Un nuevo ingreso

Ha costado trabajo pero al final lo hemos conseguido. Hoy he ingresado para ponerme el segundo ciclo de tratamiento que tantos días llevaba esperando. Finalmente me han ingresado en el edificio de Traumatología del Hospital Virgen del Rocío, pues una de las plantas se ha reservado para pacientes oncológicos y algunos hematologicos que tenemos que recibir tratamiento. El edificio del Hospital General tiene ya varias plantas reservadas para enfermos covid.

Se vuelve a demostrar que las redes sociales bien usadas pueden ser beneficiosas, al menos yo lo he podido comprobar también en esta ocasión, cuando he conseguido que se difunda esta denuncia que yo hacía de tantos días esperando una cama libre al igual que otros muchos enfermos. Me entrevistan para el diario Nius, se publica el domingo y tiene una repercusión bastante importante. Esto hace que me llamen otros periodistas para interesarse por mi caso, me entrevistan ayer en el programa «Espejo público» de Antena 3 -aunque pude hablar poco- y hoy me han entrevistado en el programa «Hoy en día» de Canal Sur Televisión, presentado por Fernando Díaz de la Guardia. Os dejo el vídeo del reportaje y la entrevista de dicho programa:

Estoy en una habitación de Traumatología y tengo de compañero a Juan, que ha entrado a la misma vez que yo y que también llevaba esperando bastante para ingresar. Aquí nos atienden muy bien, enfermeras y auxiliares, como siempre pasa. Vino a vernos el doctor Falantes y nos dijo a ambos que empezaríamos mañana con el tratamiento porque a Farmacia no le había dado tiempo de prepararlos, así que hoy hemos estado «de hotelito», como yo le llamo, y mañana empezaremos con el chute.

La auxiliar de enfermería que nos atendió cuando llegamos, que se llama Isabel, me dijo que le sonaba mi cara y que si yo tenía una hija que se llamaba Patricia. Le dije que sí y resulta que había estudiado con ella el ciclo de auxiliar de enfermería en el IES Santa Aurelia hace varios años. Se vuelve a cumplir eso de que «el mundo es un pañuelo». Aquí estoy con Isabel:

No quiero pensar más en todo lo que se ha liado para conseguir tener una cama para poder ponerme el tratamiento. Solo espero que tomen conciencia de la situación los responsables de todo esto y que sean conscientes de que somos muchas personas las que dependemos de dichos tratamientos para poder combatir nuestras respectivas enfermedades. Creo que se trata de justicia y de humanidad.

Yo ahora tengo que centrarme en recibir mi tratamiento de quimio, en estar fuerte para que no me dé mucha leña, aunque esto nunca se sabe, y poder salir de aquí lo antes posible para dejar la cama que estoy ocupando a otra persona que la necesite. Este es mi objetivo ahora.

Por mí y por todos mis compañeros

Recuerdo cuando era un chaval y jugábamos al escondite. Siempre estaba el listillo de turno que cuando se iba a salvar tocaba la pared y decía: «por mí y por todos mis compañeros», para salvarse él y salvar a todos los demás y entonces tenía que volver a quedarla el mismo que la estaba quedando.

Pues bien, en esas estamos ahora mismo. Sigo esperando el poder tener una cama libre para poder ingresar en el hospital y poder ponerme el tratamiento. Ya son más de diez días esperando, pero me consta que este problema mío lo tienen muchas personas y es por eso que hay que denunciarlo para ver si le llega a quien le tiene que llegar y puede cambiar esta situación.

Pero empecemos por el principio… El pasado viernes se cumplía una semana que yo tendría que haber ingresado para ponerme el tratamiento y mi mujer decidió ir al hospital para preguntar cómo estaba la cosa y cuándo se preveía mi ingreso. Preguntó por el despacho del Jefe de Servicio de Hematología, le dijeron dónde estaba y se dirigió allí. Pudo hablar con su secretaria porque él no estaba, le dejó los datos de contacto y la secretaria le dijo amablemente que el lunes me llamaría. Después se dirigió a la planta de Hematología para hablar con la supervisora de planta para que le confirmara cómo estaba la situación. También muy amablemente ella le dijo que había tres o cuatro personas esperando para ingresar -una de ellas yo- y que estaba todo lleno, que no había camas disponibles y que no podía decirle cuándo podrían llamarme. Mi mujer se vuelve para casa con la preocupación lógica, me lo cuenta todo y quedamos a la espera a ver si el lunes me llama el jefe de servicio y nos ofrece alguna solución.

El mismo viernes por la tarde contacta conmigo a través de Twitter Marta Álvarez, periodista del periódico digital Nius diario y me dice que me quiere hacer una entrevista porque me sigue a través de Twitter y quiere que le explique la situación que estoy viviendo. Accedo a darle la entrevista que me hace por teléfono y sale publicada en el periódico del domingo. La verdad es que es todo un pelotazo porque ha tenido mucho seguimiento -me dicen que ha sido la noticia más leída del día- y son muchísimos los mensajes que he recibido a raíz de la publicación de la misma. Gracias, Marta por haber plasmado en la entrevista justamente lo que hablamos.

Y llegamos al lunes. Toda la mañana esperando la llamada del jefe de servicio, que finalmente se produce en torno a las tres de la tarde. Se interesa por mi situación, aunque me dice que ya la conocía y me comunica que se ha informado y que estoy el tercero para ingresar. No sabe decirme cuánto voy a tardar porque todo dependerá de las altas que se vayan produciendo. Me dice que no puede hacer nada más y que solo queda esperar. En definitiva, más de lo mismo. Yo le doy mi opinión, le explico cómo me encuentro, le agradezco el que me haya llamado y colgamos.

Al poco rato contacta conmigo a través de Twitter Desirée, también periodista. Me pide el teléfono, se lo doy, me llama y me propone salir en el programa «Espejo Público» de Antena 3 que presenta Susana Griso todas las mañanas. Y eso sería para el día siguiente, es decir, para esta misma mañana y haríamos una videoconferencia a través de Skype. La verdad es que no me lo pienso mucho y acepto, porque entiendo que se trata de una cosa de justicia, estoy pidiendo una cama en el hospital para poder seguir mi tratamiento, pero es algo que estoy pidiendo yo y están pidiendo muchas otras personas y esto le tiene que llegar a las personas que pueden cambiar la situación y si para ello tengo que ir a la tele… pues voy a la tele, aunque es algo que no me hace mucha gracia, la verdad, pero todo sea por intentar conseguir algo… para mí y para todos mis compañeros.

Me han dicho que mi intervención será en torno a las 12 de la mañana, así que si puedes verlo ahí estaremos y si no lo puedes ver en directo, pues supongo que después pondremos el enlace en las redes sociales para que lo puedas ver. Espero no ponerme muy nervioso y poder explicarme en condiciones. Y, como siempre, muchas gracias por vuestro apoyo. Es fundamental para seguir.

Esperando cama…

Tengo que reconocer que estoy preocupado, porque tenía que haber ingresado el pasado día 9 para darme el segundo ciclo del tratamiento y ya vamos por el día 14 y todavía no me han llamado para ingresar, parece ser que el problema es la falta de camas.

Pero empecemos por el principio: el mes pasado nada más volver de Salamanca tengo consulta en el Hospital Virgen del Rocío con mi hematóloga, que me dice que tenía todos los informes y las pruebas que me han hecho allí y me dice que me van a poner un tratamiento de quimioterapia de varios ciclos para el que necesito estar ingresado para recibirlo. El primer ciclo lo recibiría inmediatamente, pero tenía que ingresar a través de urgencias.

A mi mujer y a mí se nos cambió la cara cuando escuchamos eso de entrar por urgencias, porque ya sabemos que eso supone estar varias horas allí y con la situación que estamos viviendo del covid la verdad es que no es nada recomendable para un enfermo como yo. Pues bien, estuvimos allí varias horas, la mayor parte del tiempo en la Sala de espera. Yo tenía el dolor intenso en la pierna y simplemente estábamos allí esperando a que hubiera una cama libre. De la sala de espera pasamos a los sillones de observación, donde me quedé solo pasando la noche hasta que ya por la mañana conseguimos que me subieran a la octava planta de hematología para que me dieran el tratamiento. En ese momento me prometí a mí mismo que ya no entraría más por urgencias.

La parte más importante del tratamiento consiste en recibir la quimio por vía intravenosa y, por tanto, tengo que estar conectado a la máquina de perfusión al menos cuatro días seguidos en los que el líquido de las bolsas de quimio va entrando en mi cuerpo durante las 24 horas de forma continuada. Es un tratamiento fuerte y suele producir algún que otro efecto secundario, pero la verdad es que en mi caso lo asimilé bastante bien y salvo un día que tuve fiebre, no noté nada más.

Estuve más de veinte días ingresado, porque estuvimos esperando a que vinieran los traumatólogos para verme la pierna; una vez que vinieron ya me dieron el alta y me dijeron que el siguiente ciclo estaba previsto para el 9 de octubre, que ya me llamarían para ingresar. Y ahora estamos en esas, esperando a que me llamen y ya llevamos cinco días de retraso.

El día 9 fui con mi mujer al Hospital de Día para limpiarme el PICC, pues habíamos cogido cita el mismo día que nos dieron el alta. Nosotros esperábamos no tener que haber ido al Hospital de Día porque como ese día estaba previsto el ingreso, pues una vez ingresado ya en la misma habitación me podrían limpiar el PICC, pero claro como no me llamaron para ingresar pues tuve que ir expresamente para ello. Allí preguntamos y fue cuando nos dijeron que no había cama disponible y que, por tanto, lo que tocaba era esperar.

De verdad que a mí no me importa esperar, pero como ya soy veterano con esta enfermedad que me ha tocado y sé más o menos su comportamiento, lo que de verdad me preocupa es que con el paso de días sin ponerme ningún tipo de tratamiento está más que demostrado que la enfermedad se viene arriba y eso es lo que no quiero que pase. Ya me impidió hacerme trasplante, ya me impidió que funcionaran los ensayos clínicos en los que he participado y ahora no quiero que el mieloma vuelva a hacerse dueño de mi cuerpo -aunque bastante lo es ya-. De ahí mi preocupación y por eso no quiero que pasen muchos días antes de recibir ese segundo ciclo.

Esto de la falta de camas que está ocurriendo ahora es muy habitual en Hematología del Virgen del Rocío, quizás es debido a que no está bien dimensionada la relación entre la demanda de camas y la oferta. No sé a quién corresponde solucionar esto, pero está claro que alguna solución hay que darle. No le echemos la culpa al covid, que el covid no tiene la culpa de todo, porque creo que la planta de hematología sigue con el mismo funcionamiento que antes del covid.

No tengo información fehaciente al respecto, pero me da la impresión que los enfermos hematológicos cada vez somos más y, por tanto, los recursos si no se aumentan llegan a ser insuficientes. Además los ingresos suelen ser prolongados, es decir, un enfermo hematológico que ingresa suele ocupar una cama durante bastantes días, semanas e incluso meses. Por tanto, si no se aumenta el número de camas, se hace complicado el poder disponer de una de ellas libre. Yo entiendo que somos muchos y que todos necesitamos ingresar porque nos pongamos malitos o para ponernos nuestros tratamientos, pero alguien tendrá que darse cuenta que una persona no puede estar esperando en su casa o en un sillón de observación para poder ingresar en planta y tener su cama. Habrá que dimensionarlo de tal forma para que estas cosas no ocurran. No sé si corresponde al Jefe de Servicio de hematología, al gerente del hospital o a quien sea… El caso es que dicen que las comparaciones son odiosas, pero yo he estado más de diez meses yendo y viniendo al hospital de Salamanca con distintos ingresos y pruebas y esto no me ha ocurrido ni una sola vez. No es comparar, es contar la realidad, vivida en primera persona del plural por mi mujer y por mí. Quizás sea tema de organización, es muy posible.

Siento el tono de este post, pero necesitaba contarlo porque es algo que me tiene preocupado y ojalá me llamaran hoy mismo o mañana para el ingreso y escribiera otro post para contarlo. Ya he dicho muchas veces que no tengo ninguna queja del personal sanitario, pero en cosas como esta parece que los recursos que existen -aunque también me consta que faltan- quizás haya que organizarlos mejor. Es mi impresión desde fuera, quizás desde dentro no sea tan fácil, pero yo me quedo con que un enfermo no puede estar esperando varios días en su casa para ingresar para ponerse un tratamiento, si le toca el día x hay que hacer todo lo posible para que ese día x esa persona ingrese.

(Después de) mi evento de jubilación

Empiezo a escribir este post tempranito mientras espero que venga a recogerme la ambulancia para ir al hospital para limpiarme el PICC, pero hoy no voy a ingresar para darme el segundo ciclo porque parece que no hay cama libre, esperemos que no pasen muchos días para poder darme el siguiente ciclo de tratamiento.

El evento de jubilación de ayer fue muy emocionante y la verdad es que todavía me dura la emoción. Mis compis lo habían preparado con mucho cariño y quiero centrarme principalmente en Pepe y en Paqui, que son los que han llevado el peso de la organización. La verdad es que salió todo genial y me quedé sorprendido de la cantidad de gente que asistió, casi setenta personas.

La mayoría de los asistentes era personal docente, pero también había quien no lo era, había personal no docente del Chaves Nogales y había compañeros y amigos de la Delegación de Educación. Muchos de los docentes eran profesores actuales o que en su momento lo fueron del Chaves, algo lógico al ser el último centro donde yo he estado, pero también había gente de otros centros por los que he pasado, gente con la que he compartido tanto a través de las redes… en definitiva compañeros y amigos que me han estado acompañando durante toda mi vida profesional o al menos en parte de ella.

Paqui nos había convocado a través de un evento de Google Meet para hacer la videoconferencia. Todos teníamos un enlace a través del cual nos conectamos y a partir de las 8 de la tarde comenzamos con el evento. Paqui hizo de maestra de ceremonias e iba dando paso a las personas que iban a intervenir. Empezó interviniendo mi amiga, compañera y directora del IES Chaves Nogales, Mari Carmen, con unas palabras muy bonitas y cariñosas, agradeciendo mi trabajo en el centro y la disposición que siempre he tenido para ayudarles a ellos como equipo directivo desde que entraron. Por supuesto este ofrecimiento sigue en pie y estoy dispuesto a ayudar desde la distancia en lo que pueda, siempre que mi enfermedad me lo permita, claro.

Después Paqui le pasó la palabra a Pepe, con el que tantos años he compartido vicisitudes en nuestro Chaves Nogales, de equipo directivo, de profe y de amigo. Él se presentó diciendo que iba a leer un documento que habían hecho de forma colaborativa entre varios profes que comenzamos con esta historia del Chaves. El escrito me emocionó mucho y fue leído por Pepe, Nacho, Ana y Nani. La verdad es que me encantó y está claro que lo guardaré con mucho cariño junto a mis documentos importantes.

Seguidamente Paqui comentó que había preparado un vídeo. Compartió su pantalla y pudimos verlo. Es impresionante cómo en menos de diez minutos ha sido capaz de mostrar tanto. En el vídeo salen momentos de mi vida profesional y personal, momentos compartidos con compañeros, alumnos, familia y amigos. Y mensajes de alumnos del Chaves que me llegaron al alma. Paqui nos ha compartido el vídeo y podemos verlo desde este enlace.

Después llegó el momento de la entrega de regalos. Paqui había quedado con Merchi la tarde anterior y se los dio para que los guardara. Yo por supuesto no sabía nada. Mi Patri le entregó a Merchi una preciosa cesta de flores -gran detalle el acordarse de mi mujer- y después yo tuve cuatro regalos que me encantaron: un sombrero, dos cuadros y un smartwatch. El toque tecnológico no podía faltar.

Una vez recibidos los regalos llegó mi turno para agradecérselo a los asistentes. Leí un documento que tenía escrito para cuando estaba prevista originalmente la cena en marzo, con algunos retoques de estos últimos días. Creía que no iba a ser capaz de leerlo entero, pero al final lo conseguí. El documento lo publiqué ayer de forma programada en este blog y lo tenéis en la entrada anterior a esta.

Y a partir de aquí hubieron algunas intervenciones de los asistentes -era muy complicado que intervinieran todos por razones de tiempo-. Yo seguía muy emocionado de ver en ese mosaico que me mostraba la pantalla de mi chromebook tantas caras conocidas que han querido acompañarme en este acto de jubilación. Me consta que ha habido gente que no pudo estar y gente que no ha estado porque no se enteró. Pero que nadie se preocupe porque cuando podamos hacer esa cena presencial -que la haremos- se enterará todo el mundo y vendrá quien quiera, aunque tengamos que alquilar un pabellón de FIBES porque seamos mucha gente. Pero es que si lo hacemos habrá tantas cosas que celebrar… que merecerá la pena.

No quiero terminar este post sin mostrar mi reconocimiento, cariño y admiración máxima hacia mi compañera y amiga Paqui Izquierdo, una de las mejores profesoras con las que he compartido departamento de Matemáticas, toda una profesional, pero que todavía es mejor persona. Mil gracias, Paqui, por estar siempre ahí.

Y gracias a todas las personas que asistieron. Han pasado casi 20 horas y todavía me dura la emoción. Os aseguro que no se me olvidará en la vida…

Unas palabritas en mi evento de jubilación

Sevilla, 13 de marzo de 2020. Cena de jubilación de Juanma Díaz. Hotel Vértice. Sevilla Este.

Empezamos mal… esto ha cambiado por culpa del dichoso covid-19.

Sevilla, 8 de octubre de 2020. Videoconferencia de jubilación de Juanma Díaz. Cada uno en su casa y siguiéndola online a través de Google Meet.

De siempre quise ser profesor… y de Matemáticas. Siempre me gustaron, aunque cuando llegué a la carrera me di cuenta que las buenas notas que venía sacando en BUP y COU -¿os acordáis de lo que era eso?- pasarían a la historia y que habría que pelear para aprobar las asignaturas. Pero no me puedo quejar porque, aunque fue complicado, podemos decir que tuve una vida de estudiante universitario bastante buena. Y gracias a mis padres pude hacer una carrera. Hubo que estudiar a base de bien, sí, pero también hubo cervecitas, fiestecitas, barriladas, chirigota… ¡Ah! Y jugar a las cartas también. Y el grupo de amigos que aún conservo, de lo mejor de la carrera. A Jesús y a Fernando ya los “traía puesto” de los Salesianos. Pero Julio, Aníbal y Paco Ubrique completan ese sexteto que a día de hoy seguimos quedando al menos una vez al año para nuestra comida anual. Y muchos amigos y amigas más que aunque no los vea sé que están ahí y estuvieron en su momento.

Aprobé las oposiciones al segundo intento, en el año 94, junto a mi amigo Fernando. Nos examinamos en el IES Nervión y fue el primer año con 3 exámenes. No llegué a trabajar de interino, así que me incorporé como funcionario en prácticas y mi primer destino fue en la Extensión del I.B. Isbilya, donde todavía se impartía BUP y COU. Eran clases por la tarde y todo el profesorado éramos provisionales. Mucha gente joven y recién aterrizados junto a interinos de muchos años de experiencia. Cayeron muchas cervezas, la verdad. Me estrené con una tutoría de 2º de BUP, di las Matemáticas I de COU e Informática y Diseño Artístico como EATP ¡Diseño Artístico! ¡casi ná! Éramos 4 de Mates: Martín, Pili, Antonio el Vasco y yo. Novatos todos y nos llevamos estupendamente. El 2º año repetí allí y Martín fue el Delegado del Jefe de estudios y yo el Delegado del Secretario. Prontito me estrenaba con cargo…

El tercer año de docente me dieron el IES Cristóbal de Monroy de Alcalá de Guadaira. El director era Joaquín Morales, que después fue inspector, jefe de Planificación en Delegación y coordinador general en Consejería. Y amigo mío. Me llamaba y me sigue llamando “el palangana” y tanto él como Julián (qepd) ambos béticos-béticos me dieron un añito que no veas… Menos mal que a final de curso me casaba y me regalaron un bolígrafo Mont-Blanc grabado con mi nombre que aún conservo. Buena gente también en el Departamento de Mates: Pedro, Julián, Adrián, Matilde, Erundina, mi tocayo Juanma… Tuve una tutoría de 4º de ESO de esas que se llaman complicadas, pero a pesar de mi inexperiencia me hice con los chavales y hasta me invitaron y estuve con ellos en la Feria de Alcalá. Ahora uno de ellos, Rubén, es presidente de un equipo de fútbol de Alcalá, el Estrella San Agustín. Y hasta me ha invitado a un partido, me metió en el vestuario y me regalaron una camiseta con mi nombre y el #yomecuro. Muy emocionante. Tengo que ir a otro partido del Estrella…

En el año 97 me casé con la joya con la que desde entonces comparto mi vida, mi Merchi, y nos vinimos a vivir a Sevilla Este… y me dan destino provisional el IES Ramón del Valle-Inclán. 3 años seguidos. Mi amigo Fernando como jefe de estudios adjunto. Con él empecé a trastear con el programa de horarios Horw y así aprendí. Fueron muy buenos años también, con muy buenos compañeros y con un Departamento de Mates donde la mayoría están hoy en día felizmente jubilados. Alfonso, Mari Carmen, Emilio, José María, Mariano, Antonio Hurtado… Estos dos últimos vienen a verme de vez en cuando y compartimos alguna que otra cervecita en mi club social.

En el año 2000 me dan mi primer destino definitivo. Y me dan el IES Pablo de Olavide de La Luisiana, a 70 kms de Sevilla, aunque todo autovía. Estaba de director Rafael Aguilera hasta que se jubiló. Y en el Departamento de Matemáticas estábamos definitivos Victoria -de Carmona- y yo que llegaba. Después cogió la dirección mi amigo Vicente -que todavía sigue- y me asignó la coordinación TIC ya que yo era el que daba Informática. En el año 2003 la Consejería se inventó una cosa que se llamó centros TIC y centros DIG. Cuando se pudo presentar proyecto nosotros presentamos el nuestro en el curso 2004/2005 y nos lo dieron para el curso siguiente, pero ya no estaría yo allí. Pasé buenos años en La Luisiana, con muchas anécdotas y buenos amigos también, como en cada sitio en el que he estado. Me acuerdo especialmente de mi amigo Ari, un crack de la tecnología y la robótica, que lamentablemente nos ha dejado hace poco tiempo. Un año nuestros horarios se parecían mucho, los martes entrábamos tarde y antes de irnos para La Luisiana nos echábamos nuestro partidito de tenis donde él vivía, en Las Góndolas. En el IES Pablo de Olavide coincidí también con Juanma Alijo y con Fátima, con los que después he coincidido en el Chaves Nogales. Lo vivido en los turnos de coche -que por supuesto hacía yo- sí que da para escribir un libro… o dos.

Acabando el curso 2004/2005 me llama mi amigo Fernando -que estaba en la Unidad de Proceso de Datos de la Delegación- y me dice que hace falta alguien allí y que si me quiero ir. Me lo pienso, lo hablo con mi gente y le digo que sí, que me voy allí con él. Pero no lo hago huyendo de la tiza ni de los alumnos, más bien estaba harto de carretera y también me apetecía probar una cosa nueva. En septiembre empiezo allí. Tengo de jefe a José Antonio Calderón, también profe de Mates y al que conocía de la carrera y de compañero principal a Fernando. A los 3 meses de estar allí nos dicen que hace falta otra persona y nos traemos a Jesús. ¡Casí ná! 3 amigos desde nuestra época de los Salesianos y de hacer la carrera juntos ahora nos metemos en un mismo despacho. Y a esto le sumamos gente tan competente como Paqui, Sonia, Juande, Juan Carretero, Ramón Carrión, Ramón Casado… el ambiente de trabajo era inmejorable. Con razón mucha gente que venía nos decía que la UPD era de lo mejorcito de la Delegación. Allí aprendí mucho, me especialicé en Séneca e intentaba ayudar a los centros educativos resolviéndoles las dudas que tenían, haciéndoles el certificado digital a los equipos directivos y mil cosas más. También dejé muchos amigos en la Delegación, de los distintos Servicios, unos siguen todavía por allí y otros están en otros puestos y destinos.

Desde siempre me ha gustado mucho la informática y la aplicación de las TIC al mundo educativo, por lo que me he formado mucho en estos temas y he formado a otros docentes a través de los centros del profesorado y otras entidades que han contado conmigo. También he asistido a muchos congresos y eventos relacionados con las TIC. De casi todos ellos escribía la crónica en mi blog personal. Y mucha presencia en las redes. Tengo blog desde el año 2003 -creo recordar. y estoy en Twitter desde 2007. Esto ha hecho que mi círculo de amistades virtuales haya crecido mucho. Formo parte de eso que se ha llamado el claustro virtual en el que tanto se ha compartido y debatido, aunque lamentablemente en estos últimos tiempos con tanta crispación en las redes sociales parece que ya no se comparte tanto e incluso algunos han abandonado Twitter. Pero tengo muchos amigos virtuales, de España y del extranjero, a algunos los conozco personalmente y a otros no, pero todo se andará…

He formado parte -y sigo formando- de varios grupos integrados por docentes interesados en el uso educativo de la tecnología y su aplicación al aula. Desde aquel foroisla en 2003, pasando por Andatic, el portal educativo Educacontic, el EABE, el equipo coordinador de GEG España de docentes que usan las herramientas de GSuite en el aula… muchos líos, la verdad.

A finales de 2010 recuerdo que viene un día a la UPD  la directora del IES V Centenario, Patricia, y me dice: “Juanma, supongo que sabrás que para el curso que viene se va a abrir un nuevo instituto en Sevilla Este. Pues bien, me han propuesto la dirección del centro y que me busque a un grupo de profesores para abrirlo. Me gustaría que tú fueras uno de ellos y que seas el coordinador TIC. Quiero que sea un centro distinto, del siglo XXI, bilingüe en todas las líneas -tiene que ser así-, respetuoso con el medioambiente, abierto e integrador y que use las TIC en el proceso de enseñanza-aprendizaje”. La oferta era muy tentadora: un instituto nuevo, al lado de mi casa, con ideas modernitas y yo como coordinador TIC. Y por otra parte, aunque yo estaba de lujo en la Delegación, el cuerpo ya me estaba pidiendo volver a las aulas, porque es algo que realmente me gusta. Aún así me lo tuve que pensar, pero poco, la verdad. Le dije que sí, por lo que a partir de septiembre de 2011 empecé en el IES Chaves Nogales, que entonces no tenía ni nombre, era el IES 41014003.

Y ya no me moví de ahí. Y ahí habría seguido si esta maldita enfermedad no me hubiera obligado a jubilarme. Han sido 8 años, en los que ha habido de todo, la mayoría de cosas buenas. Lo peor: que nuestra Patry nos dejara. Lo mejor: esos primeros años cuando éramos poquita gente y, a pesar de las dificultades y la escasez de medios, conseguimos hacer cosas muy interesantes. Como siempre, me quedo con las personas… y es que sin gente que tire del carro y apueste por una educación de calidad pocas cosas se pueden hacer. Con Pepe, Nani, Paqui, Antonio, Ana, Merche, Noelia, Deme, María, Nacho, Eva, Natalia, Marta… y tantos y tantas compis que me acompañaron en esta aventura nada podía salir mal.

En todo este tiempo que llevo fuera de las aulas -cerca de 3 años ya- son innumerables las muestras de apoyo recibidas por compañeros con los que he compartido instituto, por compañeros con los que he compartido formaciones y eventos, por compañeros que nos seguimos mutuamente en las redes, por alumnos a los que les he dado clase y a los que no -tengo un buen número de anécdotas con ellos- y por sus familias. No sé cómo agradecer tanto cariño, porque os puedo asegurar que me ayudan a seguir adelante para conseguir el #yomecuro. Por eso continuamos con el #SeguimosJuanma porque #SomosImparables.

Muchas gracias.s

(Antes de) mi evento de jubilación

Tengo que reconocer que estoy bastante nervioso, ya que se presenta un día muy importante para mí. Esto ha hecho que me haya costado trabajo conciliar el sueño esta pasada noche, pues los nervios prácticamente no me han dejado dormir, pero como uno ya está acostumbrado, lo he llevado lo mejor posible.

Hoy a las 20 horas celebraremos un acto de jubilación que teníamos previsto celebrar hace varios meses y desde luego con otro formato distinto. Mis amigos y compañeros me organizaron una cena de jubilación para el pasado viernes 13 de marzo. ¿Os acordáis que pasó ese día? Pues simple y llanamente que al día siguiente se decretó el estado de alarma por parte del Gobierno y nos confinaron en casa durante tres meses. Por tanto, no pudimos celebrar dicha cena y hubo que suspenderla.

Los organizadores principales fueron mis amigos y compañeros Paqui y Pepe. Llegaron a un acuerdo con la gente del establecimiento donde íbamos a celebrar la cena, porque ya estaba todo pagado, para aplazarlo a septiembre u octubre por si la situación cambiaba y se podía hacer. Pero como ya estamos en octubre y vemos que se sigue sin poder hacer, pues han conseguido que se les devuelva el dinero y volvemos a aplazarla para una nueva ocasión, que esperemos que podamos hacer pronto. Me quito el sombrero ante los responsables del restaurante del Hotel Vértice de Sevilla Este por lo bien que se han portado. Ya estamos pensando en cómo compensarles en cuanto se pueda…

Como es lógico yo me entero de todo el último, pues la verdad es que lo han llevado bastante bien en secreto para que yo no me enterara de nada. También tenían por ahí de compinche a mi mujer. Pero claro al final, dada la situación tan excepcional que era, no tuvieron más remedio que contármelo y decirme la decisión que tuvieron que tomar, desde luego la más acertada. Me consta que se había apuntado a la cena mucha gente -me dijeron más de 70 personas-, incluso hubo gente que aportó dinero para el regalito que me querían hacer pero no podían ir a la cena. La verdad es que me emociono cuando simplemente escribo estas cosas, porque me siento muy querido por tantos compañeros y compañeras de profesión.

Yo no me quería jubilar y la verdad es que me costó asimilarlo, pero la situación es la que es debido a mi enfermedad y estaba claro que yo no podía volver a mi puesto de trabajo ni a ningún otro. De ahí la resolución de incapacidad permanente que recibí por parte del Tribunal médico. Pero esto ya está superado, el que me jubile no quiere decir que me quede sin hacer nada… los que me conocéis sabéis que esto es imposible para mí y creo que es algo que vengo demostrando durante estos últimos meses y que pienso seguir haciendo.

Estaba claro que algo teníamos que hacer, aunque fuera virtualmente, eso que tanto me gusta a mí. Y hoy es el día, vamos a hacer una videoconferencia a través de Google Meet a la que se conectará quien quiera y pueda y en la que agradeceré tanto cariño recibido. Y mañana os lo contaré por aquí…

Os aseguro que estoy muy emocionado y nervioso, solo espero que esta emoción no me bloquee cuando llegue el momento y pueda disfrutarlo a tope. Muchas gracias.

Cuando se vuelve a tocar fondo

Cuando se toca fondo es muy difícil volver a la superficie y cuando se hace por segunda vez, más todavía. Y si hablamos del tratamiento de una enfermedad es necesario estar muy fuerte, tener mucho ánimo y estar acompañado de mucha gente a tu alrededor para poder seguir adelante, porque fácil desde luego no es.

Pues en esas estamos ahora, he vuelto a tocar fondo o al menos a mí me lo parece, porque había conseguido mucho, había conseguido soltar la silla de ruedas y pasarme al andador y después a los bastones. Conseguí andar por mí mismo haciendo un gran esfuerzo con ejercicios de rehabilitación durante mucho tiempo. Y ahora damos un gran paso atrás que me vuelve a tener encamado, con dolor en la pierna izquierda y recibiendo un nuevo tratamiento que no sabemos qué resultado va a dar.

Esto es lo que tiene esta maldita enfermedad, este mieloma múltiple que ha venido agresivo y que está atacando con fuerza mis huesos. Empezó por el hombro derecho, después me tocó la espalda, se me ha ido a la cabeza y ahora ha tocado la pierna… y seguramente estará por más sitios. Por eso hay que ir controlándolo a través de medicamentos y tratamientos, que son los que estoy recibiendo desde que me detectaron la enfermedad. En estos casi tres años ya he tenido seis líneas de tratamiento entre Sevilla y Salamanca, incluyendo algunos ensayos clínicos. Afortunadamente sigue habiendo puertas abiertas y podemos seguir afrontando la lucha contra la enfermedad para intentar llegar a controlarla, pero ahora mismo mi sensación es que estamos en ese momento de incertidumbre, de no saber por dónde tirar y, sobre todo, lo peor es que estoy postrado en una cama. Desde luego que mi objetivo número 1 es poder salir de la cama. Esperemos poder conseguirlo lo antes posible.

Me consta que el personal sanitario que me atiende, mis hematólogos y hematólogas, trabajan para buscar la mejor solución y en esas estamos… Ahora mismo estoy recibiendo un tratamiento bastante fuerte de quimioterapia del que voy a recibir el segundo ciclo a partir de finales de esta semana y para el que tendré que volver a ingresar en el hospital. Esperemos que esté haciendo su efecto y obtengamos unos resultados óptimos. Sigue abierta la posibilidad del trasplante alogénico -seguimos esperando los resultados de las pruebas de mis hermanas por si alguna de ellas puede ser mi donante de médula-, sigue estando abierta la puerta de las CAR-T y, en definitiva, sigue habiendo posibilidades.

Yo sigo teniendo fe y no pierdo la esperanza de que vamos a llegar al #yomecuro, pero os aseguro que a veces es muy difícil, sobre todo cuando uno ya se ha visto andando y ahora vuelve a verse tumbado en una cama y a ser totalmente dependiente de otra persona. Menos mal que tengo a mi lado a gente como mi mujer, mis hijas, mi sobrino Migue, mi amigo Carri… que no me dejan y que están siempre pendientes de mí. Si no estoy seguro que ya me habría derrumbado.

Como ya he dicho muchas veces, también ayuda mucho el apoyo que recibo a través de las redes de tantos amigos, conocidos y seguidores que están siempre ahí, que me mandan su fuerza y que estoy seguro que me llega, porque en los momentos de bajóna que tengo aprovecho para leerlos -o releerlos- y enseguida me vengo arriba. Por eso tenemos que seguir luchando…

Está tocando vivir otro momento duro. Como le digo a todo el que me llama o me pregunta, «la cama quema mucho», estar encamado tantos días seguidos la verdad es que no es fácil. Quizás ya debería estar acostumbrado de la otra vez, pero creo que esto es algo a lo que nadie se acostumbra, pues te limita mucho los movimientos, pierdes bastante fuerza, la musculatura se viene a cero y piensas en el trabajo que te va a costar volver a recuperarla, como me pasó la otra vez. Pero bueno, con fuerza y decisión lo conseguiremos, estoy seguro de ello.

No quiero terminar el post sin acordarme de otros compañeros de fatigas: de mi amigo Luis, con el que coincidí en la época en la que estuve ingresado en el hospital de Salamanca y que ayer ingresó para empezar el proceso de su trasplante. Mucho ánimo y fuerza, Luis, seguro que te irá bien. Y también me quiero acordar de Jose y de Sergio, con los que he compartido habitación en el último ingreso y que se siguen recuperando en el Hospital Virgen del Rocío. Seguid con fuerza amigos, lo vamos a conseguir…. #noscuramos.

Y ahora voy a seguir dándole forma a mi segundo libro, del que pronto tendréis noticias. Gracias por estar ahí.

Somos un equipo

Es evidente que una enfermedad, sea del tipo que sea, a quien afecta directamente es a la persona que la sufre, que por eso se le llama enfermo o paciente. Y es quien tiene que afrontarla, con la actitud que haya decidido, pero es el principal actor de esta historia. Después entran en juego el elenco secundario, fundamentalmente formado por el personal médico y sanitario que te va a atender y por las personas más cercanas a ti, generalmente familia y amigos, que siempre querrán lo mejor para ti.

Podemos decir entonces que el tratamiento de una enfermedad corresponde a un equipo, capitaneado por el propio paciente, aunque los que de verdad mandan son los médicos, que es como debe ser, porque son los que saben de esto. Desde que tengo el mieloma múltiple me he intentado informar de lo que es esta enfermedad, de los distintos tratamientos que hay… pero siempre haciéndolo en páginas de referencia, como las de las distintas fundaciones, asociaciones y entidades de enfermedades de la sangre. En no pocas ocasiones le he escuchado o le he leído a médicos de referencia decir el que «el verdadero protagonista del tratamiento de la enfermedad es el propio paciente». Por ejemplo, mi hematóloga de Salamanca, la doctora Mariví Mateos, lo dice mucho… y no solo lo dice, sino que he podido comprobar en primera persona que es así, que lo cumple.

Estamos en sus manos y nadie duda de que los médicos siempre querrán lo mejor para sus pacientes, que quieren curarnos, pero hay que reconocer que en algunas ocasiones se debe mejorar el trato y mostrar más cercanía pra que el paciente se sienta más cómodo y con más confianza. En mi caso, os puedo asegurar que no es así, salvo contadas excepciones, siempre me han atendido bien y el trato y la cercanía han sido y siguen siendo geniales, pero me consta que en otros casos no siempre es así.

Cuando la enfermedad requiere que el paciente sea atendido por un cuidador o cuidadora la cosa se complica, porque no todo el mundo tiene la suerte de tener al lado a la gente que yo tengo. Me faltará vida para poder agradecerles lo que hacen por mí. Empezando por mi Merchi, siguiendo por mis hijas Vero y Patri, continuando con mi sobrino Migue y con mi amigo-hermano Carri. Siempre ahí, nunca fallan. Y os aseguro que es muy complicado..

Mi mujer siempre me dice lo mismo: «Seguro que tú harías lo mismo por mí si la situación fuera al revés». Y yo le digo que sí, que lo haría, pero estoy seguro que no lo haría tan bien. Y a mi Patri que le encanta ejercer de auxiliar de enfermería haciendo sus prácticas conmigo. Y aprovechándome de la fuerza de mi sobrino Migue para que me pase de la cama a la silla y me lleve a la ducha. Él por su tete hace lo que sea. ¡Que suerte tengo! Y mi Carri que me prepara todas las mañanas el desayuno como a mi me gusta y me lo trae a domicilio -el tele-tostada le llamamos-.

Y debido a la pandemoa no me puedo relacionar presencialmente con más gente, porque me consta que son muchos los que quieren venir a verme, empezando por mis hermanas, primos, tíos, amigos… pero ahora mismo es imposible. Tengo que cuidarme al máximo para seguir con fuerzas para el #yomecuro. Nos conformaremos de momento con el contacto a través de las redes sociales y las llamadas y videollamadas.

Somos un equipo, remamos en la misma dirección y todos queremos lo mismo: poder controlar este mieloma múltiple que tan cañero nos ha salido. Yo pondré todo de mi parte, mis médicos también y la gente que me rodea presencialmente y a través de las redes no digamos… Resultado: lo conseguiremos.

Y mi Patri que me alegra la mañana cantándome este «Si tú la quieres» a los pies de mi cama. ¡Qué grande es mi niña!

Soy una persona afortunada

Tengo que reconocer que estoy rezando más que nunca. Mi madre siempre me decía cuando yo era pequeño y me iba a la cama: «reza, Juanma, que no se te olvide rezar, pide por todos nosotros, que seguro que nos ayudan los que están ahí arriba». Y yo unas veces rezaba, otras veces se me olvidaba y otras veces me dormía del tirón y nada. La mayoría de las veces no rezaba, soy creyente, soy católico, pero la verdad es que no soy muy practicante.

Anoche sí recé y pedí por toda la familia de los #yomecuro, para que podamos seguir con fuerza afrontando nuestras respectivas enfermedades y podamos llegar a la curación o, al menos, poder controlar la enfermedad. Y esto cada noche. Por supuesto, también pido por mi familia, por mis amigos y por todos los que me rodean, para que sigamos con fuerza empujando para conseguirlo.

Ayer fue mi primer día completo en casa tras el alta hospitalaria. Me trajeron temprano la cama articulada que hemos alquilado, vinieron dos chavales que la montaron y nos explicaron su funcionamiento, aunque nosotros sabemos de sobra cómo funciona, y nos la dejaron montada en el salón. La verdad es que la cama está casi nueva y es muy cómoda. Vino mi amigo Carri para pasarme del sillón a la cama y ya desde entonces no me muevo de ahí.

Me considero una persona afortunada, sobre todo por la buena gente que me rodea: mi familia, mis amigos, la gente que me sigue por las redes sociales… Es impresionante el apoyo que estoy recibiendo, lo cual hace que no pueda parar y tenga que seguir con fuerza para conseguir el #yomecuro. Ayer hablé por teléfono con cantidad de gente, recibí mensajes de un montón de amigos e incluso pude hablar con mi compañero de habitación Sergio, con mis doctoras Marta y Mariví, e incluso con mi médica de familia Ángeles, que también me llamó para interesarse por cómo estaba y se ofreció para cualquier cosa que necesitara. Cuando yo digo que lo más importante de esta vida son las personas es por algo y cuando uno está rodeado de tantas buenas personas mejor aún.

En el hospital he tenido buenísimos médicos, enfermeros, enfermeras y auxiliares, pero ahora aquí en casa tengo la mejor enfermera de todas, que es mi Merchi, aunque no tenga titulación, pero me controla las constantes, los medicamentos, me pincha la heparina y todo lo que haga falta. Y también tengo la mejor auxiliar de todas, que es mi Patri. Ella sí tiene la titulación. Cada una de ellas ejerce su labor de una forma magnífica, siempre pendientes de mí, que no me falte nada y pendientes de cualquier cosa que necesite. Soy muy afortunado.

Y ya por la tarde veo el siguiente tweet del periodista Víctor García-Rayo, que ha escrito un artículo en Andalucía Información que es para quitarse el sombrero:

Me emocioné mucho al leerlo, lo compartí en las redes y la verdad es que recibí una gran cantidad de comentarios positivos. Le he pedido permiso a Víctor para que este artículo forme parte de mi segundo libro, tengo el permiso concedido y, por tanto, formará parte de este segundo libro «Y seguimos siendo imparables…» Mil gracias Víctor, me ha encantado. Soy muy afortunado.

Ayer por la tarde me llama mi amiga y compañera Paqui para decirme que tenemos que hacer mi cena de jubilación de forma virtual, porque quieren entregarme los regalitos que me habían comprado para la cena de jubilación que teníamos prevista para el pasado viernes 13 de marzo, justo cuando empezó el confinamiento. Tuvimos que suspenderla, se aplazó para septiembre u octubre, pero como la cosa sigue como sigue, ha habido que, de momento, volver a suspenderla. Pero quieren entregarme el regalito y haremos una videoconferencia para hacer la entrega virtual y para yo poder agradecérselo a todos los que han participado, que me consta que no han sido pocos. Será el próximo jueves día 8 y estaré encantado de ver las caras de tantos compañeros y compañeras, actuales y de otras épocas, aunque sea a través de una pantalla de ordenador, encantado de ver a tantos amigos y tantas amigas. Soy muy afortunado por ello. Ya estoy nervioso…

Y mientras escribo esto mi mujer ha bajado a mí club social para recoger mi desayuno, pues mi amigo Carri dice que no me va a faltar el desayuno que tanto me gusta mientras esté por aquí. ¡Qué tío más bueno! Afortunado de ser su amigo y casi hermano. Con él al fin del mundo.

Como en casa de uno…

Esta es una expresión que hemos dicho o hemos podido escuchar muchas veces, aunque ahora con este tiempo pasado del confinamiento más de uno estaba deseando de salir de su casa y vamos a ver lo que nos viene con el dichoso covid… Sin embargo yo que he estado tanto tiempo ingresado siempre mirando la misma pared de mi habitación del hospital, la verdad es que estaba deseando llegar a casa… y es que como en casa de uno… no se está en ningún sitio.

Cuando vino a verme mi hematólogo esta mañana se extrañó de que no me hubieran hecho la radiografía porque estaba prevista para el día de ayer, entonces la reclamó y efectivamente vinieron a buscarme al rato para llevarme a hacerme la radiografía, que al final fueron varias. Pasé un mal rato porque tuve que pasarme de la cama a la camilla donde te hacen las radiografías y el movimiento de la pierna la verdad es que me hizo sufrir. Me hicieron radiografía de ambas rodillas, de la cadera y de ambos hombros, que supongo que verán los traumatólogos.

Lo que tienen que revisar también en el Hospital Virgen del Rocío es el tema de los ascensores, porque entre los que no funcionan, los que están reservados para covid y los que coge la gente sin deber cogerlo, la verdad es que la gestión de los ascensores deja mucho que desear y cuando voy con mi cama empujada por una celadora -la buena amiga Bernardina- camino de Radiología -de la planta 8 a la planta 0-, no se puede estar más de 20 minutos esperando para coger un ascensor.

Al rato de volver de hacerme las radiografías vuelve a verme mi hematólogo, el doctor González, y me dice que me va a dar el alta porque ya no tiene sentido que estemos más tiempo allí al estar las defensas bastante bien y que lo mejor sería que pasara unos días en casa antes del siguiente ciclo de tratamiento, que en principio está previsto para el 9 de octubre.

Pues dicho y hecho. A prepararse toca… Empieza mi Merchi a recoger todas las cosas, me entrega el doctor el informe de alta y esperamos que nos traigan desde farmacia los medicamentos que me tengo que tomar y me dan un la lista de medicamentos que mi médica de familia me tiene que recetar. Manoli, la auxiliar y Merchi me ayudan a vestirme y me pasan de la cama a la silla de ruedas. En el traspaso me hago un poco de daño en el hombro izquierdo, que todavía me duele, aunque esperemos que poco a poco se me vaya quitando el dolor, porque ya está uno un poco harto con tanto dolor. Allí dejábamos solo en la habitación al amigo Sergio…

Renunciamos a la ambulancia para el traslado a casa porque como no te dicen hora de recogida preferimos llamar al amigo Antonio que tiene un eurotaxi adaptado para discapacitados y así iría montado en mi silla de ruedas. Nos recoge Antonio un poco después de las 5 de la tarde y nos vamos para casa. Allí nos esperan nuestras hijas y los amigos Carri y Noelia que me ayudan a pasarme de la silla al sillón. Ya tranquilo en casa, de confinamiento voluntario, porque no pienso salir hasta que me tenga que ir al próximo ingreso, porque la cosa está como está. Hemos alquilado una cama articulada que me traen mañana y será donde pasaré la mayor parte del tiempo para no mover la pierna que me duele.

Quiero acordarme de todos los profesionales y compañeros de habitación con los que he compartido este tiempo y que tan bien me han tratado. Espero que no se me olvide nadie:

Compañeros: Jose y Reyes y Sergio y sus padres.

Hematólogos/as: Marta Reinoso, José González, Isabel Montero y los que estaban de guardia los findes.

Enfermeros/as: Jose, Inma, Laura, María, Marta y Ezequiel.

Auxiliares: Loli, Laura, Alicia, Manoli, Rosa y Juani.

Celadoras: Bernardina y Sara.

Todos geniales. Nos volveremos a ver pronto.

Ya en casa, que es donde mejor se está, esperando recuperarme para afrontar con fuerzas el siguiente ciclo del tratamiento dentro de diez días.