Otra Semana Santa… diferente (II)

En un post anterior conté por aquí cómo pude vivir el Sábado de Pasión con mi Hermandad de San José Obrero, lo emocionante que fue todo y lo bien que se portaron conmigo. Desde entonces no volví a salir a la calle a ver cofradías, me limité a verlas por televisión en la cadena local 7 TV y en Canal Sur.

Durante toda la semana no he parado de recibir mensajes de amigos -e incluso de gente que no conozco personalmente- dedicándome su estación de penitencia, con la pulsera del #yomecuro #SeguimosJuanma puesta en la muñeca, en el cirio o en la cruz de penitente. Incluso más de un Cristo y una Virgen las ha llevado en su paso… y no solo en Sevilla. Si la curación dependiera del apoyo recibido, yo ya estaría más que curado. Muchas gracias a tod@s.

¡Qué pena de Jueves Santo! Las primeras hermandades del día decidieron no salir. Y menos mal que no lo hicieron porque llovió muchísimo e incluso cayó una granizada importante. Al final de la tarde mejoró el día y las 3 últimas hermandades del día pudieron salir: la Quinta Angustia, el Valle y Pasión.

Parece que para la madrugá el tiempo daba una tregua y las 6 hemandades decidieron salir, aunque ya por la mañana las hermandades de capa aligeraron el paso y adelantaron sus entradas ante la amenaza de lluvia.

Yo tenía decidido ir a ver a mi Hermandad de Los Gitanos en la calle. Dormí poco porque estuve casi toda la noche viendo lo que televisaba Canal Sur de la madrugá sevillana, que estuvo bastante bien. Llamé a Radiotaxi para que viniera a recogernos un eurotaxi a las 9 de la mañana. Llegó a las 9:10 y nos fuimos para el centro mi Merchi, mi Patri y servidor. Nos fuimos andando (bueno, yo en mi silla de ruedas) hasta encontrar un sitio donde poder ver bien la cofradía. Esto fue en la calle Almirante Apodaca, cogimos un sitio en primera fila y estábamos en la sombra. Al poco tiempo llegó la banda de los pequeños que va delante de la Cruz de Guía y desde el primer momento empiezo a recibir estampitas, medallitas, caramelos y detalles varios que llevan los nazarenos.

Vinieron para ver un ratito conmigo la procesión mis amigos Antonio con su hija, Casti y José Manuel, Pepe y María y algunos más que me encontré estando allí. Y muchos más amigos y conocidos que iban de nazareno/a y se acercaron a mí. También vinieron mis hermanas Chari y Auxi y mi sobrino Migue. Ha sido todo muy emocionante, la verdad.

Pasa el Señor de la Salud tocándole una marcha y llevándolo tan bien como lo suelen llevar. Un apunte: para mí en el paso de salida siempre con túnica lisa. Es una opinión personal. La túnica bordada que llevaba es muy bonita, sí, pero quizas para otro tipo de cultos: besamanos o algo así, pero en el paso no me gusta.

Vienen los nazarenos del palio y seguimos recogiendo estampitas que me dan niños y mayores. A mi Patri en su bolso casi ya no le caben… Llega el último tramo -mi tramo- y saludo a uno de los diputados, que es mi vecino Antonio. Y llega el paso… Y me lo paran delante… Y le rezo mucho a mi Gitana… Y se me caen las lágrimas… Y me dedican la levantá gracias a mi amigo David el Mosca que va de contraguía… Y se me caen más lágrimas… Muy emocionados todos, mi gente y yo.

Es algo que no se puede explicar, son sentimientos y vivencias que quedan para toda la vida. Jamás se me olvidará. Y tras el paso venía de penitente mi amigo Carri con la pulsera puesta en su cruz. Bastó mirarnos para comprobar que los dos estábamos demasiado emocionados como para decirnos algo.

Solo he salido dos días a ver mis dos hermandades. Y en ambos casos experiencias muy emocionantes gracias a la gente que me rodea y me quiere tanto. Me falta mi tercera hermandad: la Trinidad, que si el tiempo no lo impide saldrá el Sábado Santo y, si todo va bien, iré también a verla.

Os dejo algunas fotos de todo lo vivido esta mañana: #yomecuro #SeguimosJuanma

El resultado del examen (2ª parte)

(Empiezo a escribir este post el lunes 15 de abril)

Hoy, 15 de abril, es un día importante por varias cosas: es Lunes Santo y volverá a haber cofradías en la calle, porque hace un día con un tiempo espléndido, aunque yo las veré por la tele. Hoy se ha estrenado la última temporada de «Juego de tronos» y a primera hora de la mañana he visto el primer capítulo. Ahora habrá que esperar una semana para poder ver el segundo. Tiene buena pinta… Pero lo más importante del día para mí es que hoy me terminaban de dar el resultado del examen. La primera parte ya la conté por aquí, pero faltaba saber si me propondrían para hacerme un trasplante autólogo de médula ósea tras la reunión de sesión clínica que celebraban esta mañana el equipo de hematólogos del Hospital Virgen del Rocío.

Mi hematóloga me dijo que la llamara hoy a partir de las 11. Primer intento a las 11:15: llamo, me coge el teléfono una enfermera, le cuento la historia del porqué de mi llamada y me dice que la doctora no está y que ella no tiene información. Que le deje mi teléfono y ellas me llamarán. Toca seguir esperando…

Sobre las 12:30 me llaman del Hospital y me dicen que el equipo médico no se ha podido reunir y que llame el miércoles. Pues nada, de nuevo a seguir esperando… y rezando.

Miércoles, 17 de abril, Miércoles Santo. La noche la he pasado regular, pues he dormido poco, aunque esto se está convirtiendo en algo bastante habitual y más o menos lo vamos llevando. Empiezo a llamar al hospital a las 11 de la mañana, pero el teléfono no para de comunicar y no hay manera de contactar. Sin embargo, a eso de las 12 me llama la coordinadora de trasplantes y me dice que tengo una primera cita para tratar todo lo relativo al trasplante el próximo lunes. Me quedo de aquella manera y le digo que yo estaba llamando para que me confirmaran si me harían el trasplante o no. Y me dice: «Ya te lo confirmo yo. El equipo ha decidido que se te haga el trasplante autólogo de médula, lo cual no quiere decir que sea mañana mismo, pues hay que hacerse varias pruebas previas, aunque te lo explicaremos todo el lunes».

Esto es un notición. Estoy muy contento porque creo que esto es lo que me va a llevar al #yomecuro. Es evidente que fácil no será, pues es un proceso complicado, pero estoy seguro que con la ayuda de mi gente, de mi familia y de mis amigos llegaremos a buen puerto. Ha sido poner la noticia en Twitter y es impresionante la cantidad de «me gusta» y de comentarios recibidos. Vuelvo a repetir que me siento muy querido y acompañado por tod@s vosotr@s. Ahora es cuando tenemos que seguir con más fuerza que nunca…

Otra Semana Santa… diferente (I)

Escribía el año pasado esto porque ya fue una Semana Santa distinta, sobre todo, porque fue la primera que vivimos sin mi madre y porque yo ya estaba con la enfermedad y tendría que vivirla de otra manera. Por primera vez en mi vida no saqué la papeleta de sitio de mi Hermandad de Los Gitanos y me quedé sin salir.

Y este año volverá a ser diferente. Debido a mi inmovilidad no podré disfrutar la Semana Santa como a mí me gusta y lo peor de todo es que mi Merchi tampoco podrá hacerlo porque se empeña en estar siempre a mi lado para cualquier cosa que necesite. Pero esto intentaremos arreglarlo para que pueda disfrutar algo.

En Sevilla la Semana Santa empieza el Viernes de Dolores, con 5 hermandades en la calle y 2 Agrupaciones parroquiales. Y el Sábado de Psión con 6 hermandades más. En general son hermandades de barrio que hacen su estación de penitencia alrededor de su feligresía. Son las llamadas «hermandades de vísperas», un término que a mí nunca me ha gustado porque parece que son el preludio de las hermandades «de verdad», las que empiezan el Domingo de Ramos y van hacia la Catedral haciendo la carrera oficial, esa carrera oficial que corta en dos el centro de Sevilla y que hace tan difícil el moverse cuando hay que cruzarla. Pero claro, hay que recaudar con las sillas…

El Viernes de Dolores me limité a verlo por la tele, lo que televisó la cadena local 7 TV desde el programa «La Pasión», conducido por Víctor García -Rayo y su equipo. Vi la salida completa en directo de la Hermandad de Pino Montano y las grabaciones que iban haciendo de las otras hermandades. Y menos mal que existen estas retransmisiones para los que no podemos ver las cofradías en la calle, así que muchas gracias porque esta Semana Santa seguramente será la cadena que más veremos en mi casa.

El Sábado de Pasión es un día especial para nuestra familia, ya que es el día de una de nuestras hermandades, la Hermandad de San José Obrero. Somos varios hermanos en la familia y salen de nzarena mi mujer, mi Patri y mis sobrinos Manu y Ángela. Lo vivimos desde por la mañana con los preparativos: los caramelos, las estampitas, la medalla, la papeleta de sitio que no se olvide… Después del almuerzo, camino de la parroquia y yo me quedo en casa acompañado por mi hermana Auxi. Televisaron la salida por 7 TV que vimos y en la que me dedicaron unas palabras que agradezco mucho.

Este Sábado de Pasión también se jugaba #ElGranDerbi. Lo vi en casa con mi cuñado Javi -él bético, pero de los moderados-. Disfrutamos de un buen partido y ganamos los sevillistas 3-2. #VamosMiSevilla…

Después del partido había quedado con Antonio, taxista de un Eurotaxi (taxi para minusválidos), para que me recogiera y me llevara a San José Obrero, ya que iría a ver la entrada de la Hermandad y a cantarle con mi coro a nuestra Virgen de los Dolores. Fue muy emocionante volver a estar por allí, saludar a mis amigos del coro y de la hermandad y volver a cantar. Os puedo decir que todavía me dura la emoción…

En este enlace podéis escuchar lo que cantamos. Con mucha fuerza y emoción.

Y cuando todo terminó y me dirigía a la puerta para volver a coger el taxi de Antonio me paran delante del paso de la Virgen, se me acerca la Junta de gobierno en pleno de la Hermandad y me ponen la medalla y me hacen jurar como nuevo hermano. Me quedo sin palabras, la emoción me puede, aunque sí soy capaz de agradecerle a la Hermandad el cómo se han portado conmigo desde el primer momento, siempre a mi lado, apoyando las iniciativas solidarias que se nos iban ocurriendo, con detalles como este último. Así que mi agradecimiento infinito a toda la Hermandad, a su Junta de gobierno y a mis compañeros y compañeras del coro. Y un agradecimiento especial a dos personas que son quienes siempre han movido todo: mi amigo Antonio Castro y mi amiga Ana Belén. Os quiero mucho. Los que están ahí arriba sabrán pagároslo porque a mí ya no se me ocurre cómo hacerlo.

Os dejo algunas fotos… #yomecuro #SeguimosJuanma

El resultado del examen

En el post anterior ya comenté que el lunes me hicieron un nuevo PET-TAC para ver cómo está mi cuerpo serrano de células malas y cómo ha actuado el tratamiento que hemos seguido durante estos meses.

Mira que me he examinado veces a lo largo de mi vida: en el colegio, en la Facultad, para sacarme el carnet de conducir, las oposiciones… pero para mí éste es el examen más importante de mi vida y, por tanto, estaba deseando conocer el resultado del mismo. Lo peor de todo es que para aprobar, o incluso para sacar buena nota, yo poco podía hacer, pues no se trata de estudiar, sino de hacer lo que los médicos nos digan y ni por esas tenemos garantizado el aprobado, pues las cab… de las células malas éstas son muy listas. Y creo que todo lo que me han dicho mis hematólogos lo he cumplido al pie de la letra. He seguido el tratamiento tal y como estaba prescrito, sin saltarme ni una sola pastilla, aunque alguna que otra no me dejara dormir.

Y hoy era el día para conocer los resultados. Vienen a casa tempranito el amigo Carri y su mujer Noelia como todos los días para pasarme de la cama a la silla de ruedas, nos recoge la ambulancia y nos vamos mi Merchi y yo para el Hospital Virgen del Rocío. No tenemos que esperar mucho para que nos llame la hematóloga para entrar en consulta y, nada más entrar, me pregunta cómo estoy. Le digo que estoy bien y me dice que el informe del PET-TAC todavía no le ha llegado, pero que me puede avanzar resultados. Me dice que está mucho mejor que el PET-TAC anterior, que hemos eliminado el 80% de células malas, lo cual está muy bien. Este porcentaje es el mínimo exigible para poder ir al trasplante de médula autólogo, pero esto dependerá de lo que decida el equipo de hematólogos en la sesión clínica del próximo lunes. Si se decide que sí, iremos al trasplante y si se decide que no, buscaremos un nuevo tratamiento o entraremos en un ensayo clínico. Toca, por tanto, seguir esperando hasta el lunes para conocer el resultado final del examen. Y yo seguiré rezando…

Afortunadamente hoy no he necesitado transfusión de sangre, aunque tuvimos que esperar un buen tiempo para conocer el resultado de la analítica y el hemograma. Parte de este tiempo lo aprovechamos para ir a ver a nuestros amigos Juan y Rocío. Juan está ingresado porque se está poniendo el tratamiento; hicimos una buena amistad, a pesar de no coincidir mucho tiempo durante mi tiempo de ingreso. La fotito no podía faltar:

Por una parte está el tratamiento de la enfermedad (del mieloma múltiple) y por otro el tratamiento de las secuelas que la enfermedad me ha dejado, sobre todo, la movilidad. Para esto último estuve ayer viendo a un médico rehabilitador que me ha mandado una nueva resonancia de la espalda y sesiones de fisioterapia para ganar la movilidad, aunque estoy esperando que me llamen para ambas cosas. Así pues, habrá que intentar llevar en paralelo ambos tratamientos.

Y de vuestro apoyo, ¡qué más puedo decir? Que estoy superagradecido y que me siento muy acompañado en esta lucha. Sirva como ejemplo este tuit del otro día con más de 1000 «me gusta» y más de 63000 interacciones:

Viene ahora la Semana Santa. Una Semana Santa que será muy distinta para mí. Me consta que algún que otro Cristo y alguna que otra Virgen llevará una de mis pulseras que algún amigo a amiga con toda su devoción ha puesto en algún sitio de su vestimenta o paso (con permiso, claro). Y much@s amig@s me dedican su estación de penitencia, ya que yo no puedo realizar la mía este año con mi Hermandad de Los Gitanos. Agradezco enormemente estos gestos que me llenan de emoción. Feliz Semana Santa para tod@s.

#yomecuro #SeguimosJuanma.

Del EABE al PET-TAC

A algunos os sonarán estas siglas, otros conoceréis una de ellas y otros no tendréis ni idea sobre qué significa esto. Vamos a explicarlo:

El EABE es el Encuentro Andaluz de Blogs Educativos que desde el año 2009 se celebra cada año en una provincia andaluza y que en esta ocasión ha celebrado su undécima edición en Salobreña (Granada). Es evidente que EABE ha quedado como «marca» pues ahora poco se puede hablar de blogs educativos, que siguen existiendo, pero ahora las temáticas del EABE se centran en otros focos: metodologías, evaluación, inclusión, colaboración, uso de las TIC…

Me considero eabero, pues he asistido a todos los eventos celebrados hasta ahora, menos a los dos últimos por culpa de mi enfermedad. E incluso he estado en el grupo organizador del EABE12 de Carmona y en el del EABE16 de Huelva. Me encanta el ambiente que se respira en los eabes: gente que piensa que otra educación es posible, que le gusta compartir y conocer otras experiencias, debatir, dialogar y hasta compartir cervecitas y tapitas mientras intentamos arreglar la educación andaluza. Y no olvidemos que cada participante se paga de su bolsillo desplazamiento, alojamiento y manutención.

Como digo no he podido estar presencialmente en Salobreña, pero sí lo he hecho virtualmente, junto con mi amigo Miguel Rosa, gracias a María Barceló, que presentó la experiencia «Merezco un acceso», que ha trabajado con su alumnado del CEIP Menéndez y Pelayo de Valverde y que presentó como experiencia en la mañana del sábado. Una alumna -María-, Miguel y yo nos conectamos a través de un hangout y María estaba en directo explicando el proyecto, que gustó mucho al profesorado presente. Yo me limité a contar mi experiencia personal ahora que precisamente mis movimientos están siendo sentado en una silla de ruedas. Entonces es cuando uno se da cuenta de los problemas de accesibilidad que hay en un montón de sitios.

Pero aquí no acabó mi participación virtual en el EABE19, ya que desde el equipo organizativo contactaron conmigo para decirme que volverían a contactar en la sesión final de la tarde del sábado para que pudiera saludar a los presentes. Me pude dirigir a ellos y la verdad es que me emocioné mucho, porque hasta nos habían preparado una canción dedicada a Miguel y a mí. No sé cómo dar las gracias a tanto apoyo y cariño recibido, ver a tanta gente con la pulsera o la chapa de #yomecuro #SegumosJuanma puesta hizo que las lágrimas salieran casi sin poder contenerme. Mucha emoción, la verdad. Mil gracias, eaber@s. Nos veremos en el EABE20 que se celebrará en la provincia de Cádiz.

En este álbum de Google Fotos del amigo Antonio Sevilla están las fotos del EABE19.

Y el lunes podemos decir que tenía un examen, uno de los exámenes más importantes de mi vida, pues me tenía que hacer una prueba que se llama PET-TAC. En este enlace la doctora Virginia Ruiz, radiooncóloga, explica qué es y para qué sirve un PET-TAC. Resumiéndolo mucho podemos decir que es una prueba radiológica que nos permite estimar aquellos focos de crecimiento celular anormal en todo el organismo, en un solo estudio de cuerpo entero y, por tanto, nos permitirá conocer la extensión de la enfermedad.

Es el tercera vez que me hago esta prueba y se trata de comprobar si el tratamiento que he estado siguiendo estos meses de poliquimioterapia ha conseguido terminar con esas células malas que estaban rulando por mi cuerpo serrano. Estoy seguro que así será y que aprobaremos el examen, pero tendremos que esperar un par de días para conocer los resultados. Estuve a punto de no poder hacerme la prueba pues cuando llegamos la máquina estaba fallando. Menos mal que nos dieron la opción de esperar a que vinieran los técnicos a arreglarla. Vinieron, la arreglaron y 4 horas después de la hora prevista conseguí hacerme la prueba.

Sigo rezando… #yomecuro #SeguimosJuanma.

¿Números o personas?

Ayer nos llevamos mi mujer y yo otro palo, aunque en esta ocasión afortunadamente no se trata de otro problema de la enfermedad, sino más bien se trata de un problema burocrático, que a mí particularmente es de los que más coraje me da.

Hace unos días me llaman desde el Hospital Virgen del Rocío para decirme que voy a empezar con sesiones de rehabilitación para ganar la movilidad que no tengo. Será de lunes a viernes a las 8:30. Se activa la ambulancia para los desplazamientos de ida y vuelta en mi silla de ruedas y me debía personar el martes 2 en el sótano del edificio de Traumatología.

A las 7:15 de ese día ya estaba el tío preparado, nos recogen a mí y a mi mujer -puedo llevar acompañante por tratarse de tratamiento neurológico-, nos montamos en la ambulancia y hacemos el recorrido para recoger a tres personas más que también van para allá. Llegamos con el tiempo justo -más bien tarde- y se me presenta el que será mi fisioterapeuta durante la rehabilitación, José Manuel. Un buen chaval y gran profesional con el que contacté muy bien desde el principio.

Me explicó todo lo que tenía previsto en cuanto a ejercicios para hacer allí -una sala bastante espaciosa y con gran cantidad de aparatos- y los que yo debo hacer en casa, aunque la mayoría de ellos ya los vengo haciendo. Fue una sesión bastante productiva que te anima a seguir con fuerza.

Nada más llegar el segundo día me comunica José Manuel el palo: no puedo seguir dándome la rehabilitación allí, pues yo pertenezco a otro hospital, al Virgen Macarena. De verdad que no daba crédito a lo que me estaba diciendo. ¿Quién me ha llamado a mí para darme rehabilitación en el Virgen del Rocío? ¿He sido yo? ¿Habrá sido alguien de allí, no? ¿Y ahora hay marcha atrás? Esto es un desastre…

Me dicen que tengo una cita con una médica rehabilitadora ¡el 30 de abril! en el Macarena -falta casi un mes- y que ya según diga ella se hará. Y, por supuesto, respetando la lista de espera, a pesar de que mi petición original de rehabilitación del 14 de febrero -cuando me dieron el alta- se perdió. Y lo que consta ahora es una petición de mediados de marzo. Es decir, que a este ritmo me pueden dar la rehabilitación en julio o agosto y yo mientras tanto inmóvil en la cama. Pues desde ya digo que eso no se lo cree nadie, a mí no me para ni el ministro de Sanidad. Yo voy a seguir con mis ejercicios, con fisio particular y haciendo todo lo que sea necesario para salir de la cama lo antes posible y ser cada vez más autónomo, pero me parece auténticamente lamentable que ocurran estas cosas.

Esto es solo un ejemplo, para mí muy desagradable, pero si yo os contara por aquí lo que mi mujer lleva pasado de ventanilla en ventanilla, de teléfono que no cogen en teléfono que no cogen, de papeles que solo se pueden arreglar en un sitio y cuando esté la persona adecuada… ¡Esto es la burocracia! (Todavía recuerdo la comisión en la que me incluyó la Consejería de Educación para trabajar en «desburocratizar» la educación -fueron indicaciones claras del Parlamento andaluz-. Trabajar, trabajamos, pero resultados pocos, la verdad).

Uno, que lo que está es enfermo y cuya prioridad es curarse, -de lo cual estoy seguro- y la cantidad de tiempo y de quebraderos de cabeza que nos da este papeleo infinito y problemas varios hace que a veces nos desesperemos. No hay organización en general (salvo honrosas excepciones). Es muy difícil encontrar un sitio donde a la vez te den cita para analítica, para el especialista, para limpiar el pic, para ponerte el tratamiento… Y si encima te tiene que ver otro médico especialista -ya he perdido la cuenta de cuántos me han visto. Me falta ginecólogo y poco más :-)-. Y lo mismo te mandan al Pabellón vasco para que cojas cita allí. ¿A quién no cansa esto? A nosotros mucho, pero vamos a seguir, porque está claro que me tengo que curar y toda mi familia y mis amigos están empujando para ello y me están ayudando en todo o que pueden. Me siento muy afortunado y os quiero mucho.

Insisto en que muchas veces creo que se trata de mala organización y coordinación. El vernos como números más que como personas. Un paciente tiene un informe único en el sistema informático que puede ser consultado por el personal sanitario. Las cosas tienen que ser más fáciles, tiene que haber gente que sepa gestionar, que estoy seguro que las hay, dejarlas trabajar y que se facilite la vida de pacientes y usuarios. No hay más. Sabemos que faltan recursos y personal, pero yo creo que dándole una vuelta a todo de buena organización mejorarían muchas cosas. Y los pacientes y los sufrientes acompañantes lo agradeceríamos tela.

Y lo dicho, a mí no me van a aburrir… Yo sigo a por todas… y contigo al lado.

#yomecuro #SeguimosJuanma

Actualización (05/04/2019): Pues algo ha tenido que pasar y alguien con sensibilidad y con sentido de la justicia se habrá enterado de lo que me ha pasado, porque esta mañana me llamaron desde el Hospital Virgen Macarena para adelantar la cita con el médico rehabilitador al 10 de abril. Una buena noticia pues así ganamos 20 días. Muchas gracias a todos los que se han preocupado por revertir la situación. Sois geniales.

Otra pará en el camino…

Cuando el lunes a primera hora de la mañana, como hace cada mañana antes de irse al instituto, mi Patri coge la botella de la orina para vaciar la orina de la noche y me dice: «Papá, la orina está muy oscura». Yo no me había dado cuenta porque estaba todo muy oscuro, pero al encender la luz me doy cuenta que efectivamente era una orina con sangre, con un color intenso y, por supuesto, preocupante.

Como esa mañana tenía cita en el Hospital de día para pincharme el Bortezomid y limpiarme el PIC, preguntaríamos al hematólogo que por allí estuviera. Efectivamente eso hacemos mi Merchi y yo: Me sientan en un sillón, pues sigo con la inmovilidad, me hacen analíticas de sangre y orina y a esperar resultados. Esto sería a las 11 de la mañana y los resultados no llegan hasta las 6 de la tarde. Ve los resultados la hematóloga y parece que están bien, que el riñón está bien, que las plaquetas, aunque justas, están bien… por lo que me recomienda hacer lavados de la vejiga para eliminar esa sangre, porque la orina seguía igual durante todo el día. Pero la mala noticia de todo esto es que hay que hacerlo a través de Urgencias. Es decir, que tenía que seguir el protocolo de admisión de Urgencias, consulta de clasificación y después que te llamen para verte en consulta.

Desde ese momento mi mujer y yo ya empezamos a temblar porque ya sabemos lo que supone ir a Urgencias, pero no sólo por la organización, sino por la masificación que siempre hay, de lo cual estoy seguro que tenemos la culpa los propios usuarios. Es verdad que hay pocos recursos, pero también es verdad que hay gente que va a urgencias sin tener que ir y lo ralentiza todo. Yo no puedo estar mucho tiempo sentado en la silla de ruedas y allí en la sala de espera -con mascarilla todo el tiempo- estuvimos esperando casi 3 horas para que nos atendieran, previo a que mi mujer se moviera y preguntara varias veces. Una vez entramos en consulta decidieron que me quedaría en Observación para hacer los lavados.

Cuando uno entra por la puerta de Observación parece que entra en la NASA. Una mesa central grande mirando hacia los que entramos, con un montón de ordenadores y bastante personal, la mayoría de los cuales se te queda mirando. Y dice la celadora: ¿A dónde le toca a este hombre? Y ya se acaba el glamour tipo NASA :-).

Tardé en entrar en Observación una media hora desde que salí de la consulta de urgencias, me dan una cama -la misma que la otra vez que estuve, la 26B-, me sondan y empezamos con los lavados. Como siempre, el trato por parte del personal es exquisito, lo cual se agradece, pero la organización en esa sala de observación creo que es bastante mejorable. Las auxiliares y enfermeras no dan a basto de la de gente que hay que atender, la mayoría personas mayores, cada una de ellas con sus dolencias y problemas. Yo creo que era el más joven de la sala.

Tras pasar una noche de aquella manera, es decir, prácticamente sin dormir, me dice el médico de urgencias que seguiríamos con los lavados y cuando se aclare del todo la orina me podría dar el alta, que podría ser ese mismo dia, pero que antes vendría a verme un urólogo -ya he perdido la cantidad de especialidades médicas que llevo vistas- para que nos dé su opinión. Efectivamente, viene el urólogo, pero solo para decirme que me cambiarán de sitio, me llevarán a Observación de Traumatología pues allí están ellos. Y desde la mañana del martes estoy ahí, un sitio mucho mejor y mucho más cómodo que Observación general. Seguimos con los lavados y ya por la tarde aparece el urólogo para decirnos que esto puede ser debido a la propia enfermedad, que suele ser común en los mielomas y que puede ocurrir más veces… o no. Que seguirán viendo las pruebas y analíticas por si hay algo más que de momento no parece que haya.

Así que aquí seguimos cuando son las 6:27 A.M. del miércoles 27 de marzo con las bolsas de lavado puestas a ver si terminamos de aclarar el tema… Seguiremos informando…

Como siempre, muchas gracias por vuestra preocupación y mensajes de ánimo. Siento no poder contestaros a todos, por eso escribo posts de este tipo, porque me comprometí con vosotros a contaros cómo iba el trascurso de la enfermedad, tanto lo bueno como lo malo.

Hoy tocó malo, y a veces cuesta seguir tirando, porque se pone muy cuesta arriba, pero tenemos que seguir, con toda la fuerza y el ánimo posible, aunque os aseguro que fácil no es.

#yomecuro 😊 #SeguinosJuanma

¿Por qué funciona así la Sanidad?

No es la primera vez que escucho en las noticias que la Sanidad española es de las mejores del mundo, y quizás sea cierto, pero estoy seguro que podría ser aún mejor. Tampoco dejamos de ver en los informativos huelgas y protestas de médicos y demás personal sanitario por las condiciones laborales que tienen que soportar y la falta de recursos.

Es evidente que los recortes han hecho mella en el ámbito sanitario, lo mismo que lo ha hecho en el ámbito educativo, pero ahora que parece que se ha salido de la crisis no se restituye lo perdido en estos años, ni en condiciones laborales ni en recursos para atender a los enfermos.

Pero aunque sea muy importante el dinero y los presupuestos que se asignan no todo es eso. También hay aspectos organizativos que podrían funcionar mucho mejor simplemente con que hubiera coordinación y ganas de hacer bien las cosas. Y en este post pondré algunos ejemplos.

Yo siempre he estado muy alejado del mundo de los médicos. Yo era de esos que nunca iba a consulta e intentaba evitar la visita a amigos y familiares ingresados en hospitales, aunque cuando no había más remedio allí estaba el tío. Me pasé un par de meses acompañando a mi padre todas sus noches de hospital cuando estaba malito y de allí me iba a trabajar cuando me sustituía mi madre. Pues bien, ahora me ha tocado. Llevo más de un año que no paro de visitas médicas, analíticas, pruebas diagnósticas, hospital de día e incluso 2 meses y medio de ingreso continuado y el último mes en aislamiento, como ya os conté por aquí.

Es evidente que en todo este tiempo me han pasado muchas cosas, algunas de las cuales os he contado por aquí en las crónicas hospitalarias y otras se quedan en el ámbito privado. Pero en este post quiero poner de manifiesto cosas que he vivido en primera persona y que me gustaría compartir y algunas de ellas denunciar públicamente porque creo que muchas de ellas tendrían fácil solución.

Empecé el tratamiento en la sanidad privada. Soy de Muface y tenía asignada una mutua privada para la asistencia médica. Todo fue bien hasta que se plantea que necesitaría un trasplante de médula, que sólo se hace en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, por lo que mi hematóloga traslada mi informe clínico allí para seguir desde allí el tratamiento. Me cambio en junio de 2018 a la sanidad pública -nos podemos cambiar en enero y junio- y desde entonces me llevan allí, previo papeleo y burocracia infinita, por supuesto.

Yo soy defensor de lo público y llevaba mucho tiempo planteándome el cambio y al final lo tuve que hacer por obligación. Evidentemente el funcionamiento es distinto entre la Sanidad pública y la privada. La inmediatez de esta última para lo cotidiano está claro que gana por goleada. Ahora para los temas importantes está claro dónde hay que acudir. Porque profesionales buenos y malos hay en todos sitios, pero los mejores recursos para tratamientos complicados están en la Sanidad pública, a pesar de los recortes.

Desde junio hasta ahora he vivido muchas experiencias en la Sanidad pública y muchas cosas que contar, algunas de las cuales contaré en este post.

Empezamos bien. Tuve mi primera consulta a primeros de julio, me continuaron el tratamiento que me venía dando, me hicieron las pruebas necesarias y en agosto me hicieron la aféresis, que es la extracción de células para el posible autotrasplante que me harían más adelante. Sin embargo, a partir de septiembre todo se complicó porque el tratamiento no estaba haciendo el efecto deseado y había células malas que sobrevivían, por lo que había que hacer cambio de tratamiento.

En todo este tiempo ha habido multitud de visitas al hospital, consultas con Hematología, pruebas y analíticas… y el ingreso. Durante el tiempo ingresado me trataron muy bien en general, como ya he contado por aquí. Cuando me dieron el alta salí sin movilidad en las piernas, por lo que todos los desplazamientos los tengo que hacer en silla de ruedas y el resto del tiempo estoy encamado. Cada vez que debo desplazarme al hospital, que es al menos dos veces en semana, debo hacerlo en ambulancia sentado en mi silla de ruedas y aquí viene el primer problema: no aguanto mucho tiempo sentado en la silla porque mi musculatura está bajo mínimos y la parte trasera me duele muchísimo cuando pasa un tiempo. Pues bien, muchas veces la media de tiempo de espera para que te recoja una ambulancia es de 2 a 3 horas para llevarte de vuelta a casa. En más de una ocasión he renunciado a ella y he cogido un taxi para minusválidos. Lo pago y en casa rápido. Pero he visto a personas mayores en camilla a la hora del mediodía sin comer ni nada, teniendo que ir a un pueblo y esperando a la ambulancia más de 3 horas. No hay derecho. ¿De verdad que esto no se puede arreglar? Porque flaco favor que se le hace a los enfermos…

El otro día se me presenta el conductor de la ambulancia y me dice que el espacio de la silla de ruedas lo lleva ocupado y que debería ir tumbado en la camilla. Yo por supuesto me niego pues una vez que me dieron el alta me tuve que volver al hospital en el mismo momento por el traqueteo de la camilla al yo tener la espalda dañada. Me costó una hora más de espera pues tuve que esperar que llegara otra ambulancia y por supuesto llegué tarde a la cita. ¿Esto quién lo coordina, por Dios? De verdad que el tema de las ambulancias me parece muy importante y alguien que mande debería meterle mano a esto.

¿Y el tema del papeleo y la burocracia dónde lo dejamos? Mi prioridad es curarme y no estar liado arreglando papeles todo el día. Menos mal que tengo a mi lado a mi Merchi, que es una crack y se sabe mover muy bien. Además es de las que no se calla ni una. ¿Habéis observado que cuando vais a una consulta médica por lo general el 80% del tiempo el médico o la médica de turno está tecleando el ordenador? ¿Es esto normal? ¿Cuánto tiempo te está mirando a la cara e interesandose por lo que te pasa? Y para cualquier cosa hay que pedir un papel: para consulta, para analítica, para visita al hospital de día, para la ambulancia… y todo hacerlo a través de los administrativos, que algunos se creen los dueños de aquello y el trato deja mucho que desear, aunque esto es cuestión de suerte, que te toque o no. ¿De verdad que tiene que ser todo tan complicado? ¿No hay manera de hacerlo más fácil? Yo cada vez que voy a consulta salgo con un mínimo de 10 papeles. Sí, en plena era digital. Pregunto si puedo acceder a todos mis informes y demás de manera telemática y nadie me sabe contestar. Así que de momento seguiré coleccionando y archivando papeles.

Lo que para mí es difícil de entender es que se pierda una solicitud para que venga un fisio a casa a darme rehabilitación cuando fue entregada en mano por la propia fisio del hospital en el sitio adecuado. Desde el centro de salud, que es quien lo tienen que gestionar, dicen que a ellos no les ha llegado dicha solicitud por lo que la piden un mes después.

Y cuando te desvían a otro médico especialista y cada uno se ciñe a su parcela sin prácticamente coordinarse y limitarse a leer los informes que estén grabados en el historial… También me parece un aspecto a mejorar.

Hay bastantes cosas más, pero para terminar voy a contar un hecho que nos ha ocurrido esta semana y que tiene que ver con el trato al paciente. Estábamos en el hospital de día porque me tenía que pinchar el Bortezomid y queríamos preguntarle al médico que estuviera en planta por unas heridas que me han salido en los pies, quizás por estar tanto tiempo encamado. Los hechos ocurrieron así: sale una pareja de la consulta y deja la puerta entreabierta. No hay nadie esperando y se acerca mi mujer. Se establece la siguiente conversación:

Merchi: Buenos días. Tengo aquí a mi marido. ¿Puedo hacerle una pregunta?

Médico: No. (Sin mirarle a la cara)

Merchi: Es que tiene unas heridas en los pies, se las estoy curando con Betadine y me gustaría saber si lo estoy haciendo bien o tengo que hacer otra cosa para evitar que se infecte alguna herida.

Médico: ¿Tiene cita? (De nuevo sin mirarle a la cara)

Merchi: No, pero es solo un momento.

Médico: Cierre la puerta.

¿Hay derecho a esto? Conociendo a mi mujer todavía no sé cómo se calló en ese momento. Dice que se contuvo porque tenemos que ir muchas veces y, aunque ese médico no me ha visto nunca, me puede tocar en alguna ocasión. Lo mínimo que se pide es respeto. Y hay formas y formas. Si usted sólo atiende a las personas con cita dígalo de una forma adecuada y con un mínimo respeto, porque allí no vamos por gusto, vamos a intentar curarnos y de lo que menos ganas tenemos es de que nos traten con la punta del pie. Para tratar con personas hay que tener una sensibilidad especial, independientenente del carácter de cada uno, pero en profesiones como ésta, tan vocacionales y de trato tan directo con personas que están enfermas estás cosas no deberían pasar. Hágaselo mirar, doctor.

De todas formas y a pesar de todo…. #yomecuro #SeguimosJuanma.

Emociones

Como comprenderéis, después de más de 15 meses desde que me detectaron la enfermedad, son muchas las emociones recibidas en este tiempo, que voy a intentar recordar en este post, aunque seguramente me olvide de alguna…

Desde aquel viernes 24 de noviembre de 2017 en el que tropecé subiendo la escalera de mi instituto y me hice daño en el hombro derecho hasta hoy ha pasado bastante tiempo, pero siempre con el denominador común de «estar enfermo». Y bendito tropiezo ese que fue el detonante para detectar tras diversas pruebas médicas que lo que yo tenía era un mieloma múltiple, un tipo de cáncer en la sangre, pues mi médula genera células malas que tienden a atacar al tejido óseo, que en mi caso se centró fundamentalmente en el húmero derecho, aunque también estaba por otras zonas, de ahí lo de múltiple.

Las enfermedades de la sangre tipo leucemia, linfoma o mieloma son tratadas por hematólogos, así que acudí a una hematóloga que me explicó el tratamiento a seguir que, si todo iba bien, terminaría en un trasplante autólogo de médula.

Desde el primer momento me dio por tomármelo en plan positivo, seguir la filosofía del #yomecuro que instauró el periodista Valentín García en su blog -prácticamente hemos ido en paralelo, aunque su cáncer es de pulmón-, y contarlo todo a través de mi blog y las redes sociales.

Esto ha sido una primera gran emoción recibida: el sentirse querido y acompañado por tanta gente, ya no solo por parte de mi familia o amigos más cercanos, sino incluso por gente que me conoce poco o no me conoce de nada. Eso de recibir a diario mensajes de ánimo, tuits o comentarios en Facebook alentando al #SeguimosJuanma para conseguir el #yomecuro es verdaderamente emocionante. Pienso vivir muchos días, pero seguro que me faltará tiempo para poder agradeceros tanto cariño recibido.

La «Operación pulseras» ha sido también está siendo emocionante. Algo que surgió sin pensarlo y que está resultando como una magnífica actividad solidaria. Hasta estos momentos más de 2500 pulseras vendidas y más de 2800 € ingresados como donativo para la Fundación Josep Carreras contra la leucemia. Donativo para que se siga investigando en la lucha contra esta lacra que nos ha tocado vivir. Y todo gracias a vuestras aportaciones y peticiones de pulseras que me han llegado de todos sitios. Y la Operación pulseras que continúa…

Me quedé un poco sorprendido cuando la gente de mi coro propuso organizar un evento para recaudar fondos para la causa. Y así surgió las «Migas solidarias». Lástima que no pude estar presencialmente porque estaba ingresado, pero sí estuve virtualmente y la verdad es que fue todo muy emocionante. Y lo mejor de todo es que se consiguió recaudar 1080 € para la Fundación. Mis amigos y compis del coro y de la Hermandad de San José Obrero se lo curraron muy bien y se lo agradezco mucho. Ese día me emocionaron muchísimo.

He estado ingresado 2 meses y medio en el Hospital Virgen del Rocío, desde el 1 de diciembre hasta el 14 de febrero, día de San Valentín, que fue cuando me dieron el alta. Tanto tiempo en el hospital he podido disfrutar de días buenos y de días malos. Al principio, que me encontraba en una habitación compartida, era muy emocionante recibir tantas visitas. Me hacía foto con cada amigo o familiar que me visitaba y me daba alegría y ánimo para seguir. E incluso ayudaba a que el día no sé hiciera tan largo, porque en el hospital ya se sabe…

Sin embargo, el último mes de ingreso estuve en una habitación de aislamiento porque cogí la gripe A y tenía que tener un tratamiento especial. Esto sí que ha sido duro, tanto para mí como para mi mujer que me ha acompañado todo el tiempo, salvo algunos momentos que la sustituyó mi tío Fernando. Hay que estar muy fuerte de coco para soportar esto. Encima yo inmóvil en la cama porque debido al tratamiento y a estar tanto tiempo encamado me quedé sin fuerzas en las piernas. Y, como yo siempre digo, ahí las horas se multiplican por 3. El día se hace larguísimo, no sabes qué hablar con tu mujer, qué ver en la tele, te hartas de todo… Y lo peor es que no te puedes mover de la cama….

Por eso agradeces una charla por mínima que sea con la persona que viene a limpiarte la habitación -me acuerdo mucho de ti, Susi- o la auxiliar que viene a asearte… En definitiva, buscas el apoyo para no ahogarte allí, por eso tanto mi mujer como yo hemos hecho tan buenas relaciones con todo el personal que nos ha atendido, desde las personas que nos traían la comida -Carla y Jesús-, las limpiadoras -Susi y Reyes-, las auxiliares que siempre estaban pendientes y que tan encantadoras y buenas profesionales son -Alicia, Carmen, Fani, María José, Mari Carmen, Mercedes…- o las enfermeras y enfermeros -Esperanza, Pilar, Charo, Sara, Jordi, Paco, Geles, Aurora, Vero, Maribel…-. Podemos decir que tenemos nuevos amigos y amigas y para mí ha sido muy emocionante el trato que he recibido.

Una vez llegué a casa el día de los enamorados, trasladado por una ambulancia y yo sentado en silla de ruedas pues sigo con la inmovilidad, me emocioné al ver en el salón una cama articulada como las del hospital que me habían facilitado mis amigos Francesco y Mari Carmen y que me habían traído de Sanlúcar. Se lo tengo muy agradecido pues actualmente sigo aquí mientras me sigo entrenando con un fisioterapeuta para intentar coger movilidad en las piernas y poder valerme por mí mismo. Pero esto lleva su tiempo…

Emocionante fue ver el mensaje que me dejaron en el videomarcador del estadio del Leganés gracias a mi familia pepinera; o cómo mis amigos Casti y Castro junto a su grupo de corredores me han dedicado los dos maratones que han corrido este año, el de Valencia y el de Sevilla; muy emocionante es recibir videomensajes de ánimo de gente conocida a través de amigos, como he recibido de Hugo Salazar, de Yuyu, de Pablo Blanco…. O emocionantes también los ánimos recibidos a través de programas de radio, como los del amigo Rancio -Abierto a las 10- o la entrevista que me hizo Javi Nemo en su programa de Sevilla FC Radio «Aún no es viernes».

Muchas situaciones y muchas emociones vividas…. y las que quedan por vivir, que estoy seguro que serán bastantes más. Ahora mismo estoy en ese momento «harto de cama» y deseando coger fuerza y musculatura en las piernas para poder ser más autónomo, pues ahora soy totalmente dependiente y tengo a mi Merchi -que menos mal que la tengo a ella- siempre pendiente de mí para cambiarme, asearme, etc. Esperemos que pronto podamos cambiar esta situación porque son ya demasiados días de inmovilidad.

Ayer fue un día especialmente emocionante para mí. Por la mañana mi mujer me trae del buzón una carta de Valentín García que incluía varias de sus pulseras #yomecuro -que yo tenía muchas ganas de tener para llevarla en la muñeca junto a la mía- y un escrito precioso de dedicatoria. Me emocionó mucho recibirlo, la verdad.

Y por la tarde-noche se celebraba la gala de entrega de los premios del programa «El público» de Canal Sur, uno de cuyos premios se le entregaba precisamente a Valentín García. Además en dicha gala mi hija Patricia actuaba junto a compañeros y profesores de su Academia de canto haciendo los coros al principio y al final de la gala, por lo que estaba tremendamente emocionada, ya que era la primera vez que podía disfrutar de una actuación así. Mi mujer también estaba por allí y parece que la tomaron como la manager del grupo de chicos.

Me vi la gala completa y me gustó mucho. Y no solo me gustó, sino que me encantó el discurso de Valentín… y ya cuando me nombró fue el no va más, me caían los lagrimones por la cara uno detrás de otro. Mucha clase la de este hombre al que ya considero un buen amigo. En este enlace puedes ver la entrega del premio y el discurso de Valentín.

Todo lo que os he contado hasta ahora ha sido muy emocionante para mí, pero me sigo quedando con los mensajes de ánimo y fuerza para seguir que me llega de tanta y tanta gente que sería imposible nombrarlas aquí una a una, pero que si ha recibido un «Me gusta» en Twitter o un «Me encanta» en Facebook ha de tener en cuenta que su mensaje me llega y me ayuda a seguir tirando p’alante…. Así que sigamos emocionándonos que todavía queda un largo camino por recorrer….

#yomecuro 😊 #SeguimosJuanma

Primeros días en casa

Han pasado varios días desde aquel 14 de febrero que me dieron el alta tras tantos días de ingreso en el hospital y que os conté en la última de las crónicas hospitalarias. Y es mucha la gente que me ha preguntado el porqué no publicaba nada más en este blog. No he publicado nada hasta ahora porque tampoco se trata de escribir por escribir, sino hacerlo cuando haya algo que contar y creo que ahora sí puede ser un buen momento, o al menos a mí me lo parece.

Está claro que eso que se dice de que como en casa de uno no se está en ningún sitio es cierto. Y cuando has estado tanto tiempo fuera y encima ingresado lo aprecias aún más. Aunque yo lo echaba a pelear a tomar unas cervecitas en una terracita en estos mediodías de solito que vienen ahora. Pero esto ya llegará…

Lo mejor de estar en casa es estar con mi familia. ¡Vaya cómo se están portando mi mujer y mis hijas! Debido a estar encamado por mi inmovilidad dependo totalmente de ellas y no me descuidan ni un solo momento. Tengo que agradecer también la ayuda de mis hermanas y de mi Migue que también están cada vez que lo necesito.

Estoy deseando adquirir movilidad en las piernas. Es mi próximo objetivo porque salir de la cama es muy importante para mí. Los músculos de las piernas hay que activarlos porque ahora mismo están dormidos. No tengo fuerza ninguna. En el hospital venía Eva, una fisio, que me ayudaba con los ejercicios de rehabilitación y en teoría en casa tendría que venir un fisio enviado por el centro de salud, aunque por lo visto tarda un tiempo en que lo manden, pero yo cuando lo necesito es ahora. Por eso hemos contratado a un fisioterapeuta que viene varios días a la semana para hacer ejercicios e intentar levantarme de la cama. En esas estamos…

Esta semana he ido un par de veces al hospital de día, según me programaron cuando me dieron el alta. Analítica, limpieza del Pic-cateter, chutes de Bortezomid y consulta con la hematóloga. Ida y vuelta en ambulancia sentado en mi sillita y sin problema alguno. Sigo tomando un montón de pastillas y con un parche de morfina puesto, aunque ya sólo de 25, porque afortunadamente el dolor ha desaparecido de momento por completo.

El jueves 21 tuve cita con Lola, la hematóloga que por lo visto me llevará a partir de ahora y me dijo que era una visita de seguimiento tras el alta porque no había ningún resultado nuevo que comunicar, pues se seguía a la espera de resultados de analíticas y demás. Este día era el cumpleaños de mi padre, hubiera cumplido 83 años. Y curioso: me da cita para la próxima visita para el 14 de marzo, día de pi, pero que para mí desde el año pasado es el día de «la chica del ok», pues fue cuando mi madre nos dejó. Cómo dice mi hermana Chari esto no son casualidades, esto es que ellos están ahí a mi lado empujando también para el #yomecuro.

Y lo mismo que están ellos, está tanta gente de mi familia, de mis amigos, de mis compañeros, de mi gente que conozco de las redes, de los que acabo de conocer a raíz de toda esta historia, de los que no conozco de nada pero se dirigen a mí con tanto cariño y me mandan tantos buenos mensajes y ánimos.

¿Y qué os puedo decir de los detalles y sorpresas que estoy recibiendo? Que estoy totalmente abrumado. Sois muy generosos conmigo y os puedo asegurar que cualquier detalle de éstos me llega al alma y me ayuda a seguir adelante. En posts anteriores ya os dejé muestras de algunos de estos detalles y ahora os dejo algunos más.

Soy aficionado desde hace muchos años al carnaval de Cádiz. Me gusta escuchar coplas, sobre todo de chirigotas y comparsas. Este año estoy viendo el concurso del Falla prácticamente al completo y hasta el momento tengo una sensación agridulce, pues no termina de convencerme lo que estoy viendo, aunque reconozco que hay cosas buenas. Pero lo que yo os quería contar relacionado con el carnaval es que mi primo Adrián es un carnavalero de pro, de los que toca la guitarra y canta en agrupaciones. Y coge el tío y me manda este pito de carnaval personalizado con el #yomecuro y el #SeguimosJuanma. No se puede ser más crack. Como comprenderéis… lagrimones. ¡Mil gracias, Adrián!

Modestia aparte, me da la impresión que no hay evento educativo que se organice en el que no se acuerden de mí, o al menos esa es mi impresión por todo lo que recibo a través de Twitter y las redes sociales. Uno de los últimos ha sido este evento organizado en Mérida por el amigo Pedro Márquez con el apoyo de nuestra comunidad GEG España, en el que se exponen experiencias de integración de la tecnología en el aula, fundamentalmente con ayuda de GSuite para Educación. Y lo de que la solución del Breakout Edu con el que se inauguró el evento fuera la palabra #yomecuro es otro grandísimo detalle.

Pulsa en este enlace para ver el vídeo.

Me he visto en muchas pantallas de proyección con mensajes de cariño y ánimo. Tengo guardadas todas las fotos y vídeos que me han mandado y os prometo que también lo publicaré todo por aquí.

Una de las últimas ha sido en esta formación impartida por mi compañera Natalia del IES Chaves Nogales al profesorado que ha aprobado la última oposición. Muchas gracias, Natalia, me consta todo el trabajo que estás haciendo para seguir visibilizando todo lo que hacemos en nuestro centro, llevando adelante también el programa Escuelas mentoras y el Prodig, con ayuda de otros compis como Paqui, Nacho, Juanma y tantos otros y otras.

El pasado domingo 17 se celebró la maratón de Sevilla. Me consta que muchos amigos la corrieron con su pulsera puesta y me dedicaron su llegada a meta, lo cual a mí me parece toda una hazaña. Se lo agradezco mucho a todos, pero me váis a permitir que me centre en 3 personas: por una parte, mi amigo Javier que ha publicado esto en Facebook:

Y por otra parte mis grandes amigos Casti y Castro que, aunque ya corrieron y terminaron el maratón de Valencia en diciembre, han vuelto a correr y terminar sólo dos meses después un nuevo maratón, esta vez el de Sevilla. Y entran en meta así. ¡Qué grandes sois, amigos!

Aquí seguimos… con vuestro apoyo que no me falta en ningún momento y que os vuelvo a agradecer una vez más. Jamás me cansaré, aunque me ponga muy pesado. Con la incertidumbre de lo que deparará el futuro próximo, de si el tratamiento está haciendo su efecto o no, de si nos estamos cargando esas células malas o no, de sí tardaré mucho de bajarme de la cama o no… En fin, nadie dijo que esto iba a ser fácil, pero yo pienso seguir con la misma actitud, aunque os aseguro que se pasan días muy duros, pero hay que superarlos porque hay que continuar para conseguir el #yomecuro y, como siempre, tú a mi lado empujando y apoyando… #SeguimosJuanma.