para que el día fuera perfecto del todo fue que el Valencia no marcara ese gol en el descuento y el Sevilla FC se hubiera traído el triunfo de Mestalla)

No voy a personalizar en nadie porque esto ha salido así gracias al esfuerzo y entrega desinteresada de muchas personas, pero tengo que dar mi agradecimiento más sincero a la Hermandad de San José Obrero, porque todo han sido facilidades; a la gente de mi coro, porque desde que se propuso esta idea ahí han estado con lo que hiciera falta: aportando dinero y trabajo en el ambigú; a mi familia, que han atendido el stand de venta de productos y el de tickets; al equipo de fotografía -mi compi Paqui y mi cuñado Joaquín, que han hecho unas fotos magníficas del evento- y a todos los familiares, compañeros y amigos que han estado presentes para apoyar la causa.

En los siguientes enlaces podéis encontrar todas las fotos del evento:

#yomecuro #SeguimosJuanma

Crónicas hospitalarias (I)

Con parte de mi familia

Aunque no tiene nada que ver una cosa con otra, el título de este post me lo ha inspirado ese «Crónicas marcianas» que a tanta gente tenía enganchado hace varios años a la tele. Y lo de numerarlo es porque mi intención es que éste sea el primero de una serie de artículos; escribiré uno cada vez que tenga que pasar por un ingreso hospitalario pues, dada mi situación actual, tengo claro que será más de uno. También tengo claro lo de «hasta aquí puedo contar»; me considero lo suficientemente centrado para discernir entre lo que se puede contar y lo que debe quedar dentro del ámbito íntimo/personal/privado.

Muchas de estas cosas que os cuento aquí ya las he dicho por las redes sociales, e incluso han ido acompañadas de fotos, pero el formato «artículo de blog» es el que más me gusta y por eso os las cuento por aquí de la forma más resumida posible. Y si has venido a verme o me has llamado, lo más normal es que ya te lo sepas todo. Esto lo he contado tantas veces que espero que ahora al escribirlo me salga de corrido.

El pasado sábado por la mañana fui con mi mujer a darle una vuelta al campo e incluso iba yo conduciendo, pero ya iba con un dolor en la espalda que venía arrastrando desde hacía varios días. Estando allí el dolor se iba agudizando tanto que le dije a mi mujer que no me encontraba capacitado para conducir de vuelta, por lo que le pedí que condujera ella. Llegué a casa, me tomé una pastilla para intentar calmar el dolor -ya tenía puesto un parche de morfina de 50- y me puse un ratito la manta eléctrica. Pero el dolor no remitía, por lo que decidimos irnos a Urgencias. Cuando llegamos allí y tras las esperas correspondientes -aunque no fueron largas, la verdad- me atendió un médico de Medicina interna que me recomendó que me pusiera un segundo parche, me puso una inyección y me dijo que me podía ir a casa porque con eso en 15-30 minutos remitiría el dolor y que el lunes hablara con mi hematóloga.

Nos fuimos para casa y pasaron 15, 30, 60, 120… y hasta 180 minutos. Y nada, el dolor no remitía. Agobio total. No sabía cómo ponerme: ni de pie, ni sentado, ni tumbado en la cama. Como yo me encontraba bastante mal y prácticamente no me podía mover, mi mujer decide llamar al 112 y, tras las explicaciones oportunas, nos mandan al 061. No tardan mucho en llegar a casa, me hacen todas las preguntas necesarias, me hacen un reconocimiento tumbado en la cama y me dicen que lo mismo tengo una obstrucción abdominal, pero eso era algo que habría que ver en una radiogarfía, por lo que deciden trasladarme en ambulancia nuevamente a urgencias. Pero antes de irse me preguntan por la pulsera que llevo puesta, se lo explico y me compran pulseras para colaborar con la «Operación pulseras«.

Trato exquisito y excelentes profesionales los del 061

Llegamos de nuevo a Urgencias del Hospital Virgen del Rocío y me atiende el mismo médico que me atendió unas horas antes. Tras comentarle que no había desaparecido el dolor y lo que me dijeron los del 061, decide hacerme una radiografía, aunque en la misma no se detecta ninguna obstrucción abdominal. Como tiene acceso a mi historial y a los resultados de las pruebas que me han hecho en esta última semana, me comenta que el PET-TAC confirma que hay células de las malas -sí, ésas que tenemos que combatir- por la columna y las vértebras y que seguramente éstas serán las que me están produciendo el dolor en la zona lumbar de la espalda. Por tanto, decide mi ingreso en los sillones de observación para que me pongan la morfina por vía intravenosa, que será mucho más efectiva y me calmará el dolor.

Y permanezco en los sillones de Observación desde las 8 de la tarde del sábado hasta las 11 de la noche del domingo, aunque con una magnífica atención allí también por parte de todos los profesionales que me atendieron. 27 horas esperando hasta que hubiera una cama libre para subirme a planta. Finalmente me suben a una planta que no es la que me corresponde, pues me llevan a la planta de Cirujía y a mí me corresponde la de Hematología, a la que consiguen trasladarme en la tarde del pasado martes y donde aún seguimos.

El lunes consigo hablar con mi hematóloga, que me confirma que está al tanto de todo lo que me ha ocurrido durante el fin de semana -pedazo de equipo el de Hematología de este Hospital y la coordinación que tienen- y me dice que vamos a empezar con el nuevo tratamiento YA. Por tanto, durante la mañana del martes me ponen la primera sesión de quimio, me dan el pastilleo correspondiente -vuelve la Prednisona- y por la noche me ponen el chute de Bortezomid, pues éste continúa, y ya van 29… Serán 6 ciclos que ya hemos comenzado, aunque el objetivo más cercano es acabar con ese dolor de espalda, o disminuirlo todo lo posible para que me pueda ir a casa.

Escribo esto a las 3:00 A.M. del viernes día 7 -el insomnio sigue presente- y estamos en el proceso de ir disminuyendo progresivamente la cantidad de morfina que me están poniendo por vía intravenosa hasta conseguir combatir el dolor con los parches y la medicación correspondiente, algo que podría hacer en casa.

En general me encuentro bien, buen aspecto -según me dicen-, de momento sin efectos secundarios de la quimio que me pusieron hace un par de días, aunque quizás algo falto de fuerzas y con los pies un poco hinchados por estar tanto tiempo en la cama y moverme poco. Con ganas de superar esto y poder irme a casa, porque como en casa de uno… no se está en ningún sitio.

Tengo que agradecer con todas mis fuerzas el trato que estoy recibiendo en cada momento por parte de los que aquí trabajan: limpiadoras, auxiliares, enfermer@s, médic@s… Tod@s, absolutamente tod@s, auténticos profesionales. No quiero nombrarlos para no dejarme a nadie atrás, pero creo que me sé el nombre de tod@s. Muchas gracias, de corazón.

¿Y de mi gente qué puedo decir? Mi mujer, mis hijas, mis hermanas… la de horas que están echando aquí conmigo… y porque no consiento que nadie se quede conmigo de noche de acompañante porque afortunadamente me puedo valer por mí mismo bien. Y el resto haciendo sus otras funciones en casa. Son geniales y me quieren un montón, casi tanto como yo a ell@s.

Alucino con la cantidad de visitas recibidas -me van a echar de aquí :-)-, la cantidad de llamadas al móvil, de mensajes y de comentarios recibidos a través de las redes sociales, lo que se acuerdan de mí desde algunos eventos educativos, la cantidad de pulseras vendidas -hasta aquí en el hospital, Reyes, una de las limpiadoras, se ha puesto a vender pulseras y ha vendido un montón de ellas a gente de la planta-.

El álbum digital con fotos de las pulseras sigue creciendo, así que si aún no me has mandado la tuya ya estás tardando… Pero también he hecho un álbum impreso con las primeras fotos que me habéis mandado, como podéis ver en la fotografía del principio de este post. Pero habrá que hacer un segundo álbum pues en éste evidentemente no están todas las fotos y siguen llegando…

Y recuerdo que mañana día 8 serán las «Migas solidarias«. De una u otra forma allí estaré y, si te es posible acudir, allí te espero para colaborar con esta acción solidaria. Se venderán pulseras y habrá también objetos de la Fundación Josep Carreras contra la leucemia a la venta. Todo lo recaudado irá destinado al proyecto de la Fábrica de células imparables.

Muy identificado con los testimonios de este vídeo. No te lo pierdas

#yomecuro #SeguimosJuanma

Continuará…