Sobre fútbol y actitudes

Hace mucho tiempo que no escribo por aquí de fútbol, pero creo que hoy es un buen día para ello. Día en el que el Sevilla FC celebra la consecución de la 5ª Europa League, 3ª consecutiva. Dejé de escribir de fútbol en general y del Sevilla FC en particular por aquí porque lo hacía en Columnas Blancas, blog sevillista que desgraciadamente desapareció.

Y hoy es un buen día porque necesito compartir con vosotros y con vosotras algo que pienso y que creo que, por lo que veo y leo, no es compartido por muchas personas. Los que me conocéis sabéis que soy sevillista desde chiquitito, muy sevillista. Mi padre me lo inculcó llevándome al Sánchez-Pizjuán desde pequeño. Y éste es un sentimiento que no se puede cambiar, lo de “sevillista hasta la muerte” es tan cierto que, aunque espero que tarde mucho, es algo que estoy seguro de cumplir.

Este finde he estado en Madrid. He ido con mi mujer y mi pequeña y nos hemos quedado en casa de mi tía Paqui en Getafe y tanto ella como mis primos y sobrinos se han portado de lujo con nosotros. Hemos disfrutado de la familia, hemos hecho turismo, hemos visto el musical de El Rey León… y hemos estado todo el domingo con la familia sevillista, primero en la Fan Zone y después asistiendo a la Final de Copa del Rey en el Vicente Calderón.

No pudo ser. Perdimos contra el Barça. 2-0. Pero muy orgulloso de la imagen del equipo y del trabajo que le costó al todopoderoso Barcelona doblegarnos. Fue en la prórroga, donde ya se notó el cansancio del equipo sevillista tras haber jugado -y ganado- una nueva final europea cuatro días antes.

Sí, soy sevillista, muy sevillista. Pero no soy anti-bético, es más creo que no soy anti-nada (o casi). Tengo familiares y amigos béticos y jamás me alegraré de las desgracias de su equipo. Sí, en esto soy raro, lo sé. El cachondeíto de la rivalidad sana -como por aquí le llaman- es lo que me gusta… pero cuando se pasan los límites, no me gusta nada. Insultos, descalificaciones… no van conmigo. Por eso aplaudo las iniciativas de mi club de #AnimarNoEsInsultar o #Cordiality. En ésas sí estoy yo. Me desagrada lo que escucho en los campos de fútbol, ver a padres con sus hijos al lado cantando eso de “Barça, mierda” o “Puta Madrid” o… Y no son uno ni dos, son una mayoría bastante amplia. ¿Qué estamos haciendo? ¿No es mejor animar a tu equipo y olvidarte del rival? Sé que estoy en minoría en esto, pero lo tengo tan claro que es difícil que alguien me escuche descalificar o insultar a algún contrario.

Esos amigos y familiares béticos sé que se han alegrado por mí por la consecución de la quinta Copa europea y no les gustaron que ayer nos viniéramos de vacío. Estoy seguro de ello. Evidentemente cuando nos enfrentamos cada cual va con el suyo pero, por ejemplo, me encantó ver ayer a mi mujer con una camiseta -mía- del Sevilla FC en la Fan Zone. Una bética en la Fan Zone del Sevilla FC y deseando que le ganáramos al Barça.

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¿Y lo de mezclar fútbol y política? ¿Ser barcelonista equivale a ser independentista catalán? Que se lo digan a la MSN… No veo yo a Neymar muy catalán, la verdad… ¿Y los aficionados del Barça que tiene repartidos por tantos y tantos pueblos de España? ¿Son catalanistas también? Me parece muy triste mezclar fútbol y política. Lo política se decide en las urnas, el fútbol es otra cosa… ni bandera estelada, ni andaluza, ni de España, ni ninguna otra, salvo cuando juegue la selección, claro. La bandera y la bufanda de tu equipo es la que debe ondear… y esos cánticos del tipo: “Vamos mi Sevilla, vamos campeón…” o el “Cuentan las lenguas antiguas que un 14 de octubre nació una ilusión…”

Gracias, papá, por hacerme sevillista y por la educación que junto a mamá me habéis dado.