Va por ti, Sergio

El pasado 11 de septiembre escribía esto por aquí en un post titulado «De nuevo en el Virgen del Rocío«:

«Me subieron a la habitación el miércoles sobre las 6 de la tarde y allí estaba Sergio, mi compañero de habitación. Después llegó Merchi, que se queda un rato con nosotros y ya nos quedamos los dos solos para pasar la noche.

Ayer jueves empezamos el día temprano, como es habitual por aquí. Vienen a sacarte sangre, a tomarte las constantes… y no pararon de venir médicos a vernos a los dos. Yo tenía previsto un TAC y también me pondrían un PICC, pero a Sergio le dieron una mala noticia, porque le dijeron que tenían que operarlo esa misma tarde porque tenía una infección importante y esa misma tarde entraría en quirófano, con lo cual la noticia no fue muy bien recibida. Vinieron sus padres, que estuvieron toda la mañana acompañándolo en la habitación. En mi caso vino Merchi, mi compañera habitual, como siempre, la que nunca falla y siempre está ahí».

Jamás olvidaré ese 10 de septiembre; la tarde anterior yo había ingresado en la habitación 816 de la octava planta del edificio general del Virgen del Rocío y allí estaba Sergio, tumbado en su cama, en la que casi no cabía porque era muy alto. Nos saludamos y enseguida conectamos, ya que esa tarde no paramos de hablar, de contarnos cosas, de nuestras experiencias con nuestras respectivas enfermedades, de nuestras familias… En definitiva, nos hicimos amigos desde el minuto uno.

Sergio llevaba ingresado de forma ininterrumpida desde el 1 de junio, más de tres meses en ese momento -todo el verano allí-, que tiene tela y lo peor… sin poder moverse de la cama y sin saber cuándo podría salir porque la cosa estaba complicada.

En su momento no lo conté pero esa tarde en la que le dijeron a Sergio que tenía que operarse de forma urgente y que la operación era muy complicada no se me va a olvidar en la vida. Estábamos los dos solos en la habitación y vinieron un grupo de cuatro cirujanos que le explicaron en qué consistía la operación y los riesgos que conllevaba, que no eran pocos. Le hablaron de un porcentaje bastante alto de que la cosa no saliera bien, la verdad es que fueron muy claros, pero es duro recibir noticias de ese tipo. Si yo me quedé en shock con lo que había escuchado imaginaros cómo se quedó él. Cuando los cirujanos salieron por la puerta Ezequiel, que era el enfermero que estaba esa tarde, nos vio a los dos muy preocupados y se lo dijo al hematólogo que lo estaba viendo, que era el doctor Falantes. Enseguida vino y habló con Sergio de una forma tan cariñosa que cuando acabó y se iba a marchar le di la enhorabuena por su humanidad y por su forma de acercarse al paciente. Me quito el sombrero ante el doctor Falantes.

Cuando nos volvimos a quedar solos los dos comentamos durante un buen rato la situación, aunque Sergio estaba muy preocupado y, sobre todo, muy pesimista. No paraba de decir que se iba a quedar en el quirófano. Yo ya no sabía qué decirle, porque también había escuchado a los cirujanos y también me había preocupado mucho, pero yo tenía que darle ánimos, tenía que decirle que todo iba a salir bien y que en breve estaría de nuevo acompañándome en la habitación. Al rato vino un celador para llevarse a Sergio a quirófano y se fue llorando. Así me quedé yo también, solo en la habitación, muy preocupado y con las lágrimas cubriendo mi rostro.

En este vídeo resumí en su momento lo que fue ese día:

Pasaban los días y nadie me sabía decir nada sobre cómo estaba Sergio ni sobre cómo había ido la operación. Yo no paraba de preguntar a todos los enfermeros, auxiliares y médicos que venían a verme, hasta que un día Jose, el enfermero, me dijo que Sergio estaba en la UCI, que parece que la operación había ido bien, pero que necesitaba recuperarse. Me puse muy contento porque la falta de información me tenía muy preocupado. Un día mi mujer se encontró a sus padres, Manolo y Rosario, por los pasillos del hospital y le confirmaron esta información.

Mi ingreso se alargó más de la cuenta porque, además de ponerme el primer ciclo del nuevo tratamiento, estuvimos esperando a que viniera a verme algún traumatólogo la rodilla, porque tenía mucho dolor, no podía apoyar la pierna y estábamos a la espera de ver lo que hacíamos.

Uno de estos días yo estaba sin compañero de habitación, solo estábamos mi Merchi y yo y escucho que ella grita: «Sergioooooo» y es que por la puerta estaba entrando una cama con nuestro amigo para volver al sitio en el que estuvo, la cama 2 de la habitación 816. Tanto Merchi como yo sentimos una alegría inmensa porque ya habían pasado bastantes días sin saber nada de él y la verdad es que tenía buen aspecto.

Venía acompañado de sus padres, dos personas de más de 80 años que eran sus acompañantes diarios, que no faltaban una sola mañana por allí, que le traían la comida que quería… Dignos de admirar Manolo y Rosario.

A partir de ese momento nuestra amistad se engrandeció aún más, pues pasamos muchos momentos los dos solos y nos contamos nuestras batallitas. Me hizo mucha gracia cuando me dijo que tras salir de la UCI parecía que se lo habían llevado a Kosovo, porque lo metieron en una habitación que antes fue quirófano y que tenía todas las paredes de azulejos blancos. Decía que aquello daba miedo y encima estaba solo, sin compañero. Eso sí, lo bueno es que tenía televisión gratis. Él no era muy futbolero, pero era más bético que sevillista; yo ponía en el ordenador el fútbol, le daba la vuelta a la mesita y veíamos los dos los partidos, tanto los del Betis como los del Sevilla. Y muchas cosas más… Cuando me dieron el alta tras más de veinte días ingresado, Merchi y yo nos despedimos de él y de sus padres y nos prometimos mutuamente que nos llamaríamos de vez en cuando… y así ha sido.

Siempre que me llamaba su bienvenida era decirme: ¿Qué pasa, máquina? Él me llamaba así, me decía que era un máquina por las cosas que hacía, por lo de escribir en el blog, por la presencia en las redes sociales, por lo de los libros… me lo dijo muchas veces y yo le decía que no era para tanto, que lo hacía porque el cuerpo me lo pedía así y porque me sentía muy arropado por toda la gente que me rodea.

Los próximos ingresos para ponerme el tratamiento ya los hice en la tercera planta del Hospital de Traumatología, que la habilitaron para los pacientes hematológicos, ya que la octava planta del Hospital General la cerraron para pacientes covid. En esta planta de Traumatología estaba también Sergio -lo habían trasladado allí cuando cerraron la octava- y coincidimos en alguna que otra ocasión, aunque siempre en habitaciones distintas. Yo no podía moverme de la cama, pero él venía a verme cuando hacía sus ejercicios de rehabilitación con la fisio Eva, -a la que conocía también de mi anterior etapa ingresado y con la que me estrené con los ejercicios-. Me hacía visitas para preguntarme cómo estaba y yo le preguntaba a él. Le daba a mi mujer los sobaos de la merienda que él no se comía, porque él no quería saber nada de la comida del hospital, y así seguíamos… Yo entraba para ponerme el tratamiento y salía a los pocos días, pero él se seguía quedando allí.

Antes de las Navidades le dijeron los médicos que lo iban a trasladar a la zona del TAMO de la planta de Hematología porque estaba previsto que le hicieran un trasplante y debía estar ingresado en aislamiento. Sin embargo, no pudo ser, porque las infecciones que tenía por el cuerpo lo impedía. Como es lógico esta noticia le preocupó mucho, tanto a él como a sus padres.

Nosotros seguíamos hablando por teléfono y mandándonos mensajes de WhatsApps y rara era la semana que no me llamaba Manolo para preguntarme cómo estaba. Qué buenas personas son y qué bien se han portado como padres Manolo y Rosario. Sigo pensando que no es nada natural perder a un hijo, pero la vida es así.

El miércoles de la semana pasada estaba yo dando mi paseo matinal con mi silla de ruedas eléctrica y me suena el móvil; paro la silla, saco el móvil de mi bolsito, lo miro y veo que es Manolo quién me llama, pero no me da tiempo de coger la llamada. Se la devuelvo, le doy los buenos días y noto la voz de Manolo rara, como de preocupación, como no sabiendo cómo decirme lo que me tenía que decir, hasta que me dice: «Juanma, te tengo que decir que no llames a Sergio porque nos han dicho los médicos que no hay nada que hacer, que es algo inminente». Se me cayó el mundo encima, no supe qué decir, solo intenté darle a Manolo los ánimos que pude, que se lo transmitiera a su mujer y que me avisara cuando sucediera el fatal desenlace. Entre lágrimas nos despedimos los dos y desde ese momento se me quedó muy mal cuerpo, me volví del tirón a casa, se lo conté a Merchi y nos abrazamos.

Ayer me dijo mi mujer que llamara a Manolo porque seguramente al hombre se le habría pasado el llamarme por tener que vivir esta situación tan complicada. Lo llamé y efectivamente me confirmó Manolo que el viernes Sergio nos dejó. Le di el pésame, le pedí permiso para escribir estas líneas en homenaje a Sergio, permiso que me concedió y nos despedimos con las voces entrecortadas.

Otro amigo que se me queda por el camino. Os aseguro que esto es muy difícil, pero hay que seguir luchando por él y por todos los que nos han dejado. Yo al menos lo seguiré haciendo… Por Valentín, por Pepe, por Fernando, por Fidel, por Julio, por Sergio y por tantos luchadores que se han quedado por el camino y que, como siempre digo, no se trata de una derrota, nunca se puede considerar así, pues luchar por querer curarte no es una guerra, es una actitud y yo lo voy a conseguir, por mí y por todos mis compañeros.

Puse la noticia ayer en mis redes sociales y son muchos los comentarios recibidos de pésame dirigidos a su familia y a los que le conocíamos. Muchas gracias a todos.

Sergio Calderón Restituto, 45 años. Descansa en paz, amigo.

#SomosImparables #SeguimosJuanma #yomecuro.

Nuestra enfermera María y servidor mandamos besos al cielo para ti, Sergio.

La inmovilidad

Para cualquier persona el no poder ver, oír, hablar o caminar son lastres importantes que hacen que la vida, en principio, sea más complicada. Por eso siempre he admirado tanto a las personas ciegas, sordas, mudas o con cualquier tipo de discapacidad. No es nada fácil moverse por la vida con un bastón que te sirva de guía, aprenderse el lenguaje de signos para poder comunicarte o moverse gracias a una silla de ruedas, por poner algunos ejemplos.

Son acciones que les ayudan a ganar autonomía, porque en la mayoría de los casos son personas dependientes, no pueden hacer solas algunas cosas y necesitan de ayuda para poder ejecutar algunas acciones de la vida diaria.

Por segunda vez en mi vida estoy en esta situación, originada por mí enfermedad. Actualmente tengo la inmovilidad de la pierna izquierda -el mieloma me ha atacado a la rodilla y al fémur- y esto hace que no pueda apoyar la pierna en el suelo y, por tanto, no pueda caminar. Esto es frustrante y difícil de llevar, porque el no poder levantarte de la cama solo, una acción que la mayoría de las personas hacen sin valorarla, es muy complicado. Menos mal que soy muy afortunado por tener a mi mujer y a mis hijas al lado, que siempre están dispuestas a ayudarme; pero lamentablemente no siempre es así, ¿cuántas personas hay que viven solas o que no tienen la ayuda necesaria? Esto es muy importante, o al menos yo lo veo así.

Porque mejor no hablar de la ley de dependencia . Yo tengo solicitado que vengan a verme para la valoración desde hace más de dos años y sigo esperando. ¿Por qué pasan estas cosas? Estoy seguro que hay personas que lo necesitan más que yo, personas como las que he comentado antes que viven solas o no tienen ayuda. ¿De verdad hay que esperar tanto tiempo para que vengan a valorarte y darse cuenta que necesitan una ayuda externa? Esta ley se hizo para ayudar a las personas que lo necesitaran, no se está pidiendo nada que no corresponda. Ahora se le echa la culpa de todo al covid, pero esto viene pasando desde que vivían mis suegros y de esto hace ya bastantes años. Mi suegro Lorenzo falleció sin que nadie viniera a verle y habían pasado también casi dos años desde que mi mujer lo solicitó para él. Vuelvo a preguntarlo: ¿Por qué pasan estas cosas?

Ahora hace dos años que perdí por primera vez la movilidad en las piernas; estaba ingresado en el Hospital Virgen del Rocío porque el mieloma me había atacado en la espalda, en la columna y en algunas vértebras, produciéndome fueres dolores que teníamos que aplacar con dosis de morfina. Esto produjo que mis piernas no me respondieran y tuviera que aprender a moverme en silla de ruedas y a hacer los traspasos de la cama a la silla o de la silla al sillón. No fue fácil para mí, pero al final me terminé acostumbrando, aunque siempre con la idea firme de que yo tenía que abandonar la cama y soltar la silla de ruedas, porque yo volvía a andar sí o sí.

Y afortunadamente así fue, tras mucho trabajo, tras muchos ejercicios de rehabilitación, tras muchas visitas al gimnasio y tras mucho esfuerzo. Fueron meses en los que trabajé de lo lindo, porque yo tenía claro que lo que yo no hiciera por mí nadie lo iba a hacer; el ejercicio físico lo tiene que hacer uno mismo, puede tener ayuda externa de algún fisio o de algún entrenador personal, pero el ejercicio lo tienes que hacer tú y la verdad es que yo me machaqué. Empecé pasando de la silla de ruedas al andador, dando mis primeros pasos y posteriormente solté el andador y empecé a andar con bastones de senderismo. Evidentemente no podía hacer caminatas largas ni podía andar muy rápido, pero yo ya estaba contento, estaba andando y había ganado autonomía, que era lo verdaderamente importante y el objetivo que quería conseguir.

Estuve así hasta el pasado mes de agosto, que fue cuando el mieloma volvió a decir que aquí estaba él. Yo estaba con mi mujer en Salamanca porque me iba a infundir las células del tratamiento de las células CAR-T y que al final no pudo ser porque la enfermedad se vino arriba y me salieron varios plasmocitomas en la cabeza y en la pierna izquierda que impidieron que pudiéramos seguir con el tratamiento. Este ataque a la pierna izquierda, como he comentado antes, me volvió a mandar a la cama, a la silla de ruedas y volvió a aparecer la inmovilidad. Y desde entonces así estamos…

Pero volví a repetirme a mí mismo que yo volvería a andar, que volvería a salir de la cama y a soltar la silla de ruedas, que me costaría un tiempo y que no sería fácil, pero por mí no va a quedar, de eso podéis estar seguros. Han pasado ya varios meses y la verdad es que he ido mejorando mucho, pero por recomendación del traumatólogo que me está viendo, sigo sin apoyar la pierna izquierda en el suelo y, por tanto, me sigo moviendo en silla de ruedas, aunque la mejoría es notable. Ya no tengo dolor desde hace bastante tiempo -al principio el dolor era insufrible- y el tratamiento que he estado recibiendo estos meses aquí en Sevilla se nota que está haciendo su función y cada radiografía que me hago de la pierna muestra que estoy mejor cada vez. Seguramente el mes próximo podremos empezar a apoyar la pierna y empezar con los ejercicios de rehabilitación; volveremos a machacarnos, lo que sea necesario para volver a pasar de la silla al andador y de este a los bastones. Y volveré a andar, algo que para mí es muy importante, por lo que supone de ganar en autonomía y de no depender de otras personas. El monumento a mi Merchi cada vez está más cerca…

Mañana tengo cita con la médica rehabilitadora que me vio la primera vez y que me hizo un seguimiento de mi progreso durante las sesiones de rehabilitación y tras terminar con ellas. Me citó para el pasado mes de octubre para revisión, pero no pude ir porque estaba ingresado dándome el tratamiento y se trasladó la cita al 26 de enero, que es mañana. Iré junto a mí Merchi y le contaré a la doctora cómo me encuentro, cómo ha cambiado la situación y a ver lo que hacemos a partir de ahora. Ya os contaré…

Mientras tanto menos mal que tengo la silla de ruedas eléctrica que me prestaron mis amigos Castro y Yoli, que era de un familiar de ella y que ya no necesitaba. A mí me está viniendo de lujo, porque los días que no hace mucho frío y no llueve me doy un paseíto por las mañanas cuando el solecito ya empieza a calentar algo y al menos salgo un rato de casa, porque estando siempre encerrado los días se hacen muy largos y algo de escape tiene que tener uno. Por supuesto salgo con todas las medidas de seguridad: con mi mascarilla puesta, sin pararme con nadie y sin entrar en ningún sitio, siempre al aire libre. Cojo con mi silla ese carril-bici p’alante -por cierto, pedazo de carril-bici que tenemos en Sevilla- respiro aire puro y disfruto del sol que los que vivimos por aquí abajo tenemos la suerte de disfrutar tantos días del año. Lo seguiré haciendo mientras pueda, porque os aseguro que me da vida, pero está claro que mi objetivo principal ahora mismo es soltar la silla y volver a andar… y yo lo voy a conseguir de nuevo. Si ya lo he conseguido una vez ¿por qué no voy a conseguirlo una segunda?

Muchas gracias por vuestro apoyo, porque estoy seguro que con vuestra ayuda será más fácil. #YoVuelvoAAndar.

Terminando el tratamiento

Ayer fui de nuevo al hospital, acompañado por mi Merchi como siempre, porque tenía cita en el Centro de Diagnóstico del Hospital Virgen del Rocío para hacerme una analítica, limpiarme el PICC y acudir a consulta de Hematología por si me hacía falta transfusión de sangre y/o de plaquetas.

El día amaneció muy desapacible, llovía bastante, en realidad estuvo toda la mañana lloviendo, lo cual complicó el tráfico e hizo que tardáramos más de lo normal en llegar, pero llegamos. Aparcamos cerca del hospital y me pasé del coche a la silla de ruedas que empujó mi mujer hasta llegar al Centro de Diagnóstico. En la puerta se acumulaba mucha gente bajo el poco techo que había para no mojarse, ya que el guardia de seguridad pedía el papel de la cita a todo el mundo y, sobre todo, comprobaba la hora para que la gente entrara en el momento que le correspondía y no antes de tiempo; una medida de seguridad para no acumular mucha gente dentro del edificio, lo cual me parece bien. Yo tenía cita a las 8:50 y eran casi las 9, así que entramos del tirón y nos dirigimos al Hospital de Día de Hematología.

Fui el segundo en llegar, ya estaba un compañero enchufado a la máquina y poniéndose su tratamiento. Por allí estaban Carmen, Natalia, Mari Carmen y Guadalupe, una auxiliar y tres enfermeras muy profesionales y, sobre todo, encantadoras.

Fue Natalia quien me atendió, ella fue la que me limpió el PICC y me hizo la extracción de sangre para la analítica. Con Natalia tengo una complicidad especial porque es mucho tiempo ya el que hace que nos conocemos, desde que el Hospital de Día estaba en la octava planta del edificio general. Es un encanto de enfermera.

Después Merchi y yo nos fuimos a la cafetería del edificio para desayunar algo y reponer fuerzas tras la extracción de sangre y, tras tomarnos nuestra tostadita, nos fuimos a la sala de espera, ya que tenían que pasar al menos dos horas para entrar en consulta, pues había que esperar los resultados de la analítica y además teníamos la cita a las 11.

En los momentos de espera ya se sabe: móvil en la mano y a distraerse como uno pueda: con algún jueguecito, con las redes sociales, leyendo un poquito… En fin, la distracción de estos tiempos, porque la gran mayoría de las personas que estábamos esperando en la sala de espera teníamos un móvil en la mano.

Recibí un mensaje de mi amiga Águeda en el que había un enlace a esta noticia publicada por el diario ABC de Sevilla en la que se entrevistaba a María, que es la mujer de Oliver, al que conocí la semana pasada y en la que pide a la gente que se haga donante de médula. Una entrevista muy interesante que te recomiendo que leas. Toda difusión es poca porque cuando uno se hace donante de sangre, de médula o de órganos tiene que tener claro que está salvando vidas. Así que si cumples los requisitos no lo dudes: hazte donante.

Pulsa sobre la imagen para acceder a la entrevista

Un poco después de las 11 apareció mi código en las pantallas y accedimos a la consulta. Hoy estaba Lucía, hematóloga que ya me ha visto en alguna que otra ocasión, sobre todo en planta cuando he estado ingresado. Nos dijo que los resultados de la analítica eran buenos y que no hacía falta transfundirme, lo cual era una buena noticia. Me preguntó cómo estaba, me reconoció, me dijo que siguiera con el tratamiento de pastillas que tenía asignado, que volviera a pincharme la dosis de heparina diaria y que ya me vería alguien del equipo de mieloma en la próxima cita que tengo programada para el viernes 29 y ahí veríamos por dónde seguimos tirando… Y nos hicimos una fotito:

Con mi hematóloga Lucía, un encanto

Merchi y yo salimos de la consulta contentos porque no tener que transfundirme y que los resultados de la analítica fueran buenos evidentemente es una buena noticia. Me parece que ahora mismo tenemos controlada la enfermedad, yo me lo noto en mi cuerpo porque noto la mejoría día a día, no tengo ningún tipo de dolor, la pierna la siento cada vez mejor, aunque sigo sin apoyarla siguiendo el consejo del traumatólogo. Estaremos un mes más así y, a partir del mes que viene, empezaremos a tope con los ejercicios de rehabilitación para ganar movilidad, porque está claro que yo vuelvo a soltar la silla de ruedas sí o sí.

Sin embargo, no se pueden lanzar las campanas al vuelo porque uno lleva ya mucho tiempo liado con esta enfermedad y sabe que en cualquier momento puede volver a aparecer con virulencia, como de hecho me ha pasado en varias ocasiones. Por eso es muy importante seguir con los tratamientos hasta encontrar el más adecuado que me lleve al #yomecuro, que estoy seguro que llegará. Y esto será a partir de la próxima semana y os lo contaré como siempre por aquí.

Aprovechamos un momento en el que dejó de llover para salir del Centro de Diagnóstico y dirigirnos al coche. Al llegar a casa intentamos aparcar en la plaza reservada para movilidad reducida que está junto a mi edificio y, una vez más, estaba ocupada por alguien que no tenía la tarjeta de discapacitado -en está ocasión era un coche de Cruzcampo, sería de un comercial-. Esto es algo que nos pasa muy a menudo y que a mi mujer y a mí nos tiene muy quemados. La verdad es que nos cansa el que haya gente tan insolidaria, gente que solo piensan en ellos mismos y no piensan en los demás. No se trata de un momentito, no señor. Ese sitio es como si hubiera un muro delante y no se pudiera aparcar, a menos que tengas una tarjeta de persona con discapacidad, porque está para eso, para ayudar a estas personas que lo necesitan y yo soy una de ellas. Qué más quisiera yo: pues no tener que usar esa plaza, partir mi tarjeta de discapacitado y poder conducir yo mismo y y no tener que usar esta plaza. Eso sería señal de que estaría curado. Os aseguro que jamás he aparcado en una plaza reservada para discapacitados cuando conducía y mi mujer más aún, porque cada vez que va a un centro comercial y se encuentra aparcado un coche sin tarjeta en una de estas plazas se dirige a la persona que sea y le dice que está actuando mal… y no siempre se lo toman bien, claro. Es evidente que estas plazas son las que están más cerca de la puerta y son las más cómodas para cargar y descargar. Lamentablemente hay gente que son así.

Volviendo a la plaza de mi edificio… he solicitado al Ayuntamiento, a través de la aplicación «Sevilla, tu ciudad», que pinten la calzada y delimiten mejor la plaza reservada, para que se vea claramente que se trata de una plaza reservada para personas con movilidad reducida, porque hay gente que se excusa diciendo que no ha visto la placa porque está situada junto a un árbol. A ver si me hacen caso y al menos no tienen esta excusa.

Ayer también me llegó una información muy interesante de la Fundación Josep Carreras, pues significa dar un paso más en el tratamiento del mieloma múltiple. Por eso es tan importante la investigación, por eso hay que seguir, para que cada vez haya más tratamientos y más líneas de investigación a los que podamos acogernos los que padecemos la enfermedad. Estamos en un momento muy bueno para poder alcanzar el #yomecuro. Tengamos fe y esperanza porque lo vamos a conseguir.

Pulsa sobre la imagen para acceder a la información completa

Así que solo me queda decir: #SeguimosJuanma porque #SomosImparables.

Ser donante

En el diccionario de la RAE podemos encontrar que las dos primeras acepciones de la palabra «donante» son las siguientes:

Yo fui donante hasta que pude serlo, ya que desde que me detectaron la enfermedad es imposible que yo pueda donar. De hecho, en una de las donaciones me detectaron una anemia que yo no solía tener, ese día no pude donar sangre por este motivo y el médico que me atendió me recomendó que me controlara eso. A partir de ahí tras varias pruebas y analíticas surgió la proteinuria en la orina -tratada durante un tiempo con una nefróloga- y posteriormente el mieloma múltiple que actualmente tengo.

Recuerdo que mi primera donación fue nada más cumplir la mayoría de edad en la Facultad de Matemáticas. Era mi época de estudiante universitario y a la facultad venía de vez en cuando la unidad móvil del Centro de Transfusión sanguínea y allí me estrené como donante. La verdad es que la primera vez va uno con un poco de reparo, porque eso de que te pinchen no es agradable -fue de mis primeros pinchazos y ya he perdido la cuenta de los que llevo-. El estar tumbado en una camilla unos 20 minutos viendo cómo tu sangre sale de tu cuerpo y se mete en una bolsita tampoco es agradable, pero el hecho de saber que estás haciendo una buena acción y que esta sangre puede salvar una vida hace que te digas a ti mismo que esta sería la primera vez de muchas más. Es un compromiso que adquieres contigo mismo.

Y así fue a partir de ese momento; acudía a donar con cierta regularidad, aunque tengo que reconocer que prefería que la unidad móvil viniera a mí, a mi lugar de estudio o de trabajo -en la Delegación de Educación de Sevilla también venía, gracias a las gestiones que hicimos mi compañero y amigo José Antonio y servidor- y así doné sangre varias veces. Esto era mucho más cómodo que el tener que desplazarme a un hospital o al Centro de transfusión. Mientras he podido he intentado donar con cierta regularidad, porque quería cumplir ese compromiso que había adquirido conmigo mismo y porque era consciente de la necesidad; incluso una vez doné plaquetas, porque le hacía falta a la madre de una amiga y allí estuve.

Desde que tengo la enfermedad es evidente que no puedo donar y la verdad es que es algo que no me sentó muy bien, pero está claro que había que aceptarlo. Por tanto, tenía que cambiar mi compromiso de ser donante por intentar difundir el mensaje de la necesidad de que la gente lo sea y por eso soy tan pesado enviando el mensaje de hacerse donante de sangre y de médula a través de mis redes, porque se salvan vidas.

Mi hija Patri también es donante de sangre desde que cumplió la mayoría de edad y recientemente se ha hecho donante de médula; está apuntada en el registro de donantes (REDMO) que gestiona la Fundación Josep Carreras y estoy muy orgulloso de ella. El próximo lunes volverá a hacer una donación de sangre porque hace mucha falta tras las fiestas navideñas. Hemos recibido mensajes de los hospitales y de los Centros de transfusión haciéndonos ver que las reservas están muy escasas y que hacen falta muchas donaciones, así que si eres donante no te lo pienses y acude a donar y si no lo eres, anímate y que sea tu primera vez.

https://twitter.com/EmergenciasSev/status/1348588192312791041

Si acudes al Centro de Transfusión para donar, tienes entre 18 y 40 años y estás sano, no dudes en apuntarte al registro de donantes de médula; solo tienes que rellenar en ese momento la solicitud y solo te llamarán si detectan que eres compatible con una persona que lo necesite y si es así salvarás una vida.

Es importante aclarar que no se dona sangre ni se hace uno donante de médula para una persona concreta; uno dona de manera altruista y nunca sabe para quién va destinada su sangre o su médula. Por eso cuando a través de las redes nos llega un mensaje porque alguien necesita un trasplante de médula y pide donantes que quede claro que si te haces donante no lo estás haciendo para esa persona en concreto, te estás apuntando al Registro General de donantes.

En la web de la Fundación Josep Carreras tienes toda la información sobre la donación de médula ósea. Anímate si cumples los requisitos.

La primera acepción del diccionario de la palabra donante -que ha donado o pagado algo- también la he cumplido y la estoy cumpliendo, pues desde que comencé con mi enfermedad hace ya tres años, he organizado varias iniciativas solidarias: eventos presenciales, venta de artículos y la publicación de dos libros cuyos beneficios han sido, están siendo y serán donados a entidades que luchan contra el cáncer y apoyan la investigación. Evidentemente no soy yo solo, es mucha la gente que me acompaña participando en los eventos, comprando los artículos, comprando los libros o haciéndose mecenas de ellos y por eso les estaré eternamente agradecido. No olvidemos que esto es tarea de todos y entre todos lo vamos a conseguir. Hay que acabar con el cáncer como sea. Estamos en el camino…

#HazteDonante #DonaSangre #DonaMédula

Entrevista en la radio

Hace unos días a través de Twitter contactó conmigo Quico Canterla, periodista de Canal Sur Radio y ya nuevo amigo. Me propuso participar en el programa «La tarde de Canal Sur Radio con Mariló Maldonado», un programa que se emite de lunes a viernes de 3 a 6 de la tarde para toda Andalucía y para el resto del mundo a través de Internet y en el que entrevistan a personas que cuentan sus experiencias. Quico creía que tenía cabida la mía, por lo que me propuso contar mi experiencia propia, la idea de los libros que he publicado y algunas cosas más.

Por supuesto acepte la propuesta ya que a estas cosas nunca digo que no, pero no por hacerme mediático ni nada de eso, solo por una sencilla razón: por el hecho de difundir mi idea de tener una actitud positiva de afrontar la enfermedad -la filosofía del #yomecuro-, por si ayuda a otras personas, aunque siempre respetando cualquier otra opción y difundir la idea de la necesidad de continuar con la investigación y la lucha contra el cáncer, por lo que sigue siendo muy necesario que todos aportemos, que seamos solidarios y que nos sigamos haciendo donantes.

Por cierto, ayer me enteré que Oliver, antiguo compañero de trabajo de mis dos hermanas, necesita un trasplante de médula y tanto él como su familia están pidiendo que la gente se haga donante de médula para que el registro de donantes -que está gestionado por la Fundación Josep Carreras- sea cada vez más grande y cada vez haya más posibilidades de encontrar donantes compatibles. Por supuesto me uno a la petición y, por tanto, si tienes entre 18 y 40 años y estás sano no dudes en hacerte donante de médula. Tienes toda la información en la web de la Fundación y puedes acudir a tu Centro de Transfusión sanguínea de referencia donde seguramente también te informarán de todo.

Para preparar la entrevista Quico me dijo que me instalara una aplicación en el móvil, ya que la entrevista iba a ser telefónica y había que intentar que el sonido fuera lo mejor posible. Me instalé dicha aplicación, estuve en contacto con los técnicos para probar el sonido y la verdad es que era muy bueno. Me propusieron haber ido al estudio de radio de Sevilla, aunque el programa se hace en directo desde Málaga, pero yo opté por hacer la entrevista telefónica porque prefiero no salir de casa debido a la situación que estamos viviendo, aunque desde luego me quedé con las ganas de ir a los estudios de Canal Sur. Quizás para una próxima ocasión. También me preguntó Quico por algunas canciones preferidas y yo le dije las siguientes: «Mujer de las mil batallas», de Manuel Carrasco; «Vivimos siempre juntos», de Nacho Cano y el pasodoble «Caminito del Falla», de Juan Carlos Aragón. Pusieron las tres intercaladas en la entrevista y me encantó.

A mí particularmente me gustó mucho la entrevista. He recibido muchos comentarios de familiares y amigos que me dicen que también les gustó mucho. Me llevé una gran sorpresa al escuchar a mi compañera y buena amiga Paqui las palabras que me dedicó -yo no sabía nada-, me emocioné mucho y se lo agradezco eternamente porque sé que lo hizo de corazón. Agradezco también a Quico y a Mariló lo bien que me trataron en todo momento y a todas las personas que siguieron la entrevista y me han hecho llegar sus comentarios positivos. Mil gracias a todos, esto es un nuevo chute de energía para seguir adelante. Si no pudiste escuchar la entrevista o quieres escucharla de nuevo aquí os la dejo enlazada. Son 20 minutos:

Pulsa sobre la imagen para acceder a la entrevista

Y esta mañana me toca nueva visita al hospital. De nuevo acompañado por mi inseparable Merchi, hoy me harán una radiografía para ver cómo está la rodilla izquierda -que yo la noto cada vez mejor-, tengo consulta con el traumatólogo para ver el resultado de dicha radiografía y me toca una nueva transfusión de plaquetas en el Hospital de Día de Hematología. Nos abrigaremos y adelante. Seguro que irá todo bien.

El comienzo del año

Pues parece que este 2021 no ha empezado como todos queríamos, ya que a la tercera ola de la pandemia que parece que viene fuerte, se le ha unido la ola de frío producida por Filomena y los estragos que ha causado en gran parte del país con nevadas impresionantes, colapso de ciudades, pueblos y carreteras y no pudiendo la gente salir de sus casas. Además esta semana está haciendo un frío polar con temperaturas negativas que prácticamente nos está obligando a autoconfinarnos. Esperemos que esto al menos venga bien para que el virus no se siga expandiendo y podamos contener esta tercera ola que, según los datos que vemos en los medios informativos, está siendo preocupante.

En mi caso personal podemos decir que he empezado el año bien, estoy ahora mismo terminando el cuarto ciclo del tratamiento que estoy siguiendo -que será el último-, aunque ya estoy en la última parte que sigo desde casa, con visitas programadas al hospital de día para analíticas y consultas intermedias. Tras la infusión te la quimio correspondiente a este ciclo me dieron el alta el día 4 de enero y desde entonces estoy en casa. Me hice una analítica el pasado lunes y en la misma se pudo ver que estaba bajo de plaquetas, por lo que me transfundieron una bolsa ese mismo día y me pondré otra mañana jueves, pero afortunadamente yo me encuentro físicamente bastante bien. También tengo mañana que hacerme una radiografía y consulta con el traumatólogo para ver cómo vamos con la pierna. A final de mes tengo consulta con el equipo de mieloma del Servicio de Hematología y supongo que ahí me dirán por donde seguiremos tirando para atajar la enfermedad. Como siempre, confianza ciega en ellos y a seguir a por todas para el #yomecuro.

Ya conté por aquí la sorpresa tan espectacular que me dieron la tarde-noche de Reyes con la visita de Sus Majestades y lo emocionante que fue todo. La verdad es que no acabo ahí, pues después me dejaron unos regalos magníficos y todavía estoy recibiendo algunos más que han llegado con retraso; por ejemplo, una sudadera y un polo del Sevilla FC como estos de la imagen, que por supuesto vienen sin publicidad de casas de apuestas, como los Reyes saben que a mí me gusta.

El pasado lunes cuando llegamos de vuelta del hospital abrió Merchi el buzón y recibimos una felicitación del equipo de Iniciativas solidarias de la Fundación Josep Carreras contra la leucemia, que nos encantó. Lo importante de estos detalles no es cuándo se reciban, sino el hecho de recibirlos, os lo aseguro. Muchas gracias a Clàudia, a Regina y a Frank por el detallazo.

Podemos decir que ayer terminé de una forma definitiva el manuscrito de mi segundo libro, ya que le envié el capítulo final a mí correctora, María Luisa. Ella está en pleno proceso de corrección de todo el texto y me consta que está haciendo un trabajo espectacular y además lo está agilizando todo para que podamos tener el libro lo antes posible en nuestras manos, teniendo en cuenta que el proceso de edición, maquetación e impresión del libro lleva su tiempo, claro está. De todas formas os iré contando todo el proceso por aquí, como siempre.

Y para terminar este artículo os diré que esta tarde estaré en la radio, participaré de forma telefónica en el programa «La tarde de Canal Sur Radio con Mariló Maldonado«. Será a partir de las 17 horas y allí os espero a todos. Hablaremos de mis dos libros y supongo que de muchas cosas más. Muchas gracias al amigo Quico Canterla por contactar conmigo.

La mejor noche de Reyes de mi vida

En mi familia siempre hemos vivido con mucha intensidad la noche de Reyes, pero no solo la noche, también la tarde anterior, en la que íbamos todos juntos a ver la cabalgata… y el día de Reyes, porque un 6 de enero -del 67- se casaron mis padres y cada año celebramos su aniversario de bodas con un almuerzo familiar… y lo seguimos celebrando, aunque ellos ya no estén con nosotros. Así que felicidades al cielo y besos para mi padre y para mi madre. Hoy cumplirían 54 años de casados.

Ayer nos recordó Facebook esta foto de hace ocho años. ¿Íbamos gente juntos a ver la cabalgata o no? Aquí estamos miembros de mi familia reunidos en casa de mis padres tomándonos el típico rosco de Reyes después de haber ido a ver a Sus Majestades por las calles de Sevilla.

Este año todo ha sido muy distinto. Para empezar no ha habido cabalgata en ningún sitio. Aquí en Sevilla los Reyes Magos salieron muy temprano en globo y volaron por el cielo para que los niños los vieran, pero hacía tanto frío y era una hora tan intespectiva que creo que mucho éxito no ha tenido. De todas formas la ilusión nunca se pierde y es uno de los días más bonitos del año tanto para niños como para mayores.

A mediodía nos llama a casa mi hermana Chari y nos dice que vendrá por la tarde sobre las ocho con su marido, con sus hijos, con mi hermana Auxi y con mi Migue para vernos, ya que no nos hemos podido ver en todas las fiestas navideñas, por estar yo ingresado y por las medidas de seguridad que mantenemos. Pero hoy era un día especial para nosotros y teníamos que vernos como fuera, con las medidas oportunas, manteniendo las distancias, sin acercarnos, etc. Le digo que por supuesto que vengan, nos comeremos un cachito de rosco y nos desearemos felices Reyes, como hacemos siempre.

Efectivamente vienen a esa hora, estamos un rato de charla y al poco tiempo aparece por mi casa mi amigo Fernando. Yo estaba sentado en el sillón y me dice que si me puedo pasar un momento a la silla de ruedas para salir porque tiene que darme algo. Ya me empezó a resultar extraño esto, pero jamás podía pensar lo que me iba a encontrar. Mi Merchi me abrigó, me puso una mantita por lo alto, me puso mi gorrito y salimos para fuera. Y me encontré esto:

No podía parar de soltar lágrimas, era mucha la emoción que sentía… El detalle de mi gente, de mi familia, de mis amigos… el que estuvieran allí con esa palabra SALUD sostenida por los Reyes Magos… No os podéis imaginar lo que ha significado esto para mí…

Todo organizado por mis amigos Castro y Yoli y con la colaboración de mis también amigos Casti, Jesús y José Manuel, ayer encarnados en Melchor, Gaspar y Baltasar. Han sido muchos los años que he compartido con ellos visitas nocturnas a pequeños para llevarles ilusión -yo normalmente me transformaba con barba blanca-, los visitábamos en su casa cada noche del 5 de enero y disfrutábamos de lo lindo. Tenemos miles de anécdotas después de tantos años y de tantos niños visitados, pero de verdad que esto no lo cambio por nada del mundo.

Y anoche me tocó a mí ser niño, estuve todo el tiempo muy emocionado, recibí muchos regalos por parte de Sus Majestades, nos hicimos muchas fotos y os aseguro que todavía me dura la emoción.

Mi sobrina Ángela estaba alucinando y mi vecino Antonio -tiene 85 años- asomado a la ventana de su casa y viendo la maravilla que estaba sucediendo también alucinaba. Bueno, en realidad estábamos alucinando todos los que estábamos allí. Me gustaron mucho todos los regalos que me dejaron y todavía más me gustó el detalle que tuvieron con mi sobrino Migue, porque le reconocieron todo lo bien que se está portando conmigo. Detallazo de Sus Majestades para un grande. Y Gaspar me entregó esta carta:

Gracias a mi hermana Auxi por la grabación de este vídeo en el que se puede ver la entrega de regalos:

Os dejo por aquí también el enlace a un álbum digital de fotos que creó mi amigo Fernando y en el que hemos ido incorporando todas las fotografías y los vídeos que hicieron todos los que por allí estaban.

¡Qué día más bonito! ¡Qué noche más bonita! ¡Cuánta emoción e ilusión! Los Reyes Magos existen, no me cabe la menor duda y ellos son los que nos van a traer la SALUD, los que van a seguir empujando para el #yomecuro, porque #SomosImparables, así que no queda otra que seguir diciendo… #SeguimosJuanma.

Y como siempre hacen, lo último que nos dijeron Sus Majestades fue que nos fuéramos pronto a la cama a dormir, ya que cuando menos lo esperáramos volverían para dejarnos nuestros regalitos, aunque yo mis regalitos ya los tengo, en forma de cariño, amor y SALUD. Gracias Majestades, hasta el año que viene si Dios quiere, que seguro que será distinto y mejor para todos.

He vivido noches de Reyes impresionantes, pero os puedo asegurar que esta ha sido la mejor noche de Reyes de mi vida.

La presentación de mi primer libro

Han pasado varias horas desde que hicimos ayer la presentación online de mi primer libro y os puedo asegurar que sigo muy emocionado por cómo se desarrolló el evento, por la cantidad de personas que asistieron en directo o lo han visto después, por los comentarios tan cariñosos que estoy recibiendo… La verdad que es todo muy bonito, hasta he dormido muy tranquilo esta noche, como hacía muchísimas noches que no dormía.

Ayer por la mañana todavía estaba ingresado en el hospital porque el día anterior había terminado de darme el tratamiento y estaba a la espera de que me diera el alta mi equipo médico. Como siempre, acompañado por mi Merchi. Sabían que tenía el evento de la presentación del libro por la tarde y les había pedido por favor que me intentarán agilizar el alta para llegar a casa lo antes posible, porque ya sabemos que siempre pasa lo que pasa: te quedas a la espera del informe de alta, hay que recoger en Farmacia los medicamentos necesarios, gestionar las próximas citas… y al final se tarda más de la cuenta. Menos mal que mi Merchi sabe gestionar todo esto muy bien y se movió para conseguirlo. Poco después vino con el informe Vernet, que era el hematólogo que me estaba viendo, lo agilizó todo lo posible y en torno a las 3 de la tarde conseguimos volver para casa.

Una vez allí sentí una alegría inmensa de volver a ver a mis hijas, pues hacía casi una semana que no nos veíamos personalmente, solo lo hacíamos a través de videollamadas. Inmediatamente mi Patri se puso conmigo -a ella le encanta ser mi auxiliar y a mí que lo sea-, me ayudó para que me diera una ducha, que la necesitaba después de tantos aseos en cama, y ya me quedé sentado en mi sillón esperando que llegara el momento de la presentación.

El evento se transmitiría en directo a través de las redes sociales de la editorial libros.com –Facebook, Twitter y Youtube-. Se podía acceder fácilmente para ver la emisión e incluso después quedaría grabado para quien no pudiera haberlo visto en directo poder verlo después. La presentación corrió a cargo de Guillermo Guzmán, periodista de libros.com ya amigo y grandísimo profesional y en el evento de presentación me acompañaron: la doctora María Victoria Mateos, hematóloga de Salamanca; Claudia Nogués, de iniciativas solidarias de la Fundación Josep Carreras y Ascensión Hernández, presidenta de la Asociación ASCOL de Salamanca.

Resultó un evento muy dinámico, fantásticamente conducido por Guillermo, con muchos comentarios y preguntas de las personas participantes y te recomiendo que si no lo has visto lo veas a través de cualquiera de los enlaces de las redes de libros.com. Aquí os dejo el vídeo de Youtube:

Con motivo de esta presentación del libro se me ocurrió organizar un sorteo a través de las redes en el que regalaría tres libros dedicados entre las personas que contestaran con el hashtag #SorteoLibroJuanma a través de Twitter, Facebook o Instagram. Han sido casi cien personas las que han participado y el resultado del sorteo ha sido el siguiente: (Te puedo asegurar que no ha habido pucherazo como se demuestra en este vídeo)

Enhorabuena a los tres premiados. Contactaré con ellos para enviarles el libro dedicado y algún que otro detallito adicional.

Y no olvidéis que esta noche es una noche de ilusión porque vienen los Reyes Magos. Salud, mucha salud es lo que yo les pido.

Empecemos bien el 2021

Lunes, 4 de enero de 2021, primer lunes del año… de los muchos que tenemos por delante, de este año que va a ser bueno. Pasaron la Nochebuena y la Navidad, pasaron la Nochevieja y el día de año nuevo y ya sólo queda esperar a que Sus Majestades de Oriente vengan mañana por la noche repartiendo ilusión -y sobre todo SALUD- para terminar con estas fiestas navideñas que tan atípicas han sido este año por culpa de la pandemia y de las medidas de seguridad que hemos tenido que adoptar.

Pero en mi caso y en el de mi familia han sido unas navidades más atípicas aún, porque parte de ellas me las he tenido que pasar ingresado en el hospital para recibir el ciclo de tratamiento que me tocaba. Ingresé el día 29 y creo que dentro de un rato -ahora son las 5:15 de la mañana- me darán el alta y me podré ir para casa, que ya tengo ganas, la verdad.

Salvo por las noches, porque yo me encontraba bien y no quería que nadie se dejara la espalda en ese sillón tan incómodo para dormir, he estado siempre acompañado por mi Merchi, ella siempre a mi lado, mi apoyo fundamental que nunca me falla.

Este ha sido el cuarto y último ciclo de tratamiento que tenía previsto recibir y la verdad es que es el que mejor me ha sentado, al menos de momento. No he notado efectos secundarios extraños y lo he llevado bastante bien. Ahora queda completar el ciclo con visitas al hospital de día cuando toque para analíticas, consultas y controles y tomar los medicamentos por vía oral en casa. Y a seguir…

La mayor parte del tiempo he estado sin compañero de habitación, salvo el día que vino Gabriel acompañado de su madre para hacerse una prueba y ayer que llegó Antonio con su mujer Paqui para empezar hoy su tratamiento con Daratumumab. ¡Uf, el Dara, ya hace tiempo que yo lo probé, aquí en Sevilla y en Salamanca! Le va a ir genial, estoy seguro de ello.

Lo que está claro es que se quedan en buenas manos, porque el personal de aquí es espectacular: médicos/as, auxiliares, enfermeros/as. Reconozco que tengo especial predilección por mi equipo de enfermería que tanto briega con nosotros: Laura, Inma, María, Marta, Jose y Ezequiel. Para todos ellos dejaron Sus Majestades un regalito adelantado en casa que espero que les guste. María se encargará de repartirlos.

Y esta tarde es una tarde muy especial para mí, ya que vamos a hacer la presentación online de mi primer libro «#SomosImparables #SeguimosJuanma». Llevábamos mucho tiempo queriéndola hacer pero las circunstancias nos lo han impedido. Y hoy por fin será… Ya ayer me dijo Silvia, la hematóloga que estaba de guardia, que intentarían agilizar el alta de hoy para que estuviera lo antes posible en casa y estar tranquilo para la presentación. Detallazo.

Será hoy a las 7 de la tarde en la página de Facebook de la editorial libros.com. Solo hay que conectarse y ver la emisión en directo. No hace falta tener cuenta de Facebook para poder seguir la presentación. Lo aclaro porque alguna gente me lo ha preguntado. Si por cualquier motivo no puedes estar esta tarde podrás ver el evento con posterioridad ya que quedará grabado.

La presentación estará conducida por la gente de libros.com y en el siguiente cartel se puede ver las personas que participaremos:

Tengo que darle las gracias a mi amigo Antonio Sevilla por este magnífico vídeo que nos ha hecho para difundir el evento a través de las redes sociales. Me ha encantado, campeón.

Y se me ha ocurrido una cosa que anuncié ayer a través de mis redes sociales, y es esto:

Así que si quieres participar contesta en Twitter, en Facebook o en Instagram a las distintas publicaciones que he puesto con el hashtag #SorteoLibroJuanma. O si lo prefieres deja un comentario en este post. El plazo para participar termina a las 22 horas de hoy y mañana haremos el sorteo y comunicaremos los ganadores. ¡Suerte para todos!

Nos vemos esta tarde, ¿verdad? Tengo mucha ilusión, os lo aseguro.

A por el cuarto ciclo de tratamiento

Empiezo a escribir estas líneas cuando son las 5:15 de la madrugada de este 29 de diciembre que tan cercano está para finalizar este nefasto 2020 y que todos queremos que se vaya lo antes posible para afrontar con esperanza el 2021 que nos viene y que seguro que será mucho mejor año que este que ya se nos va.

Llevaba varios días esperando que me llamaran para ingresar para darme el siguiente ciclo de tratamiento que me toca, pero ya se sabe que en estas fechas navideñas con tantos días festivos y de vacaciones las cosas se ralentizan un poco, aunque también sabemos que las enfermedades no entienden ni de fiestas navideñas, ni de vacaciones y que, por tanto, como ya he comentado en alguna ocasión, hay que tratarlas en su momento y a mí me tocaba ya, una vez que por parte de mi equipo de Hematología se decidió que siguiéramos con este tratamiento de quimio al no poder retomar en estos momentos el ensayo clínico con CAR-T que estaba recibiendo en Salamanca.

Es un tratamiento que me está viniendo bien y que parece que está haciendo su efecto, aunque se trata de un tratamiento de rescate y no un tratamiento que se pueda alargar en el tiempo, por lo que después de este cuarto ciclo, que seguramente sea el último, habrá que tomar una decisión para ver por dónde seguimos, pero esto ya se verá más adelante. Seguro que hay por dónde tirar para seguir en este camino hacia el #yomecuro.

A pesar de ser un tratamiento fuerte, mi cuerpo lo está asimilando bastante bien y, salvo algunos efectos secundarios leves, lo estoy llevando mejor de lo que pensaba. Esperemos que este cuarto ciclo me siente igual de bien. Lo más importante es que parece que está haciendo un efecto positivo, pues el dolor que tenía en la pierna prácticamente ha desaparecido y tengo bastante movilidad en la misma, aunque sigo sin apoyarla en el suelo. También ha desaparecido del todo el bulto que tenía en la cabeza y seguramente por el interior del cuerpo también estará haciendo su efecto, aunque todo esto se confirmará en las pruebas de imagen y radiológicas que me vayan haciendo.

Ayer por la mañana llamé por teléfono al administrativo de la planta de Hematología del Hospital Virgen del Rocío para preguntarle si sabía cuándo sería más o menos mi ingreso. Me comentó Juan -así se llama el administrativo- que efectivamente tenía allí mi ingreso previsto, pero que tenía una persona por delante para poder entrar, aunque en el día de ayer se esperaban varias altas y seguramente no tardaría mucho en llamarme. Efectivamente así fue, ya que a las 14:30 me llamó Juan para decirme que tenía que ingresar al día siguiente de 9 a 10 de la mañana en el edificio de Traumatología, ya que volvería a la planta de Hematología que han habilitado allí, como las últimas veces; pero también me dijo que antes me tenía que hacer la prueba PCR del covid para asegurarnos que saliera negativa y, por tanto, me dice que tengo que estar a las 15:30 en el edificio Laboratorios del Hospital para hacerme dicha prueba. Evidentemente le digo que me ha llamado demasiado tarde y que seguramente llegaremos con retraso, a lo cual me dice que no hay problema, pero que es importante que me hiciera la prueba.

Merchi ayer no se encontraba muy bien, pero aún así quería ser ella quién me llevara. Al final la convencimos y llegamos a una solución intermedia: vendría Vero con nosotros dos para conducir y acompañarnos, aunque ella no entrará en el hospital, ya que más de un acompañante por paciente no dejan. Llegamos cerca de las 4 de la tarde y fue todo muy rápido. Hay que ver la diferencia que hay entre ir por la mañana a hacerse cualquier prueba e ir por la tarde… la afluencia de público cambia de una manera brutal; por las tardes suele estar todo bastante tranquilo, mientras que por las mañanas las colas y esperas suelen ser abundantes.

La enfermera que me hizo la prueba me dijo que si en un par de horas no me llamaban sería que el resultado de la prueba es negativo y que, por tanto, podría ingresar sin problemas el día siguiente, o sea, hoy. Este es un ejemplo claro de cuando la palabra NEGATIVO es mejor que POSITIVO. Otro ejemplo, como me comentó mi amigo Carlos en Twitter, es la declaración de la Renta, ya que es mucho mejor que te salga negativa (a devolver) que positiva (a pagar).

Nos volvimos para casa, pasaron esas dos horas, no me llamaron y, por tanto, se confirmaba que hoy ingresaría. Estamos preparados para este nuevo ingreso, ya que uno va siendo veterano en estas lides. En esta ocasión me tocará tomarme las uvas y despedir el año en una habitación de hospital, pero esto es algo que tampoco es nuevo ni para mí ni para mi mujer, ya que hace un par de años pasamos las navidades completas ingresados en esa habitación 123 de la planta de Hematología y la verdad es que no nos faltó de nada. Está claro que lo primero es lo primero y ahora mismo lo más importante es recibir el tratamiento y cuanto antes mejor, por lo que no supone ningún problema para mí el estar en Nochevieja ingresado y no poder estar con mi familia en casa -solo los cuatro, claro; este año tiene que ser así-. Nos conectaremos y haremos una videoconferencia con la familia y nos tomaremos las uvas juntos de una forma virtual. ¡Ah, y que no falten las bolsas de cotillón y fuera las penas y que viva la alegría para recibir el nuevo año en condiciones!

Seguiremos con fuerza, iremos en busca de esas bolsas amarillas, como yo las llamo, que contienen el líquido que entra en mi cuerpo a través de la vía que se conecta en mi PICC y que, de momento, parece que está combatiendo a mí mieloma. Serán unos cuantos días de ingreso, que esperemos que sean los menos posibles y que lo llevemos lo mejor que se pueda. Ya os iré contando…